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Historia 33795 — capítulo 22
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«26 de enero del año de 1849»
El barco tardó dos días en atrancar. Los dos días más tranquilos que pudiesen tener.
Reinó la esperanza de uno, la tranquilidad del otro, probablemente una curiosidad ingenua o una inconsciencia de en sueño. Mientras todos dormían hubo uno en especial que no podía conciliar el sueño, aunque claro, para él ese estado de insomnio era algo normal que no desaparecería nunca... Prefería vivir en el sueño de la realidad que dormir en la realidad de sus pesadillas.
Draco pasó cada segundo cuidando de su gitana, rogando al cielo que despertara, noches enteras junto a ella tocando sus manos o aspirando el aroma de su cabello, tal vez parecía muerta... pero su corazón latía de una manera intensa, hizo lo que jamás se había atrevido; imaginar una vida entera a su lado, con la dicha suprema de sentirla y el placer inmenso de adorarle. Se atrevió a pensar en la felicidad que desataba su rostro y todo su ser se amargaba al recordar que sabía lo que era y por lo tanto podría ser que no lo aceptara. ¿Por qué la quería? No tenia la menor idea, tal vez porque ella le necesitaba o mejor dicho porque él la necesitaba a ella...
Los juegos eróticos, cedieron de intensidad. Ahora Ronald y Mir solo eran un par de amigos platónicos, aunque la chica no podía disimular el encanto que le provocaba el pelirrojo, lo peor era que ni si quiera sabia disimularlo. Cada tarde en punto de las seis salían a caminar para ver la puerta de sol, ella se quedaba con la boca abierta cuando el ocaso rojo hacia juego con su cabello, el viento lo movía y después él se viraba para sonreírle... ¿Cómo podía tener un amigo al que... Amaba tanto? Peor, ¿Cómo no amarlo? Se habían salvado, cuidado, protegido... ¿Amado?
Ahora Mir conocía la magia, Ronald había hecho un sinfín de trucos simples para ella; como aparecer flores, luces de colores o comida... Cosas que hubieran sido útiles cuando instalaban el campamento, pero la chica no se lo reprocho. Tenía miedo, después de todo estaba a punto de conocer a su esposa.
-Su esposa- ¿Cómo es?... Tiene largo cabello rubio, ojos azules como el cielo y es... gentil, hermosa, perfecta... mía- Suya- susurró, algo que ella jamás podría ser, ni si quiera tenia magia.
Una lágrima se deslizo por su mejilla y tragó saliva con dificultad. ¿Y si su esposa la despreciaba?... Que importa, amaba a Ronald como nunca lo había con otro mortal que hubiese conocido, pero que importa... Su corazón tenia dueña y esa... No era ella.
El deseo nos fuerza a amar lo que mas nos hará sufrir. Cuando una persona se resigna a perder lo que mas quiere puede que no deje de respirar, tal vez vuelva a enamorarse y siga su vida... Pero la resignación, es el suicidio mas cotidiano, porque puede que no mate al cuerpo, pero destruye el alma.
-¿Estas lista?- dijo Ronald entrando al camarote de la chica.
Ella asintió reverencialmente.
A pesar de todo Mir sonrió, ¿Por qué? La respuesta de siempre: No tenía la menor idea, tal vez era el hecho de pensar que de alguna manera los astros se alinearían y de alguna manera terminaría perteneciéndole a Ron.
-No estés nerviosa. Selena te va a adorar
-No estoy nerviosa...- ¿Era cierto?
Toda la noche había estado lloviendo de forma ligera pero continua. No hubo más sonido que el del agua cayendo sobre las torres y los relámpagos que iluminaban las ventas. El sol calentó la mañana que era fresca y húmeda, al parecer los alumnos de Hogwarts se relajaban con el fresco, porque el frio los deprimía.
Harry salió bajaba las escaleras furioso, por primera vez tenia ganas de degollar a alguien y sabia precisamente quien era ese "alguien" ¿Cómo se atrevía a decirle a Ginny que ellos tenían algo? Verdaderamente se sentía un estúpido por no haber terminado hace tiempo ¿Es que como alguien puede caer tan bajo?, si había algo que no soportaba era ver llorar a Ginny, ella era quien menos tenia por que llorar y mucho menos por un ninfómana asqueroso como él. Sus ojos brillantes desprendían fuego. Casi decapitado paseaba por el pasillo y lo saludó con una reverencia, pero el moreno lo atravesó sin prestarle atención...
El sufrimiento...- ríe- es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir. Acabo de aprender lo peligroso que es escuchar. Se corre el riesgo de que le convenzan; y un hombre que permite que le convenzan con una razón, es un ser absolutamente irracional...
Aún sin avisarle sabía que ella lo esperaba. Carolina estaba recargada en la torre de Ravenclaw, tenia un pie recargado en el muro y los brazos en la espalda, generalmente siempre que quería ver a Harry solo permanecía ahí, con esa posición, sabia que él la encontraría en cuanto empezara a necesitarla. Esta vez hubo algo diferente, cuando lo miró... No traía la sonrisa de siempre o el lívido que hacia su mirada brillante, estaba molesto y ella lo supo.
El gryffindor llegó hasta ella, sentía su sangre correr a una velocidad impresionante, ella sonrió en cuanto lo tuvo en frente con su semblante duro, solo que su sonrisa estaba muy lejos de asemejarse a la gracia. Levanto su barbilla y con un acto violento Harry la tomó de los hombros y la estampo en la torre, de su nariz exhalaba un vapor caliente que se asemejaba a la respiración de un toro. Carolina sonrió más ampliamente.
-Hola mi amor- dijo Carolina con un tono de ira.
El chico se acercó a ella hasta que sus labios estaban a centímetros:
-Como te atreviste a hablarle a Ginny...
-¡Ja! Lo siento ¿Hice llorar a la pelizorra?
-¡No vuelvas a nombrarla!... Porque la única zorra aquí eres tú.
Un rayo de indignación se cruzo por los ojos de la chica, tal vez era cierto. Desde un principio supo que Harry no buscaba en ella nada mas que su cuerpo solo que necesitaba tanto sentirse protegida y valorada que había decidido engañarse a si misma. Él estaba confundido, molesto ¿Qué había pasado con su princesa? Por aquella chica de ensueño que lo hacia estremecerse con tan solo pasar a su lado, deseaba con toda su alma volver al baile y suicidarse antes de salir con ella, no podía cambiar el pasado... ¿Quién tenia la culpa? ¿Él por buscarla? ¿Ella por dejarse encontrar?... Tal vez los dos. Pero de que le servía el remordimiento, solo era como la mordedura de un perro en una piedra: Una tontería.
Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes... Yo creo que Harry aún tenía algo de Fe, solo que pobre... No sabia que tener Fe significa no querer saber la verdad o como dijo Manuel Vincet: El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.
Sus alientos se mezclaban, los ojos de la chica se humedecieron mientras él la miraba con desprecio. El sol se filtro en medio de ellos, ella se vio si misma en los lentes del azabache y también se desprecio, cerró los ojos lentamente y su respiración cedió.
-Se acabo Carolina- habló al fin él.
La chica rió- ¿Qué acabó Harry?- pregunto, aunque en realidad lo menos que esperaba era una respuesta.
-¡Esto! ¡No me importa! ¡Terminamos aquí!
Volvió a sonreír esta vez con una pequeña carcajada ¿Por qué no lo entendía? No había acabado, era solo el principio.
La libero dispuesto a irse, le dio la espalda un segundo, tiempo suficiente para que ella le diera una puñalada:
-Estoy embarazada.
Sus sentidos se paralizaron. La sangre le subió hasta la cabeza para provocar una punzada y al instante abandonó su cuerpo dejándolo pálido, débil... Solo. Que había hecho. Tenia razón, nunca te tantas veces que habían estado juntos había usado protección alguna por temor a ser mal visto o anticuado.
-¿Y que dices?
Se viró y arremetió contra ella, esta vez lastimándola -¡Que desearía nunca haberme enredado con una ramera como tú!
-¡Que! -Gritó Carolina, las lagrimas empezaron a salir -¡Soy una ramera! ¡Tú me buscaste! ¡"Carolina no sabes lo mucho que me gustas"! ¡"Me siento mas solo que nunca"! ¡Quiero otra oportunidad! ¿No te suena familiar Potter?
-Trágame tierra...
Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que no conocía, así puedo tener experiencia, pero la experiencia no tiene valor ético alguno, simplemente es el nombre que le damos a nuestros errores y ¿Qué es un error? -ríe -Solo es el nombre que le damos a las estupideces que hacemos y pretendemos corregir. Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
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«26 de enero del año de 1849»
La casa no era muy grande, tenía un enorme pórtico blanco rodeado de robles y pinos. La puerta principal era de madera oscura con un vitral de cristal verdoso, el sol brillaba, el cielo era azul sin una sola nube. Lo primero que Mir extraño fue el calor de su tierra. El aroma ahí era de humedad, el ambiente fresco... Tenía miedo.
En cuanto entraron en la casa un aire de desilusión le cruzo por el rostro, sonrió tristemente, en realidad estaba a solo unos pasos de conocer a...
-¡RON! -grito la chica y se abalanzo abrazándolo. Con un salto enlazo sus piernas en la cintura para darle frenéticos besos en la mejilla. -¡Te extrañe tanto, tanto, tanto! ¿Qué me trajiste?...
Mir la miró era hermosa... ¿Qué no era rubia?, tenia corto cabello rojo y ojos iguales a los de Ronald. EL pelirrojo notó la mirada de la gitana y al instante pudo adivinar lo que pensaría, el hecho le provocó cierto grado de gracia.
-Es mi hermana- aclaró aun son la pelirroja sobre él.
-¿Y ella quien es?- preguntó Ginebra y bajó de su hermano.
-Ginny, ella es mi amiga Mir, será nuestra invitada...
-Genial, no me traes nada pero tu te traes a una...- miró a la gitana de arriba abajo- Una... ¿Qué eres?
-Es un placer señorita, yo soy...
-¡Que importa! ¡Tengo que ir a ver a Draco!- dijo y corrió piso arriba.
-¡Ginn espera Draco tiene!...- intentó decir el pelirrojo.
La planta baja no era grande pero tenía una organización más que magnifica, todo era blanco con molduras de pino negro en la base de las mismas, las escaleras eran negras, imponentes, situadas en el medio del recibidor y se dividían en dos pasillos a la derecha e izquierda, cabía mencionar que no faltaban las plantas en su máximo verdor y las lámparas de cristal.
-No hagas caso... MI hermana esta loca
Ella sonrió con pesar.
-¿Estas bien?
Asintió- ¿Dónde está tu esposa?
-Ella debe...
-¡Aquí estoy!
Con todo el miedo que le causaba alzó el rostro para poder mirarle, estaba en el comienzo de las escaleras con un vestido largo de seda blanca y el cabello rubio claro recogido, tenia el fleco hacia un lado y algunos risos se escapaban de su peinado, no traía maquillaje alguno. Su piel era blanca como la porcelana y sus ojos mas azules de lo que se hubiera imaginado, era delgada y de una estatura un poco mas baja que Ronald.
La rubia bajó lentamente sosteniendo una de las orillas del vestido dejando ver sus zapatillas, antes de que llegara al ultimo escalón el pelirrojo caminó hacia ella quedando un poco mas abajo, sonrió y puso sus manos atrás, ella lo tomó de las mejillas dándole un profundo beso que el chico no dudó en corresponder con ansia abrazándola con toda la fuerza que podía.
-Te extrañe tanto- profesó la rubia.
-No mas de lo que yo a ti.- le dijo Ronald- Te amo.
Ella sonrió- ¿Quién esta hermosa creatura?- preguntó con ternura.
Ron tomó de la mano a Mir y la acercó a su esposa- Mir, te presento a mi mujer.
-Selena de Weasley- dijo y la abrazó con ternura.
Mir solo atinó a sonreír. No había una sola mentira en las palabras de Ronald, era hermosa, gentil pero sobre todo, suya.
-¿A si que tienes que estar toda la tarde con la tonta Granger?
-Por desgracia.
Draco y Pansy caminaban hacia el jardín, el chico le rodeaba los hombros con un brazo y ella hacia lo mismo con su torso. El rubio se hizo el cabelló hacia atrás con la mano libre pero unos cuantos mechones rebeldes se deslizaron por su frente, Blaise corrió hasta donde ellos estaban y con un salto se les adelantó. El chico de ojos color gris miro el horizonte, el sol empezaba a meterse, en cualquier momento tendría que encontrarse con Granger.
-¿Terminaste tu castigo?- preguntó Pansy al moreno.
-Si... hacen tanto escándalo por una tontería- resoplo el chico de mala gana.
-Te lo diré solo una vez Zabini- dijo Draco- vuelves a tocar a cualquiera de nuestra casa y te juro que voy a hacer que te corran.
-¡Draco! ¡Solo era una broma! -se defendió el chico
-Blaise... levantaste la falda de una chica de cuarto curso, lo que sea, es acoso.- intervino Pansy.
-bien, bien... no lo vuelvo a hacer- finalizo- ¿Y están listos para el eclipse?- cambió la conversación.
-Draco y yo estábamos planeando un picnic a la orilla del lago- dijo la Slytherin.
El rubio la miró con una ceja arqueada- ¿A si?
La tarde cada vez se tornaba cada vez más oscura. En realidad Draco sabia perfectamente lo que era un eclipse, pero si pensaba un momento había algo mas, algo extraño que ni si quiera podría comprender. Sonrío al pensar que tal vez Hermione también lo sabría, claro, era algo mas que obvio, lo sabia todo ¿No?
-¡Me desesperas Zabini!- grito Pansy sacando a Draco de sus reflexivos pensamientos.
El moreno rió- La verdad yo siempre creí que terminarías solterona Pansy... ¿Cómo la atrapaste Draco?, hasta antier yo creí que eso era imposible.
-El mejor placer de la vida es hacer lo que la gente dice que no se puede- respondió el rubio y se inclinó para besar a la chica en los labios.
Blaise estiró los brazos dejándolos detrás de su cabeza:
-¡Hay... que cursi!- Se mofó- es igual. Pongámoslo así; si Pansy fuera un bosque, yo jamás me habría atrevido a entrar en él.
Una carcajada escapo de la boca de la chica -El amor haya sus caminos aunque sea a través de senderos por donde ni los lobos se atreverían a seguir a su presa.- dijo ella.
Draco la miró ¿En verdad seria cierto?
-Hay Parkinson, deja de leer a Lord Byron porque...- de pronto guardo silencio, su boca se quedo abierta unos segundos e hizo un sonido de repulsión- Que asco- dijo señalando con la cabeza.
-Lo se, Granger es deplorable- dijo Pansy. La castaña se acercaba.
-Siempre he dicho que las supermodelos son la mejor prueba de que todas las demás están mal hechas.- dijo Blaise y se carcajeo haciendo reír a la Slytherin. Curiosamente el prefecto esta vez no los acompañó.
Hermione se quedó de pie a una distancia considerable, el sol había cedido en su totalidad. Draco se despidió de su pandilla y dándole un último beso a su novia caminó en dirección a la gryffindor. En cuanto lo miró ella dio media vuelta sin esperarlo, cosa que le molesto de sobremanera.
Hace mucho tiempo alguien me dijo "Te amo", entonces pensé "Que gran coincidencia, yo también me amo". Veamos: Lo primero que ocurrió fue que una tubería se reventara en el baño para que terminaran mojados, golpeados y en la enfermería, la pagina de un libro que los liberaría desapareció, por alguna extraña casualidad las Jettyas fueron hasta el Bosque prohibido solo para capturar a Crookshanks, en el baile de día de brujas a los prefectos se les prohibió llevar pareja, dos de los telescopios que les permitirían estar separados desaparecieron, los dos prefectos de Ravenclaw y Hufflepuff insistieron en trabajar en equipo sin darles mas remedio que estar juntos, en Hogsmeade se encontraron en una tienda... La primera vez podría ser coincidencia, la segunda; casualidad... La tercera yo le denominaría acción hostil...-Sonríe - ¿Para que nos engañamos? No existen las coincidencias, solo existe lo inevitable... Por todo lo demás, yo me hago responsable. ¿Si no, de que otra forma podría unirlos?
-¡Granger!- Ella no se detuvo-¡Pero que demonios te pasa!
La gryffindor se volteó contra él echando fuego por los ojos, si hubieran sido puñales era seguro que Draco ya no estaría vivo.
-¿Qué? ¿Ya te cansaste de decir estupideces con tu novia?- dijo con indiferencia
Draco sonrió mostrando sus dientes- ¿Es por lo que dijo Zabini?
Ella no se molesto en contestarle, sin saber porque el Slytherin seguía sonriendo, había algo gracioso esta vez en su manera de reaccionar. Caminó detrás de ella hasta llegar a la torre de astronomía donde debían recoger el telescopio, la oscuridad entonces era total, solo el típico resplandor de la luna clara, cuando Hermione tomó la manija de la pesada puerta para internarse Draco la tomó de la otra mano. La chica se movió tan ferozmente para impedir que la acercara contra su cuerpo que a él no le quedo mas remedio que estamparla de frente con la pared y pegarse a ella aprisionando sus manos contra su espalda como si de un policía se tratará.
La chica volteó su rostro recargando su mejilla contra la piedra, él pego todo su torso a la espalda de ella, no le gustaba la manera en la que la sujetaba pero no quedaba otra opción.
-No me toques- dijo Hermione apretando los dientes.
Draco sonrió- ¿Quién te ha dicho que pretendo tocarte?
-¡Entonces suéltame!- Se removió contra la pared pero él la tenia demasiado bien sujeta.
-Tranquila Granger- dijo Draco sobre su oído.
-¿Qué quieres?... ¿Recordarme que tu novia es perfecta y yo no? ¡Pues puedes pudrirte con ella!- gritó.-Prefiero ser natural, quiero ser yo misma...
Al rubio le costaba trabajo controlarse, estar tan cerca de ella le producía una sensación de placer extraña que ni si quiera el mismo podía explicarse y paradójicamente eso lo lastimaba.
El sufrimiento más intolerable es el que produce la prolongación del placer mas intenso... La naturalidad es la más difícil de todas las poses.
-La perfección es muerte; la imperfección es el arte-dijo Draco sobre su oído apartando algunos cabellos con su barbilla.
Con un movimiento rápido la volteó sin separarse un poco de ella y siguió aplastándola contra la torre:
Hermione sonrió vacíamente- De que sirve ser arte Malfoy... Los espejos se emplean para verse la cara
Él la silenció con su índice- El arte se emplea para ver el alma.
La castaña cerró los ojos haciendo su rostro a un lado. No podía verlo a los ojos, no quería ceder, por esta vez no le apetecía hacerlo. El Slytherin se pego aun más a ella y encajó su rostro en el cuello expuesto de Hermione sin soltarle las manos, ella tragó saliva y él sintió la vibración de su cuello. Escuchaba los latidos de su corazón, ella también lo hacia, era como si tuvieran un mismo y fuerte palpitar ¿Por qué solo pasaba eso cuando estaba juntos? ¿Por qué en ningún momento del día sentían su cuerpo arder mas que cuando estaban juntos?
Fue abriendo los ojos lentamente sintiendo un nudo enorme en a garganta que le provoco ganas de llorar, respiró el fresco de la noche notando que su nariz estaba congestionada por lo que tuvo que abrir la boca con un melancólico suspiro para poder respirar. Entonces al notar que ella no hacia fuerzas, Draco... La dejó libre, recargo su frente en el muro aspirando el aroma que ella había impregnado.
Espero unos minutos antes de entrar a la torre para poder calmarse, respirando profundamente tomó la manija de la puerta y esta hizo un estruendoso ruido cuando la abrió. Lo primero que noto fue que había un círculo de luz en el centro y lo segundo fue que Luna estaba sentada en el primer escalón con una edición de "El quisquilloso" en sus manos. La rubia levantó la mirada sin modificar en lo mínimo su posición y le sonrió al chico. A Draco le costo trabajo acostumbrarse a la picardía y malicia que ella proyectaba con un gesto tan simple, decidió al fin ignorarla y empezó a subir. A penas estaba dos escalones sobre ella cuando Luna habló:
-La virtud no consiste en abstenerse del vicio,- dijo la chica, él paró en seco sin voltear- La virtud consiste en NO desearlo.
-No sabes nada de la vida Lovegood.- comento el chico y sintió como ella se ponía de pie y miraba su espalda.
Luna sonrió- Solo los que conocen el pasado tienen derecho a juzgar el presente... Buenas noches Malfoy.
Draco escucho la puerta cerrarse y cerró los ojos virándose para comprobar que se había marchado, *«No desearlo...»*Retumbo en su mente... Su vicio.
La Ravenclaw caminó en medio de las tinieblas con el libro que siempre cargaba bajo el brazo y el ejemplar de la revista en la mano. Miró a lo lejos a Carolina y Arthur riendo porque el prefecto de Hufflepuff había dejado caer el telescopio al lago y luego había saltado tras el mientras la chica lo recuperaba con un hechizo, ahora él estaba exprimiendo su camisa.
-¿Se divierten?- pregunto la rubia
Carolina no podía dejar de reír -Demasiado Lovegood, ¿Fue buena idea hacer equipo después de todo no, Arthur?
-Si tú lo dices- respondió él.
Luna se alejó de ellos con saltos gráciles tarareando una canción verdaderamente pegajosa. Arthur observó a Carolina un momento, definitivamente tenia algo diferente.
-¿Quién es el padre?- preguntó impertinentemente.
Ella hizo cara de espanto- ¿Perdón?
-¿Estas embarazada no?
-¡Estas loco o que!
El Hufflepuff rió- Bueno, tus pechos están más grandes...
-Existe algo que se llama sostén por si no lo sabias fenómeno amorfo.
-¿Y supongo que el rosado de las mejillas, que tienes duro el vientre, comes demás últimamente, no sales del baño por estar vomitando, además de que casualmente no te fajas la blusa también tiene que ver con el sostén no?
La chica se arrodilló para ajustar el telescopio- MI vida no te interesa Arthur...
-No. Pero tal vez al director Snape le interese...
-¡No!... Yo... no voy a tenerlo...
Es duro, es doloroso, no ser amado cuando se ama todavía, pero es bastante más duro ser todavía amado cuando ya no se ama.
-¡Se como instalarlo Malfoy!- dijo Hermione manoteando al chico. -No estoy estúpida...
-Pues parece...
-¡¿Qué?!- gritó levantándose-
-Que.... parece que va a llover- intentó decir.
La castaña volvió a arrodillarse para seguir ajustando la frecuencia. A Draco lo exasperaba ¿Por qué siempre quería trabajar sola? Su complejo de autosuficiencia lo irritaba demasiado, se resigno a dejarla tranquila y se alejo unos cuantos pasos de ella, metió las manos en sus bolsillos y miró el cielo lleno de estrellas, en ese instante ella volvió a ponerse de pie con una sonrisa de satisfacción que solía hacer cada vez que las cosas resultaban como quería.
-¿Sabes lo que es el eclipse Granger?
Ella bufó- Si Malfoy, ya te dije que no estoy estúpida.
Draco sonrió, saco las manos de sus bolsillos y se aproximó a ella que estaba cruzada de brazos mirando al frente.
-A puesto cualquier cosa a que no lo sabes...
Hermione se viró- ¡Si lo se!
Él seguía sonriendo, era encantadora cuando discutía con él... ¿A quien le importaba que no pudiera abstenerse al vicio?
-No lo sabes- prosiguió Draco con un tono alargado y de total mofa.
-De acuerdo Malfoy... Dime que es.- dijo al fin, era obvio que el chico quería burlarse de ella, si no es que humillarla.
Hermione solo rogaba por que Draco no la provocara porque como estaba ahora no dudaría en lanzarle un crucio. Que le importaba a ella lo que él pudiera sentir... Aunque claro, lastimarlo no era la mejor idea pues quería que sufriera él no ella... ¿Había alguna forma de lastimarlo sin lastimarse ella misma?... el rubio seguía sonriendo, seguro ahora ella estaba pensando las mil y una formas de matarlo lentamente...
El eclipse empezó. Pero ella no conocía su historia, él quería contársela:
-Cuando el sol y la luna se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente....- dijo Draco colocándose a espaldas de ella, pero dejando una distancia considerable, mientras ambos miraban al cielo. Él prosiguió:
- Y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor- ella sonrió- Sucede que el mundo aún no existía y cuando Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final.
-El brillo- susurró Hermione.
Draco se acerco mas a ella y sonrió- Si, el brillo. Quedó decidido también, que el sol iluminaria el día y que la luna iluminaría la noche. Siendo así, estarían obligados a vivir separados, les invadió una gran tristeza y cuando se dieron cuenta de que nunca mas se encontrarían, la luna fue quedándose cada vez mas angustiada...
Hermione dejó de sonreír ¿Seria a caso ella la luna? Draco continúo y se aproximo más a su espalda:
-A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. El sol, a su vez, había ganado un titulo de nobleza: "Astro Rey"
-¿Eso lo hizo feliz?- preguntó la chica.
-No, tampoco. Dios viendo esto, les llamo y les explico: "No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio. Tu, luna; iluminaras las noches frías y calientes, encantaras a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de poesías. En cuanto a ti, sol; sustentaras ese titulo, porque serás el mas importante de los astros, iluminaras la tierra durante el día, proporcionaras calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas mas felices. La luna se entristeció mas con su terrible destino y lloró amargamente, el sol al verla sufrir tanto decidió que no podía dejar abatirse mas, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aun así, su preocupación era tan grande, que decidió hacer un pedido especial a él...
-¿Pidió otra compañera no?
-"Señor, ayuda a la luna por favor. Es mas frágil que yo, no soportará la soledad" Y Dios, en su inmensa bondad, creo entonces las estrellas para hacer compañía a la luna. La luna siempre que está muy triste recurre siempre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.
Hermione pensó en Harry y Ron, sus estrellas... Siempre hacían de todo para consolarla... Pero casi nunca lo conseguían. Tal vez si, ella era la luna.
-Ahora, ambos viven así: Separados. El sol finge que es feliz y la luna, no consigue disimular su tristeza. El sol, arde de pasión por la luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza... -él chico suspiro, estaba ahora sobre el oído de ella -Luna y Sol, siguen su destino. Él; solitario pero fuerte. Ella; acompañada de estrellas pero débil... Los hombres intentan constantemente conquistarla...
-Como si eso fuese posible- intervino
El rubio sonrió y le rodeo la cintura con ambos brazos- Algunos han ido hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra... Realmente nadie consiguió conquistarla, por más que lo intentaron. Sucede que Dios decidió que ningún amor fuera imposible, ni si quiera el de la luna y el sol. Fue entonces, que él creo el eclipse. Hoy, sol y luna, viven esperando ese instante, esos raros momentos que le fueron concedidos y que tanto cuesta sucedan.
La mitad de la luna ya estaba cubierta, pero ellos no la estaban mirando.
-Cuando mires al cielo a partir de ahora y veas que el sol cubre la luna, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse...- al miso tiempo ambos miraron, la claridad de los ojos de Draco se hizo mas visible- es a ese acto de amor, al que se le dio el nombre de eclipse.- Hermione sonrió- Es importante, recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande, que se aconseja no mirar el cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.
La castaña viró su rostro para encontrarse con la mirada pacifica del chico, algo dentro de ella se derritió: Su corazón.
-Tu ya sabias que en la tierra existían sol y Luna ¡Y también que existe el eclipse!... Pero esta es la parte de la historia, que tu... No conocías.
Ella llevo una mano a la mejilla del chico y unió sus labios a los suyos. Draco la dejó besarlo lentamente, ella se viró para rodearle el cuello con sus brazos. La oscuridad se hizo total, el eclipse se completó. El rubio empezó a subir por su espalda debajo de la blusa. Hermione se aferró a él como si su vida dependiera de ello, en realidad así era. Sin dejar sus labios se acostó en el césped, sintiendo su piel estremecerse por el roció nocturno. El Slytherin no la dejó un solo segundo, le acarició una pierna mientras que la otra mano la mantenía debajo de su cabeza exigiéndole más.
Fueron desnudándose lentamente el uno al otro con movimientos iguales y coordinados. Una lagrima escapo de los ojos cerrados de Hermione, lo mismo pasó con Draco, la tristeza les invadió... Pero que importaba, se disfrutarían ahora. Eso eran ellos; el sol y la luna, pues ahora... Estaban eclipsados. Por primera vez era algo más que simple deseo, de simple pasión de cualquier cosa que resultara SIMPLE. Se conocían tanto y sin embargo cada vez era algo todavía más nuevo. Compartieron un amor desencadenado por los límites humanos del amor y del placer.
La oscuridad fue cediendo, el sol despejó la luna y ellos, reposaban desnudos cubiertos con dos túnicas de colores opuestos. Podían prohibirles seguir su camino, podrían intentar forzar sus voluntades. Pero en el fondo de sus almas, no podían impedirles... Ser uno solo y elegirse cada vez que tenían que hacerlo.
¿Qué es el eclipse?... Un acto de amor.