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Historia 34624 — capítulo 1
Capitulo 1.- Llegan los Jons
Mi vida siempre había sido normal. Era una chica normal. En un instituto normal con amigos normales. Pero el día en que los Jons llegaron a mi pueblo todo cambió. El mismo día de su llegada mis padres se pusieron nerviosos. Era extraño verlos tan nerviosos.
Bajé las escaleras en cuanto mi madre me llamó para cenar, en la cena todo el mundo estuvo callado y no dijo nada Dan y yo nos mirábamos constantemente intentando averiguar que pasaba, pero ninguno de los dos pudo conseguirlo.
Dan era mi hermano mellizo, nació cinco minutos antes y siempre me lo estaba restregando, el al contrarío que yo era rubio como mi madre, tenía los ojos de un verde tan vivo como los de ella y su piel siempre estaba bronceada, a pesar de que casi nunca brillaba el sol en Numb. Yo, en cambio era morena, mis ojos eran tan oscuros como la noche y mi piel tan clara que se podía decir que la leche era de un tono grisáceo contrastada con mi color de piel. Mi madre era igual que mi hermano, y mi padre era moreno como yo, pero sus ojos nunca eran del mismo color, variaban siempre entre el dorado y el negro, y su tono de piel era tan claro que me perecía que yo estaba algo morena a su lado, además de una belleza sobre humana. Desde que tengo memoria mi padre había sido siempre igual, ni una arruga, ni una cana, nada.
Subí a mi habitación y me puse el pijama. No conseguí dormir bien esa noche. Al día siguiente conocería por fin a los hijos de los Jons en el instituto.
Me desperté y bajé a desayunar, mi madre ya nos había preparado el desayuno a mi hermano y a mí.
Ese día estaba oscuro, como casi todos los días. Clara nos llevó al instituto, nos despedimos de ella y fuimos a clase. Nos había tocado en la misma clase por lo que fuimos juntos.
En clase la profesora nos comunicó que habían llegado tres alumnos nuevos, los Jons claro, y que dos de ellos estarían en nuestra clase. En ese momento entraron ellos, los causantes del cambio de mi vida. Él alto moreno tan o más guapo que mi padre y su piel clara, reluciente, con un brillo propio y ella esbelta, su pelo tan rojo como la sangre y de belleza suprema, ambos eran tan blancos como mi padre.
- Chicos ellos son los nuevos él es Cristhan - dijo señalando al chico con una mano mientras con la otra señalaba a la chica - y ella es Monick. - Miró a los dos hermanos y se dispuso a hablar - a ver Cristhan tu te sentarás con… Hellen - señaló una mesa en la segunda fila - y tu Monick con Miley.
Mierda la había mandado a mi mesa. Con la mala espina que le daban a mi padre iba a tener a uno de los Jons a mi lado. Por lo menos no era el chico que era el que más pinta de peligroso tenía. Aunque ella… su pelo tan rojo ¿Podía existir un pelo tan rojo? Durante toda la mañana Monick pasó de mí como era de esperar. Yo no estaba muy interesada en entablar relación con ella, debía ser la persona más rara del instituto en esos instantes. Estar sentada junto a la posiblemente futura chica más popular del instituto y no querer hablar con ella era algo muy raro incluso para la persona más marginada del instituto, Nikie Guiell. Estaba en mi clase y en todos los cambios de clase intentaba desesperadamente hablar con Monick. Pero esta pasaba de ella, al igual que del resto de la humanidad y siempre nos miraba con un aire de superioridad que en más de una ocasión tuve que controlarme para no pegarla un buen puñetazo.
Al salir del instituto me adelanté a mi hermano, no me apetecía hablar con mis amigos y él se iba a quedar un buen rato. Llegue a casa y les dije a mis padres que Dan tardaría en llegar. Subí a mi habitación y me puse un chándal para estar más cómoda en casa. Sobre las tres bajé a comer, Dan ya había llegado y todos me estaban esperando en la mesa. Estaba apunto de darle un mordisco a mi filete cuando mi padre empezó ha hablar.
- Bien, últimamente vuestra madre y yo hemos estado un poco preocupados, por eso de que los Jons venían a vivir aquí. La razón de todo esto es que yo… bueno, yo les conozco desde hace tiempo, no a los hijos, pero a los padres si, y son buenos amigos míos, pero desde que adoptaron a uno de sus hijos perdimos la relación debido a un pequeño conflicto que tuvimos. Pero ahora ellos lo quieren arreglar y nos han invitado a cenar esta noche a su casa, dan una fiesta de etiqueta para conocer a los vecinos y después será la cena, nosotros iremos a la fiesta y nos quedaremos hasta la cena. Eso es todo. Ah, otra cosa, más os vale que os arregléis para la fiesta…
¡¡Genial!! Además de sentarme con la tía "soy-superior-y-tengo-el-pelo-extremadamente-rojo-para-que-Miley-tenga-miedo-de-mi" tengo que ir a su estúpida fiesta con un vestido. Aún no los conozco y ya los odio. Un vestido… creo que la última y la primera vez que llevé un vestido fue en mi comunión y desde entonces no he vuelto a la iglesia… preparé la mochila para el día siguiente y me pegué una ducha rápida. Hice los deberes y después abrí mi armario y empecé a buscar el vestido que me regaló mi tía por mi cumpleaños del año pasado. Después de media hora lo encontré, no estaba arrugado, cosa que me pareció de los más extraño, era negro con finos tirantes y la espalda también tenía tirantes que llegaban un poco más arriba de la cintura para convertirse en una fina tela que se adaptaba perfectamente a mi cuerpo, me llegaba un poco más arriba de la rodilla. Me puse unas sandalias con tacón como las de las mujeres que llevan en las pelis griegas, eran negras y llegaban unos centímetros por debajo de la rodilla, una gargantilla negra y con el coletero que tenía en la muñeca me hice una cola baja a un lado, me pasé el flequillo hacia el mismo lado que la coleta y me maquillé un poco, no demasiado, pero lo justo para que se notase.
Sobre las siete salimos de casa andando, mi padre llamó al timbre y una mujer de aproximadamente los mismos años que mi padre abrió la puerta. Era esbelta y pálida como sus dos hijos, tenía unos ojos ambarinos, brillantes. Llevaba puesto un vestido blanco largo y sin mangas, muy poco llamativo, (no como el mío que un poco menos de vestido y no llevo nada) nada más ver a mi padre esbozó una sonrisa cariñosa y anhelante, se notaba que quería hacer las paces con mi padre.
- Pasar, Andrew y los demás están en el salón, sois los primeros en llegar.
Mi padre fue el primero en entrar, mi hermano y yo lo seguimos y mi madre entró la última. Seguí a mi padre hasta una preciosa sala adornada con flores, sentados en uno de los grandes sofás estaban los Jons. Cristhan y Monick estaban en una de las esquinas del sofá viendo la tele, los otros dos nos observaban, más bien nos estudiaban. La chica era bajita y delgada, tenía el pelo rubio oscuro y lucía un vestido verde lima muy ajustado. El otro supuse que sería Andrew, aparentaba tener unos cinco o seis años más que mi padre. Llevaba un traje negro al igual que Cristhan, mi hermano y mi padre ¿Se habían puesto todos de acuerdo o que?, no lo di más vueltas. Monick llevaba un vestido exactamente del mismo color de su pelo, era muy provocativo, el escote dejaba ver el inicio de sus pechos y la parte de la espalda la llegaba hasta la cintura, el vestido acababa a unos diez centímetros de la rodilla. Andrew se levantó, empezó a caminar hacia nosotros y cuando estuvo a dos pasos de mi padre se detuvo.
- Hola William, veo que has formado una familia después de todo. Como ves yo también aunque no de la misma forma que tú. Ellos son Cristhan, Monick y Arunm.- sus tres hijos alzaron la vista y nos saludaron con un movimiento de cabeza.- A mi esposa ya la conoces, pero tu familia no. Ella es Roxanna.
- Encantada - saludó mi madre
- Bueno, Andrew ella es mi esposa Clara y ellos son mis hijos Danniel y Milenna- le miré con mala cara y mi hermano también.- Pero nadie los llama así, todos les llamamos Dan y Miley.
Llamaron al timbre y Roxanna fue a abrir la puerta. No tardó mucho en llenarse la habitación de gente. Había música clásica y muchos de los invitados estaban bailando. Yo no tenía ganas de nada llevaba sentada en el suelo justo debajo de la ventana desde que la gente había empezado a llegar, pero entonces a Andrew se le ocurrió la genial idea de que todos bailaran una canción con alguien que no fuera su pareja. Y cuando digo todos es TODOS yo incluida. Alguien me agarró y me llevó al centro del salón para bailar, yo me resistí todo lo que pude, pero esa persona era bastante más fuerte que yo. Alcé la cabeza para ver con quien tenía el "placer" de bailar y me tope con el careto de Cristhan. Por alguna extraña razón su cara me llamó mucho la atención, era demasiado parecida a la de mi padre, y si… ¡NO! Estoy segura de que no es así. Menos mal que pensé eso y no monté el pollo por que de haberlo hecho nunca me enteraría de lo que nos iban a contar en la cena a mi hermano y a mi. Bailé con Cristhan lo justo y necesario, o sea se una canción. Después volví a sentarme al lado de la ventana, estaba mareada, demasiada gente junta… demasiado olor a sangre ¡Quién era el inteligente que se había cortado! Si, desde pequeña yo era capaz de oler la sangre nada más el líquido empezaba a brotar del cuerpo, era algo muy molesto. Abrí la ventana y me apoyé sacando la cabeza fuera de la casa. Alguien se apoyó en la ventana junto a mí.
- Tu hermano le ha pegado un buen golpe a uno de los Turner.
- Supuse que había sido él el inteligente… bueno y que ha pasado para que mi hermano aya pegado a Brian.
- Nada, Brian dijo algo, no se qué y después tu hermano le dio tal puñetazo que el otro todavía está sangrado
- Ya sé que está sangrando, no hace falta que me lo digas
- ¿Por qué lo sabes?
- La habitación huele demasiado a sangre.
Me tapé la boca como acto reflejo, no debía haber dicho que era capaz de oler la sangre nada más brotara del cuerpo de una persona. Una vez se lo conté a mi padre y me izo jurar que no se lo diría a nadie. Pero para mi sorpresa la reacción de Cristhan no fue como yo esperaba, se echó a reír y dijo:
- Yo también
Le miré durante un buen rato atónita, él también olía la sangre. Pensé mucho en eso pero finalmente decidí que era mejor no complicarse por el momento.
La gente empezó a marcharse una hora más tarde del incidente, los Jons se estaban despidiendo de los últimos invitados. Yo seguía en la misma posición que la hora anterior, asomando la cabeza por la ventana respirando el aire de la calle. Sabía que mi hermano se estaba acercando a mi por el olor a sangre que desprendía ¿No se había cambiado de ropa o que? Me giré y comprendí que no lo había hecho, en su camisa había una mancha de sangre debida al puñetazo que le dio a Brian.
- Dicen que vallamos tirando para el comedor.