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Historia 34003 — capítulo 2

fue el 19 de Agosto, la fecha que tanto Elizabeth como Cristóbal recordaran para siempre. Aunque a simple vista era un día normal, El destino había planeado todo, tal vez por eso Cristóbal decidió tomar el autobús esa vez, cosa que no hace muy a menudo…

-Hey! Cristóbal, ¿no vas a venir con nosotros?- dijo un chico de cabello castaño oscuro llamado Santiago, su mejor amigo el cual estaba acompañado de otros chicos -

-no Santiago, hoy voy a tomar el autobús, estoy algo cansado y tengoque ir a la biblioteca a buscar un libro.

-bueno, pero date cuenta que eres tu el que rechaza mis invitaciones, para que después no digas que yo nunca te invito a nada - Santiago se dio media vuelta y camino en dirección opuesta a Cristóbal-

Cristóbal se dirigió a la parada de bus, espero unos dos minutos ysubió al autobús. Le pago el dinero al chofer y se sentó en uno de los últimos lugares, ya que la parte de adelante estaba algo ocupada. Miro a través de la ventana, y solo vio automóviles, nada interesante -pensó el- . Ya estaba muy cerca de su casa, solo le faltaban unas cuantas cuadras cuandoel autobús se detuvo en un semáforo. Rápido, necesito llegar rápido-pensó el - y fijo su mirada en un automóvil plateado que encontraba al lado del autobús, distinguió a una chica de cabello rubio, de labios finos, de tez blanca, i por supuesto muy hermosa, la más hermosa que los ojos de Cristóbal pudieran haber visto en su vida entera…la chica llamo toda su atención, ya no le importaba llegar rápido, solo quería mirarla todo el día, era como si estuviera hipnotizado.

Elizabeth sentía que la miraban, así que decidió fijar sus ojos en la persona que la observaba. Los ojos de Elizabethy los de Cristóbal se encontraron, ella por ser algo tímida desvió la mirada. Cristóbal vio un leve rubor en las mejillas de la chica y sonrió. Empezó a notar que su corazón quería saltar de su pecho, se sentía tan feliz tan… enamorado, si esa era la palabra, enamorado; pero sabía que no la volvería a ver, por eso prefirió quedarse con la hermosa imagen de sus ojos grises, para poder soñar con ella.

Elizabeth se bajo del carro y se encontró con Agatha y con josselin, quienes discutían. Otra vez discutiendo - pensó Elizabeth poniendo los ojos en blanco-

-…. Si supieras algo sobre lo que estamos hablando, te darías cuenta de que tengo la razón.

  • josselin, no seas testaruda, La primera guerra mundial fue en 1914, no en 1910 -dijo Agatha algo desesperada- si quieres busquemos en un libro de H…

-¿discutiendo de nuevo? -dijo Elizabeth interrumpiendo-

-algo así Elizaa, pero no estamos peleadas, cierto jossi? -dijo Agatha sonriendo-

-no aghi, estamos a paz, luego buscamos un libro de Historia y veremos quién está equivocada

-Elizabeth, vamos a ver la nueva película de Brad Pitt, ¿nos vas a acompañar?-Dijo Agatha dando saltitos-

-Elizabeth se mordió el labio- Chicas creo que no, debo ir a la biblioteca a buscar un libro…

-oh! No importa Elizaa -dijo josselin Rápidamente acordándose de algo- igual Agatha y yo debemosir a buscar algo- josselin miro a Agatha i esta chasqueo los dedos-

-sí Elizaa, no te preocupes, nos vemos luego - Agatha y josselin se despidieron de Elizabeth y salieron casi corriendo; Elizabeth cumplía años la semana siguiente, y debían preparar todo-

-Elizabeth vio a josselin y a Agatha correr y no pudo evitar sonreír; eran sus mejores amigas desde la infancia, eran como sus dos hermanas.

Elizabeth camino hasta su casa, se calentó la comida y se cambio. Su Madre le había dejado una nota que decía: Cariño - ¿cariño? ¡Ja! Por fin se acuerda de mi- necesito que vayas a la farmacia y me compres unos medicamentos, gracias atentamente tu madre. Claro, por eso me decía cariño -pensó Elizabeth-

Salió de la casa hacia la farmacia compro los medicamentosy se fue hacia la biblioteca que quedaba solo a una cuadra del lugar en donde estaba. Elizabeth entro a la biblioteca y pregunto por un libro llamado "sol de un atardecer", la bibliotecaria la llevo al pasillo número 10 y ahí estaba él. Un chico de cabello negro y de los ojos del color de la miel estaba parado buscando un libro también. Elizabeth no se lo podía creer, estaba muy pálida y el corazón le latía más rápido de lo normal. Intento devolverse pero era demasiado tarde, estaba tan nerviosa que no se fijo por donde caminaba y se choco con un banquito.

-¿te encuentras bien?-pregunto el chico ofreciéndole la mano, para ayudarla a levantarse -

-sssii… Estoy bien -dijo Elizabeth mirando la mano del chico dudosa -

-déjame ayudarte- dijo el chico que la miraba con una sonrisa, sabía que era ella, sabía que era la chica que había visto hace aproximadamente media hora, la chica de los hermosos ojos grises -

-no, no te preocupes yo puedo levantarme sola - que hermoso, me está ofreciendo su ayuda, pensó Elizabeth-

-sería muy descortés de mi parte viéndote ahí tirada sin hacer nada -dijo insistiendo-

  • está bien - dijo Elizabeth dándole la mano sin mirarlo - Gracias por tu ayuda -tomo el libro que buscaba y se dio media vuelta dispuesta a irse-

  • espera -dijo el chico casi gritando - ¿cómo te llamas?

-Elizabeth se hizo la sorda, recogió las compras y salió de la biblioteca casi corriendo-

Cristóbal la siguió, no se iba a quedar con las ganas de saber su nombre, no iba a esperar días, tenía la oportunidad y debía aprovecharla, eso lo tenía muy claro. Cristóbal la alcanzo y le toco el hombro.

-Ahh! -Grito Elizabeth asustada- suélteme, o le juro que grito más duro y llamo a la policía.

-Tranquila, Soy Cristóbal, el chico de la biblioteca… es que te llevaste el libro que iba a prestar, pero saliste corriendo, entonces yo pensé que sería bueno… -titubeo- seguirte

  • oh! Es que olvide algo en mi casa, y no podía esperar -dijo Elizabeth mintiendo- pero si quieres cuando lo termine yo… yo te lo presto

-que chica tan difícil, pensó Cristóbal-¿cómo te llamas?

-Elizabeth, me llamo Elizabeth -

  • Elizabeth… -dijo Cristóbal como si estuviera recitando un poema- que lindo nombre… Elizabeth, ¿te podre ver otro día?

-yo… no lose, supongo que sí Cristóbal -Elizabeth sonrió-

-Tienes… Tienes una sonrisa muy hermosa -Cristóbal pensó en voz alta-

-eeeh, si eso creo, Adiós tengo que llegar pronto a casa - se dio media vuelta-

-Adiós, Elizabeth - cuando ella estaba a 20 pasos de el , corrió hasta llegar a donde ella y le dio un beso en la mejilla-¿nos vemos mañana, si?

  • sí -dijo Elizabeth sonriendo-Mañana… ¿aquí mismo?

-sí, aquí mismo - Cristóbal camino en dirección opuesta, de vez en cuando lanzaba miradas hacia atrás, y miraba como Elizabeth caminaba-