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Historia 34545 — capítulo 29
- Promesa.
-¿Qué opinas?-pregunto al fin Adriana después de un largo tiempo mirándose, Cedric rompió la conexión bajando la mirada hacia el teclado de la portátil.
-Iremos-respondió Cedric después de otro largo silencio levantando la mirada y sonrió, Adriana lo abrazo.
-¡Genial!-exclamo ella emocionada-entonces iremos, pero esas ferias se ponen buenas por allí…a eso de las 10:00 p.m
-No es un beta-dijo Cedric, Adriana lo miro sorprendido y el también se sorprendió, para después reírse. Cedric abrió su e-mail que ponía: Cediggory_042…, su e-mail abrió al instante mostrando unos 60 contactos conectados, y la mayoría era de Hogwarts, Adriana se fijo en la imagen de Cedric, aparecía sin camisa solo con un short y con el cabello desordenado, el mismo se habia tomado la foto en un espejo, después se fijo en su nick que ponía: C- E - D - R - I - C… ¡No rechaces a las amigas porque después se ponen buenas!, Adriana miro a Cedric con la ceja arqueada por unos largos minutos cuando el cedió a quitar el nick machista que tenia. En una hora chateo con Fred Weasley, Hannah Abbot, Lavender Brown (la cual la utilizaba siempre como ultimo recurso para los bailes), Seamus Finnigan y por ultimo su amiga francesa Fleur Delacour.
-¿De donde conoces a Fleur?-le pregunto Adriana mientras leía la conversación de ellos dos, la imagen de Fleur la intimido, ella era hermosa y tenia una muy linda imagen en la que salía Fleur en traje de baño en la playa y de fondo un ocaso.
-De un viaje que hice a Francia, es la hija del dueño de la cadena de hoteles Delacour-le respondió Cedric.
Después de chatear, salieron al patio el cielo todavía estaba nublado. Con una balón de fútbol de color azul claro y blanco empezaron a darles leves patadas, pasándoselo a cada rato no veían el balón, solo se miraban a los ojos sin prestarle ni la mínima atención al balón. Adriana pateo el balon y Cedric lo dejo pasar, Adriana no le dijo nada solo se quedaron paralizados mirándose a los ojos, cuando Cedric dio unos pasos y tomo la cara de Adriana entre sus manos y la beso tiernamente, ella puso sus brazos alrededor de su cuello. Y allí quedaron fundiéndose en un largo beso tierno sin notar que la vecina de al lado los miraba asombrada, sus labios empezaron a entreabrirse para darle paso a sus lenguas que ahora jugaban a enredarse, el cielo gris, la vecina chismosa, la fuente y los setos fueron los únicos testigos de aquel beso que no habían experimentado nunca, ni la primera vez que sus labios tuvieron contacto. Se tumbaron en el césped, uno al lado del otro, mirando el cielo con expresión ausente y las manos entrelazadas.
-¿Puedo hacerte una pregunta que de seguro te moleste?-pregunto Cedric rompiendo el silencio, Adriana asintió-¿a ti alguna vez…un día…una hora…un minúsculo segundo te gusto Federico?
-No, solo lo considere un buen amigo-le respondió Adriana con calma-¿y a ti Fleur?-Cedric hizo una mueca.
-La considero muy guapa-dijo Cedric, Adriana no perdió la calma-pero nunca me ha gustado…bueno…solo un poco…pero no ahora, yo solo tengo ojos para ti-Cedric la miro, pero ella no quito la mirada del cielo-por favor, no me dejes sin día del padre. Adriana rió y lo miro.
-No haré eso, tonto-le dijo de manera cariñosa-solo que me gusto eso.
-¿Qué?-pregunto Cedric confundido, había dicho tantas cosas y no se explicaba bien.
-Lo de que solo tienes ojos para mi-al decir esto ella se sonrojo y Cedric sonrió de nuevo, para el no había cosa mas linda que verla sonrojada, Cedric se acerco un poco mas a ella rozando sus labios cuando unos sollozos que se escuchaban dentro de la casa los asustaron, se levantaron al instante y entraron a la casa, los sollozos se hacían mas fuertes y escalofriantes cuando vieron a Robbie tirada en el piso llorando encima de una tonelada de papeles.
-¡Robbie! ¿Qué sucede?-dijo Adriana asustada mientras corrían hacia ella, Cedric la levanto encima de la pila de papeles y vieron que le caían lagrimas negras por las mejillas a causa del maquillaje.
-*Loperditodo-*dijo ella entre sollozos, Cedric y Adriana se miraron asustados.
-A ver, cariño, respira-le pidió Cedric, ella lo hizo pero con dificultad.
-Me han sacado de la universidad a patadas-les dijo Robbie cuando se calmo, Cedric y Adriana abrieron los ojos como platos sin decir ninguna palabra-dicen que soy la peor estudiante, pero si he entregado todos mis trabajos, no le he hecho mal a nadie…creo-volvió a romper en llanto, Adriana vio la gran pila de papeles y en una hoja decía: Ultima tesis de comercio exterior. Y más palabras en donde había una gran equis. Robbie lloraba desconsoladamente, ahora, en el hombro de Cedric manchándole la gabardina con sus lágrimas negras, pero a Cedric le daba igual, solo quería que Robbie se tranquilizara-ahora no se que diran mis padres cuando regresen-murmuro.
-Oh, de seguro lo comprenderán…podrían ir a hablar…-trato de tranquilizarla Adriana pero Robbie comenzó a llorar con mas fuerza y Cedric trataba de calmarla también, acariciándole el cabello enmarañado.
-¡Yo hable con el director, pero empeoro más las cosas, no serviría de nada que mis padres fueran!-grito Robbie por encima de los sollozos. Cuando termino de llorar se había quedado dormida, Cedric la subió a su habitación con esfuerzo, pesaba el doble que Adriana y esta preparaba un te para cuando ella se despertara, Cedric se sentó al borde de la cama de la rubia, mirándola para cuando le diera otro ataque de lloradera el estar allí. Después de una larga hora, Robbie empezó a moverse y a quejarse, Cedric se paro de la cama y se quedo de pie.
-¿Ced?-susurro ella, Cedric asintió-¡Cedric!-se paro de golpe-dios…no, ¿Qué haces aquí? Oh no…mi habitación…esta desordenada…que pena-empezó a alterarse, poniéndose las manos en la cabeza, Cedric se sentó al lado de ella y la agarro de los hombros, Robbie fue tranquilizándose.
-La mía esta peor-le dijo Cedric, ella suspiro.
-¿Me viste llorar? ¡Debes de pensar que soy patética!-exclamo avergonzada, Cedric suspiro y negó con la cabeza.
-No eres ningún patética-la reprendió-te estabas desahogando y eso no es un crimen.
-Pero…
-No, shh, calla-la interrumpió el y la recostó de nuevo-descansa, ¿vale?-Robbie asintió, Cedric se paro de la cama.
-Gracias-le dijo Robbie antes de que se fuera, Cedric le sonrió.
-No es nada, tranquila, estoy para lo que necesites-le dijo Cedric, ella le sonrió y el salio.
Ya eran las 10:00 p.m, Robbie se había calmado con el te que le había preparado Adriana y por que Cedric se hubiera quedado con ella, cuando se levanto no dejo disculparse por la gabardina cuando el le respondía que no era nada, obvio que antes de salir se la había cambiado por una chaqueta negra. En el camino se habían encontrado con la caravana de los seguidores del Manchester City que a esa hora iban por el centro de la ciudad a festejar.
-Esto no se ve a menudo en Londres-dijo Cedric, mirando impresionado a la gran fanaticada.
-Es porque tu equipo de fútbol no sabe jugar-canturreo Adriana dejándose llevar por el momento, Cedric aprovechando que la caravana no se movía la miro con mala cara-¡es broma, es broma!-dijo Adriana asustada al ver la intensidad de la mirada de Cedric, el asintió y acelero tocando corneta al igual que los otros fanáticos, Adriana saco de la aguantera un gran banderín del equipo de fútbol, abrió la ventana y se medio salio montándose en el borde gritando con los demás fanáticos agitando la bandera, Cedric la miro ahora nervioso.
-Eh…Adri…bájate, por favor-le pidió el con voz temblorosa dándole fugaces miradas porque también tenia que manejar, la caravana se movía mas rápido, Cedric acelero, dejando las huellas de las llantas en el pavimento, Adriana rápidamente se volvió a meter en el asiento, Cedric sonrió tranquilo y satisfecho. Después de salir de la caravana tomaron otra calle que estaba casi desierta, hasta llegar a un estacionamiento libre, cuando encontraron el primer puesto se bajaron y caminaron hacia donde iban las demás personas cuando estuvieron mas cerca, Cedric pudo ver la gran feria, era enorme…mas enorme que las que hacían en Londres.
-Bienvenido a la feria de Manchester-le dijo Adriana a penas entraron, había gente por todos lados y carpas, atracciones y demás en las que se subieron, en la gran montaña rusa en la vuelta de cabeza a Adriana se le cayo el cintillo que tanto adoraba, cuando se bajaron mareados buscaron el cintillo por todas partes hasta que vieron que lo tenia una niña, Adriana le pidió el cintillo amablemente y la niña le dijo que no groseramente.
-Vamos, Cedric, haz funcionar tus encantos-le pidió Adriana cariñosamente, el suspiro y se acerco a la pequeña que miraba el cintillo maravillada.
-Eh…corazón, ¿me regalas un minuto de tu tiempo?-le pregunto Cedric ducalmente agachándose al nivel de la niña, a el los niños lo amaban pero ella parecía ser la excepción-eh, ese cintillo… el que tienes allí-señalo el cintillo-es de mi hermosa novia, y preguntaría si podías devolvérmelo a cambio de algo… ¿Qué opinas, muñeca?-la niña seguía mirándolo fijamente.
Lo haz recuperado, bien echo, guapo. Pensó para si mismo con una sonrisa.
-¡!-grito la niña con voz extremadamente chillona a Cedric se le borro la sonrisa de repente, una señora alta, gorda y fea se acercaba-¡me quiere robar mi cintillo!-señalo a Cedric y la señora gorda lo miro con mala cara, el echo a correr hacia donde Adriana agarrándola del brazo, corrieron por toda la feria escapando de la señora y la pequeña, rieron por minutos hasta que fueron a otras atracciones agarrados de la mano, las demás parejas los miraban con el rostro crispado, los chicos solteros miraban a Adriana de arriba abajo y a Cedric con rabia mientras que las chicas solteras era al revés, pero Cedric ni Adriana les prestaban atención, estaba enamoradísimos, uno del otro. Se supone que en todas las historias románticas el chico le gana un oso a su chica, pero en esta es diferente, con su subestimada fuerza, Adriana se gano un oso grande y panchoncito, Cedric la miro impresionado, ella siempre lo impresionaba y eso le gustaba. Alejados ahora de la feria, sentados en el césped con las manos entrelazadas susurrándose cosas empalagosas como las otras parejas que estaban a distancia de ellos.
-Adriana-dijo Cedric, ella se giro para verlo acercándose mas a el.
-¿Si?-dijo ella, el respiro hondo.
-Es hora de que hagamos una promesa de amor-le dijo-se que suena un poco tonto pero…-de su bolsillo saco una hermosa caja roja de tercio pelo-quiero que lleves esto contigo siempre y yo la llevare conmigo también-de la caja saco dos pulseras negras con una pequeña placa dorada, el le agarro el brazo con delicadeza y le puso una de las pulseras en la que estaba grabado el nombre de el. Cedric se puso la otra y le mostró que en su pulsera estaba grabado el nombre de ella, Cedric le agarro las manos.
-Ahora, prométeme, pase lo que pase siempre estaremos juntos, nada nos separara aunque estemos a distancia, ¿entiendes?-le dijo Cedric, Adriana asintió con lagrimas de felicidad en los ojos-si nos llega a pasar algo…cualquier cosa…esto-se señalo su pulsera-nos mantendrá siempre unidos.
-¡Lo prometo!-dijo Adriana entre sollozos, abrazando a Cedric-¡no me la quitare nunca!
-Eso es bueno-dijo Cedric sonriendo-pero por favor, no llores-la separo de el para secarle las lagrimas, ella asintió cuando unas luces alumbraron la noche negra, eran fuegos artificiales de distintas formas y colores, ambos miraron al mismo tiempo, los colores le iluminaban el rostro a Adriana que todavía tenia unas lagrimas empegostadas en las mejillas, Cedric paso un brazo por los hombros de Adriana y esta el agarro la mano y se quedaron viendo los fuegos artificiales, una noche inolvidable.
¡Empalagoso!
pero bueno, espero que les guste.
jejeje.
¡besos a todos!
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