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Nadie como tú — capítulo 34
POV Cedric.
-Hola bonita - saludé con una débil sonrisa, coloque las flores sobre la mesa de noche - todos te mandan saludos.
Flash Back
-Podemos tratar de reanimarla - comento Hermione que había llegado segundos después de Remus - es algo muggle, pero tal vez pueda funcionar.
-¿Y que esperas? - le urgió Ron que era él que estaba más tranquilo de todos.
-Por favor necesito que todos le den espacio - pidió, Sirius tuvo que cargar a Gab para que le diera espacio a la castaña.
Se arrodillo a un lado de la ojigris, se acerco a su rostro e hizo hacia atrás su largo cabello y luego levanto el mentón y abrió la boca de Rach y tapo su nariz y comenzó a darle dos insuflaciones y después entrelazo sus manos e hizo comprensiones torácicas.
Después de la segunda repetición se escucho como Rach buscaba más oxígeno, eso le dio esperanzas a todos, en cuanto escucharon eso, Sirius se acercó a su hija y verifico que respiraba.
-Es mejor llevarla a San Mungo - comento Hermione incorporándose - no se si duré mucho así.
Nadie contesto, Sirius sin esperar nada más salió del Gran Comedor y se dirigió hacia el despacho de McGonagall para poder usar la chimenea y llegar al Hospital Mágico.
Fin Flash Back
-¿Cuánto tiempo ha pasado de eso? - pregunte
Sabía que no iba a recibir respuesta, ya que con quien hablaba estaba recostada en esa cama con tantos aparatos que en mi vida había visto, una de esas maquinas ayudaban a marcar sus latidos y otro la ayudaba a respirar, ambos eran aparatos muggles, pero era lo único que la mantenía con vida, ya que ninguno de los sanadores encontraban la forma de que ella respirara, pero gracias a los padres de Hermione que a pesar de ser dentistas conocían muy bien ese instrumental. Me acerque a ella y acaricie su largo cabello, aun en ese estado seguía luciendo hermosa, pero extrañaba observar sus hermosos ojos grises.
-Tus padres vendrán está tarde - mientras dejaba un beso en su frente - Teddy te mando esto - le enseñe un dibujo que el hijo de Remus y Vanesa le había hecho, era un perro y una casa con un arcoíris o al menos eso me había dicho - Ron y Hermione se casan mañana, deseaban que estuvieras ahí, pero no todo en este mundo se puede.
Verla tan indefensa me hizo derramar una lágrima, estaba tan pálida que simplemente era como si hablara con un muerto.
-Lo siento - susurre acariciando su mejilla - no quise pensar eso - bese su mejilla - deja de hacerme esperar, te necesito aquí.
Escuche la puerta abrirse, no quite la vista de mi hermosa prometida, porque eso era lo que ella era, en cuanto ella despertará me casaría.
-Las flores son cada vez más bonitas - dijo Cho, mientras revisaba sus signos, si aunque parezca increíble era enfermera - ¿Qué tal estás?
-Bien - conteste sentándome en el pequeño sillón.
-Sabes que no es así - me espetó, mientras le acomodaba la almohada a mi ojigris - deberías salir y distraerte un rato - observo a Rach con tristeza - a ella le gustaría eso.
-No lo sabes - le espete secamente.
-Si ella te ama, como yo algún día lo hice - contesto con una sonrisa amarga - sé que no le gustaría verte deprimido y sin frecuentar a tus amigos.
-¿Terminaste? - pregunte sin sentimiento alguno.
-Vengo en un rato - contesto saliendo de la habitación.
¿Por qué todo mundo se sentía con la autoridad de decirme lo que tenía que hacer? Bufe molesto, mi vida era ella y ahora estaba en una cama sin despertar ¿Cómo esperaban que yo rehiciera mi vida?
-Ella tiene razón - comento una voz que conocía perfecto - deberías al menos ir a ver a tu concuñada (debe existir en todos los países o.O pero si no es así es la esposa del hermano de esposo o esposa; espero que haya quedado claro y no se hayan confundido ^^)
-Lo siento - conteste levantando la mirada y dejando que se sentara por su embarazo de casi 7 meses - pero se me va el tiempo.
-¿En qué? - pregunto de forma sarcástica - ¿en ir del Ministerio al Hospital y viceversa? - no conteste, tenía razón a eso se reducía mi vida - Cedric por favor - soltó un suspiro - se que la amas y que te afecta su estado, eres mi amigo y es por esto que te digo que encerrarte en este mundo te afecta.
-No más de lo que me afecta que ella no me vea o me sonría.
-Eres obstinado - se quejo, mientras se acercaba a la cama de Rach - hola cuñada - saludo con una débil sonrisa - mi embarazo va perfectamente, tu sobrino o sobrina crece y hace que me vea como una vaca.
[……………………………………………………]
POV Gab
¿Dónde demonios se había metido? Llevaba como veinte minutos buscándolo y aun no daba con él, lo había buscado en nuestra recamara, en el estudio, en el salón, en todas las partes de la casa, de hecho había salido a buscarlo a la playa, pero simplemente parecía que había desaparecido.
Me quede de pie frente a la puerta de la habitación de Rach que no había abierto desde que ella había entrado a San Mungo, la mantenía limpia gracias Krancher que parecía disfrutar aquella habitación, me acerque y tome la perilla con manos temblorosas, debía hacer que girara, pero algo me detenía, no podía entrar, porque sería como observar la vitalidad que algún día tuvo mi pequeña. Pero algo dentro hizo que la girara y al entrar seguía como la recordaba con unas cuantas estrellas en el techo y los posters de perros.
En su cama seguía la misma colcha roja y los detalles en dorado y las snitch que James le regalo el día de su bautizo, pero en ese momento era para cuna, pero recuerdo que dijo que esa colcha siempre podría crecer y así era como ahora estaba, suponía que Krancher la había puesto; me di un golpe mental, ¿Por qué no había buscado ahí? Mi marido estaba sentado al borde de la cama observando la fotografía de su hija con Ginny, Hermione y Luna en el lago.
-Sirius - llame en un susurro, él dirigió su mirada hacia mí, estaba vacía como desde el día que nos dieron la noticia, de que no sabían en que momento mi pequeña despertaría.
-¿En qué momento paso? - no sabía a que se refería, enarque una ceja un tanto confundida - cuando fue que Rach se convirtió en la obsesión de Voldemort.
-Cuando supo que podía hacer magia desde mi vientre - le susurre, observándolo atentamente.
-Jamás pensé que esto fuera a terminar así - comento con la voz un tanto quebrada - pensé que ella iba a estar bien, siempre la vi tan fuerte, tan decidida, era lo que siempre fui yo.
-Es por eso que ella va a despertar - repuse sentándome a su lado y tomando su mano, me recordaba a un momento que también me dolió en mi vida, pero nada como este - va a regresar y nos va a decir que ella estuvo descansando de nosotros, mientras nosotros no hemos parado de preocuparnos por ella.
-Te Amo Gab - me susurro escondiendo su rostro en el hueco de mi cuello - he cometido errores que te han hecho sufrir, pero jamás ha sido mi intención, por eso te pido que me perdones - acaricie su mano - perdón por haberte dejado sola con los niños, por no haberte demostrado lo mucho que Te Amo y sobre todo por no haber sabido defender a Rach.
-Eso no es culpa de nadie - murmure sintiendo como las lágrimas volvían a salir.
-Feliz Cumpleaños - escuche en la sala, cierto hoy era su cumpleaños, era por eso que lo buscaba - Mamá, Papá.
-Feliz Cumpleaños Sirius - le susurre mientras besaba su mejilla.
-Gracias - murmuro con una débil sonrisa y dejando un casto beso en mis labios - Vamos Owen - dijo en voz alta, para que nuestro hijo escuchara - es mejor bajar.
Solo asentí y bajamos, en la sala estaba Owen, Remus, Vane y el pequeño Teddy de casi cuatro años, lo mismo que tenía Rach en aquel estado, el pequeño era la viva imagen de Remus, sus mismos ojos miel y su cabello castaño, lo único que era de Vane era que al reír se le hacían dos hoyuelos.
-Ya eres todo un anciano - se burlo Remus - mira que llegar a los 42.
-Tú los cumpliste primero - le espeto mi marido.
-Solo son dos semanas - replico mi amigo seriamente.
-Pues dos semanas son dos semanas - contesto Sirius tranquilamente.
-¿Y Sam? - le pregunte a mi hijo al ver que Remus iba a protestar.
-Fue a ver a Rach - contesto con una débil sonrisa - quería decirle lo rápido que crece nuestro hijo - eso de tener un nieto hacía que mi dolor se olvidara un poco.
-Samantha está cada día más grande - repuso mi amiga, tratando de que olvidara por un momento el problema de Rach - parece ser que nuestro nieto viene en perfectas condiciones.
-Como todo Black - comento mi marido con orgullo.
-¿Y ya saben que será? - pregunto Remus mientras se sentaba en la sala con el pequeño Ted en sus piernas.
-Sam dice que prefiere que sea sorpresa - comento con cierta frustración- así que no lo sabré, hasta que mi hijo nazca.
-Tu padre es bueno adivinando el sexo de los bebés - comento Remus con una media sonrisa - aunque con Harry no fue muy bueno.
-Solo lo hice para molestar a Cornamenta, sabía que sería niño, pero me gusta picarlo - mientras una sonrisa ladina aparecía.
Siguieron hablando de cosas de bebés, ¿Cómo si esos dos fueran muy expertos en esa materia? Vane y yo entramos a la cocina a prepararles un poco de comida, era bueno tener algo así, que me hiciera olvidar por un momento lo que pasaba con mi hija.
-Es mejor que nos demos prisa - comento Vane, mientras comenzaba a cortar algunas verduras - Ted no ha comido y tiene el estómago de todo buen merodeador.
-Vaya así que es un digno hijo de un merodeador - comente con una débil sonrisa.
Seguimos con la comida, mientras escuchaba a los tres hombre hablar y reír de algo que no entendía, pero me gustaba escuchar la risa de Sirius, la cual tenía mucho tiempo sin escuchar.
-Gab - escuche la voz de Sirius desde la sala.
-¿Qué pasa? - pregunte abriendo la puerta de la cocina.
-Estábamos recordando su cumpleaños número 17 - repuso mi hijo con una media sonrisa.
-Y tu hijo no me cree la sorpresa que me diste - replico mi marido con esa sonrisa que en mi adolescencia me quitaba el aliento.
-Es que la Gab de la que hablas que te hizo eso, no puede ser la madre que me crio - susurro Owen con una ceja levantada - mamá dime que eso de McGonagall no es cierto.
-¿Le estás contando eso? - pregunte con una media sonrisa.
-No veo nada de malo que nuestro hijo conozca la forma en que su madre me enamoro - comento como si nada.
-O mejor dicho te embauco - murmuro Remus y yo le mande una mirada asesina.
-Yo no embauque a nadie - replique serenamente - y bueno lo de McGonagall fue algo que planeo en sí Lily.
-Tienes que contarme - comento mi hijo clavando su mirada avellana en la mía - y saber porque McGonagall.
Les hice una seña y los tres hombres se acercaron, los hice entrar al salón y después Vane y yo entramos también, mi hijo me observó esperando la historia, me recordó cuando era un niño y le encantaba que le leyera antes de dormir.
-¿Bueno porque fue McGonagall? - me urgió al ver que no decía nada.
-Tu padre siempre sintió una extraña atracción hacia ella - contesto Vane tranquilamente, Owen giro a verlo con cara de asco.
-Cualquier adolescente siente atracción hacia algún profesor - se defendió - como Vane sentía atracción por Dumbledore o Lunático por la de Cuidado de Criaturas Mágicas - al ver la cara de Owen - es mejor que no preguntes como era.
-¿Y tú mamá? ¿Quién era tu amor platónico? - tanto Sirius, Owen y Vane dirigieron su mira hacia mí.
-Fácil el de DCO - contesto Remus tranquilamente - y el de James al igual que el de tu padre era McGonagall y el de Lily era Slughorn.
-Bueno dejando a un lado nuestros amores platónicos - repuse pasivamente - todo mundo conocía la atracción que sentía Sirius Black por McGonagall.
-Solo eran ustedes - se quejo mi marido.
-Bueno solo nosotros 7 sabíamos de lo que Sirius pensaba de la profesora de Transformaciones - corregí con indiferencia.
Flash Back
-Lily no creo que sea buena idea - comento la castaña con cierto nerviosismo observando a su novio.
-Vamos Gab - repuso la pelirroja - a James le gusto.
-¿Se lo hiciste a James? - casi gritó, haciendo que la mitad de la mesa de Gryffindor girara a verla.
-No grites - la reprendió la ojiverde, la castaña bajo la mirada avergonzada - sabes mejor que nadie que Sirius se siente atraído hacia ella.
-Pero es que es… - no encontraba las palabras exactas para decirlo.
-Taylor te dio eso de regalo - le recordó, la castaña se sonrojo un poco - y ¿dime sino te gusto que te besara el profesor Couler?
-Lilian eso no se puede decir frente a tantas personas - le reprocho, pero asintió levemente.
-Yo creo que ese sería el regalo perfecto - comento con orgullo - pero la que decide eres tú.
-Muy bien - acepto con desgana - pero si no lo agradece, te matare a ti y a él.
-Bueno necesitas la ayuda de los chicos - repuso tranquilamente, al ver el rostro de horror de su amiga - no tienes porque darles detalles, bueno al menos a James y a Peter no.
-Sirius se lo dirá - murmuro.
-Bueno James no le dijo nada sobre su regalo - dio el último sorbo a su jugo - te dejo para que pienses y decidas lo mejor.
La castaña se quedo sentada y observo a su novio que sonreía por algo dicho por James, se levanto decidida, hablaría con los tres chicos y llevaría a cabo su plan. Pero cuando estuvo frente a ellos, sus piernas temblaron, estaba a punto de dar media vuelta y salir corriendo del Gran Comedor, pero una mano se lo impidió.
-¿Pasa algo preciosa? - esa mano había sido la de su novio.
-Bueno…y-yo q-quería - maldita sea ahora hasta tartamudeaba.
-¿Está todo bien? - pregunto James, ya que para que su amiga tartamudeara era de preocuparse.
-Este s-si - sonrió débilmente - ¿puedo hablar con ustedes?
-Claro - contesto Sirius con una media sonrisa.
-Quiero decir puedo hablar con James, Rem y Peter a solas - mientras le sonreía débilmente a su novio.
-Claro - contesto el ojigris un tanto desconcertado - los veo en la sala común - se despidió de sus amigos y le dejo un casto beso en los labios a su castaña.
Lo vieron alejarse, pero Gab simplemente no dijo nada, James siendo el más desesperado.
-¿Bueno nos vas a decir o tenemos que adivinar?
-¿Les parece si mejor vamos a una aula vacía? - pidió con un hilo de voz.
Ninguno de los tres chicos dijo algo, solo se levantaron y siguieron a la castaña, entraron al aula de encantamientos que era la más cercana, los tres chicos tomaron asiento y observaron a la castaña que seguía sin saber como pedirles aquello y además pensando que era lo que tenían que hacer.
-¿Gab? - ahora fue Remus el que rompió el silencio.
-Saben que mañana es el cumpleaños de Sirius - los tres asintieron.
-Pero eso ¿Qué tiene que ver con nosotros? - pregunto Colagusano.
-Ustedes que son tan lindas personas y que no serían capaz de dejar a nadie morir sol…
-¿Qué es lo que quieres? - la apremió James, ya que quería ir a ver a su pelirroja.
Tomo todo el aire que sus pulmones fueron capaz de retener.
-Necesito un pequeño favor - contesto con una sonrisa de cachorro que nadie podía negarle nada.
-¿Qué tan pequeño? - pregunto James que conocía perfecto esos favores y había desviado la mirada para no verla.
-Remus ¿aun tienes poción multijugos? - el castaño asintió - bueno necesito que me la des, James, necesito que me des un cabello de McGonagall - al ver que su amigo iba a preguntar - es algo similar a lo que Lily te hizo - el moreno asintió con cierto rosado en sus mejillas - Peter necesito que consigas las llaves del despacho de McGonagall - el chico se asusto ante aquella idea, suspiro - bueno solo distrae a McGonagall durante una hora, James y Remus también lo harán - al ver que pensaba negarse - mañana antes de la cena le dicen que McGonagall desea verlo y después de que el se dirija al despacho, ustedes hacen que MacGonagall no se acerque a su despacho en una hora y media.
-¿Y después? - cuestionó Remus.
-De lo demás yo me hago cargo - contesto con una débil sonrisa - pero si me ayudarán ¿cierto?
-Eres la peque del grupo, tus deseos son órdenes - contesto James tranquilamente.
-Gracias - contesto Gab abrazando a los tres - son lo mejor.
[…………………………………………]
Ya todo estaba listo, por el bien de Lily esperaba que eso saliera bien o la mataba, se observo por segunda vez en el espejo y su pijama le quedaba un tanto pegada y corta, por lo demás estaba bien, esperaba que todo estuviera saliendo de acuerdo al plan.
[…………………………………………………]
El ojigris iba un poco nervioso, ya que para que McGonagall lo mandara a llamar no era una buena señal, respiro profundo al llegar frente a la puerta y con el poco valor que logro reunir toco a la puerta y está se abrió sola. Entró y antes de que pudiera o hiciera algo, alguien le tapo los ojos.
-Qué bueno que ya esté aquí señor Black - le susurro al oído.
-¿Profesora McGonagall? - se soltó del agarre de la profesora y dio unos cuantos pasos hacia atrás - ¿u-ust…usted q-qu-quería v-verme?
-Todos los días de mi vida señor Black - le dijo sensualmente mordiéndose el labio inferior como lo haría su novia cuando deseaba que la besara - pero que le parece si nos dejamos de formalidades y nos llamamos por nuestros nombres ¿Qué te parece Sirius?
-Como usted quiera Minerva - esto en vez de ser su sueño hecho realidad, comenzaba a ser como su pesadilla, parecía que su profesora deseaba violarlo.
-Llego a mis oídos que le parecía atractiva - mientras caminaba hacia él con una sonrisa de lado - dime Sirius ¿en verdad te parezco atractiva? - poso una de sus manos en su pecho y lo acarició.
-S-sexy - contesto sin pensarlo, Gab sonrió y beso el cuello del chico.
-¿Más sexy que su novia? - mientras seguía besando su cuello.
No contesto, ya que si era sexy para su edad, pero como para compararse con la belleza de su novia jamás, tenía que separarse de ella, porque eso también podría llamársele infidelidad, pero antes de que pudiera hacerlo lo besó, sus labios estaban un tanto resecos, se pregunto hacia cuanto tiempo que no había besado, su sabor era como siempre lo imagino agrió y como a poción para gripe, no era el mejor sabor, pero besaba muy bien, de hecho besaba muy parecido a su novia.
La tomo de la cintura e hizo más profundo el beso, comenzó a hacer caminar aun besándola hacia su escritorio, la recostó, mientras bajaba sus labios por su cuello. Pero de pronto se dio cuenta que a quien besaba no era su novia y se detuvo de golpe.
-¿Pasa algo Sir? - pregunto Gab que no recordaba que estaba en el cuerpo de Minerva McGonagall y le acarició la mejilla.
-Esto no está bien - susurro obligándose a no seguir besando a su profesora - tal vez pueda reprobarme o hacer que me saquen del Colegio por no corresponderle y no es que no quisiera - lo ultimo lo dijo muy bajo que Gab no escucho - pero yo amo a Gabrielle y por muy sexy que sea no puedo acostarme con usted.
-Sirius - susurro Gab abalanzándose sobre él - eres tan lindo Te Amo.
-¿Gabrielle? - ya eran demasiadas coincidencias además no creía que McGonagall después de rechazarla fuera a decirle Te Amo.
-Si es lo que desea - contesto seriamente - puedo ser quien usted desee, pero béseme.
-Gabrielle Swan estás completamente loca - comento Sirius severamente - ¿Qué se supone que es esto?
-Tu regalo de cumpleaños - contesto en un susurro.
-¿Te transformaste en McGonagall para mí? - una sonrisa ladina apareció.
-No, fue para mí otro novio - contesto sarcásticamente - pues claro que fue para ti torpe.
-No hubiera sido más fácil ¿Qué te disfrazaras de conejita o de enfermera? - mientras la observaba con una sonrisa de lujuria.
-Tal vez - acepto desanimada - pero creí que sería mejor McGonagall - y le dio la espalda.
-Preciosa - susurro Sirius abrazándola por la espalda - mi mejor regalo es que estés a mi lado.
-Te Amo - y se giró para besarlo, pero él desvió el rostro para que fuera en la mejilla - ¿hice algo mal?
-No - contesto con una sonrisa tierna - pero esperare a que pase el efecto de la poción para poder besar a MI NOVIA.
Fin Flash Back
Bueno si kieren saber ke pasa despues tendran ke leer el siguiente cap
ke con esto de ke estoy teniendo ke recursar materias (¬¬U) tardara un poco n.n
bueno lo del flash back del cumpleaños de Sirius fue creación de Gabriela Balck, asi ke a kien tienen ke felicitar sobre eso es a ella ^^ muchas gracias Gaby x ayudarme con esto
capitulo dedicado a:
Gabriela Black
Brisa