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Historia 34492 — capítulo 2
Capítulo 2
A los tres días del ataque reemprendimos nuestro viaje. Aun me dolía la pierna pero ya no podíamos esperar más. Era demasiado peligroso, por lo que sabíamos uno de los atacantes había conseguido escapar ya que nadie había visto al guerrero de la cinta roja que me había "raptado". Todo era muy raro, yo no paraba de pensar en por qué me había dejado escapar. ¿Quién era ese hombre?
También estaba el asunto de Alan. Últimamente había estado muy pegado a mi, no es que me disgustase pero no era un contacto que deseara.
Karina no se separaba de mi ni un momento, decía que si algo volvía a pasar ella seria como mi sombra. Por lo visto había herido su orgullo o algo al escaparme por que me creía sin protección y encima salir herida. Como siempre, yo era la torpe. La gente se ríe mucho de los torpes pero no saben que ser uno de ellos es muy cansado y cuesta sobrevivir en un mundo lleno de peligros, con coches circulando sin control, edificios con salientes mal puestos o aceras torcidas. Eso sin contar las múltiples humillaciones que se sufren durante la vida. Aquí, en vez de tener aceras y salientes tengo un destino y medio mundo contra mi, no esta mal ¿no?
Siempre pensé que ser torpe o gafe era algo pasajero pero con el tiempo descubrí que lo único que puedes hacer es ser menos torpe, pero que esa parte de ti siempre estaría ahí.
Al parecer yo era la única que había salido herida de la escaramuza. Que dura es mi vida...
Durante los siguientes días se organizaron partidas de reconocimiento cada vez que estábamos acampados para que no nos pillaran por sorpresa otra vez. A mi me habían puesto una escolta personal que iba cambiando cada unas horas y de la cual ya empezaba a cansarme. Era muy agobiante tener a una persona pegada a ti todo el día y lo peor llegaba cuando me tocaba estar con Alan. Mira que era mono y todo eso pero últimamente empezaba a hacérseme un poco pesado.
Íbamos acabando por fin el bosque de Nola cuando mi escolta cambio de Alan a Ariel.
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Hola.- me dijo ella sonriente.
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Hola Ariel. Esto de ir cambiando así es un rollo eh...
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Bueno no será tan rollo cuando tienes a Alan a tu lado ¿no?- Dijo ella picaramente.
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Pues sí, últimamente esta como muy pesado.
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Creo que le gustas
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No creo, de todas formas ¿para que quiero yo un amor aquí?
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¿Cómo que aquí? ¿Acaso no perteneces a este mundo?
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Si Ariel, pero lo más seguro es que muera en el intento de salvaros, ¿qué no lo ves? si ni siquiera me habéis demostrado que yo soy la tal luz!! Además si salgo viva creo que volveré a mi mundo... no se, no quiero pensarlo mucho por que tengo muchas posibilidades de quedarme, ya lo has visto es que todos van a por mi!!
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Ya, es lo que tiene ser un personaje de profecía, todo cae sobre ti jajaja
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Bueno es igual, que yo no quiero amoríos por ahora y menos con Alan.
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¿Por qué?
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No sé, no me pega, es raro pero, aunque es muy simpático y todo eso, creo que solo tontea por entretenerse.
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¡¡Ay que mal pensada!! Pues yo estoy deseando que Derek se fije en mi.
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Creo que ya se ha fijado.- Así continuo la charla durante las tres hora que duraba su turno.
El siguiente espacio que nos encontramos en nuestro camino fue una pequeña aldea, con casas blancas con el techo de madera y tejas negras y los caminos de tierra aplastada. Pedimos habitación en una posada del centro del pueblecito.
Cogimos dos, una para las chicas y otra para los chicos por que Ariel se negaba a dormir con ellos las pocas noches que nos quedaríamos por que según decía, Bru roncaba muchísimo. Yo no me enteraba nunca por que a la que tocaba el cojín me quedaba dormida y además no había quien me despertase. De todos modos yo también prefería dormir separados. Hacia mucho que no hablaba con todas las chicas juntas y sería divertido. Y así me separaría de Alan un ratito jejeje.
No fuimos a bañar por turnos en el mini-balneario de la parte de atrás. Era sorprendente que un pueblecito así tuviera aguas termales, supongo que se debía a la proximidad con el bosque.
Cenamos con el resto de los huéspedes de la posada. Por supuesto nadie sospecho de nosotros ya que todos íbamos vestidos con la ropa típica de un guerrero o un explorador, camiseta negra con coraza de cuero negro o marrón y pantalones de una tela gruesa pero ligera también negros. La cena fue divertida. Me recordó a las excursiones que hacía con el colegio y que tanto me gustaban, precisamente por las comidas y las cenas donde todos comentábamos el día y jugábamos.
Después cada uno nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones y las chicas nos quedamos hablando durante unas dos horas, cotilleando, riéndonos de los chicos y comentando otras tonterías del viaje. Ninguna tocamos el tema del ataque ni nuestra misión. Preferíamos no amargarnos los pocos ratos agradables que teníamos.
A media noche me desperté para ir al baño(tengo un ciclo biológico muy estricto en cuanto a baños se refiere.) Cuando ya volvía medio zombi a mi cama alguien me cogió por detrás en el pasillo y me tapo la boca con la mano. Era un hombre, no creo que ninguna chica tenga la mano tan grande ni unos músculos tan desarrollados en el pecho. El sujeto me arrastro por todo el pasillo y una vez en la puerta de la posada me subió a su hombro como si de una pluma se tratase y echo a correr.
Una vez estaba colgando de él como si fuera un saco de patatas empecé a golpearle y a gritar a todo pulmón.
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¡¡Déjame estúpido!! Tu no sabes quien soy yo, puedo destrozarte en segundos si lo deseo!!- Una pequeña mentira nunca va mal cuando se trata de salvaguardar tu vida ¿no?
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Mátame entonces.- Bueno no me salió muy bien. ¡¡Él era el mismo de la otra vez!! También llevaba la cara tapada con una especie de turbante o algo parecido pero reconocí su voz.
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¡¡Socorrooooo!! ¡¡Me están raptando!!!
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Callate.
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¡¡¡Karinaaaa!!! ¡¡Que me raptan!!- Un montón de luces empezaron a encenderse por las casas por donde pasábamos pero no vi a nadie de mi comitiva salir a mi encuentro. Estaba perdida ya no sabia que más hacer, el guerrero no se tragaba ninguna de mis mentiras y yo no podía defenderme. Aun así se me ocurrió probar algo. Según en la posición en la que me encontraba podía darle una patada en el estomago y rezar por hacerle daño y que me soltara de golpe, así que lo probé. Creo que me hice más daño yo que él por que ni se inmuto. Un chico salió de una de las casas de más adelante y se puso en medio del camino intentando barrarle el paso. Oh... como llegue a agradecerle a aquel muchacho que se pusiera en medio, a pesar de que era un fideo y poco pudo hacer contra mi raptor. Este lo empujo de un manotazo haciendo que cayera al suelo y sin poder siquiera llegar a tocarle.
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¡¡Alaaaan, Karinaaaa!! ¡¡Que alguien me salve!!- El pueblo empezaba a ver su final y estaba empezando a desesperarme.- ¿¡¡Qué les has hecho!!?
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Digamos que no vendrán a por ti.- Ah! Así que ahora si que me contestaba el muy borde.
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Cómo le hayas hecho algo a Karina te matare con mis propias manos!!
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¿Como?
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Soy la luz ¿recuerdas? Tengo el poder de eliminar todo aquello que es malo.- O eso es lo que yo me había figurado con lo que me habían dicho aunque no estaba yo muy segura de eso. Mientras tanto ya habíamos salido del pueblo y nos habíamos adentrado de nuevo en el bosque. Cuando ya llevábamos una media hora de camino ya me había cansado de golpearle y visto que mis esfuerzos no conseguían nada me dedique a intentar importunarle.
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¿Y ahora que harás? ¿Violarme? ¿Matarme? ¿Entregarme a la señora oscura?- El no contesto pero yo continué.- Y ¿tu no tienes familia que cuidar en vez de estar aquí raptando a pobres niñas indefensas?- Él seguía sin contestar pero yo podía hacerme muy pesada cuando quería- Pues vaya, así que resulta que, o eres un amargado que solo te entretienes raptando a jóvenes o no quieres a tu familia. ¿Te han echado de casa?- Era un oponente duro el muy...- ya se! Tu novia te ha dejado y te desquitas arruinándome la vida ¿no? ¿Trabajas para la reina? - Fue entonces cuando pare mi retahíla de suposiciones para observar que un grupo de guerreros(o al menos a mi me lo parecían) surgían de entre los árboles y se unían a nuestro camino.
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Sin problemas.- Dijo uno.
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Muy bien.- Contesto mi raptor enmascarado.
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Hola, ¿quien sois?- Pregunte yo ya desesperada.
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Hola me llamo Einor, encantado de... - El chico no pudo acabar por que el señor antisocial intervino.
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Einor calla.- Y así pasamos las horas, yo hablándole al aire y el borde sin siquiera mirarme. Cuando ya llevábamos una eternidad(o eso me pareció a mi) paramos a descansar. Yo agradecí mucho esa parada por que de tanto ir en la misma posición me estaba empezando a doler la espalda y el abdomen de tanto roce con la musculosa espalda del sujeto raptor.
-
Por fin!! Bueno creo que merezco una explicación ¿no? Por lo visto no me vais a matar, así que... - nadie me contesto, por lo visto los tenían bien amaestrado, excepto a Einor, que era el mas valiente y se salía de las normas. Como vi que nadie me hacia caso me levante y empecé a correr en dirección a pueblo de nuevo. Por desgracia en menos de 5 segundos ya me habían atrapado.
-
No intentes huir, te perderías en el bosque.- Me dijo Einor una vez estuve de vuelta de mi pequeño viaje.
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Tsk, ¿y tu que sabes?, yo tengo muy buen sentido de la orientación.- Dije yo muy segura aunque en realidad era una gran mentira.
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Entonces seguramente te harías daño, de todos modos ya has visto que no puedes huir, lenta.- Yo no conteste y decidí que intentar atravesar al cabecilla con la mirada, era lo mejor que podía hacer. Al igual conseguía abrirle un agujero en la cabeza si lo intentaba fuertemente. Por desgracia ese hombre era como una piedra, insensible y frío. Finalmente este se quito el turbante que llevaba en la cabeza y pude verle la cara al receptor de toda mi furia.
Quedé muy sorprendida al ver que era un chico mas o menos de mi edad, puede que un par de años mayor, y que era sorprendentemente atractivo. Desvié mi mirada de él cuando me miro por primera vez a los ojos en todo el rato. Me sentía estúpida por haber sucumbido a su atractivo. Fije mis esfuerzos entonces en el único que me había mostrado algo de cortesía, Einor. Este si que se dio por aludido y al cabo de unos minutos de clavarle la mirada en la sien se giro.
-
¿Puedes dejar de mirarme?
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No.
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¿Cómo te llamas?
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¿Por que lo quieres saber?
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Por que sí.
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Pues dime quienes sois.
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No.
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Pues continuare mirándote.
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Pues mírame.- Y eso pensaba hacer. No le quite la vista de encima en todo el rato. Ni siquiera cuando el atractivo pero borde capitán del mini ejercito me subió a su espalda. Einor intento desaparecer de mi campo de visión pero a la que volvía ya estaba yo allí para atravesarlo.
No sabia a donde íbamos, no reconocía ningún árbol ni piedra de las que me había fijado durante el camino de ida al pueblo. Realmente no podría escapar. Entonces pensé que al igual este era el momento para sacar mi poder a relucir. Si la diosa de la oscuridad podía someter a miles de personas al igual yo podía hacerlo con estos pocos guerreros. Solo me faltaba algo, no sabia utilizar mi poder.
Desistí al cabo de un rato de intentar canalizar energía hacía alguno de los soldados y me dedique a arañar el cuello de mi transporte solo por desquitarme un poco.
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Para.
-
No quiero.
-
Para.
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Si quieres sigo hablando...
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Si sigues así conseguirás que te maten.
-
Eso es, que ME maten. Ósea que vosotros no. Ya es un avance.- sentencie yo feliz.
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Corrijo, conseguirás que TE mate.- Entonces arañe con más fuerza su cuello hasta que conseguí levantarle la piel.- Ah! ¡¡Estúpida niña!!
-
Corrijo, no soy estúpida y tampoco una niña. Aunque si a ti te lo parezco debe ser por que ¡¡eres un asalta cunas!! Raptando a "niñas" a altas horas de la noche... desgraciado... - Fue entonces cuando conseguí colmar su paciencia, que hay que decir que era de santo por que realmente había sido muy pesada. Me bajó y empujó en la dirección opuesta a la que nos dirigíamos.
-
Anda vete.
-
Vale.- Dije yo sin mas y empecé a correr. Sin embargo me perdí al poco de escapar y camine sin rumbo esperando encontrarme con alguien o con algo. Tenia miedo, eso no podía negarlo. El bosque era muy oscuro y sin las luces de los guerreros apenas veía por donde andaba. Entonces fue cuando caí en la cuenta de que ellos no me dejarían marchar si pensaran que me estaban buscando. Me paré donde estaba y grite:
-
Vale, tu ganas.- Entonces de entre las sombras vi aparecer una figura. Era él.- ¿Qué les has hecho? ¿Les has matado?
-
No.
-
Bueno entonces vendrán pronto a buscarme. Tu no conoces a mi hermana, te arrancara la cabeza. Tsk... pobre desgraciado... no sabes lo que te espera...
Él me cogió sin decir nada y en pocos minutos me llevó de regreso con los demás, que se habían quedado parados en un lugar y que rieron a gusto cuando me vieron volver.
-
Que, ¿ya te has cansado de huir?- Dijo Einor que al parecer era el único que se atrevía a desobedecer a su dueño.
-
No, es que no quería separarme de ti.- me senté en el suelo y me acomode junto a un árbol.- Tengo sed.- Al instante me pasaron una especie de cantimplora marrón. No me había dado cuenta pero las luces que llevaban no eran antorchas, mas bien parecían linternas. Eran una especie de piedra luminiscente de color verde-azulado que todos llevaban atadas al cuello. Nosotros no teníamos ninguna de esas.- ¿Qué son esas piedras?
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Luces.- Dijo simplemente uno de los soldados. ¡¡Vaya otro amigo!!- ¿Cómo te llamas?
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Jidan. ¿Cómo esta tu pierna?
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Mejor.¿Cómo lo sabias?
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Yo te dispare.- Adiós a mi amigo, era otro desgraciado...
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Valla... - me levante y fui a sentarme al otro lado del árbol. Me quede mirando la oscuridad, deseando ver aparecer a Karina o a alguno de mis compañeros. No pude reprimir las lagrimas. ¿Estarían bien?
Oí movimientos detrás de mi y rápidamente seque mis ojos. No hay que mostrar debilidad a los enemigos y yo ya había demostrado mucha esa noche.
El señor perro jefe me volvió a subir a su espalda. Al poco me quede dormida encima suyo.
Desperté cuando ya amanecía. Primero pensé que tal vez había sido un sueño y que en cuanto abriese los ojos estarían Karina y las demás a mi lado y que iríamos a comer todos juntos y a explorar el pueblo. Pero no fue así. Abrí los ojos y vi que todos estaban comiendo una especie de pasta blanca en unos cuencos de cerámica a unos metros de mi. Me habían dejado en el suelo. Me levante y me senté mientras los miraba. Uno de ellos se dio cuenta y se acerco a mi con un cuenco con la misma comida. La rechace, no solo por si la habían envenenado sino por que la pasta esa tenia un aspecto sospechoso.
-
¿Tu no sabes que no se puede confiar en tus enemigos?
-
Come, no esta envenenada.- Cogí el plato por que realmente tenia mucha hambre a pesar del mal aspecto que tenia. Descubrí que no estaba mal y que tenia un sabor agradable. Que débil que era ante esas cosas... un buen rehén se abría negado y abría resistido el hambre. Lo siguiente seria ir al baño. ¿Cómo lo haría si no me dejaban ni un segundo? Mi ciclo biológico de necesidades era muy corto y pronto tendría que reiniciarlo.
Fue entonces cuando Jidan se me acerco con una botella en la mano.
-
Toma, es para ti.- Me dijo sonriente.
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¿Para que quiero una botella vacía?
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Bueno ya sabes... para tus cosas... - Dijo el avergonzado.
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¿Es broma verdad?- Le conteste yo incrédula.
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No.- me dijo él muy convencido. Entonces Einor se levanto, me quito la botella y dijo:
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No la molestes más Jidan... - Así que este era el graciosillo del grupo... decidí que seria el que soportaría toda mi ira desde ese momento. A la señal de Erion(que por lo que había podido deducir era el segundo al mando) todos se levantaron y desaparecieron entre los árboles. Supuse que esa era la señal. Fue bastante vergonzoso sabiendo que todos estaban a pocos metros y posiblemente vigilándome. Sin embargo fui rápida y avancé enseguida hacia donde se habían marchado. Esta vez camine a su lado, supongo que el macho alfa de la manada ya no se fiaba de mis uñas jejeje(risa malvada.) Caminamos durante todo el día. Fue bastante aburrido por que nadie me hablaba, solo se me acercaban para darme de comer o beber. Yo rechazaba el agua constantemente para conseguir ampliar mi ciclo lo máximo posible. Lo conseguí aunque a duras penas. Por lo general me dedique a observar al grupo, intentando establecer relaciones entre ellos por si me podían ser de ayuda en algún momento. También note que no había ninguna chica exceptuándome a mi.
Todos respetaban al líder y no eran muy habladores. Mas o menos al medio día pude escuchar el nombre de este último. Era algo así como Tramir. Enseguida lo bautice como Tramir la piedra. Este mote arranco de mi una pequeña risa de la cual todos se percataron y se giraron pensando que me había vuelto loca.
Pasó el día y no hubo rastro de mis amigos. Supuse que ya estábamos muy lejos del pueblo por que habíamos marchado toda la noche, bueno a mi me habían llevado pero ellos no habían parado. ¿Qué no dormían? Al parecer muy poco por que tampoco paramos cuando anocheció. Yo ya estaba muy cansada cuando finalmente paramos para comer otra vez esa pasta blanca.
Se me cerraban los ojos cuando nos volvimos a levantar al cabo de poco para continuar la marcha. Aun así no dije nada y continué caminando, intentando seguir su ritmo, que no era precisamente de paseo, mientras intentaba despejarme.
Finalmente paramos a descansar aproximadamente a media noche. Yo agradecí mucho esa parada y me quede dormida enseguida, ni siquiera vi si los demás dormían.
Soñé con la noche anterior, en el que conseguía escapar de Tramir la piedra. Me despertaron cuando ya era de día otra vez y volvimos a comenzar la rutina del camino.
Comimos algo antes de salir y me volvieron a dejar sola, después otra vez a caminar. Me parecía que llevaba una eternidad con ellos y aun así no llegábamos nunca a nuestro destino.
Ese día como me aburría decidí continuar con mis preguntas, ya llevaba mucho sin hablar y estaba cansada.
-
¿A donde vamos?- Sin contestación.- sabéis, mi hermana es Karina, somos gemelas, seguro que la habéis reconocido por que se parece mucho a mi. Si, pues en la Tierra tengo un perro, es negro y se llama Roc. Antes de que también me raptasen de allí tenia pensado ir a la universidad, ¿sabéis que es? Bueno es igual. Pues que curioso ¿no? Creo que tengo un imán para los "rapta-niñas". Vuestro jefe, Tramir la piedra, es muy serio ¿no? Yo no podría aguantar a alguien tan aburrido, ¿por qué no habláis?- En este último comentario todos menos Tramir se rieron. Aun así continuaron sin hablarme así que yo continué contándoles mis cosas, total tampoco es que me escucharan mucho... - Pues si, tengo 18 años, recién cumplidos hay que decir, vosotros no parecéis mucho más mayores que yo... ¿cuantos años tenéis?- Sin contestación-Bueno ya me lo figurare yo solita... - Cuando ya llevaba aproximadamente una hora hablando sola pare por que las conversaciones individuales resultan ser bastante aburridas. Al observarlos me di cuenta de que yo era la única que aun iba con pijama. Pantalones cortos azules y una camiseta de tirantes blanca con dibujitos de nubes y soles. Mmmm tendría que hacer algo con eso por que no podía ir en pijama por el mundo.
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No sé a vosotros pero a mi no me gusta ir en pijama por todos lados.- deje caer.
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No te ves mal con él- me contesto Einor sonriendo amablemente.
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Tengo frío.- No era una mentira, esos días empezaba a refrescar.
Tramir se quito su chaqueta de cuero negra, que aunque a él le iba ajustada a mi me sobraba tela por todos lados, las mangas me llegaban como un palmo y medio mas largas y me cubría hasta por debajo del culo. Aun así estaba caliente y agradecí el gesto. Supuse que lo había echo por que estaba cansado de oirme hablar. Le sonreí y me coloque a su lado para charlar con él- Y bueno Tramir, por que te llamas Tramir ¿no?- Él me miró y asintió.- Bueno digo yo que no hace falta tanto silencio eh... que pasa, ¿no podéis confraternizar con el paquete o algo?- Su mirada lo delato. ¡¡Había acertado!!- Mmmm así que solo soy un paquete... ¿para quien?- Nadie me contesto.
Los días siguieron así, sin novedades, hasta que al cuarto día llegamos a nuestro destino.