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Alas blancas — capítulo 17

Lluvia, es lo que más odiaba en este mundo, el ver el agua recorrer mi ventana, el ver los chubascos y el hecho de que todo estuviera mojado afuera… el tener que recordarla, ver su mirada llena de llanto, dolor y… odio… si me odiaba y realmente yo lo merecía, la había tratado tan cruelmente, le había dicho tantas cosas que no eran ciertas y le había negado mi apoyo en ese momento tan difícil; en conclusión, realmente merecía su odio.  Miré el marco que me regaló en navidad y el retrato de mi madre colgando dentro de él. ¿Qué diría mamá de todo esto? De seguro algo como "Tú te lo buscaste Jacob"… No, mamá nunca era tan dura.

-Jacob ¿podemos pasar?-la voz de mi hermana menor Charlotte se escuchaba detrás de la puerta de mi habitación. -Claro…-traté de aclarar mi voz-Charly, pueden pasar-Entraron ella y los gemelos-¿Quieren algo? -No… Sólo te venimos a regresar tu libro de cien años de soledad-la pequeña arrojó mi libro favorito a mi cama. -Ah, gracias…-me dejé caer sobre mi cama y no les presté más atención. -¿No nos preguntas por qué teníamos tu libro?-preguntó el pequeño Alfredo. -¿Por qué tenían mi libro?-pregunté con resignación. -Lo usamos para jugar frisbee con él-dijo Adrián. -Ah…-solo mi boca podía pronunciar eso. -Chicos, es mejor que me dejen sola con él-alcancé a escuchar los susurros de Charly. -A ver ¿Qué te pasa? ¡No es divertido molestarte si no te sacas de onda!-Charly puso sus brazos en jarra. -Nada… -Entonces ¿Por qué estas así de raro?-Charly se sentó en la orilla de mi cama. -Son cosas de grandes…-yo solo quería que me dejaran en paz, Charly se encogió de hombros y se fue en dirección a molestar a alguien más. Después de una hora de estar acostado en mi cama, decidí salir en busca de consuelo; en otras ocasiones me habría dirigido a la casa de tía Amelia, pero ahora estaba ella. Tras vacilar como por cuarenta minutos y ver que mis pies no me llevaban a otro lugar que no fuera la calle sobre la que estaba la casa de tía Amelia, respiré hondo y me destiné a la puerta grande de madera, toque un par de veces y salió quien menos esperaba. -¿Qué quieres?-Paloma me miró con odio. -Vine a ver cómo estaba Isa-le dije titubeante y mirando al suelo. -Ella está mal-contestó ella muy cortante. -Pero… -no quiere ver a nadie-Paloma me cerró la puerta en la cara, regrese a mi casa tras quince minutos de estar ahí parado.  Al día siguiente en sol no volvió a salir, todo seguía tan nublado como ayer, me fui en dirección al laboratorio de química, lo único que ahora compartía con la que fue en su momento mi mejor amiga. Pero en mi lugar vi alguien que no era yo, su nombre era Rosaura, una nerd sabihonda de la química, que me caía muy mal. -¡Muévete! ¿Quieres?-le reclamé. -Bueno pues no quiero-contestó ella poniéndose su bata. -Rosaura es mi nueva compañera de laboratorio…-Paloma intervino-Le pedí al profesor de laboratorio que me cambiara con ella. -¿Y qué se supone que yo haga?-estaba molesto que me cambiaran de mesa de laboratorio sin decirme ni media palabra. -¡Yo que sé!-contestó Rosaura, tomé mis cosas muy molesto y me acerqué al profesor Para preguntarle como iban a quedar los nuevos equipos de laboratorio. -Profesor ¿Qué hago? -Pues pase a su lugar. -Pero Paloma dijo que usted había cambiado a Rosaura con ella-Jacob miró con desesperación al profesor. -Cierto… Veamos…-echó un vistazo rápido al laboratorio y vio que había un lugar disponible-Trabaje con Alex-Jacob caminó desilusionado hacia la mesa de Alex, la última. -¿Qué hay amigo?-Alex lo saludó muy feliz mientras ponía su material en orden. -No mucho…-Jacob se puso su bata de laboratorio. -Ya veo… ¿siguen peleados?-Alex se rascó la cabeza. -Pues sí… Ella no quiere hablarme…-Jacob tomo su cuaderno y garabateo unas notas en el-si tan solo lograra un acercamiento…-Jacob tomó sus lentes protectores y encendió el mechero-¡Tal vez pueda llevarla a la exposición del museo de la Inquisición! -No creo que pueda…-le respondió Alex. -¿Cómo lo sabes? -Porque vamos a ir al cine…-Alex tomo un tubo de ensayo y mezcló dos sustancias. -¿Solos?-Jacob no pudo evitar la sorpresa mezclada con celos. -Sí… Pero si tu quieres yo podría cancelar… -¡No! No, no-Jacob negó con la cabeza y tomó el tubo de ensayo con unas pinzas y lo colocó en el mechero. -¿Seguro?-Alex dudaba, pero al final se encogió de hombros y continúo haciendo su trabajo. Caminé sin rumbo por un par de horas dentro de un parque que estaba cerca de la escuela, para disipar un poco las ideas… Ella estaba con Alex a solas, en un lugar oscuro… Por otro lado respire aliviado, tal vez me alegraba que estuviera con Alex y no con… Matt. Me senté en unos columpios miré al cielo y le pregunté… -¿Qué hago? Mándame una señal, un augurio o un masaje…-no sé en realidad que hizo que bajara la mirada, pero al voltear descubrí mi ¿señal? Era un relicario dorado en forma de corazón con la frase grabada "El sol saldrá por la mañana"  Para cuando llegó la noche aun tenía el relicario en la bolsa de mi pantalón, era muy extraño ¿Cómo podía ser esto una señal? Me recosté, aquella noche recuerdo que dormí como nunca y de pronto ya no me encontraba en mi cama, era un feria, como la que una vez vi cuando era aun pequeño. Caminé quizá media hora, quizá solo unos minutos, pero ahí estaba, era ella con un vestido rojo, me acerqué. -Hola…-dije mirando al suelo-¿Cómo estás?-alcé la vista para ver su reacción, pero era inexpresiva, como si yo no estuviera ahí, miraba en otra dirección-Hola-volví a repetir, pero no tuve respuesta alguna-Hola-dije una tercera vez, la chica del vestido rojo me miró con el ceño fruncido. -¿Hola?-la Paloma de vestido rojo no sabía quién era yo, pero eso no era lo peor, lo peor era él, Matt, la tomó de la cintura y la besó, de pronto un grito agudo salió de mi boca y todos me voltearon a ver y entonces estaba solo con unos enormes zapatos de payaso y vestido con un barril. -¿Qué pasa?-miraba a todos lados, sólo personas sin rostro me rodearon, hasta que por fin vi a alguien conocido, era mi mamá, vestida de blanco-¡Mamá!-corrí a abrazarla-Haz que esto pare por favor-ella me miró y me dijo. -Cariño es tu sueño, puedes hacer que pare cuando tú quieras-me dijo con tono maternal, de pronto todo se quedó tranquilo y yo tenía mi pijama puesta de nuevo, ahora estábamos en un jardín lleno de flores -¿En dónde estabas cuando Paloma besó a ese gorila? -Por eso vine, o bueno, por eso me trajiste aquí…-mamá se arropó con un rebozo blanco que traía sobre los hombros-¿Qué pasó con Paloma? -La lastimé, herí sus sentimientos-Miré hacia abajo avergonzado de mis acciones-Todo esto es porque yo… -Tú nunca le dijiste de tus sentimientos hacia ella…-me tomó del rostro para que la mimara-Y luego creíste que era correcto sentir celos por ella y una cosa llevó a la otra y otra a la otra… ¿no es cierto? -¿Cómo sabes todo esto? -Soy tu madre cariño, yo lo sé todo y además eres igual a tu padre… tímidos y tarados sin remedio-mi mamá negó con la cabeza. -¿Qué hago? -Bueno cariño, lo único que puedo decirte es que ya lo arruinaste ahora arréglalo. -No creo que sea tan fácil…-volví mi mirada a mis pies. -La adversidad no es un enemigo, solo es una forma de encontrar nuevos caminos-no entendía ni una palabra de lo que quería decir con eso y al parecer má lo notó-Para que lo veas más fácil, la amistad entre tú y Paloma está lastimada y lo que debes hacer tu es… -¡Ponerle una rana en su mochila! -¡No! ¡Ve y pídele una disculpa, recuérdale lo mucho que la quieres!-mamá se desesperó. -¡Ah! ¿Y qué hago con la rana?-ante el comentario mamá solo se llevo las manos a la cabeza y suspiró profundamente. -…Nada cariño, nada-me abrazo y pude oler su aroma-y ¿Qué aprendemos de todo esto?-mi mamá me miro con mucho cariño. -Que el sol saldrá por la mañana…- A la mañana siguiente tenía razón, salieron detrás de unas nubes unos escasos rayos de sol, pero esos escasos rayos eran suficientes para avivar mi llama de la esperanza; esperé a Paloma en la entrada de la escuela por mucho tiempo, hasta que llegó con Mapy y Alex, la llamé y accedió a venir a mi lado. -Paloma… Yo te quiero decir… -No te preocupes, ya sé lo que quieres, pero lo siento, yo no puedo… No quiero seguir sufriendo esto, te quiero, pero lo que me dijiste me lastimó y mucho, esto se acabó…-no me dejo siquiera ni hablar, tenía un discurso tan bien preparado y no me dejo decírselo…  Ese día me tocaba práctica de laboratorio, pero no podía pensar en otra cosa que en esas terribles palabras "se acabo", estaba tan distraído que mezclé por error dos sustancias, Alex activó la alarma química y me llevaron de inmediato a la regadera para evitar otro accidente, esa fue la gota que derramó el vaso. -¡Paloma!-le grite con desesperación. -¡¿Qué?! -LO LAMENTO… -Pero yo ya…-vi por primera vez una expresión en su rostro que se parecía más a mi Paloma. -SE QUE YA ME DIJISTE, PERO ESCUCHA: LO LAMENTO… SÍ, LAMENTO HABER SIDO TAN CELOSO, HABERTE RECLAMADO POR LO DE ÁNGEL, POR NO ENTENDERTE CUANDO NO FUISTE AL FUNERAL Y LAMENTO TAMBIEN HABER SIDO EL PEOR AMIGO PARA TI… Yo sólo… Perdón-Salí escurriendo del laboratorio y me alejé, no quería ver a nadie.  Al final de las clases Alex me alcanzó con mi mochila, solo le di las gracias y me fui a mi casa, ahora de nuevo todo estaba nublado, no pude evitar que mi llanto se confundiera con la lluvia, me senté en el suelo de mi habitación y miré el relicario, lo arroj´2 al otro extremo y recordé mi sueño de anoche "La adversidad no es un enemigo, solo es una forma de encontrar nuevos caminos"… ¡Como pude ser tan entupido! Ya no era amigo de Paloma, lo cual significaba, no precisamente algo malo, ya no era mi amiga, ahora no había ninguna limitación para decirle mis verdaderos sentimientos. Salí de mi casa en dirección al Miseria con el último rayo de esperanza en mis manos. Pero la sonrisa que tenía dibujada en mi rostro, se desvaneció cuando vi. La escena más triste de toda mi vida. -¿Mala semana?-le preguntó Matt a Paloma que estaba sentada en una mesa. -Sí… Un poco-Paloma trato de sonreír, para disimular-todo lo que pasó, el incendio… -Pero todo ya esta reconstruido, mira-Matt señalo al techo ahora tenía un domo-Tal vez puedas tener una perfecta fiesta de reinauguración y tal vez… Sólo tal vez puedas tener ese baile perfecto con ese chico perfecto… Pero hasta entonces, te tendrás que conformar conmigo-Matt saco un control remoto, una canción comenzó a sonar, Paloma y Matt comenzaron a bailar… no pude soportar ver algo más… Ahora si la había perdido para siempre…