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Historia 34666 — capítulo 2
Observaba por la ventanilla del avión mientras recreaba la escena una, y otra, y otra vez. El motivo por el cual había decidido mudarme con Ethan. El motivo por el cual había decidido alejarme de todo. De mis padres, de mi mejor amiga, e incluso de la perra del colegio, con la que últimamente mi relación había mejorado. Todo por él. Todo por el estúpido capitán del equipo de basket. Todo por su culpa. "El estaba escribiendo, en una mesa de la cafetería. Solo. Me acerqué. Era raro que no este acompañado por sus amigos, o por las tontas porristas que aún pretendían tener algo con el. Me senté en su falda, y le besé el cuello. -¿Que haces, gordo? -Escribo -Contestó sin mirarme. -¿Una canción? ¡Qué bueno! -No... es una carta... para vos -Mi sonrisa se borró. Me indicó que me pare, y el hizo lo mismo- Perdonáme. En ese momento, comenzé a llorar. El me abrazó. Y nos quedamos así por un rato. Un rato largo."
Oí al piloto decir por los altavoces que ya estabamos llegando. Me acomodé un poco el cabello y tomé mis bolsos. Pero aún continuaba viendo por la ventanilla... Minutos después, visé a Ethan, que ya tenía mi maleta en mano. Había olvidado que la valijas llegaban antes. El me sonreía. Le devolví una sonrisa falsa. El piloto anunció que habíamos llegado al aeropuerto, y en ese instante aterrizamos.
-¡Hermanita! -Gritó Ethan cuando bajé- ¡Te he extrañado por montones! Me dirigí a el y lo abrazé. No lo hacía desde los 13 años. El no había cambiado en nada. -También yo, Eth. -Dije mientras lo soltaba y comezabamos a caminar. -¡Mira que grande estás! ¡Ya tienes 16! -Y tú ya estás viejo... ¿Cuántos años tienes? -26. ¡Y no son tantos! -Como digas... Ese comentario me ganó un golpe cariñoso en el brazo. Seguimos hablando y hablando de lo que habían sido nuestras vidas. Pero llegó la pregunta que tanto temía. La que no había respondido a nadie, salvo a Mel. -No fué por nada... es solo qué... quería cambiar de aires. -Eres pésima mintiendo, hermana. -Era verdad. Mintiendo, soy un desastre- Pero está bien. Si no quieres, no me cuentes. -Gracias. -Solo quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que sea. -Gracias, en serio no pasa nada... -Supongo que notó que estaba mientiendo. Otra vez. Pero no dijo nada. Esa era una de las cosas que me gustaba de Ethan, nunca te presionaba. Al menos, no demasiado.
Apenas llegamos al departamento de Ethan, mi teléfono móvil sonó al ritmo de "True Friends". No necesitaba ver la pantalla para saber quién llamaba. -¿Bueno? -¡Brooke! -Contestó una voz al otro lado, aunque más que nada parecía un grito- ¿Cómo se te ocurre no haberme llamado antes? -¡Acabo de llegar, chica porno! -Esa no es excusa -Estaba más calmada- ¿Chicos? -¿No escuchaste que acabo de llegar? ¡Dame un respiro! -Eres muy vaga, B... ¿Me vas a decir que no hay chicos en el aeropuerto? -Ya. Ok. Te prometo que me enfocaré unicamente en eso. ¿Feliz? -Si -Dijo como una niña pequeña a la que le daban un dulce- Debo colgarte, estoy en el trabajo. -Claro, adiós. Melinda estaba trabajando para poder venir a verme en vacaciones. Faltaban solo una semanas.
-Este es tu cuarto -Dijo Ethan señalando un habitación al fondo- Instálate, y luego vamos a McDonalds. Sonreí ante tal oferta, y me dirigí a acomodarme en mi nueva habitación. Puse mi CD de P!nk a todo volumen, y comenzé a desempacar. Acomodé mi ropa en placard y colgé unos posters en las paredes. Puse una foto de Mel y mia en mi mesa de luz, junto a un velador de felpa que había comprado en Francia y el teléfono en forma de beso que me había regalado Jack. Lo dejé solo porque era muy lindo. En la cama coloqué un acolchado divino, que hacía juego con las nuevas cortinas y los almohadones. Cuando salí de la habitación y cerré la puerta, The Veronicas, Britney Spears, Katy Perry, Coldplay, y Gossip Girl adornaban mis paredes. -Vamos -Ethan asintió y abrió la puerta. Bajamos por el acensor del elegante apartamento, y en menos de dos minutos estabamos en la planta baja.
-Apuesto a que como el helado más rápido que tú -Le dije cuando me senté a la mesa con dos sundaes de dulce de leche en la mano. -¿Aún te gusta que te derrote, eh? -Y era verdad. Volvió a hacerlo. Caminamos por las calles de Nueva York por un rato, mientras mi indicaba lo básico que debía saber. Colegio, centro, supermercado... -Ya es tarde -Dijo Ethan a eso de las 12- Mejor volvamos. -Si, tal vez aún llegue a ver la repetición de Gossip Girl.
Gracias por llegar hasta acá, a pesar de que tanta espera no valió la pena. Es muy corto y patético, ¿a que sí? Les prometo que el próximo capítulo será más largo, e intentaré hacerlo más interesante. Por favor, dejen comentarios, aunque sea solo para decirme lo mal que escribo... Freakshow