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Historia 34005 — capítulo 7
Capítulo 7
La verdad
Así pues, las horas, los días y los meses pasaron. La primera excursión de Lily a la Casa de Los Gritos fue todo un éxito. Remus se sintió más vivo que nunca al tenerla a su lado tres días seguidos, leyéndole historias.
James y Sirius pasaron un fin de semana de espanto, cumpliendo con sus castigos -por separado-, aunque gracias a sus espejos mágicos, se contaron chistes toda la noche mientras limpiaban los orinales de todos los baños del Colegio, a mano.
Amanda intentó disculparse y hablar con James, pero todos sus intentos fueron en vano. El chico no quería hablarle y casualmente, el ofrecimiento de Amanda de casarse había resultado una perfecta excusa para terminarle… excusa que James sabía en el fondo, no era la causa real, pero al fin y al cabo, era más fácil para él hacerse el bravo con Amanda por la propuesta, que decirle que estaba enamorado de otra chica.
Las Reuniones de Dumbledore resultaban cada vez más excitantes, pero a la vez, más aterradoras, y las noticias de El Profeta cada vez sonaban más oscuras. La mitad de los padres de los chicos de Hogwarts habían resultado muertos, asesinados cruelmente por la que se convertiría en la especialidad de Voldemort: la maldición imperdonable.
Los padres de James habían aparecido muertos en el Ministerio (trabajaban ahí), al igual que los abuelos de Peter,también aparecieron fotos de todos los hombres y mujeres que se habían unido a Voldemort, Narcisa y Bellatrix Lestrange, Lucius Malfoy, y también el hermano menor de Sirius, Regulus Black, eran los más temidos y los más buscados por el gobierno mágico.
En cuanto a "El chico bajo la capa" y Lily…aún seguían "viéndose". Todos los jueves en la noche se encontraban en algún rincón del castillo para conversar.
Lily sentía que había cambiado completamente desde que conversaba con el misterioso chico… el sentimiento de seguridad y paz que le generaba estar cerca de él era impresionante. El chico -desconocido ante sus ojos- pero en el fondo, no desconocido para su corazón, sabía ya todo sobre ella… sus más profundos deseos y sus temores más recónditos.Al igual que ella ya sabía todos los temores del chico, sus deseos, sus ilusiones.
Incluso…cuando él la acompañaba hasta la Sala Común de Gryffindor, le tomaba la mano…mano un poco deformada por una gruesa tela, pero al fin y al cabo…sus cuerpos estaban teniendo un contacto físico especial, original… sus cuerpos tenían un contacto físico "espiritual".(Suena ridículo, chicas…pero si lo piensan, es verdad!).
-vaya… ¡No me había fijado en la hora! -
-si, bueno…al menos te traje hasta tu Sala Común a una hora exacta: tres de la mañana. -
-jaja… -
-fue una noche muy divertida, Lily. De verdad. -
-lo mismo digo, niño. -respondió alegre. - ¿Estás sonriendo, verdad? -
-¿Cómo lo sabes? -inquirió James un tanto alarmado, creyendo que su capa de invisibilidad había dejado entrever algo de su rostro.
-no lo sé…supongo que…te conozco demasiado, y a pesar de no verte… sé cuales son tus gestos. -
-es curioso, ¿No crees? -
-bastante… -
James sonrió de nuevo, e instintivamente, Lily le devolvió la sonrisa.
-¿Nos vemos mañana? -preguntó James.
-no puedo… tengo que hacer un largo ensayo de Pociones. Se lo debo a Slughorn desde hace días…-
-pero eres una de sus favoritas. Todo Hogwarts lo sabe. -
-sí…es cierto, pero él me ayudó y me dio más tiempo para entregárselo, así que debo cumplir lafecha que le prometí. -
-es verdad. -
-¿Qué tal el sábado? -
-suena genial… -
-de acuerdo… entonces… "nos vemos" -
-"nos vemos" -
Lily esperó a que el chico bajo la capa le diera la señal. ¿Cuál señal? Han de estar preguntándose…pues Lily Evans no era nada tonta… no dejaría que un chico invisible la acompañara hasta la puerta de su casa y pudiera colarse sin ella darse cuenta, así que James debía ir hasta el final del pasillo y mover la armadura que ahí se encontraba para que Lily pudiera entrar tranquila y segura.
Mala suerte para James, pues le tocaba, apenas Lily entraba, salir corriendo lo más rápido posible y colarse por un diminuto pedazo del Retrato de la Señora Gorda, algunas veces, con suerte, lo lograba…y otras no. Así que le tocaba llamar a Sirius por el espejo mágico para que bajara a la Sala Común a ver si Lily aún se encontraba rondando por ahí.
Gracias a Dios, ésta vez alcanzó a entrar…y en cuestión de minutos se encontraba en su dormitorio, poniéndose la pijama.
-¿Y bien? ¿Qué tal te fue? -
-fue increíble, Canuto, no te imaginas. -
-Amanda vino a buscarte. -dijo. -te dejó esto. -
-oh… -comentó hastiado. - ¿Por qué simplemente no puede dejar de insistir? -
-James, yo sinceramente creo que deberías terminarle. -dijo en tono grave, y serio.
James se sentó en la cama de Sirius y lo miró a los ojos.
-lo sé…-admitió apenado. -pero no es fácil, Canuto…-
-nunca has sido cobarde para nada…tienes que decirle la verdad o sino ella seguirá persiguiéndote para pedirte perdón por proponerte matrimonio…vamos, Cornamenta…los dos sabemos que no es por eso por lo que quieres terminarle. -
-lo sé, lo sé. -
-lo sabes, pero no haces nada para remediarlo. -
-no quiero herirla. -
-ésta chica ha estado contigo tres años, James. Antes, cuando te acostabas con otras chicas por placer, no me parecía tan malo…pero, mierda, James…hace un rato la vi realmente destrozada…lo peor es que…cuando te acostabas con otras chicas, siempre volvías a ella…porque ella es tu novia, tu mujer. Solo tuya. Pero… ahora que estás con Lily…-
-no estoy con ella, Sirius. Tan solo conversamos. -
-¡peor aún! ¡Ese es el punto al que quiero llegar! ¡Estás enamorado de Lily Evans! -
-¿Podrías callarte? ¡Todo el castillo te escuchó diciendo eso! -
-el punto es…que Lily es diferente de todas las demás, incluso de Amanda… ahora que tienes a tu pelirroja, no necesitas a nadie más. -
-exacto… vas entendiéndome al fin. -
-de hecho no…sigo sin entender por que demonios no le has terminado a Amanda. La pobre está al borde del suicidio…dice amarte y adorarte hasta la muerte. -
-Amanda puede ser una buena chica y todo lo que tú quieras, Canuto…pero ella no me ama ni poquito. Yo soy solo su trofeo, y punto. -
-es cierto. -
-mañana mismo hablaré con ella y terminaré con todo éste embrollo…ya lo verás…-
…
-¡Amanda! -gritó James en un pasillo del primer piso, para que "su novia" se detuviera.
-¡James, cariño! ¿Al fin me has perdonado? Te juro que no fue mi intención…-
El chico sacó de su bolsillo la carta y la fotografía que Amanda le había dejado con Sirius la noche anterior.
-¿No…no te gustó? - preguntó, triste.
-sí me gustó. -respondió. -pero no puedo quedármelas. -
-¿Por qué no? -
-Amanda… quiero terminar contigo. -
-¿Qué? ¿Por qué? -musitó dolida. - ¿Es porque te propuse matrimonio?...James, perdóname, te lo ruego…no pensé antes de hablar. -
-no es por eso, Amanda… tú no tienes nada que ver con mi decisión -
-¿Entonces? -
-estoy enamorado de otra chica. -
-¿Qué? ¿Quién puede ser mejor que yo, James? Somos la pareja perfecta. -
-yo no lo pienso así. Creo que… no somos compatibles. Creo que mi destino no está junto a ti… -
-¿Por qué? -lloró.
-son muchas razones, Amanda… -
-pero la principal razón es la otra chica… ¿Quién es? -
-no es de tu incumbencia. -
-¿Acaso ella es mejor en la cama que yo? -
-mierda… esto no tiene nada que ver con tu desempeño en la cama…-
-porque sí es así, puedo aprender algunos trucos para darte más placer...-lo interrumpió.
-no. Esto no tiene nada que ver con sexo. -
-¿Acaso hablo demasiado? ¿Soy muy irritante? ¿Estoy muy flaca, muy gorda muy fea? ¡Ya sé! ¡Tengo el cabello reseco! ¡Ya lo sabía, James….ya estoy haciéndome un tratamiento! -
-¡No! ¡Tu pelo está bien, y tu cuerpo está perfecto! -
-¿Entonces, qué es? ¿Por qué la prefieres a ella y no a mí? ¿Por qué me dejas así, después de todos estos años? -
-¡Porque no te amo! ¡No estoy enamorado de ti, y creo que jamás lo estuve! -
-eres un maldito. -le gritó, pegándole una buena bofetada en el rostro. Todos los chicos y chicas que iban pasando por ahí se quedaron inmóviles. La chica empujó fuertemente a James antes de irse corriendo hacia la Sala Común de Gryffindor.
James cerró los ojos y respiró profundo…
-supongo que me merecía esa bofetada. -pensó. Para cuando abrió los ojos, Sirius se encontraba, fielmente, a su lado derecho.
-creo que eso resultó mejor de lo que imaginábamos, ¿No crees, Cornamenta? -
-ya lo creo. En mi imaginación, terminaba muerto…-
-y en la vida real, solo has terminado con tu rostro deforme…-
Sirius le sonrió abiertamente a su mejor amigo, mientras le echaba un brazo al hombro…
-vamos…-le dijo. -un buen desayuno te hará sentir mejor…-
….
-¿Ya escuchaste la última bomba, Lily? -
-¿De qué hablas? -inquirió la chica, mientras leía muy concentrada una sección de El profeta. Dejó el diario a un lado, se metió una gran cucharada de cereal a la boca, y miró a su mejor amiga.
-James y Amanda…terminaron. -
-¿Qué? ¿Por qué? -preguntó haciéndose la indiferente, pero en el fondo, su corazón latía más rápido que nunca… últimamente, Lily solo podía imaginarse que James fuera el chico bajo la capa. Era en todo en lo que podía pensar…en él.
-¡Si! ¿No te parece increíble? -
-¿Y por qué terminaron? -
-¡James le gritó a Amanda por todos los vientos que estaba enamorado de otra chica! -
-¿Qué?...-musitó impresionada. La imagen de James, quitándose una manta invisible voló a su cabeza, haciéndola sonrojar.
-¡Sí! ¡No dijo de quién, pero le gritó que jamás había estado enamorado de ella, al menos no así como lo está de ésta chica! -
-vaya…-dijo, intentando no sonar emocionada. -que desastre. -
-ni que lo digas… y eso que aún no te he contado la mejor parte. -
-¿Qué cosa? -
-bueno…ella le pegó una fuerte bofetada. Mira disimuladamente hacia dónde ésta…y verás la gran marca que tiene en su mejilla…-
-¡Por Dios, casi le arranca el rostro! -
-así es. -
-es horrible…-
-oye…tengo que ir al despacho de McGonagall a discutir sobre el ensayo de la semana pasada. No tardaré mucho, ¿Me acompañas? -
-no puedo, Hannah. Tengo que terminar el ensayo de Slughorn, aún me faltan más de 5 pergaminos. Te acompaño hasta el segundo piso y después sigo hacia la Biblioteca. -
-está bien… ¿Vamos? -
-sí…-
-Hola Lily. -
-oH, hola, Remus. ¿Cómo estás? -
-bien. ¿Y tú? -
-atareada… Dios ¡Aún no encuentro la información de cuántos gramos de Col Masticadora China se debe usar en la poción curativa! -
-creo que son sólo 10 gramos. -
-¿Hablas en serio? -
-sí. Lo leí en alguna parte hace unos días. -
-Gracias…-respondió, mientras hacía rápidas anotaciones en una hoja de pergamino.
-Lily… ayer te estuve esperando en la Sala Común…hasta las dos de la madrugada y no habías llegado. -
Lily se detuvo y lo miró a los ojos.
-llegué a las tres, Remus. -
-¿Qué demonios hacías fuera a esas horas? -
-estaba con un chico. -respondió sin más preámbulos. Lily no había querido contarle nada a Remus sobre el chico bajo la capa, porque Remus siempre había sido demasiado sobre protector con ella, pero había llegado el momento de decírselo.
-¿Disculpa?... ¿Que estabas haciendo con un chico a las tres de la madrugada en quien sabe qué rincón de Hogwarts? -
-¡Estaba hablando con él por supuesto! -objetó ofendida.
-¿Con quién? -
-mira, no te lo había contado, porque…estaba segura de que me regañarías…pero es que…estoy saliendo con un chico. -
-¿Con quién? -repitió, mientras sentía una daga en su pecho.
-no lo sé. -
-no te entiendo. -
-es que… el chico es invisible. -
-sigo sin entender. -
-no lo sé, Remus… el chico esta cubierto por una especie de manta o algo así… -
-¿Una manta que lo hace invisible? -
-Algo así. -
-¿y no sabes quien es?-
-pues…no.-
Remus se puso de pie y salió de la biblioteca, furioso.
-¡Remus! ¡Oh, demonios! -exclamó la chica…estuvo tentada a ir tras su amigo, pero decidió terminar primero su ensayo y después aclarar las cosas con él.
……..
-¿Qué demonios crees que estás haciendo? ¿A dónde quieres llegar con todo eso? -
-¿Te encuentras bien, Lunático? -inquirió James, impresionado al ver que su amigo lo enfrentaba tan encolerizado. James y Sirius se encontraban en la Sala Común, haciendo unos deberes de Transformaciones.
-¡No, no estoy bien, James! -le gritó empujándolo. El chico de anteojos casi perdió el equilibrio.
-¡Remus! -exclamó Sirius a la defensiva de su mejor amigo.
-¿Qué pasa, Lunático? -preguntó James, anonadado.
-¿No pensabas decírmelo, ah? ¿Ah? -gritó histérico, empujándolo de nuevo. Sirius puso su cuerpo, para defender a James de más empujones, y levantó los brazos hacía Remus.
-¡Remus, detente! -le dijo.
-no, no me voy a detener ¡Maldita sea, James! ¡Eres un imbécil! -Remus Lupin empujó a Sirius tan fuerte como pudo y mientras el chico de largo cabello negro se tambaleaba, Remus aprovechó la oportunidad y le pegó un fuerte puño a James…tan fuerte, que le quebró sus anteojos e hizo que uno de los vidrios rotos de éste se le enterrara en una de sus mejillas, eso sin mencionar, la nariz y el labio rotos.
-¡Remus! -gritó Sirius y se abalanzó sobre él con fuerza, lo tiró hacia un lado y le pegó un fuerte puñetazo en la cara.
-¡Suéltame, Sirius, o no respondo! -
-¿Qué, me vas a romper la nariz a mi también? ¿Acaso buscas quedarte sin amigos, eso es lo que quieres? -
-¿Por qué no lo dejas que se defienda solo? ¡¿Ah?! ¡¿Ah?!-gritó furibundo.
-¡Sabes perfectamente bien que James no te pondrá un dedo encima… y déjame decirte que si tengo que desfigurarte el rostro, para impedir que lo mates a golpes, así lo haré! -
-¡Qué lealtad, Sirius! ¡Ese maldito imbécil de tu mejor amigo que siempre está hablando de lealtad entre nosotros…es un mentiroso! -
-Canuto….déjalo. -Musitó James, mientras veía -tras tocarse el rostro - sus manos llenas de sangre.
-pero, Cornamenta… ¡Te va a matar! -
-¡Déjalo! -le repitió. Sirius hizo caso, pero seguía entre los dos chicos.
-creo que entiendo de qué estás hablando…-empezó a decir James.
Remus lo miró a los ojos, desafiante.
-sabes perfectamente bien a qué me refiero… ¡Te lo advertí, James, telo dije una y otra vez! -
-¡Por supuesto que me lo advertiste! -gritó, ahora, enojado. - ¡Pero jamás me dijiste que tú también estabas enamorado de ella! -
James tomó su mochila y se dirigió hacia el retrato de la Señora gorda, se volvió y agregó.
-bien sabes que jamás lo habría hecho, no si lo hubiera sabido. Yo… No volveré a verla.-añadió triste. -pero la próxima vez que pienses hacer un reclamo…ten en cuenta quien cometió el maldito error, antes de venir a romperme la cara. ¿Entendiste? -
El sexy chico salió de la Sala Común seguido de Sirius.
-¿Quieres decir que Remus también está enamorado de Lily? -
-¡Maldita sea! ¡Debí verlo antes! ¿Cómo puedo ser tan imbécil de no darme cuenta? ¡Mierda! -
-Bueno, Lunático nunca ha sido muy expresivo. -
-si, pero… era obvio, ¿No? -
-ni tanto. -
-hey, Canuto… sonará cursi y todo, pero gracias por defenderme. -le dijo.
-de nada. -respondió. - ven, será mejor que Madame Pomefrey te examine eso. Te vas a desangrar. -
-si…-
…….
-Por Dios, señor Potter. ¿Qué le ha pasado? -
-de hecho, muchas cosas, Señora Pomefrey. Y eso que solo son las 11 de la mañana…--
-¿Tuvo una pelea? -
-dos. -
-entiendo…una con una mujer y la otra con un chico. ¿No? -
-¿Cómo lo sabe? -
-la marca de una mano delgadita está en una de sus mejillas. Y… un fuerte puñetazo casi le destruye la cara. -
-si…tiene usted razón. -
-iré a traer gasas y unas pociones curativas. No tardo. -
-de acuerdo, Madame. Gracias. -
Los dos chicos observaron a la enfermera alejarse hasta el fondo del lugar.
-¿Cómo crees que Remus se dio cuenta de que cortejas a Lily bajo tu capa? -
-supongo que ella le dijo algo relacionado conmigo. No sé…a lo mejor le dijo que estaba saliendo con alguien que estaba cubierto por algo… y por supuesto, Remus sabe de la existencia de mi mayor tesoro… -
-estás frito, James. ¿En verdad te alejaras de ella? -
-no puedo fallarle a Remus. Es mi amigo. -
-sí, lo sé…-
-no puedo creer que esto esté pasando. Amo a Lily. No puedo creer que deba dejarla ir…-
-no tienes que hacerlo. -apuntó Remus desde la puerta de la Enfermería. -tienes razón… debí decirte que estaba enamorado de ella…sabía que no ibas a desistir en conquistarla… supongo que no quería aceptarlo…ni mucho menos que ustedes se enteraran. -
James lo miró a los ojos.
-es toda tuya. -añadió, con nostalgia.
-no lo será si aún la amas, Lunático. -
-la amo, James. -dijo. -y jamás dejaré de amarla. Al igual que tú. -
-no me acercaré a ella, entonces…-
-no seas idiota. De todas formas… no le diré jamás lo que siento por ella. No seré egoísta. -
-¿Egoísta? -
-si, bueno…no puedo permitir que la mujer que amo esté con un hombre lobo. -
-Lunático…-
-es la verdad. Así de sencillo. De todas maneras esa es mi decisión. -
-Remus…-
-de verdad, James. No te abstengas de estar con ella… después de todo… creo que te la mereces. -
El chico salió de la Enfermería con paso ágil.
….
-¡Profesor Slughorn! -
-¡Ah, Hola Lily! -
-señor…aquí le traigo el ensayo. ¡De verdad, muchas gracias por darme más tiempo!—
-debo confesar que eres la primera alumna que viene a decirme que su tarea se le cayó a la chimenea y de hecho, le creo. -
La chica sonrió.
-fue de verdad. -
-y como dije: te creo. Eres mi mejor alumna…y nunca en siete años me habías pedido más plazo para algo, así que ésta es tu recompensa. -
Lily sonrió de nuevo.
-además, estoy seguro de que será el mejor ensayo de todos. -
-gracias, señor. -
-puedes retirarte. -
-gracias. -Lily salió del aula del profesor con un alivio en el pecho.
Había estado bastante tensionada los últimos días por el incidente de su tarea, pero gracias a dios, ahora todo estaba solucionado.
Cuando salió del aula, la Señora Norris se le atravesó, haciéndole perder el equilibrio y causando que todos sus libros (los que tenía en la mano) se fueran al piso.
-¡Maldita gata! Me las vas a pagar algún día…-musitó, enojada. Se agachó para recoger sus libros y se fijó en que uno de éstos se había dañado. La chica se sentó en el suelo e intentó repararlo, hasta que la conversación de un grupo de chicos llamó su atención.
-¡Fue increíble! ¡Deberían haber visto al idiota ese! ¡Todo lleno de mocos, pus y granos!-
-¿Pero, cuándo lo hicieron? -
-pues el domingo. James y Sirius siempre hacen bromas los domingos. Al amanecer... —
-¿Y cómo lo hacen? ¿Nunca se han encontrado a Filch entre los pasillos? -
-no… es que no sé exactamente cómo, pero James tiene una manera de hacerse invisible…-
Lily dejó caer su libro y miles de lágrimas cayeron por sus mejillas… no sabía exactamente por qué lloraba, pero de repente, una inmensa rabia se había apoderado de su cuerpo.
Una vez que los chicos llegaron al final del pasillo, Lily no pudo evitar emitir un gemido de dolor, mientras la ira y las lágrimas le impedíanrespirar.
-¡Por Dios, Srta. Evans! ¿Qué hace ahí tirada? -inquirió McGonagall, mientras la levantaba del suelo de un solo tirón.
-es que…-
-tranquilícese. ¿Quiere algo de tomar? ¿Té? ¿Agua? -
-no, no…-
-¿Quiere que la acompañe a su sala común? -
La chica, quien seguía muy afligida, asintió.
Minerva McGonagall tomó las cosas de la chica y la tomó del brazo derecho.
Cuando se encontraban en el segundo piso, Lily ya se sentía mucho mejor.
-¿Estás segura de que deseas continuar sola? -
-si, Profesora. -
-pero yo creo que…-
-¡Tú! -gritó Lily desde lo más profundo de sus cuerdas vocales, al ver a James (junto a Sirius) caminando por el pasillo, con unas curitas en el rostro. El chico, sin saber muy bien por que, pero desde luego, temiendo lo peor, retrocedió dos pasos.
La profesora McGonagall y Sirius se quedaron petrificados, mientras observaban cómo Lily se acercaba al chico de anteojos.
Una vez estuvo lo suficientemente cerca, le pegó tan fuerte bofetada, que su nariz empezó a sangrar de nuevo. Después de esto, le dio la espalda, furiosa, alejándose de él.
James corrió hacia ella y la jaló del brazo, sin poder contenerse la acercó tanto a su cuerpo que podían sentirse el uno al otro, sus bocas estaban a punto de rozarse.
-espera, Lily…-
-¡Suéltame, Potter! -
-dame una oportunidad…-
-olvídalo, no lo haré. -
Sus respiraciones estaban entrecortadas, y francamente, no eran los únicos que contenían la respiración. Sirius y McGonagall también estaban expectantes.
-Lily…-
-me mentiste. -dijo.
-no, no lo hice. -
-¡Sí lo hiciste! ¡Nunca me dijiste que eras el chico bajo la capa! -le gritó, furiosa, tratando de soltarse.
-¡Pero nunca te dije que no lo era, así que técnicamente, no te mentí! -respondió él, también con un grito. - ¡No podría mentirte…! -
-suéltame. -
-estoy enamorado de ti. -
-¡Cállate! -
-¡De verdad, estoy enamorado de ti, Lily! -
-cállate, cállate…-lloró.
-jamás había sentido esto por ninguna otra mujer. -
-¡Maldita sea, James! ¡Cállate, lárgate detrás de tu noviecita! -
-terminé con ella, y lo sabes bien. -
-¡Claro que lo sé, todo el mundo lo sabe, todo el maldito colegio habla sobre eso! ¡Qué tragedia, dicen! ¡Son el uno para el otro! … ella pertenece a tu mundo, James. Ella puede darte todo lo que necesitas, yo no puedo dártelo…yo no nací para ti. -
-ella no puede amarme. -
-pero puede hacerte el amor con toda la experiencia del mundo, puede darte placer, puede darte una imagen que mantener. -
-¡No me importa nada de eso! -
-¡Sí, claro! -la chica se soltó y le dio la espalda, agilizó el paso, pero para su mala suerte, James era mucho más rápido, la alcanzó y la jaló de nuevo hacia su cuerpo.
-¿Por qué es diferente con él? -apuntó, bravo.
-¿Qué? -
-¿Por qué el chico bajo la capa es diferente? ¡Somos la misma persona! ¿Por qué le abres tu corazón a él, y a mí no? ¿Por qué? -
-porque él es invisible. Y son solo su alma y corazón los que puedo percibir. -
-tengo ese corazón con o sin la capa, Lily. -
-lo sé. Pero sin la capa veo todo el "paquete". Veo el chico de las fiestas sexuales, vino, cigarrillo, bromas y egocentrismo. Y… -la chica se cubrió el rostro, destrozada. -y sé que tienes ese corazón, James. Pero…no puedo sentarme a esperar a que todo eso que tienes por dentro se vea en tus acciones también. -
-he cambiado. -
-lo sé…pero no lo suficiente. Tú eres el tipo de chico del que me juré a mi misma, jamás podría enamorarme. Tú no perteneces a mi mundo y yo no pertenezco al tuyo, y así es como debe ser. -
James la soltó y agachó el rostro, mientras ella le daba la espalda por segunda vez para emprender camino…
-¡La usaré todo el tiempo! -gritó James, con los ojos empañados.
-¿Qué? -musitó la chica.
-¡La capa! ¡La usaré todo el tiempo, para que así puedas amarme! -
Lily lo miró y tras emitir una débil sonrisa le dio la espalda por tercera vez, pero envés de caminar, se echó a correr hasta perderse completamente de vista.