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Alas blancas — capítulo 15

Paloma se encontraba en un callejón oscuro de alguna ciudad que no había visto jamás, corría, o más bien huía de algo o de alguien, su ruta de escape quedó sin salida, todo estaba perdido, su propia vida se le iría en un suspiro; cerró los ojos esperando a que esa criatura se apoderara de ella…

Paloma despertó de su sueño gritando, sudando frío y temblando ¿Qué significaba eso? Miró el reloj, eran las seis de la mañana, justo a tiempo para levantarse, hoy iniciaba su segundo semestre de preparatoria, tomó lo primero que encontró en su closet: un pantalón de mezclilla y un blusa negra, se puso sus tenis de la suerte y se arregló en cabello para llevárselo suelto a la escuela. Bajo las escaleras de dos en dos, fue a la cocina a prepararse su almuerzo lo metió a su mochila y salió de su casa.

Iba con dirección a la parada de autobús cuando se tropezó con alguien.

-Lo siento mucho-dijo la chica con los ojos cerrados.

-No te preocupes-la voz de Jacob sonaba un poco más triste-¿Estás bien?-Paloma abrió los ojos y vio que Jacob tenía su bicicleta y su mochila lista para ir a la escuela.

-¿Qué haces con eso?-Paloma señalo la bicicleta.

-Iré en ella hasta la escuela…-afirmó Jacob-Tengo que ahorrar para darle a Dani el mejor San Valentín que ha tenido en su vida-una sonrisa con desgana salió de su rostro, la verdad era que esa fecha no le entusiasmaba tanto como a su novia, pero era su novia y tenía que cumplir sus deseos-Te llevaría pero no hay suficiente espacio-Jacob subió a su bicicleta y se fue.

Paloma subió al autobús, con un peso muy fuerte en el pecho y de nuevo quería llorar por su amigo, pero la decisión ya estaba tomada, Jacob tenía a Dani y ella también tendría a alguien. Bajó del autobús y vio que pocos habían llegado, fue en dirección de uno de los amigos de Jacob "Armando es un buen chico, es inteligente, educado, bueno…" 

-¡Hola Paloma! ¿Lista para un nuevo semestre?-Armando era de ese tipo de chicos demasiado entusiastas.

-Sólo espero sobrevivir a este semestre…-contestó ella.

-No se trata de "sobrevivir"-el chico hizo las comillas con las manos-¡Se trata de disfrutar!-"tal vez demasiado optimista" pensó Paloma.

-Sí, yo lo… lo tomaré en cuenta…-Paloma sonrió y después se mordió el labio, llegó Carolina, otra amiga y saludó a Paloma y después se besó con Armando, se veían muy lindos juntos y eran una gran pareja.

"Quizá Luis… Es guapo y deportista se dijo Paloma para sus adentros, pero los pensamientos de Luis iban más aya de un noviazgo normal, por lo que mejor se alejo de él.

Paloma tomó su horario con sus nuevas materias, se dirigía a su salón cuando un fuerte abrazo le sacó el aliento.

-Mapy… No respiro…-la chica de cabellos largos le miró sonriente.

-¿Adivina quien está contigo en todas tus clases?

-Mmm...… ¿Patty?-respondió Paloma incluso cuando ya sabía la respuesta-¡Sólo bromeaba!-la abrazó más fuerte-¡Es grandioso que estemos juntas!

-¿Verdad que sí?-ambas chicas comenzaron a brincar-Ahora si podremos hacerle verdadera bromas a los maestros.

-Sobre eso… Luego hablamos. 

Paloma y Mapy tenían Física a primera hora, el profesor Hipólito parecía alguien exigente, pero Paloma sabía perfectamente que era un hombre cansado y desganado por los años, la docencia nunca le había llamado la atención, pero estaba ahí por cuentas que pagar, una familia que mantener… 

-Muchachos-el profesor Hipólito les llamo la atención, todos se quedaron callados y dejó pasar a un chico, estaba vestido de azul marino, era muy alto y de una complexión perfecta, un rostro que parecía pintado por el más diestro de los artistas, un cabello negro, tan negro como la noche y unos ojos igual de negros, profundos casi poéticos, unos labios rojos y una piel tan blanca como la leche. Todas las chicas lanzaron un suspiro de admiración-Él es Alejandro ¿Valdez?

-Sí, profesor-su voz era clara y tan rítmica que parecía un bellísimo instrumento musical.

-Bueno pase y tome asiento-todas las chicas lo siguieron hasta que ocupo él último lugar de un fila, todas excepto una pequeña de cabellos castaños y ojos azules.

-¡Hola!-saludó con entusiasmo a la chica que estaba delante de él-Soy Alex.

-Mucho gusto soy Mapy.

-¿Te gusta la física?-

-De hecho la detesto, pero esta geniecito-señalo a su amiga que estaba delante de ella-Es buena para todo este tipo de materias, yo soy más de las aptitudes artísticas y estéticas- sonrió y volteó a ver al profesor.

-¿Quieres tomar un café conmigo?-por supuesto que quería. 

Al terminar las clases Paloma apenas pudo escuchar los que su amiga parloteaba del nuevo, pues tenía que trabajar así que solo le dirigió un "hola" al chico sin siquiera detenerse a mirarlo y salió disparada al Miseria.

Llegó a la cafetería casi rayando en su hora de entrada, cuando entró Arturo estaba colgando unos cuantos faroles de color rojo en el techo.

-¿Por qué haces eso?-Palma puso en su rostro un gesto de asco.

-Porque ya pronto será San Valentín…-Arturo bajó de la escalera donde estaba-Por cierto, para esta fecha tan importante, tendrás un nuevo uniforme-Arturo saco un delantal color rojo, lo peor era que simulaba un corazón y era aterciopelado-¿Te gusta?

-Eh… No-Paloma abrió mucho los ojos y negó con la cabeza.

-Pues si tú piensas que es ridículo imagínate usar esto-la voz de Matt estaba detrás de una botarga de una taza de capuchino con corazones atravesada por una flecha.

-OK-Paloma soltó una carcajada-Yo me quedo con el mandil. 

Por lo menos su trabajo la mantendría distraída de la situación por la que estaba pasando; sirviendo capuchinos y frappes, con Arturo al mando y Matt jugando con ella se olvidaba por completo del dolor que sentía un su pecho, dolor que regresaba cuando salía del trabajo, ella prefería no salir nunca de el lugar donde se sentía segura y en casa.

Estaba sirviendo algunos lattes cuando vio llegar a Jacob con Dani y detrás de ellos venían Mapy e Isa riendo.

-¡Hola Maíz!-saludó Mapy, se veía contenta, como hace mucho que no la veía Paloma.

-Hola chicos ¿Qué les ofrezco?-Paloma sonrió, pero no de manera natural sino de manera mecánica y Matt se dio cuenta.

-Hola ¿Cómo están?-Matt intervino a tiempo pues Paloma se había quedado paralizada.

-Bien…-afirmó Isa sonriéndole-Tu padre tiene un negocio muy bonito-Isa era la primera vez que visitaba el Miseria, todos se sentaron en la barra.

-¿Quieren algo?-volvió a preguntar Paloma inmóvil.

-Yo quiero…-Mapy puso su dedo índice sobre su boca y comenzó a mirar el menú-¡Un expreso!

-No…-Paloma sabía perfectamente lo que ocasionaría si le daba cafeína a su amiga-¿Te parece un chocolate o un te Chai?

-Tráeme un smothie de cereza…-comentó Mapy con gesto de tristeza.

-A mí tráeme lo de siempre…-Dani al referirse a Paloma abrazó más fuerte a Jacob, ella supo en ese instante lo que Dani pensaba: "había ganado" y si era muy cierto, ella le ganó, le gano lo más importante en su vida.

-Un frappe de caramelo-Paloma anotó en su libreta.

-Yo si quiero una infusión de fresa-Isa siempre pedía lo mismo a donde fuera.

-¿Y tú Jacob?-preguntó Paloma sin verlo.

-Un agua mineral con limón, sin azúcar y…

-Sin jarabe, con tres hielos, sin revolver y dos hojas de menta-Paloma termino de anotar la orden-Les puedo ofrecer algo más ¿un pastel, una galleta, una crepa, unos churros?

-Yo quiero una banderilla.

-Yo un pastel de cuatro chocolates… 

Ahora sí podía decir que hasta en el trabajo Paloma era infeliz.

Era ya muy tarde y Matt estaba cerrando con ayuda de Paloma, mientras uno recogía las sillas, la otra terminaba de limpiar.

-Paloma ¿Puedes ir atrás por otro trapeador?

-¿Para qué quieres otro?-preguntó Paloma.

-Porque tú trapeas muy mal-Matt le sonrío y Paloma fue a la parte trasera y de pronto se abrió una puerta que daba a una especie de jardín con una fuente.

-"Pide un deseo y paga un pequeño precio"-un grabado en la fuente rezaba así, Paloma pensó que no tenía nada que perder, tomó una moneda y la lanzó… Pronto todo se volvió negro…  

Estaba sirviendo algunos lattes cuando vio llegar a Jacob con Dani y detrás de ellos venían Mapy e Isa riendo.

-¡Hola Maíz!-saludó Mapy, se veía contenta, como hace mucho que no la veía Paloma.

-Hola chicos ¿Qué les ofrezco?-Paloma sonrió, pero no de manera natural sino de manera mecánica y Matt se dio cuenta.

-Hola ¿Cómo están?-Matt intervino a tiempo pues Paloma se había quedado paralizada.

-Bien…-afirmó Isa sonriéndole-Tu padre tiene un negocio muy bonito-Isa era la primera vez que visitaba el Miseria, todos se sentaron en la barra.

-¿Quieren algo?-volvió a preguntar Paloma inmóvil.

-Yo quiero…-Mapy puso su dedo índice sobre su boca y comenzó a mirar el menú-¡Un expreso!

-No…-Paloma sabía perfectamente lo que ocasionaría si le daba cafeína a su amiga-¿Te parece un chocolate o un te Chai?

-Tráeme un smothie de cereza…-comentó Mapy con gesto de tristeza.

-A mí tráeme lo de siempre…-Dani al referirse a Paloma abrazó más fuerte a Jacob, ella supo en ese instante lo que Dani pensaba: "había ganado" y si era muy cierto, ella le ganó, le gano lo más importante en su vida.

-Un frappe de caramelo-Paloma anotó en su libreta.

-Yo si quiero una infusión de fresa-Isa siempre pedía lo mismo a donde fuera.

-¿Y tú Jacob?-preguntó Paloma sin verlo.

-Un agua mineral con limón, sin azúcar y…

-Sin jarabe, con tres hielos, sin revolver y dos hojas de menta-Paloma termino de anotar la orden-Les puedo ofrecer algo más ¿un pastel, una galleta, una crepa, unos churros?

-Yo quiero una banderilla.

-Yo un pastel de cuatro chocolates… 

Ahora sí podía decir que hasta en el trabajo Paloma era infeliz.

Era ya muy tarde y Matt estaba cerrando con ayuda de Paloma, mientras uno recogía las sillas, la otra terminaba de limpiar.

-Paloma ¿Puedes ir atrás por otro trapeador?

-¿Para qué quieres otro?-preguntó Paloma.

-Porque tú trapeas muy mal-Matt le sonrío y Paloma fue a la parte trasera y de pronto se abrió una puerta que daba a una especie de jardín con una fuente.

-"Pide un deseo y paga un pequeño precio"-un grabado en la fuente rezaba así, Paloma pensó que no tenía nada que perder, tomó una moneda y la lanzó… Pronto todo se volvió negro…  

Estaba sirviendo algunos lattes cuando vio llegar a Jacob con Dani y detrás de ellos venían Mapy e Isa riendo, pero se sintió rara, ¿esto no había pasado ya?

-¡Hola Maíz!-saludó Mapy, se veía contenta, como hace mucho que no la veía Paloma.

-Hola chicos ¿Qué les ofrezco?-Paloma sonrío, pero no de manera natural sino de manera mecánica y Matt se dio cuenta.

-Hola ¿Cómo están?-Matt intervino a tiempo pues Paloma se había quedado paralizada.

-Bien…-afirmó Isa sonriéndole-Tu padre tiene un negocio muy bonito-Isa era la primera vez que visitaba el Miseria, todos se sentaron en la barra.

-¿Quieren algo?-volvió a preguntar Paloma inmóvil, pero reflexiono en sus palabras, eso ya lo había escuchado salir de su boca.

-Yo quiero…-Mapy puso su dedo índice sobre su boca y comenzó a mirar el menú.

-No puedes tomar cafeína Mapy…-Paloma contestó eso como si se tratara de un sueño, como si eso no fuera real-Mejor te traigo un smothie de cereza.

-A mí tráeme lo de siempre…-Dani al referirse a Paloma abrazó más fuerte a Jacob, ella supo en ese instante lo que Dani pensaba: "había ganado", pero eso en alguna ocasión ya lo había visto en la mente de Daniela.

-Un frappe de caramelo-Paloma anotó eso en la orden, se detuvo a pensar, todo, el día, las órdenes, ya lo había vivido de alguna manera.

-Yo si quiero…-comenzó a decir Isa, pero Paloma la interrumpió

 -… Una infusión de fresa-era como recordar poco a poco una pesadilla borrosa, esto en definitiva ya lo había visto antes-Y Jacob quiere un agua mineral con limón, sin azúcar, sin jarabe, tres hielos, sin revolver y dos hojas de menta…-Paloma tenía los ojos cerrados y las manos en la cabeza, todos la miraban extrañados.

-¿Paloma estas bien?-Jacob y Matt preguntaron al mismo tiempo y se acercaron perfectamente coordinados a Paloma.

-Sí-Paloma levanto súbitamente la cabeza-¿Puedes atender su orden Matt? Tengo que ir al baño-Paloma no espero respuesta de su amigo y se dirigió al baño.

-¿Se dieron cuenta?-preguntó Dani.

-¿De qué? ¿De qué nos estamos volviendo predecibles? Si-Mapy comenzó a jugar con a servilleta. 

Paloma se miro al espejo, esperando a que algo extraño surgiera de él; ahora sabía que había algo raro en esta situación, ya la había vivido una y otra vez, tenía que averiguarlo, se concertó y comenzó a pensara en el cuarto de Isa, donde había dejado el libro, como la ultima vez comenzó a hojearlo y encontró.

Reloj de arena: duende travieso que le gusta jugar con el tiempo, a pesar de que sus bromas no pasan de un simple Deja' Vuh, en ocasiones son tan fuertes que hacen que las personas se queden atrapadas en un mismo espacio y tiempo. 

"Pequeño demonio, regresa las manecillas a su lugar y deja con el tiempo jugar" 

Paloma regresó de su proyección a la cafetería, hizo un gesto de interrogación y se preguntó ¿Qué estaba pensando su madre cuando redactó el conjuro? 

Sabia a donde ir, era obvio y se dirigió a la fuente detrás de la cafetería, tomó una moneda y dijo muy bajo.

-Vamos a jugar tu juego-tomó la moneda entre sus manos y pensó "deseo que el duende aparezca", una luz azul iluminó la fuente y un pequeño ser se asomó por detrás de la fuente, tenía con muchas arrugas prolongadas, los ojos inyectados en sangre y unos dientes amarillentos que sobresalían de su boca -¡Cielos sí que eres feo!-fue una expresión espontánea-Pequeño demonio, regresa las manecillas a su lugar y deja con el tiempo jugar. 

Era ya muy tarde y Matt estaba cerrando con ayuda de Paloma, mientras uno recogía las sillas, la otra terminaba de limpiar.

-Paloma ¿puedes ir atrás por otro trapeador?

-¿para que quieras otro?-preguntó Paloma.

-Porque tú trapeas muy mal-Matt le sonrío y Paloma fue a la parte trasera y de pronto se abrió una puerta que daba a una especie de jardín con una fuente.

-"Pide un deseo y paga un pequeño precio"-Arturo estaba mirando la fuente con curiosidad-Matt me dijo que la encontraste hoy, hasta donde sabía esta puerta estaba cerrada, el cerrajero me dijo que por alguna razón extraña no la podía abrir-Paloma sonrío nerviosa y Arturo continuo-Pero pensé que sería bueno tener una expiación de la cafetería y una fuente de los deseos es una gran atracción-Arturo se enderezó y la miró sonriendo paternalmente-puedes pedir un deseo si quieres-Arturo le extendió una moneda, pero Paloma sonrío.

-No lo necesito, ya tengo todo lo que necesito, amigos, familia y un gran trabajo-ambos salieron abrazados como un tío con su sobrina favorita.