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Historia 34244 — capítulo 1

Aquella noche de verano llovía a cántaros, el cielo nocturno estaba poblado por densas nubes grises, no había ni un solo hueco donde la luna pudiera asomarse. A pesar de las pequeñas corrientes, no hacía frío, por lo que, sin importarnos demasiado mojarnos, nos quedamos bailando lentamente bajo la lluvia.

No sabía que creer ¿Esto estaba ocurriendo realmente o sólo era otro de aquellos días, aquellas noches? Siempre supiste como hacerme sentir tan bien, tan segura, tan enamorada, pero ¿estaba ocurriendo todo esto en realidad? Y luego me besaste, dejando todas aquellas preguntas atrás por tan sólo unos momentos. Gruesas gotas de lluvia caían sobre nosotros pero nada nos interrumpiría. Y como tantas veces lo hacía soñé, soñé nuestro beso, soñé en dejar todo atrás, todas las preocupaciones, todas las preguntas, todo un mundo detrás, soñé con nuestro amor verdadero. Volví a la tierra al terminar nuestro beso y me sentí la persona más desdichada.

"Nos estamos mojando, volvamos" me dijiste con una sonrisa de lado, aquella sonrisa que tanto me encantaba. Aunque realmente no quería volver y separarme de ti para luego encontrarme sola con todas las preguntas que tanto me inquietaban, acepté con una sonrisa y pensé a pesar de todo, como siempre lo hacía, "Estaré bien". Nos subimos al auto y volvimos a casa. No hablaste en todo el camino, pero aquel incómodo silencio no me importo, porque yo seguí soñando en mi mundo, nada rompería mi burbuja de felicidad porque necesitaba creer, quería creer que todo aquello era real y que no acabaría cuando llegáramos. Cuando nos encontrábamos parados en la puerta de mi casa te noté todavía más indiferente, pero sin embargo te aseguré, como siempre lo hacía, "Nos vemos mañana, te amo". No reaccionaste ante aquellas últimas palabras, como si no tuvieran significado y con un corto y vacío beso en los labios te despediste. Te observé alejarte con lágrimas amenazando salir en cualquier momento y comprobé, como siempre, que no volviste la mirada atrás hasta llegar a tu auto y marcharte. Entré directamente a mi cuarto y dejé que mi corazón llorara todas las lágrimas reprimidas. Como siempre, había soñado en algo que no iba a ocurrir nunca, y sin embargo, a pesar de todo, después de aquel terrible día me sentí peor al no sentirte a mi lado, diciéndome lo que siempre solías decir para calmarme, aunque aquellas palabras siempre fueran vacías, aunque carecieran de significado para ti. Creí que estaría bien, pero no podía asegurarlo si no te tenía a mi lado, porque sin ti me siento perdida. Me sentí como una estúpida al caer nuevamente en aquel sueño, pero entonces sequé mis lágrimas y pensé nuevamente "Estaré bien, sólo ha sido otro de aquellos días, otra noche" Siempre me preocuparé al preguntarme ¿Realmente estaré bien? Pero seguiré soñando, con él, porque sólo eso soy, una soñadora.