Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 33497 · de

Historia 33497 — capítulo 3

-¡Unasonrisa!-.

-¡Así, quédate quieta!

-¡Palmea tus muslos!

-¡Lanza un beso!

-¡Enseña escote!

Reía, posaba, me colocaba de mil maneras distintas; pero nada parecía satisfacer a los veinte fotógrafos que me retrataban en ropa interior frente al espantoso fondo verde chillón. Por lo menos, valdría la pena: 15.000 $ directos a mi cuenta corriente. Que esto quede claro; no necesitaba el dinero: lo hacía para mantenerme ocupada durante un rato, esto y mucho más (Todo menos porno) y funcionaba.

-De acuerdo, un descanso,-chilló Hayley, apartando a manotazos a los espantosos fotógrafos. Se me acercó e hizo ademán de ponerme un albornoz encima, pero lo cogí y lo hize yo misma. No iba a permitir que semejantes dedos-morcillas me tocasen. 

-Espero que vayan a pagar lo que acordamos.

-Pues claro- dijo sonriendo. Siempre, siempre sonreían. Me encantaba el hecho de que mundo me sonreía, al pasar, los médicos, los de las entrevistas, los camareros, los edificios, el sol... En realidad, todo sonreía menos Desirée. Y Charlize, a veces. Y no las entendía, porque teníamos una vida perfecta, al menos yo. Por supuesto, no era culpa suya que yo fuera más delgada, o más guapa, o más rica...

-¿Dónde está Guy?

Guy Londlan, mi novio, el más perfecto. El chico perfecto y la chica perfecta. ¡Era... de ensueño!

-No le han dejado entrar porque no tenía pase-.

Fruncí el ceño un mínimo hasta que me acordé de que salían arrugas y le dirigí a Hayley una mirada de desdén.

-No me gusta la seguridad de este sitio. Ni la pantalla verde asquerosa.

Y volvió a sonreír.

-Diré que la cambien, cielo-.

Odio cuando la gente me llama "cielo". Me hace sentir estúpida, y sé que no lo soy, aunque todo el mundo lo piensa. Sé perfectamente todo lo que hay que saber para poder mantenerse en pie. Además, nunca necesitaré trabajar. Lanzaré un perfume y con eso me embolsaré millones, ¿y dónde habrá ido la geometría? Al cuerno. 

-Que el chico del té me traiga un vaso de agua. Mineral, francesa, con tres cubitos de hielo y el un vaso de cristal esterilizado. No quiero gérmenes de gente resfriada pululando por mi cuerpo-.

Hayley asintió con su sonrisa diabólica y chasqueó sus dedos de morcilla hacia uno de los chicos que había cerca.

-No queremos que nuestra Michelle se ponga "malita". Tú, el del pelo de escarola, trae un vaso de cristal limpio con agua francesa y tres cubitos de hielo para la señorita-.

El chico la miró de arriba a abajo y luego me miró a mí, deteniéndose en mi escote.

-No la mires, limítate a hacer lo dicho, muchacho- replicó Hayley, empujando al chico hacia un lado.

Es bueno estar en el lado bueno de Hayley. Me trata fenomenal, pero cada vez que alguien se acerca, es peor que mi guardaespaldas.

Me volvió a sonreír de manera falsa. Creo.

-¿Algo más, cielo?-.

-Vete a buscar a Guy. Le hecho de menos.

Se le borró la sonrisa, pero se acercó al director del "Photoshoot" y le susurró al oído algo que pareció agradarle. Le dijo que sí con su enorme cabezota y me miró sonriente.

Yo apreté escote y le sonreí.

-De acuerdo, tu amiga se va.

-Es mi manager. No es amiga mía.

Se rascó la cabeza (puaj) y siguió sonriendo.

-De acuerdo, ahora vamos a pasar a la parte seria. ¿Has posado alguna vez de conejita?

-¿Debería?

-Con un... cuerpo así, sí. Vale, pues vamos a sacar la lencería de disfraz y empezamos.

-Si nunca lo he hecho... ¿qué hay que hacer?-.

Me habló sin mirarme mientras apuntaba en una carpeta azul (una grosería):

-Tu posa así, pero no sonrías, y ya está.

Me preparé psicológicamente, respirando y dejando que mi mente se liberase de cualquier pensamiento negativo sobre a) mis enormes estrías b)mi hueso de la nariz deformado y c) mis ojos irritados por las luces de flash.

Pensamientos negativos fuera...

Una mujer con unas arrugas de susto me llevó de nuevo a la parte de maquillaje y me cubrió entera con un líquido que no me gustaba como olía. 

-Esto no me gusta.

¡No me hizo caso! Se limitó a sonreírme con unas encías que pedían a gritos una ortodoncia y siguió untándome masa por todo el cuerpo.

-¡Michelle!-gritó el director del Shoot.

Me giré con el albornoz aún puesto y sonreí.

-¿SÍ?

Me lanzaron un corsé rojo que atrapé al aire y me hicieron una seña hacia los camerinos.

-Adelante...

******capítulo en proceso..no está terminado, paciencia...