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Historia 34364 — capítulo 7

Capitulo siete: sinfonía.

(Nessie P.O.V.)

La carcajada más ruidosa producto del buen y acertado chiste de Jacob fue la mía; obviamente todos nosotros con nuestros buenos odios de vampiros habíamos escuchado perfectamente la conversación entre la chica plástica y mi inteligente padre.

Luego que ella se fuera, la paz volvió a reinar en mi casa; a menudo a alguno de nosotros se nos escapaba una risa sin motivos, aunque el motivo de fondo fuera mi tío Jasper y su excesiva felicidad.

Mi mamá seguía encerrada en su habitación, al parecer era para que mi chillona tía a la moda no fuera a elegir su atuendo por ella. Una media hora después se atrevió a salir, temerosa ante la mirada inquisidora de mi tía Alice, para sorpresa de todos, no criticó su elección; claro, ese vestido que mi madre llevaba se lo había regalado ella.

Era un vestido demasiado elegante como para ir al cine o a caminar por ahí, mi madre parecía un angel en ese vestido azul "demasiado" oscuro que dejaba al descubierto sus hombros y llegaba un poco mas debajo de sus rodillas.

Ella se encontraba sentada en el sofá del salón esperando a mi padre, y en el sofá del frente me encontraba yo, junto a Nahuel y Jacob. Jacob como siempre, empezó a soltar comentarios sobre la estupidez de las rubias frente a mi tía Rosalie, y ella como siempre se las arreglaba para soltar uno más hiriente acerca de la semejanza de Jacob a un perro faldero. Nahuel miraba un punto fijo, seguí su mirada, era el rostro de mi madre, ¿acaso Nahuel la miraba a ella?, si, la estaba mirando, ¿pero por qué?, ¿acaso le…gustaba? Formule esta última pregunta con temor.

Mi madre era prácticamente propiedad de mi padre y viceversa, ellos estaban juntos y seguirían juntos hasta que…. Hasta que nada los separe, estarían juntos por toda la eternidad, mientras  que el, bueno, el podía mirar a quien se le antojara, pero ¿Por qué a ella?, en un momento paso por mi mente ver a mi madre de la manera tan despreciable que veía a Ashley.

Finalmente después de otra media hora más llego mi padre, lucia tan elegante como ella, de inmediato noté que Nahuel alejo su mirada y se concentro en la conversación - pelea que tenia Jacob con mi tía.

Volveremos pronto bebé, me dijo Isabella besando mi frente y me sentí repugnante al haberme quedado quieta y no haber correspondido su cariño.

Estaremos aquí antes de que te duermas, porque quiero hablar contigo, dijo mi padre la última frase en voz muy baja para que solamente yo lo escuchara.

Finalmente mi día acabo. Jacob se fue dejándome con la gran duda de siempre: la imprimación. Nahuel se fue dejándome con esa extraña sensación respecto a mi madre, ¿pero qué era eso?, ¿a caso estaba celosa?, ¿celosa de mi propia madre?, era absurdo, ella era la mujer que me dio la vida, que prefirió sacrificar una pacifica existencia humana para darme la posibilidad de vivir, yo solo era el engendro endemoniado que había absorbido su energía como un parásito, y ahora resulta que soy una ingrata; ella debe haber sentido mi frialdad, debe estarse preguntando qué demonios me pasa ahora y como buena madre que es, debe estar más que hipermega preocupada.

Además, para sentir celos, primero Nahuel debería gustarme un poco, ¿acaso eso era?, ¿Nahuel me gustaba?, ¡que horror!

Ni siquiera me esforcé en comer mi cena, mis tías habían cocinado para mí, pero tenía un revoltijo tan grande en mi cabeza que parecía haberse trasladado a mi estomago, aunque el espagueti olía realmente delicioso, nada conseguía sacarme de la mente todas las preguntas con respuestas ilógicas que se habían formado en mi estúpida cabeza.

Come un poco Nessie, dijo mi tía Alice haciendo un puchero.

No quiero tía, le dije, me duele el estomago.

¿Estas enferma? Pregunto mi tía Alice.

No seas tonta Alice, ella no puede enfermarse, le dijo mi tía Rosalie acercando un tenedor lleno de comida a mi boca como si siguiera siendo la niña de cinco meses que lo único que quería era beber sangre refrigerada.

Abrí mi boca solo para no hacerlas sentir mal, una vez más iba a hacer el papel de la buena sobrina.

¡Carlisle!, ¿los semi-vampiros de pueden enfermar?, pregunto la duendecilla.

Mi abuelo soltó una carcajada dejando muy en claro que yo no podía enfermarme.

Me levante de la silla en la que mis tías me mantenían sentada, iba a mi habitación cuando los fríos brazos de mi abuelo me cargaron como una bebé y me llevaron de la cocina al salón en donde estaba los demás.

Queridísima familia, dijo mi abuelo con su alegre voz sin bajarme aun.

Hoy, nuevamente me han elegido director de área médica, dijo mi abuelo bajándome por fin para recibir las felicitaciones de los demás.

¿Y que paso con el antiguo director? Preguntó mi abuela.

El decidió retirarse y pasar tiempo con su familia, es un hombre de avanzada edad, lo más seguro es que esté pasando sus días en alguna soleada playa junto a sus nietos, pero lo que importa es que me ha elegido a mí. Harán la entrega del cargo en una ceremonia que se efectuará en el hotel Dawson y por supuesto debe ir mi familia también, finalizó mi abuelo.

Mi tía Alice comenzó a chillar de la emoción casi enseguida, hablaba muy rápidamente de cómo deberíamos ir vestidos y de que ella se encargaría de todo.

Siempre era lo mismo, a hospital que llegaba mi abuelo lo consideraban para ser el director, era solo cuestión de tiempo para que esto pasara aquí.

(Bella P.O.V.)

No me gustaba para nada la presencia de Nahuel, por lo menos a Jacob ya estaba acostumbrada, pero a él no, tampoco me gustó la fría manera con la que mi hija se despidió de mi, ni que Edward y ella se estuvieran susurrando cosas, sabía que él había estado escuchando en la cabeza de Renesmee y sabia también que no me diría lo que había escuchado sin antes hablar con ella.

Por favor Bella deja de preocuparte, Rosalie y Alice la están cuidando, dijo Edward sin quitar los ojos de la carretera.

No me estoy preocupando por eso, le respondí; tú sabes que no me gusta que Nahuel esté cerca de ella, lo sabes y además la autorizas a que lo invite, agregue mordazmente.

Los necesitaba a ambos, a Jacob para protegerla y a Nahuel para aconsejarla, ella esta mas unida a él de lo que crees, me dijo Edward con cierto dejo de preocupación.

Veras, cuando tú estabas esperándome abajo, Nahuel te estaba mirando. Dijo Edward ¿Que?, logre articular.

No te lo tomes a mal, Nahuel no te miraba de la manera que imaginas, para el tu eres la madre que debió tener, en su mente solo habían pensamientos sobre lo feliz que hubiera sido si tuviera una madre como tú., dijo tomando mi mano y acariciándola con su pulgar.

¡Uf!, que alivio, dije; ¿y que tiene que ver todo esto con nuestra hija?, pregunte curiosa.

A nuestra hija le gusta Nahuel. Dijo Edward acariciando mi mano ya no tan delicadamente. Ella está confundida, por una parte se siente demasiado unida a Jacob, siente una atracción a él demasiado fuerte pero también cierta desconfianza porque no sabe que vinculo la une a él; por otro lado, Nahuel es como ella, es esa clase de chico que está a su lado cada vez que lo necesita, ella lo ve como "alguien de su edad", como el prototipo de chico normal para ella con el que debiera salir. Dijo Edward soltando mi mano.

Decidí no hacer más preguntas, porque conociéndome, sabía que si seguía preguntando, mi preocupación aumentaría y arruinaría lo que sea que Edward me tuviera como sorpresa.

Seguí mirando por la ventana; no me percaté cuando Edward estacionó su coche y abrió mi puerta para que pudiera bajar. Me hizo ir de su brazo y con una venda en los ojos. Su mano me condujo por un pasillo recto, luego por unas escaleras, al final hizo que me sentara en una confortable silla tapizada de terciopelo y luego quito la venda de mis ojos.

Estaba un poco oscuro, pero mi visión de vampira me ayudo a darme cuenta en donde estaba; era un teatro, no entendía porque Edward me había llevado hasta allí, quería preguntárselo pero me di cuenta que ya no estaba a mi lado.

Parado y muy quieto en un costado estaba un chico que parecía ser el que se encargaba de llevar a las personas a los asientos correctos.

Buenas noches señorita Swan, a nombre del señor Cullen le deseo que disfrute el concierto, aquí tiene el cronograma del concierto de hoy y este ramo de rosas enviado por el señor Cullen.

Tenía la mandíbula desencajada por el asombro, primero Edward me dejaba sola, luego mandaba a este chico que se dirigía a mí como "señorita Swan", me daba un papel y unas rosas y seguía dejándome sola.

Me resigne a esperar pacientemente a que Edward regresara, aun no abrían el telón y la gente seguía entrando. Yo estaba sola en un palco muy cerca del escenario por lo que toda la gente me miraba. Decidí echar un vistazo a lo que tocarían esta noche.

Era una "noche de piano" tocarían Claro de Luna de Debussy, Mozart, Strauss, bla, bla, bla.

Seguí leyendo y creí ver mi nombre en el cronograma.

"Isabella" (concierto para piano y orquesta)

Compositor: Edward Anthony Cullen Mansen.

Interprete: Edward Anthony Cullen Mansen.

Si mi corazón latiera ya habría estallado, no podía creer lo que mis ojos leían, Edward tocaría en aquel teatro una sinfonía que llevaba mi nombre y con toda una orquesta junto a él.

Espere muy impacientemente a que apareciera Edward, los minutos se me hacían siglos, me la pase jugando con un mechón de mi cabello entre pieza y pieza, aplaudía solo por cortesía, lo único que quería era que Edward, mi angel, mi amor, saliera por fin a tocar Isabella.

Vi como cambiaban de director de orquesta, esté hizo una reverencia al público, luego entró el, en un perfecto traje negro que hacia resaltar mas su hermosa palidez, no salió de casa con esa ropa así que supuse que se debió cambiar en los vestidores del teatro. Saludó al director con una reverencia similar y elegante y dirigió una sonrisa hacia donde yo estaba.

Parecía un verdadero dios griego, tan perfecto, tan devastadoramente guapo, tan… Edward. Empezó primero la orquesta con una introducción de perfecta armonía, luego pude sentir sutilmente como las notas cambiaban de dirección. El sonido cambió de un forte* a un piano** para que luego todo el lugar fuera inundado por los dulces acordes que Edward producía.

Una sonrisa se formó en mi rostro, lo que Edward tocaba, la sinfonía Isabella no era más que mi nana pero acompañada por 50 músicos, era todo realmente hermoso; si pensaba que no cabía mas amor en mi estaba equivocada, sentía que después de esto lo amaba aun mas.

Cuando terminó vi como Edward saludaba nuevamente al director y hacia reverencias al público, yo aplaudía eufórica, tuve que controlarme cuando las luces que seguían su perfecto caminar me iluminaron; él estiraba su brazo y yo el mío con el afán de tocar su mano, con ese simple gesto y el aplauso que lo siguió, el público se enteró de quien fue la inspiración a esa melodía.

Aclaro lo que está en asteriscos: forte y piano son dos palabras utilizadas en el lenguaje musical para indicar cambios de intensidad sonora en una obra, forte significa fuerte y piano es despacio.

Gracias por todos los reviews, me he dado cuenta que entre mas reviews recibo, mas rápido actualizo, XD.

Disculpen la tardanza y les pido paciencia, pues aun estoy con pruebas, exámenes y tareas en la universidad.

Gracias por leer y gracias por comentar.