← Historia 33692 · de
Historia 33692 — capítulo 36
Intensamente Brillante
El llanto continúa resonando por todas partes, y ese simple ruido me coloca completamente alerta, no creí que anhelaría y esperaría tanto escuchar ese sonido, la espera fue eterna, más que todos los meses, estas horas fueron siglos y ahora estoy a instantes de conocer a mi bebé.
Mi cuerpo duele, pero nada en comparación a segundos atrás, estoy respirando agitadamente, me siento realmente agotada, pero con una gran energía interna, es tan sorprendente, todo ya pasó, estamos bien, pero qué es, cómo es.
Empiezo a mirar desesperada hacia el lugar en donde está la sanadora, quien rápidamente levanta entre sus brazos un pequeño bebé que no deja de llorar.
-Es… un hermoso niño…- comienza a decir la sanadora, mientras le limpia su carita.
Al quedar a mi vista aquel pequeño ser, la emoción comienza a fluir por mi cuerpo, porque es mi bebé, aquel que tuve todo el tiempo conmigo, el que acaba de salir de mi. Apenas logro verlo bien, porque mi vista está nublada por el cansancio y por algunas nuevas lágrimas que comienzan a surgir.
-
Un pequeño, mi amor, tienes un niño…-comienza a decir mamá que no deja de llorar.
-
Tenemos…un… hijo…- escucho murmurar con la voz completamente entrecortada a Scorpius quien aún tiene mi mano firme entre la suya
La enfermera rápidamente coloca una manta sobre mí, mientras la sanadora deposita al pequeño sobre mi pecho, es tan chiquito y liviano que ni siquiera me molesta al contrario me ha dado una gran satisfacción al tenerlo en este lugar.
No puedo creerlo, estoy obnubilada, lo tengo en mis brazos, aquí está. Con las manos lo sujeto delicadamente sobre mí, mientras él no deja de llorar y mover sus manitos. Sus ojitos están completamente cerrados y su pequeña boca la tiene abierta para dejar salir fuertes gemidos, que llegan a mis oídos para demostrarme que todo esto es real.
Ahora lo tengo aquí, lo estoy conociendo, no pude mientras lo esperaba dibujar en mi cabeza su carita, pero ahora ya lo tengo aquí pegado a mi rostro, y no podía habérmelo imaginado de otra forma.
Su llanto comienza a llenarme de preguntas, ¿por qué sigue llorando?, acaso le duele algo, lo lastime, o no quiere estar aquí, ¿qué sentirá?, ¿estará bien?, como me gustaría saber, para ayudarlo, quiero calmarlo.
- No llores… aquí estoy…- comienzo a susurrarle en su cabecita que toca mi mentón, percibo con esto la preciada tibies de su piel, a pesar de la humedad que aún tiene en su cuerpo.
Le pido que no llore, pero ambos lo estamos haciendo, él porque está estrenando sus pulmones, y yo silenciosamente por la emoción de tenerlo junto a mí, después de todo lo vivido. Ahora realmente y por primera vez no sólo durante todos estos meses sino que durante toda mi vida, estoy llorando de alivio y… felicidad. Jamás pensé o creí que sentiría de esta forma, es completamente maravilloso, ni siquiera me importa lo que me estén haciendo, el dolor ya comienza a apagarse dentro de mí, y es nada comparado con esta sensación nueva que ha a aparecido en mi pecho, inundando todo a su paso. Su presencia ha reemplazado todo lo que creí no soportar hace un par de horas.
Lo observo completamente, recorriendo cada pedacito de su cuerpo con mis ojos que quieren percibir hasta su más mínimo detalle, tiene unas manitos tan pequeñas, trato de tomar una de ellas para calmarlo, pero él rápidamente se aferra a mi dedo, esto es tan… apasionante, me ha dado la mano, el gesto más preciado que podría recibir de mi pequeño, mi bebé esta confiando en mí, sin pensarlo acerco con cuidado mis labios y beso su manito, dejando sobre ella una lágrima de mi rostro. Aunque está cubierto aún de una sustancia blanca rojiza por todos lados, no me importa, no puedo dejar de acariciarlo, sentirlo que ya llego, es un niño, mi niño, mi hijo.
Luego de esto ya casi ha dejado de llorar, simplemente gimotea entre mis brazos moviendo su cabecita para todos lados, como si estuviera buscando algo, a tratado de abrir sus ojos, pero al parecer aún no puede. Creo que voy a explotar por dentro, tengo un torbellino de sentimientos, alegría, alivio, ilusión, agitación, y miedo, mezclan completamente.
-
Y él papá ¿quiere cortar el cordón?…- pregunta la sanadora dirigiéndose a Scorpius, que a permanecido en completo silencio a mi lado, mirando a nuestro bebé.
-
…Eh… claro…- responde titubeante, mientras toma un objeto y se acerca más a la sanadora.
Ni siquiera puedo ver que está haciendo Scorpius, ya que mis ojos no se despegan de la criatura que tengo cobijada en mí.
-
Mira, es precioso…- menciona mamá tomando una de sus diminutas manos.
-
Si… lo es…- respondo completamente emocionada y agotada.
-
Estoy muy orgullosa de ti…- indica besándome la mejilla.
No lo puedo creer, después de todo lo que ha pasado está orgullosa de mí, esto es extraño, siempre pensé que estaba completamente decepcionada, a pesar del apoyo que me ha demostrado, y que nada de lo que hiciera podría cambiar eso, pero no, aún así esta orgullosa de todo lo que he hecho, ya no veo en sus ojos aquella mirada de tristeza que percibí durante todo este tiempo, al parecer este bebé ha traído cambios no sólo para mi y Scorpius, sino que para todos los que nos rodean.
-
Mamá… no sabes… lo que te agradezco por todo…- comienzo a balbucear.
-
Lo sé… cariño…lo sé…- indica acariciándome la cabeza.
Scorpius vuelve a mi lado, sus ojos también están completamente humedecidos, su cabello lo tiene todo despeinado, pero nada de eso es importante, lo más impresionante es la sonrisa que tiene en su rostro, la más grande que le visto, en todo el tiempo que lo conozco, atrás dejo esa mascara de seriedad y solemnidad que lo caracteriza.
-
Rose… es maravilloso…- indica pasando uno de sus dedos sobre la cabecita, que a simple vista no pareciera tener ni un solo cabello, pero en realidad desde lo cerca que estoy y bajo todo aquello que aún lo cubre, puedo ver una pelusilla casi blanca aparecer de manera casi imperceptible sobre su piel.
-
Es un niño…- comienzo a decirle entrecortadamente. Tratando aún de asimilar todo esto, ya que recién han pasado un par de minutos desde que termino una parte y ha iniciado otra nueva etapa.
-
Es nuestro hijo- susurra con voz profunda, mientras acaricia mi mejilla, que aún debe estar completamente inundada de sudor y lágrimas.
Si es verdad, es nuestro, un pedacito de cada uno, todo lo que hemos vivido desde hace casi nueve meses se ve reflejado en mi mente, pero parece todo lejano al tenerlo ahora a nuestro lado.
- Me lo voy a llevar para revisarlo y limpiarlo…- comienza a decir la enfermera que se acerca hasta mí, para sacar a nuestro bebé de mis brazos, quién al sentir esto, nuevamente comienza a llorar fuertemente.
Qué pulmones que tiene, aunque ya sabía que tenía fuerza porque aun recuerdo las patadas que me dio hasta hace poco. Pero no entiendo por qué se lo llevan no ven que lo han hecho llorar, a pesar de todo lo que le hice y sufrimos mientras estaba dentro mío, parece que si quiere estar conmigo, eso es fantástico, no me ha rechazado como tanto temí.
La sanadora sigue trabajando en mí, pero ni la he mirado, observo como la enfermera deposita en una pequeña camilla a mi bebé, si esta desconsolado llorando, no puedo aguantar verlo así, no es justo, recién acaba de nacer y ya lo están molestando.
-
Scorpius porque no vas a ver y tratas de calmarlo- le pido preocupada, mientras él rápidamente camina hacia ese lugar, porque si yo pudiera levantarme ya lo habría hecho.
-
Mi niña… -murmura mamá nuevamente conmocionada, ella parece aún en estado de shock por todo lo que ha pasado.
Me sorprendo de mi misma, recién lo tengo a mi lado y me estoy preocupado tanto por todo lo que le pase, porque no me agrada la sensación de escucharlo llorar, y creo entender como se debe sentir, si acaba de llegar a este mundo y no conoce nada, es horrible enfrentarse a lo desconocido y más si eres tan pequeño y frágil.
-
Muy buen trabajo Rose- indica la sanadora ubicándose a mi lado.
-
Gracias, pero no fue fácil- respondo con la voz agotada, de a poco he ido recuperando el ritmo normal de mi respiración.
-
Lo sé, pero todo salio perfecto, ahora tienes un bebé saludable- indica sonriéndome.
-
Sí- digo tratando de acomodarme mejor en la cama, al parecer todo está perfecto, tiene todas sus partes, le conté y tiene cada uno de sus minúsculos deditos, y si ella dice que esta saludable eso debe ser así.
-
Ahora veamos, tú pequeño, de sexo masculino, nació a las cuatro cincuenta de la mañana, pesa dos kilos setecientos gramos, y mide cuarenta y ocho centímetros- recita mientras su pluma anota todo sobre un pergamino.
Supongo que deben ser cosas de rutina, porque es obvio que si dice pequeño es porque es de sexo masculino, pero bueno no tengo muchas energías para reírme de eso ahora, tengo que preocuparme de otras cosas.
Scorpius se mantiene cerca del bebé tomando su manito, mientras la enfermera le coloca aquel traje blanco que le compre, y él da toda su batalla moviéndose inconteniblemente, y me agrada que lo haga ya que se esta resistiendo a la llevadora de bebés.
- ¿Cómo se llamará?- indica de improviso aquella mujer que viste a mi niño.
Un momento ¿qué ha dicho?…¡Nombres!, no le buscamos eso, en realidad yo busque, pero no nos pusimos de acuerdo con Scorpius, qué vamos a hacer, no es posible que no tenga nombre, es un niño que necesita tener identidad, cómo pudimos dejarlo pasar, esto es horrible, como nos queremos hacer llamar padres, si no pensamos en esto.
-
Si no lo tienen aún no se preocupen, tendrán tiempo para conversar sobre eso- responde mamá, al ver mi cara de aflicción.
-
Claro que lo haremos- responde Scorpius sorprendido, mientras aún supervisa y resguarda todo lo que sucede con la enfermera, nuestro bebé, sin nombre, aún llora pero ya no tan intensamente, ante los movimientos que le hace aquella mujer.
-
Muy bien aquí esta su hijo, joven…- indica la enfermera arropando al bebé en aquella manta que me envió de regalo su madre, una prenda tan suave y tan blanca como la ropa que le acaban de poner.
La cara de Scorpius cambia completamente por una de preocupación, comienza a mover rápidamente sus manos sin saber como dejarlas, seguro que no debe saber como tomarlo, esto es entre chistoso y enternecedor, debe también ser la primera vez que va a cargar a un bebé, y no a cualquiera, sino que a su bebé.
-
Afirma su cabeza…así…- comienza a decir mamá mientras ayuda a la enfermera a depositarlo en sus brazos.
-
Oh… es tan pequeño…- lo observo murmurar mirando embobado al pequeño niño que tiene en sus brazos, aunque su cuerpo se ve completamente tenso y su rostro parece concentrado en no dejarlo caer ni para apretar demasiado.
Recién en estos momentos me doy cuenta de que todo realmente ha pasado, tratando de descansar, comienzo a sentirme realmente agotada, los músculos relajados comienza a doler, por la tensión excesiva que había en ellos. También percibo la bata completamente pegada a mi cuerpo, producto de todo el trabajo que tuve que hacer y ni siquiera me quiero imaginar como debo tener el pelo.
-
Debo ir a avisar que todo ha salido excelente- indica mamá de improviso mientras acaricia el gorrito de su nieto.
-
Claro- le respondo, ocultando un poco el malestar que me ha provocado, el tratar de sentarme más rígida en la cama.
-
Los voy a dejar un rato a solas, cuando podamos entrar nos avisan- dice ella antes de salir de la habitación.
Que oportuna propuesta, claro que necesitamos estar a solas para poder hablar, en especial del tema del nombre, eso es algo complicado, y así aprovecho de descansar antes de que entre toda una bataola a estresarme con preguntas y comentarios.
La enfermera y sanadora también comienzan a salir del lugar, dejándonos por fin solos a los tres.
Scorpius comienza a caminar hasta sentarse a mi lado, aún parece incomodo y preocupado en la forma de tenerlo, pero ya ubicado a mi lado parece relajarse un poco más. Y simplemente nos quedamos en silencio, los minutos pasan y no podemos dejar de contemplarlo y mirarnos a los ojos diciéndonos mil cosas a la vez, yo agradeciéndole por todo, tratando de encontrar las palabras y el momento preciso para dejarle en claro que aquello que me confeso también es parte de mi, que aquellas palabras que pronuncio son exactamente lo que yo siento por él, ese "te amo", jamás había sido tan reciproco como ahora. Pero en estos momentos las palabras sobran, es un instante demasiado intimo y especial para romperlo, la música perfecta ahora es la pequeña respiración de nuestro bebé, que es lo único que se escucha en esta habitación, ya que al parecer ambos hemos decidido hacerlo casi de manera imperceptible sólo para que podamos deleitarnos y podamos escuchar su mayor señal de vida, el pequeño aliento de nuestro bebé.
- Toma- susurra lentamente, mientras me lo acerca para que yo lo sostenga.
Mis manos comienzan a sudar nuevamente, pero todo por culpa de los nervios, lo voy a volver a tener en mis manos, esto parece un sueño, ya no está aquí, comienzo a pensar mientras toco mi estómago ahora ya vacío de todo, ahora está libre para ser una personita, que respira, llora, duerme y que aprenderá a hacer muchas cosas más.
Torpemente entre los dos nos pasamos la pequeña manta en donde está refugiado con sus ojitos aún cerrados, sólo espero que no nos descuidemos y lo botemos o lastimemos, parece ser tan delicado, ya que mueve y dobla con cada movimiento que hacemos, ahora depende tanto de nosotros, antes también, pero parecía que estaba más protegido resguardado en mí, porque no me parecía tan frágil como ahora.
Ahora que lo vuelvo a sentir entre mí, no puedo evitar acercarlo a mi rostro, su piel ahora más limpia, se ve completamente rojiza, ni siquiera tiene cejas, tengo la certeza que será tan rubio con Scorpius. Todo en él es demasiado pequeño, tanto así que la ropa que tiene, incluso parece quedarle un poco grande, no mucho, pero de todas formas al parecer todas tenían razón cuando me dijeron que son así de chiquitos para quedarle aquella ropa que para mi era de muñeca, es decir, que ahora tengo mi muñequito.
Nuevamente el miedo resurge, no de mí, yo estoy y estaré bien, pero lo tengo de él, de que algo malo le pase, cómo se va defender de todo lo malo que hay, cualquier cosa lo puede dañar o afectar, y ¿si no puedo defenderlo ni cuidarlo como necesita?, es tan pequeñito, pero a la vez lo siento tan fuerte, con tanta energía que me irradia hasta mí.
Lo tengo tan cerca nuevamente de mi cuerpo, de mi piel, y no puedo dejar de sonreírle, se que lo veo hermoso, porque todas las madres ven hermosos a sus hijos, pero yo estoy segura que este es el bebé más lindo de todos. No es que haya visto muchos bebés en mi vida, porque nunca me gusto mirarlos, pero este si lo es.
-
Eres mi bebé- le susurro, mientras empieza a abrir sus ojos, y comienza a mirarme fijamente, dejándome ver dos esferas de color azul plomizo profundo que brillan intensamente, este simple gesto de él, hace que mis ojos vuelvan a llenarse de lágrimas nuevamente. Ese brillo es tan especial que me llena aún más de alegría.
-
Me está viendo- digo totalmente emocionada.
-
Debe haber reconocido tu voz- responde Scorpius acercándose más para verle por primera vez sus ojitos, luego de unos segundos deleitándonos con esto, rápidamente él comienza a dar un gran bostezo y se vuelve a acomodar en mi pecho, para comenzar a dormir nuevamente.
-
¿Lo viste?- interrogo sin poder dejar de ver como duerme tranquilamente en mis brazos.
-
Si, al parecer tendrá tus ojos, y eso es perfecto- respondo Scorpius tan emocionado como yo.
-
Quizás- respondo tratando de evitar un bostezo, porque a pesar de toda la emoción sentida, el cansancio que tengo es extremo, no he dormido hace casi veinte horas, porque la siesta que tome en la tarde fue demasiado corta para considerarla.
-
Es increíble como lo hiciste, jamás voy a olvidar todo esto- comenta Scorpius acomodándose a mi lado.
-
Yo tampoco, y sabes que sin tu apoyo, no habría podido- le agradezco apoyando mi cabeza en su hombro.
Me quedaría así infinitamente cerca de él, pero el recuerdo de la pregunta de la enfermera sobre el nombre me hace sobresaltar.
-
Ey… debemos buscar un nombre- digo enderezándome, provocando que él bebé se remueva y lance un pequeño gemido en respuesta a mi impertinencia de moverlo en su sueño, pero sigue con su respiración tan acompasada, sin hacer el trabajo de abrir sus ojos.
-
Tienes razón- responde Scorpius mirándome a los ojos.
-
¿Has pensado en alguno?- interrogo, tratando de pedirle que él comience con esta ardua tarea.
Scorpius comienza a mirarme para luego detenerse en el rostro del pequeño. Está completamente serio, ni siquiera pestañea, parece totalmente concentrado, sólo espero que tenga una buena idea, porque lo que es yo no tengo ni una sola, tengo algunos nombres rondando, pero ninguno es preciso para él, tiene que ser algo que cuando escuche el nombre y lo vea a él, sea como si fueran uno sólo.
- ¿Y?- cuestiono para pedirle que me diga que ha pensado.
Luego de un gran suspiro se voltea a veme nuevamente.
-
No lo sé, es tan difícil,,, en realidad tenía pensado para niña…- confiesa colocando una pequeña sonrisa.
-
Y ¿cuáles eran?- pregunto intrigada, recordando que había dicho que él creía y al parecer esperaba que fuera una niña, pero esta vez yo he tenido la razón, y aunque no tengo muy claras las razones quería que fuera un niño, y aquí lo tengo, justo a mi lado.
-
¿Eso importa ahora?…tenemos a un hermoso niño, que necesita un nombre de niño- responde ampliando su sonrisa ante mi cuestionamiento fuera de lugar.
-
Lo siento, tienes razón- respondo avergonzada.
-
Pero tú dime, ¿No decías que era niño?- acota arreglándome algunos mechones de cabello que aún andan rebeldes por mi cara, debo estar hecha un desastre, pero de eso me preocupo después de que pueda llamar a este bebé con un nombre propio.
Busque nombres en mis noches de ocio y malestar, y lo hice en libros y en nombres que recordaba, pero ninguno me agradaba, además y si el nombre que elijo no le agrada cuando sea grande, por qué no poder preguntarle a él como quiere llamarse, eso sería más fácil, pero no, ahora está durmiendo, sin saber que sus padres están complicadísimos buscando lo que lo identificara para el resto de su vida.
Debo verlo, él me dará su propio nombre, no sé porque, pero así lo siento, empiezo a mirarlo nuevamente y es tan pequeño, su cabecita tan redonda, esos ojos que solo vi durante unos segundos son intensamente brillante igual que los de Scorpius...
Debe haber algo, no es posible que no encuentre alguno…
-
Ya sé- menciono recordando algo que aprendí en Hogwarts, pero quizás no le guste.
-
Dime, te escucho- menciona mostrándose interesado.
-
Es algo que leí, y creo que es preciso para nuestro bebé, además ahora que lo pienso, se asemeja a tu nombre…- comienzo a relatar pausadamente, mientras Scorpius mueve su mano en clara señal de que continúe hablando.
-
Alioth…- susurro lentamente, para que escuche cada letra.
-
Alioth… como la…- comienza a decir asombrado.
-
Si la estrella de la Osa mayor, significa intensamente brillante, bueno también caballo negro, pero me gusta el primer significado y le viene con sus ojos, son eso… intensamente brillantes y espero que sigan así para siempre- respondo mordiéndome los labios esperando su veredicto.
-
Alioth…- repite mirando a nuestro bebé, que no sé si ya tiene nombre o tengo que pensar en otro, pero no se me ocurren más por este momento.
-
¿No te gusta?- pregunto dubitativa, al ver su cara pensativa.
-
Que si no me gusta, es perfecto para él, verdad Alioth, mamá a encontrado tu nombre- indica bajando la manta para buscarle su carita.
Le gusto, no pensé que le agradaría, pero esa sonrisa y como lo ha llamado significan que sí, ya tengo un hijo con nombre, me siento cada vez más feliz, que importa el cansancio, mi dolor corporal, si estamos los tres juntos, esto es perfecto.
-
¿Dónde lo escuchaste?- cuestiona de improviso, e intrigado por saber como se me ocurrió.
-
Oye por si no recuerdas yo también estaba en la clase de Astronomía, que no sacará mejores calificaciones que tú, no significa que no pusiera atención o que no haya aprendido algo- le respondo haciéndome la sentida al dudar de mis conocimientos en estos temas.
-
Tienes razón, lo lamento, es solo que…- responde rápidamente, pero luego se detiene haciendo un gesto de que aquello que iba a agregar era sin importancia.
-
Hay que ver cual es su segundo nombre…- le comienzo a recordar para que vea que aún nos queda trabajo, mientras le sonrío para que vea que no estoy enojada.
En realidad, no podría estarlo en estos momentos, podría pasar cualquier cosa y estaría feliz de todas formas, al parecer la mezcla del alivio, tener a mi bebé sano y tranquilo en mis brazos y esa miserable pócima anestésica si han hecho efecto en mi, me siento demasiado relajada, díganme lo que quieran y no me afectará, bueno algunas cosas si, pero son imposibles de que pasen.
Él asiente con su cabeza ante mi recordatorio de seguir con la búsqueda. Se comienza a arreglar su propio pelo, que a pesar de no haber estado más que a mi lado durante el parto, está completamente desordenado.
-
Que tal Alioth Orión- menciona de improviso.
-
Creo que ya basta de astronomía, ¿no crees?- le indico porque realmente esa combinación no me convence mucho, y en realidad, Orión no me agrada para nada.
Entre todos los nombres que vi apareció ese, pero lo deseche rápidamente, junto con todos los otros. Ni uno sólo me gustaba, Alioth jamás paso por mi búsqueda, este surgió ahora. Sólo tuve uno en mente, que era de un amigo cuando era pequeña y me encantaba como sonaba, pero unos días atrás lo vi caminar por fuera de mi casa y no me agrado verlo de nuevo, estaba tan cambiado de cómo lo recordaba, que por eso lo deseche y ni siquiera quiero recordarlo. Por eso ahora si que no tengo una combinación para Alioth.
- Tienes razón, no suena para nada bien- acepta Scorpius riéndose un poco.
Esto es tan complicado, primero es uno, para después buscar otro, no sólo que nos guste sino que además debe combinar con el primero. Los bebés deberían venir con esto incluido, alguna etiqueta, señal o algo que nos diera alguna pista por lo menos, todo sería mucho más fácil. Con esto ya me está empezando a doler la cabeza, no sé si por pensar tanto en esto, o por hambre, sueño o cansancio, o quizás es la mezcla de todo, lo que es peor, porque significa que no se ira hasta que satisfaga cada una de ellas.
-
Sabes tengo una idea- indica rompiendo el silencio en el cual nos hemos sumido, mientras pensamos una alternativa.
-
¿Cuál?- interrogo acomodando a Alioth en mis brazos.
Ay, ya lo llamo por su nombre y suena tan lindo, mi pequeño bebé, ya tiene nombre.
Scorpius antes de hablar acomoda un almohadón en mi espalda, que le agradezco esbozado mi mejor sonrisa, es un chico tan oportuno, debe haber leído mi mente o mi rostro.
- Su primer nombre a pesar de que lo elegiste tú, esta dentro de la tradición de mi familia…- comienza a decir.
Claro, pero no lo elegí por eso, me gusto porque representa lo que veo en mi bebé, porque jamás dejaría que lo llamaran Lynx, Taurus o Delphinus, y muchos otros que ni siquiera vale la pena recordar, pero es mejor dejarlo continuar, no voy a empezar a dar explicaciones ahora.
- Podríamos llamarlo… si a ti te parece… Alioth Ronald... para integrar lo que él representa, es decir, a ambas familias- concluye con voz baja.
No puedo creerlo, quiere colocarle a su hijo el nombre de mi padre, una persona que no lo trato muy bien en el pasado, es increíble, ni a mi se me había ocurrido este detalle, pero es fantástico, no es una gran combinación, pero no suena mal, incluso ya me está agradando.
-
Es genial…- es lo único que puedo decirle.
-
Gracias…- responde tratando de sonar modesto, sólo para hacerme reír con ese gesto de superioridad que hace cuando infla su pecho e internamente lo hace con su ego.
-
Qué te parece Alioth ya tienes un gran nombre…- comienzo a decirle mientras rozo sutilmente su delicada piel.
-
Y una gran mamá- menciona Scorpius, mientras me abraza y yo volteo a verlo quedando a centímetros de su rostro.
Antes de que pueda decirle algo, él comienza a tomar mi cara con sus manos, al parecer tiene otros planes, antes que dejarme hablar, ya que en menos de un segundo, por fin comienzo a sentir sus labios sobre los míos, todo es tan delicado suave y tibio. Lo ansiaba tanto, días sin poder hacer esto tranquila, tengo ganas de rozar cada centímetro de su boca, respirar su mismo aire y que me traspase su energía hasta llenarme completamente de él, ahora si que puedo decir que he iniciado un viaje hacia las nubes, por favor no quiero decender jamás, no quiero un retorno, o espero que la realidad se quede así eternamente.
No terminaría nunca con esto, pero el suave golpeteo de la puerta hace que nos separemos, ambos comenzamos a tomar el aire que nos estaba faltando y Scorpius se levanta para caminar a la puerta con el ceño un tanto fruncido por la interrupción, mientras siento que mis mejillas se colocan completamente carmesíes.
- ¿Ya podemos pasar?- escucho decir a mamá.
No puedo creerlo nos olvidamos de avisarles que ya estábamos listos, deben haber estado desesperados afuera esperando conocer al nuevo miembro de la familia.
- Claro- responde Scorpius abriendo la puerta completamente.
Muchos pasos comienzan a sentirse que se acercan, acaso se habrán quedado todos, no puedo creerlo si ya son casi las cinco y media de la mañana, apenas nosotros nos hemos mantenido despiertos, él único que duerme como si nada es Alioth.
Mamá aparece con una gran sonrisa, seguida muy de cerca por papá que mira insistentemente hacia donde estoy y trae un enorme oso de felpa en sus brazos, atrás aparecen mis abuelos, nana Molly parece que esta a punto de llorar y el abuelo, con esa sonrisa bonachona de siempre, a continuación tía Ginny muy contenta y tío Harry quien tiene en sus manos, no puedo creerlo, es la cámara de Hugo, pero qué hace con ese aparato, acaso es un complot, pero mejor lo dejo así, por ahora prefiero fijarme en quien más nos va a venir a ver como si fuéramos el espectáculo del verano.
Unos segundos después de esto, al parecer ya no va a entrar nadie más, los demás se han ido, aunque era de esperarse, es muy tarde, pero creí que se quedarían dos personas más y no están ¿qué ha pasado?, si vinieron a ver como andaba todo, por qué no se han quedado.
-
¿Cómo estas Rosie?- pregunta papá acercándose más a mí mientras mamá me pide con los brazos que le permita cargar al bebé.
-
Bien, un poco adolorida, pero mejor que antes- respondo liberando a Alioth de mis brazos.
-
Mira Ron, es tan lindo- comienza a decir mamá para dejarlo a la vista de él.
-
Claro que sí, es un niño hermoso, igual que su madre y abuela- responde contento.
-
Mi niña, ¿ves que todo ha pasado?- recalca nana Molly colocándose al otro lado de mi cama.
Sí todo ha pasado, pero ella dijo que respirando nada dolía, pero yo aun recuerdo perfectamente lo que sentí, eso no se me va a olvidar, por mucho que ahora este tranquila, aunque debo reconocer lo que dijo mamá, después de eso, al final todo pasa y mejora increíblemente.
-
Sí, pero igual me dolió infernalmente- le respondo colocando cara de aflicción, para que se sienta mal por mentirme.
-
Eso ya da lo mismo- apuntando dulcemente al bebé que tiene mamá en sus brazos.
En eso tiene razón, ya aquellos dolores comienzan a hacerse menos intensos en mis recuerdos, la realidad ahora ya es distinta. Sin embargo ahora hay otra cosa que me preocupa, Scorpius permanece cerca de la puerta, y yo no puedo dejar de mirarlo y mirar a la entrada, está esperando a sus padres, pero ¿qué habrá pasado?, ocurrió algo que hizo que se fueran, por favor que eso no suceda, no puede ser que empañen este momento, porque no han podido dejar sus rivalidades de lado, Alioth no se lo merece, ni siquiera por mi o por Scorpius ahora él es el más importante en todo esto.
-
Felicidades Rose…- comienza a decir tía Ginny cuando se acerca a abrazarme.
-
Gracias tía- le respondo sin dejar de mirar la cara seria que tiene Scorpius.
-
Scorpius… felicidades, tienes un hijo maravilloso- indica mi abuelo sorprendiéndonos a todos, especialmente a él, quien de manera nerviosa estrecha su mano.
-
Muchas gracias- responde educadamente Scorpius.
-
Ahora puedo cargarlo yo- le pregunta papá a mamá, mientras deja el oso de regalo sobre un sofá.
Papá toma a su nieto y se acerca al abuelo y a tío Harry que están cerca de él.
- Vieron que lindo es… ¿Cuál es su nombre?- interroga papá haciendo que todos se volteen a verme.
Ahora hay que ver que piensan del nombre, quizás a más de alguno no le agrade porque piense que sólo lo colocamos para seguir la tradición de los Malfoy, pero tendrán que acostumbrarse, es lo que decidimos nosotros y lo que nos agrada, aunque en caso de cualquier cosa tenemos el comodín del segundo nombre, siempre Scorpius con su As bajo la manga.
-
Alioth, papá, se llama Alioth- menciono pausadamente mirando tanto a mamá y como a papá.
-
Alioth, es extraño, pero lindo… ¿de dónde ha salido ese nombre?- cuestiona papá un tanto confundido.
Mamá en cambio, estoy segura que ya sabe de donde, porque me ha dado una sonrisa y luego ha hecho lo mismo con Scorpius quien se ha acercado a mi lado. Esa sonrisa significa que le debe agradar, aunque ya no hay nada que hacer al que le gusta bien y al que no, se acostumbra.
- Es el nombre de una estrella- irrumpe una voz profunda en la habitación.
Sin evitarlo doy un pequeño brinco, que me hace recordar cada dolor muscular que tengo, y al parecer no he sido la única que ha reconocido esa voz, ya que todos voltean hacia la entrada, en donde aparecen nada más y nada menos que Draco Malfoy, seguido de su esposa, Astoria Malfoy, quien trae una gran sonrisa en su rostro a pesar del cansancio, que no sólo se ve reflejado en ella, sino que en todos los presentes.
-
Vaya- indica papá mirándome.
-
Es un lindo nombre- responde nana Molly.
Todos los presentes comienzan a asentir con su cabeza menos papá que mira a Scorpius y luego a su padre alternadamente. Papá esta completamente serio, en cambio el padre de Scorpius, tiene su rostro, por primera vez, desde que lo conozco, un poco más relajado aunque no es muy notorio, pero ya hay un cambio, quizás podría decir que está alegre, no tiene una sonrisa, pero hay algo en su expresión que me dice que no está enfadado o a la defensiva como todas las otras veces.
-
Alioth Ronald- indica Scorpius, dejando sorprendido a papá quien al escuchar esto ha dejado de tensar su rostro y nuevamente esboza una gran sonrisa.
-
Gracias, Rose... no pensé…esto es…- comienza a decir un tanto emocionado en sus palabras.
Cree que fui yo, pero no me puedo llevar el crédito de algo que no hice, debo decir la verdad, además sirve para que vea que Scorpius lo considera y no es malo como él piensa, al contrario, es fabuloso.
-
Papá… no fui yo… fue Scorpius…- menciono lentamente, haciendo que él nuevamente se quede congelado, con los ojos completamente abiertos.
-
Rose eligió el primer nombre…- acota velozmente Scorpius, para darme le crédito más importante, su primer nombre.
Ningún padre dice nada, simplemente se quedan sorprendidos con esto, y es justo lo que quería Scorpius, de todas formas obtuvimos lo que queríamos, dándoles una satisfacción a ellos. Justo en el blanco, pero a mí me interesa que Alioth tiene un nombre, un rostro precioso y unos abuelos que, aunque aún no dejen de lado su orgullo, ya están unidos y se comportan civilizadamente estando a menos de un metro de distancia.
-
Que excelente elección…- menciona tío Harry, tratando de encender la cámara de Hugo, sólo espero que no tenga mucho éxito, aunque al parecer mi hermano lo entreno bien, porque ahora mi bebé está siendo acosado por ese lente, si no es mi querido hermano, siempre tiene que haber alguien para reemplazarlo, esto es horrible, pero mientras no me enfoque a mí, nada es tan malo.
-
Puedo verlo- se atreve a preguntar la madre de Scorpius quien ha permanecido callada pero feliz atrás de mi cama.
-
Claro- respondo rápidamente pidiéndole con el rostro a papá que me lo entregue, para pasárselo a ella, es justo que todos los abuelos lo tomen, bueno los que quieren, porque no estoy segura de que Malfoy padre quiera hacerlo, y no es que crea que es malo, pero quizás no sea bueno arriesgarse…. Hay no, no puedo pensar algo así, del abuelo de mi hijo, ya estoy volviendo a la paranoia.
Astoria comienza a cargarlo mirándolo atentamente, mientras tiene esa sonrisa pegada en su cara al igual que mi madre, están embobadas mirando al pequeño durmiente.
Y yo comienzo a querer tomar su lugar, estoy casi sin poder aguantar el sueño y el hambre, no es que los quiera echar, pero podrán verlo todo el tiempo mañana, en realidad, más tarde y los días que vienen, yo ahora quisiera poder acomodarme a dormir.
- Mira Draco… es hermoso- menciona acercándose a su marido, mientras nadie pierde ni un paso que da la mujer con el bebé en brazos.
Draco Malfoy, de manera incomoda comienza a observarlo de cerca, su rostro endurecido permanece inalienable, sin embargo al parecer Alioth ha decido acomodarse ya que a la distancia observo como comienza a mover sus diminutos brazos y un pequeño gemido deja a todos en el más completo silencio. No puedo creerlo va a comenzar a llorar, pero por qué…acaso no le agrado esta visita… si ella es una gran persona, al hombre, creo que hay que conocerlo más, pero cuando ya me estoy asustando, Alioth simplemente deja de moverse y vuelve a quedarse quieto en los brazos de su abuela paterna.
-
Es… un hermoso niño- indica lentamente el Sr. Malfoy, con una voz aterciopelada, que sólo había escuchado en Scorpius, luego de esto levanta la vista para fijarse por unos segundos en mi y luego posa la vista en el rostro de su hijo, que nuevamente comienza a iluminarse.
-
Gracias papá…- lo escucho decir de manera casi tan baja que apenas lo he logrado escuchar yo, que estoy a su lado.
Luego comienza el desfile de brazos, Alioth se pasea por unos minutos en brazos de mis tíos, y luego de sus bisabuelos, cuando mamá vuelve a cargarlo, yo apenas logro mantener mis ojos abiertos, estoy a punto de rendirme de sueño aquí mismo, sin embargo un nuevo gemido del pequeño me hace no bajar la atención.
Ahora esta llorando nuevamente más suave que la primera vez que lo hizo, pero definitivamente está gimoteando insistentemente, mamá lo mece en sus brazos, pero eso no lo calma.
- ¿Qué pasa?- pregunto acomodándome mejor para ver que le sucede.
Scorpius se ha puesto de pie, para observar su rostro.
- Creo que tiene hambre, ya debe ser hora de que lo alimentes, ha pasado un rato desde que nació- indica mamá acomodándolo en sus brazos para pasármelo.
Tiene hambre… oh… eso significa que yo debo hacerlo… jamás he alimentado un bebé, es lógico en realidad, pero esto significa otra vez una nueva sensación y experiencia para mí, y estas cosas siempre me colocan ansiosa y nerviosa. Ni siquiera trato de tomar a Alioth en mis brazos, ni siquiera puedo pensar tranquilamente, las dudas aparecen en mi, ¿cómo lo voy a hacer?, ¿qué se tiene que hacer?, o sea si lo sé, lo he visto, pero de todas formas, no es lo mismo verlo o leerlo, que experimentarlo.
Además con tanto espectador presente no me siento mejor y más tranquila con todo esto, pero tampoco les puedo pedir que se vayan o ¿si?, debo cumplir una de mis mayores obligaciones, por qué no se dan cuenta que no me agrada ni me siento cómoda con ellos aquí presentes.
- Nosotros vamos a casa y más tarde volvemos- indica oportunamente mi abuelo tomando del brazo a nana Molly quien se acerca a despedirse de cada uno.
Por fin dos menos, ahora falta el resto, pero no basta esperar mucho, mis tíos también se han dado cuenta de esto y se despiden sin dejar de recordar que vendrá ya a una hora más apropiada, papá sale con ellos indicando que necesita ir a ver un asunto, mientras que los padres de Scorpius, mejor dicho la madre lo ha invitado a comer algo para que se reponga en la cafetería del lugar.
Perfecto sólo mamá y yo, y claro que Alioth, pero él tiene que estar aquí, aunque aún no se calma mucho, al parecer está realmente con mucha hambre y somos dos, el problema es que de mí aún nadie se ha preocupado.
- Toma Rose- menciona mamá nuevamente depositándolo entre mis brazos.
Lo tengo completamente nerviosa en mis manos, mientras mamá me observa, no ha dicho nada, pero ya sé que es lo que debo hacer. Lentamente me destapo sólo una parte, mientras comienzo a acercarlo lo más que pueda a mí, él que no ha dejado de moverse y llorar, comienza sólo a mover su cabeza para todos lados mientras no puede cerrar su boca, está buscando desesperadamente algo, ya no hay más llanto. De pronto logra aferrarse a mí, provocando que yo cierre mis ojos fuertemente ante su contacto, su boca se mueve rápidamente tratando de succionar su alimento, es una sensación indescriptible, no hay dolor, ni nada, es más bien alucinante.
Comienzo a relajarme y vuelvo a abrir mis ojos para verlo acurrucado a mi lado, bebiendo casi de manera desesperada de mí, mamá sonríe satisfecha ante esto, y yo simplemente le devuelvo la sonrisa y me quedo quieta observándolo. De nuevo a abierto sus ojos, mientras afirma con sus manitos mi cuerpo, cada mirada pareciera que nos esta conectando aún más. Él me mira y yo no dejo de sonreírle, para ver si de esta forma olvida, si aún recuerda, todas las veces que llore, por él, por lo que me pasaba, y por lo que vendría y aún falta por venir.
Al poco rato se suelta de mí, y comienza a mirar para todos lados, mamá se acerca aún más para mirarlo fijamente.
-
Oh, tú tenías estos mismos ojos cuando naciste, lo recuerdo perfectamente- comienza a decir apoyando la cabeza a Alioth en mi hombro.
-
¿De verdad?- le pregunto asombrada.
-
Sí, los de tu hermano eran más oscuros- indica haciéndome recordar que Hugo heredo los ojos de ella.
Antes de que digamos nuevamente algo, Scorpius entra a la habitación, lo dejo que vuelva a cargar a su hijo, y él me entrega a cambio un gran vaso de leche, que me ilumina el rostro de sólo verlo. Me emociona ver que si se ha preocupado por mí, trayéndome comida, lo abrazaría sin soltarlo, pero ahora él ha comenzado a caminar hacía la ventana con Alioth, por lo que yo decido beberme toda la leche, antes de acomodarme a descansar.
Cuando por fin comienzo a recostarme en la cama, que me parece tan suave, blanda y perfecta para dormir, escucho nuevos pasos, los de mi padre, que ha entrado, pero al verme descansar han decidido marcharse un rato a hacer lo mismo. Casi ni percibo la despedida de papá y mamá que mencionan volver lo antes posible.
Mis ojos ya no tienen la fuerza de mantenerse abiertos. A lo lejos sigo escuchando la voz de Scorpius, pero no me está hablando a mí, sino que a Alioth.
- Esa… esa es tu estrella… tan brillante como eres y serás…-percibo que le susurra.
Estas palabras dibujan una nueva sonrisa en mi rostro, pero ya no puedo abrir mis ojos, para verlos, sólo vuelvo a escuchar como Scorpius recuesta al bebé a mi lado, en una cunita de hospital, deposita en mi frente un beso casi imperceptible y me deja descansar de la noche más larga de mi vida, aunque ya el sol comience a aparecer, yo recién comienzo a dormir para despertar como una nueva Rose, porque ahora tengo una nueva vida que enfrentar junto a Alioth.
Hola…. El nuevo capítulo ya está aquí….espero que haya sido de su agrado
Que les parece fue un niño…. La verdad es que siempre tuve la preferencia de que fuera un niño, no por cosas de primogénito, ni nada, sino que me agradan más por algo personal y siento que son más apegados a las madres, al revés de las niñas. Las que querían niñas, lamento decepcionarlas pero, de verdad, por más que trate de imaginarme a una niña no pude, me fue imposible.
Ahora con respecto al nombre… que les puedo decir, su significado, es uno de los que tiene esta estrella, pero a mi me encanto…aunque es muy complicado buscar un nombre, fue una ardua tarea, busque por todos lados y cuando lo leí me gusto, espero que a ustedes también….y si no, bueno ya no hay vuelta atrás y en gustos no hay nada escrito XD…
Debo decir que me han dejado muchos review maravillosos, y de verdad tendría que agradecer a cada una/o de ustedes… cada nuevo comentario me llena de ganas y energías, jamás pensé que les gustaría mi historia, la subí con algo de temor y dudas, pero se que aún me queda mucho por mejorar.
Jamás pensé llegar al cap 36 esto me ha sorprendido a mi. ahora me gustaría saber si quieren saber que pasara a continuación, porque nadie tiene la vida lista a los 15 ni siquiera con un bebé... espero su opinión... Por lo menos hasta aquí llego esta etapa de la vida de Rose....
Mil gracias por seguirme casi día a día… COMENTEN PLISSSS....