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Historia 34186 — capítulo 3
Por la mente de Draco solo podía pasar un pensamiento: que hermosa que se veía hermione. Ella siempre había sido una chica muy bella, pero ahora era realmente hermosa. Su cabello por la cintura, lacio, sus ojos delineados y pintados, su ropa tan formal, todo la hacía ver hermosa.No iba a negar que verla le movía tremendamente el piso, pero por lo que podía apreciar, ella también había reconstruido su vida. Se encontraba con Krum, quien en algún momento había sido su ídolo.
La gente siguió llegando, conocidos y más conocidos, al parecer él no era el único enviado desde Inglaterra, porque poco después llegaron la chica Lovegood y Pansy, quienes trabajaban juntas en el Departamento de Aurores. Sí, suena tremendamente contradictorio que Pansy haya terminado trabajando ahí, pero la vida es rara.Draco pasó hablando toda la tarde con Zabini, sin atreverse a hablarle a Hermione, por miedo, tal vez por vergüenza, no lo sabía bien.
Francesca llamó como a las cuatro de la tarde, muy emocionada, pues habían logrado que el departamento de Control de las Criaturas Mágicas formulara una ley que protegía a los duendes de cualquier ofensa que pudiera hacérseles, así promoviendo la paz entre las especies. A Draco le impresionaban profundamente los progresos de su novia, pues había llegado a Inglaterra sin ninguna fuente de trabajo, aportaba para el hogar todo lo que le mandaban sus padres desde Francia… a los tres años de su llegada al país británico había formado la fundación con su compañera de estudios políticos Hannah Abbott, y desde entonces algo que parecía no tener futuro se convirtió en algo muy reconocido, y Cesca siempre agradecía a Draco por haberla ayudado todos esos años.
-¡Eso es genial, amor! -Exclamó Draco cuando Francesca le contó la noticia muy emocionada -¡Te felicito mucho, me encantaría poder estar ahí para celebrarlo juntos!
-¡A mi también me encantaría, pero vamos a ver si puedo pedir unos días libres, aunque no creo que sean más de uno o dos, pero con tal de estar contigo mi amor! Te amo, gracias, otra vez, por poner tanta fé en la fundación.
-De nada -Draco sentía el rubor correr por sus mejillas, era increíble con que facilidad Francesca lo hacía cohibirse.
-Bueno, te dejo seguir. Te amo, disfruta mucho -Le dijo con vos tierna Cesca
-Ok, te amo.
Cuando cortó, vio que Hermione, por primera vez en la tarde, se le acercaba.
-Hola -Dijo tímidamente, sin mirarlo a los ojos
-Hola -Respondió Draco, y sin poder evitarlo la abrazó, tantos años sin sus consejos, había sido realmente duro. No la había extrañado solo por su relación amorosa, sino por su amistad, por todos los consejos que Hermione había sabido darle. Mione le correspondió ese caluroso abrazo muy entusiasmada, con lágrimas en los ojos. Cuando se separaron, el rubio agregó : -Tanto tiempo, por dios… que cambiada que estás
-Tú también estás muy cambiado, la verdad que jamás imaginé que iba a reencontrarme contigo. Y menos aquí jaja -Sonrió, mirando el aspecto formal de la sala. La conferencia comenzaría al día siguiente, cuando todos se hubiesen instalado en sus habitaciones.
-La verdad es que yo tampoco me lo imaginé, el destino es así. ¿Vamos a tomar algo, quieres?
Hermione asintió con la cabeza, Draco saludó a Blaise, Luna y Pansy y salieron.
-Veo que tu vida ha cambiado bastante, por lo visto has vuelto con Krum -Draco sonrió mirando a Herms mientras hablaba, recién habiéndose sentado en la mesa del bar.
-Sii, hemos vuelto jaja, no sé fue algo muy raro. ¿Y tú? ¡Según lo que oí también tienes novia!
-Si, su nombre es Francesca, en Julio hicimos 7 años. La verdad me alegro mucho de que te encuentres feliz, te lo mereces. -Respondió el rubio, con su sonrisa radiante.
-De sobra sabes que tú también, y muchísimo más que yo. Perdóname, sé que hace nueve años te destruí cuando me fui, pero tenía razones para saber que no iba a hacerte bien, y ya ves… quizás si yo no me hubiera ido ni tú habrías encontrado a Francesca ni yo hubiera vuelto con Viktor. Perdóname, por los momentos feos que pasaste gracias a mí.
La conversación siguió largamente, con infinidades de perdones de por medio.