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Historia 33673 — capítulo 4
Los 5 Sentidos
Llegamos a casa en cuestión de minutos, billy bien sabía que casi todas las noches, irish dormía en casa, nunca me dijo nada. Simplemente se limitaba a sonreír picaramente y hacerse el tonto. Pero cuando llegamos, no estaba
- ¿y billy? - pregunto irish cuando entramos en la casa y no le vimos
- oh, mira dejo una nota - dije, camine hasta la nota, un papel pequeño y amarillo pegado a la nevera
" Esta noche me quedare en casa de charlie, tened cuidado y espero encontrarme la casa entera cuando llegue mañana. Firmado : Billy "
-Se fue de fiesta - sonreí
- mm así que solitos, haber quien te salva esta noche, no podrás pedir auxilio- rió irish con cara de picara
- ¿piensas torturarme? - pregunte con fingido terror -no lo se, aún me lo estoy pensando- insinuó irish con su angelical mirada clavada en mis deseosos ojos -pues no pienses mucho que da dolor de cabeza -
Lentamente, me fui acercando hasta donde estaba ella. Ella empezó a dar pasos hacía atrás hasta que topo con la pared, podría haber seguido moviéndose, pero no lo hizo, se quedo allí, contra la pared de la cocina esperando a que yo terminara de acercarme hasta donde estaba ella.
Me detuve a unos 2 pasos de distancia, apoye mis manos en la pared, una a cada lado de su cara, como enjaulandola en ese pequeño espacio entre la pared y yo.
- ¿y bien? no encuentro resistencia por tu parte - susurre acercando mi cara a la suya
- solo estoy haciendo que pilles confianza y cuando menos te lo esperes ... zas- ella apoyo tambien la cabeza contra la pared, facilitándome así que pudiera besarla, y pese a que acerque mis labios a los suyos, casi rozándolos, no lo hice, me moría de ganas por besarla, pero si era cierto que tenía toda la noche para estar con ella a solas, no quería meter la pata, quería ir con cuidado, sin prisa, aprovechando cada segundo para llenarme de su aroma y de su sabor
- oh entiendo, me aras creer que soy yo quien domina la situación, pero en realidad no es así, ¿no? - pregunte con una sonrisa en mis labios, mi nariz acariciaba lenta y picaramente la suya.
Su aroma era tan dulce y fresco, siempre me pareció el aroma mas delicioso que había olido nunca, tan penetrante y para nada empalagoso, podría respirar ese aroma eternamente sin cansarme nunca ...
-justo- susurro ella.
Sus manos, que caían a cada lado de su cuerpo, se elevaron hasta posarse en mi cintura y lentamente, subieron por mi espalda hacía mi cuello, muy lentamente. Era una sensación increíble, sentí sus frías manos sobre mi camiseta, saber que una diminuta capa de algodón blanco nos separaba, pero aun teniendo la camiseta, su frescor me reconfortaba, sin duda, estábamos echos el uno para el otro. Sus manos subieron y subieron hasta que acariciaron directamente mi nuca, casi tenía que hacer un esfuerzo para no ponerse de puntillas así que me incline un poco para facilitarle la caricia que me estaba haciendo enloquecer
" tranquilo jake, sin prisas, no te avalánces tenemos toda la noche " pensaba una y otra vez, tratando de concentrarme para no desatar mi locura en ese mismo momento.
- ¿y cuando me toca?- pregunte casi sin voz mientras sus manos jugaban con mi pelo y mi nariz seguía acariciando la suya, tan suave y fresquita
- no se, ¿no eras tu quien lleva la voz cantante? - sonrió divertida, cuando sus labios se estiraron, soltaron una dulce brisa que me hizo flaquear, quería besarla ya, en ese mismo momento, pero quería que fuera tan perfecto que sentía que debía esperar un poco mas ...
- cierto - conteste haciendo un gran esfuerzo por no salvar los 2 milímetros que había entre nuestros labios, que ya se rozaban cada vez que alguno decía alguna palabra.
Mis manos, resbalaron por la pared hacia abajo, hasta llegar a la altura de su cintura y entonces se posaron sobre ella cuidadosamente. Su cintura era tan pequeña como ella en sí y mis manos la cubrían casi por completo. Sin esfuerzo, la cogí y la eleve en el aire hasta que su cara estuvo perfectamente alineada con la mía, a unos 30 centímetros del suelo. Sus manos se posaron en mis hombros, como si de esa forma pudiera evitar caerse o algo por el estilo.
Nos mirábamos fijamente, podía notar su deseo en los ojos y posiblemente, ella pudiera notar el mio pero al parecer, ninguno de los dos quería meter la pata. Me pregunte que se hacía en estos casos, nunca había hablado de estos temas con ninguna mujer que pudiera ayudarme, y cuando salía el tema con mi padre, trataba de evitarlo, así que tenía dos opciones, echar imaginación o recordar alguna de esas películas que le gustaban a las mujeres. Hacía muchos años que no veía películas de amor, la ultima vez fue cuando rachel estuvo aquí hacía casi 4 años ya.
En la escena, el chico cogía a la chica, muy parecido a como yo tenía a irish ahora y la sentaba en el sofá, y así lo hice. Sin esfuerzo, la lleve hasta el sofá sin perder la vista de sus preciosos ojos violetas y la senté con mas delicadeza que si se tratase de un bebe recién nacido de cristal.
Ella sonreía, podía notar un leve rubor en sus mejillas, yo debía estar coloradisimo, porque era tal el calor que sin duda, sería capaz de derretir un iglú si estuviera dentro.
- Un segundo - susurre una vez la había sentado en el sofá y la bese la frente, caminé hasta el viejo equipo de música, debía poner una melodía agradable que nos facilitase la escena, algo romántico ... ¿pero había algo de eso en mi casa? no estaba seguro ... sobre la mesita había un disco, ¿siempre había estado allí? maldito billy, ese viejo era mas listo de lo que jamas pude imaginar ...
Coloque el disco dentro del equipo de música dulce y suave empezó a sonar ...
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Volví junto a irish y la vi sonreír con una felicidad, que no había visto nunca, seguía en la misma posición con la que la había dejado, sentada pero con las piernas en el sofá, me senté junto a ella y la tome de la mano, acariciándola lentamente, mi caricia paso de su mano a su antebrazo, simplemente acariciándola con la yema de los dedos ...tan suave y fresca ... su piel se erizo, puede que por el calor, la situación o el momento ... posiblemente por los tres a la vez
- Te necesito como un corazón necesita un latido - susurre pasando de su antebrazo a su hombro -te quiero- susurro ella y mi corazón pareció explotar dentro de mi pecho ...
- y yo cariño- susurre inclinándome sobre ella para besar su hombro.
Sin duda era una de esas posiciones que cuando una persona la ve, se ve claramente la intención. Ella estaba sentada a lo largo del sofá, con la espalda en uno de los brazos del mueble y yo, de rodillas, sobre el sofá, sus piernas bajo las mías y mi boca besando lentamente su hombro hasta llegar a su cuello.
Ella inclino el cuello hacia la izquierda para que pudiera besarla a mi antojo, poco a poco, mis besos subieron de su cuello a su mentón, lo bordee de derecha a izquierda y luego bese sus mejillas, su nariz, su frente ... hasta que abrí los ojos y me sorprendí por su mirada.
Era tímida, brillante, llena de deseo, de amor, de cariño ... volví a sentir como mi corazón latía dentro de mi pecho, queriendo escapar para irse con ella y sin poder aguantarlo mas, tome su rostro entre mis manos y me decidí a besarla.
Sus labios eran suaves y mas cálidos que el resto de su cuerpo, pero no dejaban de ser fríos y dulces para mi. Fue el beso mas increíble que jamas podría haber recibido. Nuestros labios se movieron a un compás perfectamente simétrico, su dulce néctar me hizo enloquecer pero no quise acelerar el beso porque ese ritmo era perfecto, mis brazos la rodearon y la estrecharon contra mi cuidadosamente, una de mis manos, la derecha, frotaba su espalda con suavidad, como si quisiera hacerla entrar en calor mientras la izquierda sujetaba con delicadeza su cabeza para no dañarla ...
Note sus manos, al principio, inertes en el sofá pero de pronto las note tambien en mi espalda, lentamente ascendiendo y descendiendo, como si no supiera que hacer con ellas, como si mantenerlas en mi cabeza fuera imposible y bajarlas hasta mi cintura muy atrevido ... acarició mis hombros, mis brazos, mi cuello, mi rostro, pero ninguno de los dos dejo de besar al otro en ningún momento.
Fue cuando me separe de ella lentamente para tomar aire cuando recordé que la música sonaba, había dejado de escucharla de pronto, olvidándome de su existencia y concentrándome sola y exclusivamente en irish.
- Eres lo que mas he querido nunca, lo que siempre he anhelado - susurre acariciando dulcemente su rostro perfecto para mi, su mirada era de felicidad, su sonrisa de tranquilidad
- y tu ...eres aquello que siempre temí encontrar, jake si algún día te pierdo ...- susurro con agonía -no dejare que nada ni nadie nos separe, te lo juro- prometí con firmeza, dispuesto a hacer lo que fuera para cumplirlo
Ella asintió, sus manos dejaron mi espalda para enmarcar mi cara y supe que estaba pidiéndome que me acercara. Esta vez fue ella quien me beso, la música volvió a desaparecer. Sus labios me besaban con una dulzura y un amor que pensé que no existía, la cogí con cuidado y me senté en el sofá, sentándola sobre mi y abrazándola con todo mi amor mientras seguía besándome.
No se bien porque, mis manos decidieron jugarme una mala pasada y sin ser demasiado consciente, me encontré acariciando su espalda bajo su camiseta calor negro de tirantes. su espalda era suave y recta, dura y frágil a la vez. Cuando mis dedos pasaron a través de su columna, esta se contrajo pegando su torso contra el mío, besándome con mas pasión.
Su piel se erizo de nuevo, era sensible a la hora de las caricias, muy receptiva. Mi tacto estaba disfrutando como un preso disfrutaba de su libertad tras toda la vida encerrado. Mi olfato se perdía en su perfume, mi gusto ardía de pasión ante su néctar, mi mirada se perdía en la suya y mi oído escuchaba a ratos la canción, estaba tan concentrado en ella que todo lo demás dejo de existir, no había nada que no fuera ella en ese momento.
Sus manos acariciaron mi torso duro y torneado bajo mi camiseta blanca, en ese momento, ella me acariciaba a mi y yo a ella, me atreví a dar un paso mas, ¿que pasaría? mis manos, torpes en este momento, se aferraron cuidadosamente a la parte final de su camiseta y lentamente la fui deslizando por su espalda hacía arriba, para quitársela, esta volvió a estremecerse y pego de nuevo su torso al mio , alzo los brazos y pude quitarle la camiseta sin dificultad.
Enloquecí ante aquella visión. Era perfecta, de pies a cabeza, perfecta. Su torso era tan blanco como ella, igual de liso ... a excepción de la cicatriz que tenía en su vientre debido a aquel maldito vampiro, cuando luchamos contra los neófitos. La cicatriz era de un suave tono rosado, la acaricie lentamente, estaba mas suave que el resto del cuerpo y me pareció mas frágil que nada. Tenía unas hermosas curvas, me di cuenta de que no era la típica chica delgada - palillo, de esas que se veían mucho ahora, era esbelta y con unas curvas dignas de una diosa, mis manos, en silencio, acariciaron su contorno, siguiendo una silueta completamente divina ...
Sus pechos, hay sus pechos ... estaban cubiertos por un hermoso sujetador negro y dorado, nunca me imagine que debajo de la ropa se pudiera llevar algo tan sensual, el tono negro y dorado resaltaba mucho sobre su piel y hacía que la imagen fuera casi un pecado. Mi vista subió a sus ojos de nuevo y ella sonrió
- ¿me toca? - pregunto, yo asentí y alce los brazos, como había echo ella para que yo pudiera quitarle la camiseta.
Ella, agilmente, aunque lenta, me quito mi camiseta de algodón blanca y abrió la boca lentamente, me cerciore de que otra canción sonaba, tambien ideal para el momento.
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Todo debía ser idea de billy, debía saber cuando la amaba y la deseaba, sin duda, ese viejo era una caja de sorpresas y gracias a el, era el mejor momento de mi vida. Sus manos acariciaron mis hombros una vez mas, ahora como si quisiera aprenderse cada curva, cada célula, luego, acarició mi torso ... y pego sin dudar su cuerpo, frío, contra el mío, cálido ... sentí su corazón latiendo con fuerza contra el mío ..., como si ambos quisieran escaparse juntos ...
Después de eso, todo fue perfecto, la volví a coger en brazos y me puse en pie, caminando lentamente, mientras besaba su cuello, sus brazos, la base de su pecho ... camine hasta llegar a mi habitación y la deje sobre la cama mas cuidadosamente que cuando la deje en el sofá, sus labios se abrieron y dijo una frase, que al escucharla, la reconocí de la canción
- Hoy te prometo, amor eterno ... hoy te demuestro, cuanto te quiero ... - susurro casi cantarinamente -Irish ... te amo - ella sonrió
Nos volvimos a fusionar en un beso, poco a poco, nuestras caricias fueron deshaciéndose de los obstáculos que cubrían nuestros cuerpos, hasta que ambos quedamos en igualdad de condiciones, sin nada que nos molestase, su cuerpo, completamente para mi, era perfecto en todos los sentidos ... volví a aprovecharme de mis cinco sentidos para disfrutar de ella...
Mi tacto, la acaricio, era el cuerpo mas suave que jamas había tocado ... Mi olfato, la olio, era lo mas placentero de oler que había olido nunca ... Mi vista, disfruto con cada una de sus curvas Mi oído, enloquecía con su acelerado corazón, sus pequeñas sonrisas, sus suspiros ... Mi gusto, disfruto de cada beso, tanto en sus labios, como en su cuello, como en el resto de su cuerpo ...
Ambos pasamos la noche disfrutando el uno del otro, de cada caricia, de cada beso, de cada mirada ... fue la noche mas perfecta y placentera, que jamas, ningún mortal podría disfrutar nunca ...