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Historia 33880 — capítulo 1

Estaba en mi habitación pensando en los delirios de la vida, por ejemplo de que estaba castigada por una estupidez, fue simplemente por no prestar atención en clase, y eso que fueron solo cinco segundos, y no es que sea la mejor de la clase pero tampoco soy la peor, igualmente esa profesora últimamente está buscando pretextos para que me castiguen y cosas así, ni si quiera se que le hice. Yo solo me concentre en una imagen que me había venido a la cabeza, esta imagen era de esta case, con la profesora Viviana, la de matemática y de repente entra un chico hermoso, tenía los ojos de color miel eran unos ojos muy extraños pero tranquilizantes pero tenían una pizca de aburrimiento, como si la vida fuera algo muy común y aburrido… ¿Por qué sería? Tenía el pelo cobrizo, era de estatura normal en hombre deportista, y estaba en buen estado, en síntesis era un hombre perfecto, tenía aspecto de unos dieciséis años más o menos. Al parecer estaba diciendo algo pero esa imagen era como una foto sin movimiento, solo se veía su boca entreabierta, pero ¿qué hacía en nuestra clase? ¿Por qué estaba yo viendo esto? Y de repente todos me miraba con cara de ¿estás loca? ¿Qué diablos te pasó? y yo me quede como perdida… ¿Qué estaba pasando? La profesora se veía como ofendida, ¿Qué pasaba acá? De repente, la profesora salió y fue a hablar con el director y yo no supe mas nada de ella en toda la tarde.  Según Max, mi mejor amigo, y su gemela Emily yo dije algo en una legua extraña y puse los ojos en blanco, y que las palabras en el idioma desconocido sonaron muy ofensiva como si te dijeran que te mueras o que eras una cualquiera, pero ¿Cómo pude haber hablado en otro idioma que ni siquiera conozco y a la vez no darme cuenta de lo que hago? ¿me estaría volviendo loca? Bueno creo que debo bajarme ya para ir al colegio antes de que mamá se ponga histérica y tenga otra razón para castigarme. -¡Alejandra! ¡Si no vienes ahora te castigo una semana más! -gritó mi madre desde abajo, como había predicho.Normalmente iba caminando al colegio porque mis padres salían más temprano a trabajar, pero hoy mi papá tenía una celebración de no-se-que en su trabajo y por eso entraban más temprano, y mi madre era la entrenadora de básquet en un club, que no recuerdo su nombre, pero la semana pasada cuando se iba apurada se cayó de la escalera y se rompió la pierna por eso no podrá ir a trabajar en estas dos semanas, hasta que se recupere. Todo el camino al colegio fue silencioso ya que solo decía lo estrictamente necesario en la educación, pues sigo muy enojada por el castigo, no fue nada muy malo, ¿Quién en su sano juicio te castiga por eso?, pero mejor me tranquilizo si me sigo plague ando aunque sea solo en mi mente iba a volverme una vieja. Cuando llegamos me baje y ni siquiera me despedí y fui junto a Max y Emily, mis gemelos preferidos, bueno en realidad los únicos que conocía. Emily es un adolescente de 15 y unos meses al igual que Max, claro, ella tiene el pelo enrulado y castaño claro, al contrario de Max que lo tiene lacio y de un negro oscuro, Emily es un poco más alta que Max pero es algo que ni se ve a simple vista, los ojos de los dos eran marrones ni muy claros ni muy oscuros, en el medio. -Hola- les dije cuando llegué intentando formar una sonrisa que terminó en una mueca y ellos rieron a carcajadas, al parecer a causa de mi expresión extraña. -Hola- respondieron aún entre risas. -Siempre ayudando a mi estado de ánimo ¿no?- dije sarcásticamente. -Lo siento Ale pero tus gestos son tan graciosos -dijo Emily. -Cierto- concordó Max- ¿A qué debemos tu humor de hoy? -Estoy castigada por una semana-dije -¿Solo por lo de ayer?-dijeron a la vez -Si-dije -Eso es exagerar- dijo Max -Es que l Profesora de Matemática hizo un escándalo, no era para que haga tanto-dije Y sonó el timbre de entrada, nos fuimos en silencio y de repente otra imagen vino a mi cabeza, esta vez no estaba en clase si no que en el centro haciendo compras, al parecer para algún trabajo porque teníamos cosas para hacer una exposición y el mismo chico de ojos color miel aparece con una cara de "lo siento mucho" y parece como si nos conociera y yo lo estaba mirando con cara de enojo. -¡Ale! ¡Ale!-estaban diciendo Max y Emily cuando abrí los ojos. Estaba parada en medio del pasillo y ellos me miraban preocupados. -¿Qué?-dije sorprendida. -¿Recuerdas lo que te contamos que hiciste en clase de matemática?-dijo Max -Si- respondí -Pasó lo mismo solo que pareció que decías otras cosas en el mismo idioma-dijo Emily -¿Me estaré volviendo loca?-dije -Probablemente-dijo Max sonriendo -No cuenten a nadie que me volvió a pasar-dije -¿Por qué?-preguntó Max  -¿Les gustaría verme en un manicomio? -Creo que no-dijo Emily-¿Pero que viste esta vez? Les conté camino a clases, hoy teníamos a primera hora matemáticas y probablemente la profesora me ignoraría toda la clase y ahí podríamos intentar averiguar que me pasaba. Cuando llegamos a clase me fui directo al fondo, había cuatro sillas vacías y me senté en un de las dos de más al fondo y Emily y Max en las dos de enfrente, todos me miraban, eso es o que mas odiaba, que todos me miren, algunos con curiosidad, otros con desprecio, pero ¿Qué importaba? Procuré no hacer caso y conversé con los gemelos, que tenían la bondad de no mirarme con cara de que estoy loca y además seguir siendo mis mejores amigos, hasta que de repente escucho abrirse la puerta de golpe y una voz angelical saludó a la profesora. -Buenos días profesora, discúlpeme por llegar tarde es que el director me estaba dando indicaciones sobre las reglas y obligaciones del colegio.-dijo el chico de ojos color miel y pelo cobrizo-Y usted es…? -Alexander Blewdraws-dijo y eso me dio un escalofrío, no sé por qué. -Bueno Alex puedes tomar asiento en…-dijo buscando algún asiento libre y solo vio el que estaba al lado mío- allá al lado de la señorita Alejandra- dijo pronunciando mi nombre con desprecio. Alex vino hacia donde estaba yo y se sentó. -Hola-me dijo y yo lo miré sorprendida. -H-H-Hola-dije entrecortadamente, ¿Era posible lo que estaba pasando? Esa entrada fue la misma que había visto en la imagen que vino a mi cabeza ayer y que tantos problemas me causó, ¿Sería solo una coincidencia? ¿Cómo me pudo haber venido una imagen de alguien que no conocía? -Así que… no le caes muy bien a la profesora-me dijo con su cara de tranquilidad, ahora ya no estaba con expersión aburrida. -Solo desde ayer-contesté-¿Se puede saber por qué?- preguntó con curiosidad. -Nada, al menos nada que haya hecho conscientemente, pero preferiría no hablar sobre ello-respondí. -Oh-dijo concentrado, al parecer intentando descifrar mis palabras. -¿Eres nuevo en el colegio?-pregunté, para saber si no lo había visto antes por los pasillos y por eso lo imagine. -Si-dijo anulando mi suposición- vengo de mas al norte. -Ah… ¿Y por qué te mudaste a mitad de año? -A mi padre lo trasladaron, y nos gusta esta ciudad, la capital ¿no?, ¿No se supone que lo mejor es venir a la capital? -Si la capital… en cierto sentido podría ser, pero prefiero lugares con más naturaleza-dije sin entusiasmo ¿Por qué me resultaba tan familiar hablar con él? Nunca en mi vida lo había visto y ¿Entonces? Será solo imaginación mía. -Hay muchos lugares con naturaleza, mi casa es la que más naturaleza tiene, me siento a gusto ahí- dijo con un tono como si hubiera algo escondido detrás de todo eso. -En mi casa no hay tanta, mi mamá dice que eso refleja salvajismo y desprolijidad, pero no estoy de acuerdo me gusta donde hay naturaleza por todos lados-dije y sonreí. -Acá resuelven por factor común y este es el resultado-decía la profesora, y me di cuenta de que casi terminaba su hora y que no había entendido nada de lo explicó, encima de que estaba perdida, ahora aún más ¡Gracias Alex! Pensé sarcásticamente y empecé a repasar mis teorías. -No entiendes muy bien matemáticas ¿no?-dijo de repente -¿Tan obvio es? -No tanto -Um -¡Ale!- dijo Max de repente -¿Qué?-dije sobresaltada. -¿Vamos hoy al centro? Para comprar las cosas para el trabajo de lengua, el que teníamos que exponer. -No creo que mamá me deje, aún recuerdas que estoy castigada ¿Verdad?-dije. -Uy, cierto. Esta tarde buscaremos la manera de convencerla, hace tiempo que no salimos hacia el centro. -Suerte con eso de convencer-dije. -Alex ¿Vienes también?-dijo Emily. -Claro-dijo Alex-Ya deseaba pasearme por la ciudad. -Entonces todo listo, Ale esta tarde a eso de las dos pasamos por tu casa-dijo Max. -Ok De repente otra imagen vino a mi cabeza, era la profesora de historia y geografía repartiendo exámenes y los alumnos la miraban con ojos de preocupación. -¡Ale! ¡Ale!- estaban diciendo Alex y los gemelos devolviéndome a la realidad. -¿Qué pasa?-dije. -Acabas de hacer lo mismo que ayer y hoy a la entrada, solo que tu idioma visionistico* no hizo su aparición, esta vez estuviste callada-contestó Emily. -Algo es algo-dije. -¿Hubo otras veces?-preguntó Alex al parecer calculando algo en su mente. -Sí, dos veces-dije-creo que el manicomio podría ser una buena opción. -Ni hablar-dijeron los tres a la vez. -¿Me estaré volviendo loca?-pregunté. -Al parecer eso es lo que pasa-dijo Max con una sonrisa. -No lo creo-dijo Alex sumido en sus pensamientos -Una pregunta-dije -¿Si?-dijo Alex con su tonito dulce y angelical que me deslumbró. ¿Podía gustarme alguien que acababa de conocer? -¿Por qué no lo hacen? -¿Hacer qué?-dijo Alex -Alejarse-respondí -Porque eres nuestra amiga y no nos alejaríamos de alguien por algo así, sería estúpido-dijo Max. -Cierto- concordaron Emily y Alex. -Además nos sirve tener una amiga adivina- dijo Max con una sonrisa pícara. -Jaja- me reí sarcásticamente.-Pero sigo pensando en que la idea del manicomio estaría bien. -Ni lo sueñes-dijo Max-¿Quién quieres que nos ayude en historia? -Sofía estaría dispuesta-dije y Max gruñía en voz baja. Sofía, era la mejor en historia y gustaba de Max, pero Max no la soportaba. -Si Ale pero ¿A quién ayudaré en matemática?-dijo Emily, cierto no era nada buena en matematicas. -Creo que en ese caso me quedo-dije entre risas. -¿Ale?-dijo Alex. -¿Si? -Mañana te podría llevar a alguien que podría entender sobre tu caso-me dijo. -Si mi mama da el permiso con gusto, así de una vez sé que es lo que me está pasando-dije. -Voy a tratar de convencerla hoy-dijo sumido en sus pensamientos de nuevo ¿En qué pensará? -Claro, suerte con eso-dije. Y de repente entró la profesora de historia medio apurada, dejando caer unas hojas que los de en frente la ayudaron a recoger. -Disculpen la tardanza-dijo al fin después de recoger todo. -Por cierto, prepárense a rendir-susurre con una sonrisa. -Buenos días-saludo la profesora-hoy tendremos un examen sorpresa, espero que nadie me decepcione con bajas notas, me pase todo este tiempo explicándoles y espero que hoy me demuestren que no fue en vano. -Rayos-dijo Max-gracias por avisar antes-dijo sarcásticamente y resopló. -De nada- respondí con una sonrisa. -¿Un nuevo alumno? -dijo la profesora. -Si profesora, aquí estoy-dijo Alex. -Ah, y su nombre es…? -Alexander Blewdraw-dijo Alex y me dio otro escalofrío. -Bienvenido, como no estuvo durante el transcurso de este año le perdono el examen, puede retirarse, pero deberá presentarme un resumen de todo en un mes-dijo la profesora. -Claro profesora-dijo y mientras juntaba sus cosas para salir nos susurró-los veo después. -Claro-dije-dentro de diez minutos-dije con una sonrisa. Efectivamente terminé mi examen en diez minutos, un minuto después de Sofía, el examen estaba muy fácil, aunque Max no compartía esa idea. Entregué el examen y fui afuera, Alex estaba por ahí cerca paseándose aburrido. -Hola-dije. -Hola-dijo con una sonrisa. De repente una visión vino a mi cabeza, éramos Alex y yo en un ¿beso? , ¿Por qué nos besábamos? Por más de no entender lo que pasaba, sentí como si eso me gustara, pero ¿Por qué? Apenas lo conocía, esto no podía ser una visión. Espero que les guste mi historia... es totalmente inventada... comenteeen please =D"Pensar como niño ayuda en los momentos dificiles"