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Historia 33960 — capítulo 2
¿TE GUSTA LO QUE VES?
Notas del autor: Gracias a todos los que dejaron reviews. Aquí les dejo el segundo capítulo, creo que tendré tres o cuatro más, depende de cuanto lo alargue (y de cuantos reviews tenga, por supuesto). Espero que les guste.
Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a J.K. Rowling y escribo sin fines de lucro.
Capítulo 2: Weasley 2 - Malfoy 0
En su mente las imágenes se le arremolinaban sin prudencia, sin descaro. Ella, su cuerpo, su piel blanca y suave, sus piernas, su mirada cruel. Todo se entremezclaba en percepciones que no eran realidad pero aún así las sentía. Todo en ese mundo tenía una imagen corpórea: la de Ginny. Se la imaginó semidesnuda, hambrienta y dispuesta a cazar, destinada a ser de él en ese momento, a pertenecerle incondicionalmente.
Una gota de sudor resbaló por la frente de Draco casi imperceptible para él. El calor lo agobiaba, pero el ritmo proseguía fuerte y violento, produciéndole sensaciones placenteras que le parecían casi nuevas. Muy pronto, sintió arremolinarse el placer crudo y propio y descargó su orgasmo, tirándose luego en la almohada, agotado.
Maldijo por lo bajo sintiendo que su cuerpo se estremecía todavía por sus sensaciones y por sentir las débiles manos de la pelirroja tocándolo.
Debía hacer algo para aquejar ese dolor que lo torturaba lenta y dolorosamente desde hacía tan solo pocos días. Su imagen se había instalado en su mente con cautela, casi con una sensualidad que la hacía desearla incluso donde ella no estaba.
Tenía la certeza de que si la llegaba a encontrar en algún pasillo desierto, la violaría sin remordimiento alguno y con el placer propio en sus labios, en la saliva de esa mujer que le simulaba un demonio vestido de blanco y con aureola.
Pero es que ella había comenzado a interesarle como un objeto sexual, más allá de su sangre. Logró descubrir que había algo más imperceptible que sus ojos de zorra, sus labios gruesos y rojos y sus dulces piernas. Era algo imponente más allá de la vista, algo oculto y cruel, que le arrebataba varias noches y varias mañanas de duchas frías. Comenzó creyendo que era quizás la única mujer de sangre pura que no se había regalado a una noche de sexo o incluso a algo más. Luego comprendió, conjuntamente, que además de poder hacerle lo que quisiera, podría esparcir el rumor por toda la escuela. La imagen de su hermano y de Potter enojados se le vino a la mente dándole satisfacción. El único precio que tendría que pagar sería que todos se enteraran que él se había dignado a tocar a una traidora de la sangre.
-¿Por qué no te acuestas con ella y ya?-le dijo Zabini entrando en su habitación.
Draco permanecía acostado en su cama pensando en algún remedio para su nueva adquisición. Con lo cual, cuando lo escuchó a su amigo, se dio vuelta para mirarlo, medio sorprendido y medio fastidiado porque supuestamente no se lo había contado a nadie.
-¿De que hablas?
-Entiendo que no quieras por ser una traidora. Pero una mujer así-dijo relamiéndose-si tuviera tu oportunidad y siendo tú no la desaprovecharía. Además, imagina la cara de su hermano y de Potter.
Draco sonrió pensando la respuesta a por qué ambos habían caído en la misma casa, pero ni siquiera se dignó a responderle.
o.O.O.O.o -
Ginny, sin embargo, había sucumbido a contarle a su mejor amiga de Gryffindor. Solían hablar mucho de chicos y sexo y darse consejos mutuos sobre romances o enamoramientos. Pero la pelirroja nunca se había atrevido a contarle todo el episodio traumático de Draco, ni siquiera el beso.
Y jamás lo hubiera hecho de no ser porque las pesadillas, que quizás no eran pesadillas porque ella las disfrutaba, seguían carcomiendo su cerebro lentamente hasta tal punto de despertarse en las noches con sensaciones de orgasmos. Por eso fue que decidió una tarde contarle que era realmente lo que estaba pasando. En realidad, su amiga la había atrapado y atado para que le contara, pues muchas veces se despertaba con los suspiros y gemidos que profería la pelirroja.
-Y no sé como hacer para sacarlo de mi cabeza-dijo terminando su relato mientras Christinne la desataba.
-Bueno, es común que te suceda eso, pero no es nada que una noche de sexo no pueda quitar.
-¿ESTAS INSINUANDO QUE TENGO QUE ACOSTARME CON ÉL?
-No-replicó con una sonrisa triunfante-Yo nunca dije que fuera con él, eso lo insinuaste tú.
La boca de Ginny se abrió varios centímetros al ver como sus propias réplicas se volvían en su contra. La cerró lentamente y se puso colorada frente a la mirada pícara de su amiga.
-Ahora, que tu subconsciente te traicione de esa manera para caer ante esto, es que de verdad quieres acostarte con él. Y eso debe ser porque viste algo no solo que te excitó la mente, sino que fue tan inesperado e "impresionante"-dijo haciendo un gesto con la mirada-que te produjo este trauma. Pero supongo que es nada más la excitación de la abstinencia.
-Chris, es enemigo mortal de mi familia. Tan solo su apellido nos aleja completamente, necesito una solución que no lo incluya. ¡No puedo incluirlo en mi vida ni siquiera para tocarlo!
-Pero quieres hacerlo…
-Vamos Chris-dijo con cara de escepticismo-Tú sabes que Draco Malfoy es el chico más codiciado de Hogwarts.
-Sí, y tú conociste el porqué.
-Envidiosa-murmuró ella tirándole una almohada y riéndose.
-Claro que no, tu ya sabes que mi vida es colarme por ese maldito Slytherin moreno-dijo Chris tirándose en su cama y suspirando románticamente-Si tan solo tuviera ojos para mí…
-Creo pensar que te mereces a alguien mejor Chris.
-No hay alguien mejor para mi Ginny. Es diferente a los demás hombres, algo así como exclusivo. Seguro que por ego propio no se acuesta con cualquiera, pero ya ves que hasta Malfoy, cuya idolatría podría ocupar todo el castillo, se babosea por alguien que técnicamente es una traidora a la sangre.
Ginny calló sabiendo que aún incluso cuando intentara discutirle, ella nunca la escucharía. Estaba sumida en las fantasías del amor no correspondido.
-Gracias por el consejo Chris-exclamó sentándose en su cama y abrazándola.
Luego, se dispuso a olvidar a Malfoy de una vez por todas. No podía ser que ese maldito hurón tuviera el descaro de ocupar sus pensamientos. Definitivamente no podía ser.
-o.O.O.O.o
Esa habitación parecía dentro de todo lo más seguro, pero no lo más agradable para cumplir con lo que estaba haciendo. El muchacho de Ravenclaw con quien se había enfrentado y con quien había tenido una aventura anterior de una noche parecía más que dispuesto a volverse a acostar con Ginny, y ahora la besaba apasionadamente, casi intentando devorarla.
-Dios mío, porque no me llamaste antes pelirroja-dijo tirando de su camisa y haciendo saltar todos los botones.
Dos segundos después con una de sus manos sostenía en alto a Ginny haciendo presión contra la pared y con la otra acariciaba sus senos y besaba lo que el corpiño lo dejaba. Hizo un recorrido que le costó un par de gemidos a Ginny desde sus senos hasta su cuello fino para terminar en su boca.
-Eres una diosa, me muero por hacerte de todo-dijo susurrando sensualmente en su oído, pero ella no reaccionó como él hubiera querido. Sin entender que rayos sucedía, Ginny abrió los ojos deteniendo los movimientos de ambos porque su corazón también se había detenido al escuchar la voz de Draco Malfoy.
-¿Qué sucede Ginny? ¿Dije algo que no debía?
Ginny volvió a la realidad de golpe y se encontró con el rostro del muchacho sin entender porqué esa voz que ya le parecía maldita intentaba atormentarla. Además, eran muy diferentes: la de Thomas era mucho más aguda y nasal, parecida a la francesa. La voz de Malfoy era muy grave y arrastraba lentamente las palabras con un clásico acento británico.
-No, me pareció escuchar que venía alguien, nada más-mintió haciendo que Thomas volviera a lo que estaba haciendo. Unos segundos después, mientras él la bajaba para sacarse los pantalones, Ginny sintió que su corazón latía: eran los mismos boxers que los de Draco.
-¿Estás preparada para disfrutar pelirroja?-murmuró nuevamente, y otra vez Ginny sintió la voz de Draco acariciando sus oídos, solo que esta vez algo más la asustó: quien estaba parado en frente de ella era Draco. Cerró los ojos y volvió a ver a Thomas talmente confundido ante sus actos, pero ya era inevitable: estaba condenada a pensar en Malfoy con cualquiera de los hombres.
-¿Te encuentras bien?
Pero ella ni siquiera respondió. Retrocedió unos pasos e intentando cerrarse la camisa en vano, salió corriendo dejando a un muchacho totalmente confundido.
Corrió a través de un par de pasillos asustada, comprendiendo que su mente le estaba jugando una sucia enredadera de mentiras, y cuando alguien la besaba en el cuello, ella pensaría que era Draco, cuando enterrara sus caricias en su piel, ella pensaría que era Draco. Cerró los ojos tomando aire y luego de pasar por el aula donde cantaban las armaduras chocó contra alguien, cayendo al piso y apoyando sus manos.
Solo que esta vez era peor.
Draco Malfoy estaba parado, tambaleándose por el choque y mirándola con los ojos desorbitados.
-¿Thomas?-preguntó creyendo que él la había seguido.
-¿Qué rayos te sucede Weasley? Creí que tu poca capacidad neuronal te impedía mirar, pero no creí que tuvieras un Alzheimer tan galopante.
Definitivamente había chocado con el verdadero Malfoy. Ginny seguía observándolo porque su mirada se había posado en ella con lujuria. Recordaba su amenaza y no desistiría corporalmente si sucedía, pero no lo creía con suficientes agallas para hacerlo. O al menos se sostuvo de ese argumento para caminar con tranquilidad y sin pensar en ello.
-¿Te das cuenta que puedes estar con un presunto violador de noche en un pasillo bastante abandonado semidesnuda y totalmente agitada? Por cierto, bonitas tetas.
Ginny abrió la boca fingiendo indignación dándose cuenta que su camisa no tenía botones y cuando había caído al piso se había sujetado con las manos para no golpearse, haciendo que la prenda se abriera. Inmediatamente se cubrió mirándolo con reprobación antes de ponerse de pie.
-Como ande por el mundo no es de tu incumbencia Malfoy.
-Claro que es de mi incumbencia-respondió él acercándose a ella.
Ginny se sentía bastante atrapada, porque retrocedía casi inconscientemente hacia la pared, intentando alejarse de Draco. Pero es que no quería realmente. Algo en su cuerpo ignoraba por completo el mensaje que le enviaba su mente: Vete, corre.
Por fin ella quedó encerrada entre la pared y el cuerpo de Draco.
-Aléjate Malfoy.
-Deja de engañarte Weasley, te vi el otro día espiando. Te gustaba. Y mucho.
Las mejillas de Ginny estaban sonrojadas por el descubrimiento y su cabello algo revuelto por el ajetreo y el encuentro con Thomas. No tenía idea que excusa poner para alejarlo, para que él no se diera cuenta que ella soñaba todas las noches con eso que parecía tan cercano de golpe.
-Además-susurró acercándose a su oído con voz seductora- Yo sé que te mueres por esto.
Y acto seguido sintió como un pequeño gemido inconsciente se escapaba de su boca al sentir que Draco besaba el lóbulo de su oreja y deslizaba una de sus manos entre los muslos de ella, directo a su entrepierna.
Draco masajeaba con su lengua y acariciaba su cuello, mientras la otra mano paseaba alternándose entre sus piernas, produciéndole un placer inusitado a Ginny, un gusto amargo a lo prohibido.
-¿Esto es lo que quieres, verdad?-murmuró en su oído estimulándola más, haciendo de sus roces caricias más amplias y resbaladizas, más duraderas-¿esto?-acercó sus dedos rozando la tela húmeda que reposaba incómoda sobre el cuerpo de la pelirroja.
Casi por instinto, por el placer que le estaba dando, Ginny gimió estruendosamente acometiendo contra su propia voluntad. Estaba encerrada entre las caricias suaves de Draco y la pared, casi humillándola.
"Tan solo un poco más, luego lo empujas y lo hechizas" pensó suspirando con fuerza.
Pero un ruido profundo detuvo ambos movimientos y sonidos. Draco bajó sus manos y Ginny intentó respirar con cuidado, pretendiendo aligerar el ritmo de su desbocado corazón.
La señora Norris maullaba con fuerza atrayendo al conserje Filch.
-¿Quién está por aquí preciosa? Dime donde está.
Los pasos de Filch se acercaban asustándolos. Si los atrapaba en esa posición, posiblemente ganarían un buen castigo. Se miraron asustados, buscando alguna solución al problema y la primera que logró reaccionar fue Ginny.
Estrechando su cuerpo al de Draco, medianamente escondidos tras las armaduras, la pelirroja sacó su varita y apuntó a una de las amaduras produciendo una explosión y haciendo que Filch aullara y se le cayera todo un estante de trofeos encima provocado por la explosión. Draco sin embargo se había olvidado de todo, prácticamente se hallaba en el paraíso. Las caderas de Ginny apretaban fuertemente contra su cuerpo, excitándolo más.
-¡Corre!-gritó ella deslizándose por entre las armaduras mientras Draco era sacado de sus pensamientos y la perseguía.
Corrieron por unos cuantos pasillos hasta llegar cerca de un aula que parecía estar totalmente vacía. Malfoy intentó abrirla pero le fue imposible, así que haciendo más fuerza comenzó a empujarla.
-No entiendo porqué odias tanto a los muggles si ni siquiera puedes recordar que eres mago-dijo empujándolo- Alohomora-murmuró abriendo la puerta y sonriendo con superioridad.
Se metieron en el aula casi alcanzados por Filch.
-Vamos Sra. Norris, creo que se metieron a esa aula.
Draco y Ginny se escondieron en el aula y Draco con un movimiento, la tomó del brazo y tiró de ella suavemente para meterse en el armario.
Ambos sentían la agitación de sus cuerpos casi pegados, pero no se daban cuenta de la situación. Intentaban escuchar a ver si Filch había dejado de seguirlos o estaba allí cerca. Luego de un tiempo, ambos se miraron y Ginny se sonrojó.
-Creo… creo que ya se fue-murmuró ella cohibida.
Draco se mordió el labio al verla tan frágil, tan tierna. Y a la vez, con su remera desabrochada le daban ganas de hacerle miles de cosas.
A penas salieron del armario un silencio incómodo se instaló entre ellos.
-Creo que me voy-exclamó la pelirroja sin poder aguantar esa situación tan incómoda. Había logrado recuperar su compostura entre las corridas y la intromisión de Filch y por primera vez le estaba agradecida por haberle devuelto la compostura. ¡Merlin! Pensar que quizás estuvo a punto de acostarse con Malfoy le generaba un cargo de conciencia enorme. Ella no era así y se había prometido no involucrarse con él.
Sin embargo, antes de que ella pudiera dar dos pasos, Malfoy la tomó del brazo y la acercó mucho a él, con una mueca disgustada.
-¿Dónde crees que vas? Nosotros tenemos algo pendiente-dijo intentando besarla.
Pero ella se negó.
-Vamos Weasley, deja de hacerte la santa que no eres ningún angelito-dijo intentando besarla nuevamente. Pero ella haciendo fuerza se soltó.
-¿Sabes cual es el problema contigo Malfoy? Que te crees demasiado para todos y no es así. Date cuenta que no soy ninguna estúpida que se va a derretir con una de tus sonrisitas y se va a acostar contigo.
-Hasta hace rato no parecías pensar lo mismo.
-Hasta hace rato creí que tenías un pequeño, aunque sea demasiado pequeño, gramo de decencia. Pero me di cuenta de que yo no soy así y tú… ¿Sabes que es lo que eres?-dijo acercándose peligrosamente hacia él, casi tanto como para besarlo.
Draco inquirió con la mirada, pero estaba perdido en el roce sutil que ella producía apoyando sus labios contra los de él. Inspiró recordando su aliento dulce y descontrolándose intentó besarla, pero ella alejó el rostro y lo acercó a su oído.
-Eres un simple gusano que no vale la pena ni mi tiempo
Y con unos pasos hacia atrás y una sonrisa convencida y maligna, Ginny se dio vuelta saliendo del aula, dejando a Malfoy nuevamente totalmente confundido. Intentó buscar la varita para hechizarla, incluso algún insulto que saliera de su garganta lo suficientemente fuerte para que ella lo escuchara. Pero no lo encontró.
Sabía que estaba aún perdido en lo que ella le había hecho sentir con tan solo un pequeño roce. Sentía los labios quemando, amago a tocárselos como si así pudiera impregnar más fuerte su recuerdo.
Sn embargo, un sentimiento de frustración y humillación le llenó el alma de odio. Sabía que ella lo había dejado colgando por segunda vez y que en su marcador personal eso se traducía a Weasley 2-Malfoy 0. Y debía cambiarlo. Draco Malfoy nunca perdía una batalla.
¡Listo! Lo bueno es que empecé el otro capítulo ya mientras estaba en clases.
Próximo capítulo: Se define en una palabra: Chantaje.
Espero que hayan disfrutado este capítulo y dejen muchos reviews, que me alientan a escribir más.
Saludos!