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Historia 34841 — capítulo 1
Los primeros rayos del sol aun no se han asomado entre las cortinas, pero una luz saca subitamente a Sophie de su placido sueño, la acidez en la boca del estomago la habia sacudido tanto que habia terminado despertandola, le llegan imagenes rapidas de lo que habia visto esa noche, recordaba una vieja casa con cortinas de encaje y ella de la mano con esa persona a la que siempre habia amado; otra imagen llegaba, un arbol muy alto y entre sus ramas las siluetas de sus amigos haciendo maromas, ellas sentadas en el prado riendo y disfrutando aquel delicioso verano. El sueño se habia esfumado totalmente y la sensacion de extasis con el, ahora solo le quedaba la profunda acidez y la sensacion de no haberse sentido tan bien en demasiado tiempo. Es inutil luchar, no queria recordar ese sueño que le traia melancolia, y estando acostada era lo unico que le llegaba a la cabeza, decidio levantarse.
El reloj en su mesita de noche marcaba las cuatro y cuarto de la mañana de ese lunes 30 de agosto, se lavo la cara y bajo a buscar algo que le apaciguara el dolor punzante. Hizo el menor ruido posible, podia escuchar que el aun se encontraba durmiendo en la habitacion contigua. Fue hacia el refrigerador y sirvio una taza de leche a la que le agregaria cereales, fue inutil, la primera cucharada le dio ganas de vomitar, esta situacion la estaba matando. Hizo a un lado esta comida y se preparo un te, le daba rabia desperdiciar la comida, pero en estas condiciones no le quedaban muchas alternativas. Puso la tetera y subio a su cuarto para terminar de empacar.
Mientras revisaba todo lo necesario para esta nueva temporada y lo volvia a organizar dentro del gran baul negro el pito de la tetera la estremecio "maldicion, Remus" susurro para si misma, lo ultimo que queria era despertarlo, la noche anterior habia llegado muy tarde y no debia haber dormido mucho. Bajo las escaleras rapidamente y dejo listo su te. Mientras este se enfriaba ella observaba por la ventana como las primeras luces se iban asomando y la ciudad empezaba a moverse. Era un sector muy agradable, recordaba que habia comprado la casa porque le llego la sensacion de que era en un lugar asi en donde habria querido que sus hijos crecieran. La herida en su estomago la lacero nuevamente al pensar que habria dicho su amor de esa casa, ella creia que le habria gustado mucho, tenia todo lo que el siempre habia querido. No podia permitirse pensar en el, pero el daño estaba echo y una lagrima ya resbalaba por su mejilla. una gruesa mano que le sujeto delicadamente el brazo la saco del triste trance y agradecida se volteo lentamente.
-Te has levantado temprano niña - dijo Remus despues de secarle la lagrima con su dedo.
-No mucho mas que ayer, lamento mucho haberte despertado, me olvide de la tetera.
-Has vuelto a perderte en esos recuerdos, no dejes que te afecten tanto, ya ha pasado tiempo suficiente.
-¿como haces para ser tan fuerte? no parece haberte afectado mucho
-sabes que si, al principio me afecto mucho, pero en esa epoca tu te encontrabas desaparecida, me hubera gustado que hubieramos podido contar el uno con el otro en esa epoca - y la acerco para abrazarla fuertemente, esa amiga siginifacaba un pilar de su vida desde hacia un largo tiempo.
Al terminarse el te, Sophie subio a darse un baño para acabar de empacar las ultimas cosas para el viaje, saco un vestido de esos que solo podia usar en verano y mientras encontraba lo ultimo para cerrar la maleta noto la presencia de Remus en el marco de la puerta, quien la observaba con mirada grave. Ella habia dejado de moverse suavemente, como una bailarina, algo que le caracterizaba, ahora estaba siendo un poco torpe y bastante acelerada.
-No vamos para el fin del mundo Sophie, tranquilizate, no me gusta verte asi - inquirio todavia en el marco de la puerta con el profeta bajo el brazo.
-Tal vez tu no vas, pero es posible que yo si vaya - dijo sin dejar de moverse de un lado para otro, buscando y revolcando todo lo que ella creia que iba a necesitar. - ademas yo lidiare con eso un par de dias mas que tu.
-A todas estas, porque te vas tan temprano, cual es la necesidad de adelantar las cosas.
-Debo verlo Remus, a esta altura de la situacion debo saber que es lo que el sabe, debo darle mi apoyo, ademas, sabra el que yo... que el...
La chica estaba echa un lio, y de improviso se sento en la cama bajando la cabeza y llevado sus manos a la nuca, Remus se sento a su lado y la abrazo para reconfortarla, se miraron el uno al otro y es sus ojos habia algo angustiante, ya no eran chicos, habian dejado de serlo la noche de la muerte de Sarah y todo atisbo de niñez que pudiese haber sobrevivido fue aniquilado esa noche de octubre en la que especialmente Sophie perdio todo lo que alguna vez habia querido, las imagenes de la noche anterior en casa de James y Lily, junto a su amado Sirius ... oh no, lo recordo, no podia permitirselo, la acidez habia regresado a la boca de su estomago y las imagenes pasaron a esta conversacion sostenida con Lily, se sentian tan felices, ahora que Sophie tambien... No, no mas, no mas de eso, las lagrimas brotaban fluidamente devolviendola a la realidad, a la actualidad
-Debo hacerlo Remus, si no lo hago, no se cuando volvere a tener paz.
-Hazlo por tu bien, pero ten cuidado Sophie, esto es algo muy peligroso, sabes que no debes pasarte de la raya, hazlo por el bien de Harry.
-Esa es otra de las cosas que me tiene aletrada, nunca he echo nada por el bien de Harry ¿sabes como es eso?, como es que una madrina puede hacer eso, me siento tan mal por haberle fallado a James y a Lily
-Pero esa fue una desicion que se tomo en conjunto, por el bien de Harry, sabes que si el viviera contigo las cosas serian peores, no te culpes por eso.
-Terminare de arreglar las cosas, ire via polvos flu a el callejon Diagon, nos vemos alla Remus - y le esbozo una debil sonrisa.
Nunca habia sido adepta a viajar via polvos flu, preferia el avion o el bus Muggle a eso, dado a que estaba tan cerca de Londres hubiera preferido pagar un taxi, pero nunca se habia llevado muy bien con el dinero muggle, asi que tuvo que resignarse a tomar la red flu, recordaba las primeras veces que viajaba despues de que dejo de amarlo, debia tener como catorce años y siempre que llegaba al destino vomitaba de el mareo tan fuerte. Pero habia pasado mucho tiempo desde entonces y se habia vuelto un poco mas fuerte, solo un poco. Apenas puso pies en el callejon Diagon su estomago dio vueltas, al menos podia controlar lo del vomito.
Debia encontrar a Arthur Weasley, su viejo amigo. Nunca habian cortado relaciones, pero hacia muchos años que no se veian, recuerda que ha enviado postales a sus hijos por todos los cumpleaños, recuerda la imagen familiar, fue años despues del siniestro y la hija menor de los Weasley ya habia nacido, niños corriendo por la casa, risas y sonrisas por todas partes, eso era lo que ella siempre habia querido, aunque no exactamente asi, no tantos hijos, pero al verlos tan en familia sintio melancolia al pensar que estuvo a unos cuantos meses de tener todo esto. Sophie piensa en lo injusto que fue esta situacion para ella, le hubiera gustado estar con el en ese momento, no importaba todo lo que decian de Azkaban, preferia ese lugar putrefacto si tenia su compañia, a estar vagando en esta vida vacia y sin rumbo.
Camino hasta lo mas profundo del pasillo y el envejecido letrero de el caldero chorreante se levantaba sobre la pared, que gracioso, desde que ella recuerda este lugar se habia visto viejo y tenebroso. Se acerco a la tabla del tabernero y pidio una habitacion, subio su equipaje precurando mirar en cada lugar por si se encontraba a alguno de los que estaba buscando por casualidad, pero como no encontro nada, prefirio sentarse frente a una mesa con una botella de cerveza de mantequilla a releer el manual de artes magicas que ultimamente se habia convertido en su libro acompañante, no habian pasado ni diez minutos cuando por entre el bullicio y la multitud diviso cierta cantidad de cabezas pelirojas entrando a la taberna.