Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 34373 · de

Historia 34373 — capítulo 4

Capítulo 4

Me quedé mirando al chico, atontada.

Pero ¿Este qué se creía?

-Oye, guapete, no sé que te has creído o que se te pasa por la cabeza, pero si ignoras quien soy te callas la boca, no intentes dejarme en evidencia, porque no lo lograrás.- Tomaaa, menudo corte que le he dado.

-Yo no tengo la culpa de esta casualidad de montarme en este bus con una demente.

Me quedé perpleja. Y Carlie también lo estaba, mirando con cara rara hacia su hermano.

-Idiota.

-Creída.

Entonces distinguí un flash en mi campo visual.

Enseguida volteé la cabeza a todos lados, pero no distinguí ninguna persona, o coche.

Miré al chico que estaba a mi lado (O sea Ryan), ¿Habría sido él? Le miré las manos, no había nada.

Entonces miré a Nath.

-¿Has visto eso?

-¿Qué?

-Ví un flash, ¿Tú no lo viste?

-No... ¿No está un poco paranoica, Amy?

La ignoré y miré a Maddie, está negó con la cabeza.

-No, no he visto nada.

Entonces el chico soltó una risita burlona.

-¿Qué?

-De verdad, actuas muuy bien- dijo con voz sarcástica- deberías ser actriz, ah no, que ya eres 'cantante'.

-Déjame en paz.

-Niñata- dijo para sí mismo.

-No empieces otra vez- susurré.

El bufó y desvió la mirada.

Entonces volvió a sonar la música de Withim Temptation de mi móvil.

-¿Sí?

-¡Amanda!- gritó mi manager al otro lado.

-¡¿Qué?!- inquirí, también a voz de grito.

-Tenemos que encontrar un pianista ¡Ya!

-¿Qué? ¿Por qué?

-El nuestro se rompió la muñeca jugando al bádminton.

-Por Dios ¡No!- vaya, menuda mierda.

-¡Hey.. Maryam.. ¡Eso está sucio!

-¿Qué? Elena... ¿estás hablando conmigo?

-¿Eh? Ah.. no, estaba hablando con Mary.

-Ya... vale.

-Eh, niña, ¿Quieres bajar de una vez?- el conductor del autobús me estaba mirando, con Maddie, Carlie, Nathaly y Ryan a su lado.

-Eh... esto... Elena, me voy, hablamos luego.

-¿Eh?¿Qué? Pero, ¿Y lo del pian...?

-Chaaao- y le colgué.

-¡Venga! ¡Amanda!

-Hola, mamá- dije al llegar a casa.

-Hola, señora Lawrence- dijeron mis amigas al unísono.

-Hola, chicas... Uf.. Maddie, qué pinta- Dijo mi madre, contemplando la insolación de Maddie.- ¿Qué tal? ¿Cómo les fué?

-Hum... bien, me llamó Elena ¿Sabes? Me dijo que el pianista se rompió la muñeca jugando al bádminton.

-Oh, vaya... bueno, ya se encontrará otro- me sonrió.

-Hum... bueno, mamá, nosotras nos vamos a arriba. ¿Se pueden quedar a dormir aquí?

-¿Ya lo saben sus padres?

Ellas asintieron.

-Pues.. por mí, perfecto.

-Oh, vaya... Zeñoritaz: Acozta, Wenztein y Lorenz- nos saludó la profesora de historia el siguiente dia en clase.

-Es Lawrence- la corregi.

-¿qué?

-Mi apellido, es Lawrence, no Lorens.

-¡Haga el favor de callarze! Ziéntenze, y no vuelvan a llegar tarde el prozimo dia.

Las chicas y yo nos sentamos, en los últimos pupitres, mientras que los demas nos miraban espectantes.

-¿Qué queréis, una foto? - dije, y enseguida desviaron la mirada.

-¡Zilenzio!- chilló la profesora- Quiero que hagáiz una lizta de razonez por laz que el rey Carloz I de Inglaterra fué impopular.

Abrí los ojos... ¡Bah! Todo lo que tenía que hacer es leer el capítulo seis del libro de historia. Hojeé el libro y miré los dibujitos. Carlos I tenía ojos embrujados y una perilla estilosa. Nathaly aluna vez me había comentado que sólo medía 1.50, alguna clase de duende, obviamente. Y entonces le habían cortado la cabeza. Trágico final para cualquiera, pero peor para un tipo tan bajito... el pobre se quedaría en nada sin cabeza...

<<Razones por las que el rey Carlos I de Inglaterra fué impopular>>

Miré hacia Nathaly, que estaba escribiendo tan apresuradamente que le temblaba todo el cuerpo. Y Maddie ya había escrito tres páginas. Si quería alcanzarla tenía que empezar pronto. Así que cogí mi bolígrafo y dejé volar mi imaginación. Algo siempre peligroso.

<<Razones por las que el rey Carlos I de Inglaterra fué impopular>>

1.Nunca se cambiaba de pantalones.

2.Se negó a crecer.

  1. Aprobó una ley en la que se ordenaba que se le cortaran las piernas a cualquiera que fuera más alto que él.

4.Sorbía la sopa.

5.Envasaba sus pedos y se los vendía a los turistas.

De pronto sonó el timbre. Un suspiro de alivio recorrió el aula.

Todos salieron. Incluso Maddie y Nath, entonces escuché:

-¡Amanda Lorenz!- Lawrenceeeeeee no es tan difícil.-Por favor ¿Podría venir y enzeñarme zu lizta de razonez?

Después de que la leyera me madó a sentar para que la hiiciera de nuevo, naturalmente.

Miré a la profe, parecía preocupada. Escribía algo y después estrujaba el papel, lo tiraba, y volvía a empezar. A lo mejor estaba escribiendo el borrador de un anuncio de citas en la seccion de contactos para el periódico:

Profezora Hiztoria, 57 añoz pero aparenta 75. Zin 's', pelo eztropeado, pecho plano, rodillaz juntaz. Buzca caballero para jugar al ajedrez y lo que zurja.

-¿Qué te hizo la profesora?- me preguntaron Maddie y Nath a la salida de clase.

-Nada ''Amanda, zi puzieraz el interéz que ponez para zer grazioza, zeríaz una de laz mejorez en claze'' blah, blah...

Ella rieron.

Sonó mi móvil

-¿Sí?

-Amyy ¡¡Ya encontré pianista!!

-¿Ah sí? ¡Qué bien!

-¡Ven ahora! ¡Es súper simpático, y gracioso! Te caerá bien.

-¿Ahora? ¡Ahora tengo que ir a casa!

-Da igual, yo llamo a tu madre.

-Aff, vale, nos vemos en el lugar de ensallos. ¡Chao!

Me despedí de mis amigas y telefoneé al conductor de la limusina, para que me viniera a buscar.

-¿A dónde la llevo?- me dijo cuando ya llegó.

  • A la casa de Elena, por favor.

Él no dijo nada más y se puso en marcha.

Msj de texo para: Elena.

De: Amanda.

Elee, ya estoy llegand, spérame afuera d tu casa.

Bss Amy.

El conductor frenó.

-¿Ya llegamos?

Él asintió.

-Vale, vengo ahora, no te vayas.

-De acuerdo.

Bajé de la limusina, y vi a Elena. Ella hizo una señal con la mano para que me acercara a ella.

-¡Te va a encantar!- me dijo, supuse que se refería al pianista- ¡Toca MUY bien!

Entramos a su casa y no dirigimos a una habitación. De la que supe que no era la de ensallos.

Antes de entrar, escuché con el oído pegado a la puerta. El chico estaba tocando.

Elena me miraba sonriente.

-¿Te gusta?

-Oh Dios ¡Lo hace genial!

Sin más preámbulos abrió la puerta. Y el alma se me cayó a los pies.

-Oh no ¡Tú no!- exclamé.


Hola! espero que les guste! A mí personalmente, no me gustó.... Me gustría volver a agradecer a los que me agregaron a favoritos, pero hay un problema, y no puedo abrir la pestaña de ¿Quién a agregado esta historia a favoritos?...

Lo siento, un beso a todos!