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Un verdadero Snape — capítulo 34

Harry había despertado un par de veces, sudoroso. Confundido. Su cabeza le ardía como si esta fuera a explotar en millones de pedazos y esparcirse por toda la habitación donde no pudiera encontrarlos. Parecía que el señor tenebroso estaba muy activo aquella noche y dormir, comenzaba a convertirse en un imposible. En una pesadilla. Se levantó de la cama y miró a un lado. Snape estaba recostado y le brindaba su espalda. Parecía que dormía y no iba a despertarlo por un problema como ese. Caminó alrededor del salón, preguntándose qué motivaba a Voldemort a estar de esa forma. A parecer tan enfadado, confundido. Quizá la verdad sobre su relación sanguínea con Snape, ya estaba en boca de todos y eso lo volvía loco. Sonrió ligeramente, preguntándose qué no lo enloquecía. Cualquier cosa. — ¿Harry?— la voz de Snape resonó en su cabeza, cuando sentía que perdía la consciencia y caía de rodillas en el suelo. No supo mayor cosa de sí, sino hasta que su cabeza había golpeado el suelo y entonces, sus lentes habían resbalado. Su visión se nublaba y allí había quedado. Lo demás sobraba. No lo recordaba. En cuanto abrió los ojos, se encontró que algo lo sostenía. Que alguien lo miraba. Su padre lo miraba, mientras él, sudoroso, trataba de hallarse y levantarse. Snape había negado con la cabeza y aquel movimiento, había mareado a Harry. — Está bien, todo está bien. Simplemente has de tener una conexión fuerte con el señor oscuro. Lo puedo sentir en la marca bajo la túnica. Parece enfadado pero no puedo precisar el motivo. Eso había dicho, mientras le ayudaba a sentarse. Harry asentía, acomodándose las gafas que Snape había puesto en sus manos. A todas esas, ya él debía saber que era su hijo y podía ser típica reacción de molestia. — Es probable.— dijo Snape y Harry pensó que le leía la mente. — ¿Probable qué, señor? — Que ya lo sepa. Quizá está enojado porque yo debí decírselo, aunque en realidad no lo sabía y en eso tengo cierta ventaja, puesto que no puedo darle detalles y conforme estos no me golpeen mientras duermo, como o cualquier necedad que haga, no podría sustraer información. — Yo estoy seguro por consiguiente, pero usted no. — Riesgos que se corren, cuando cometes errores Harry. En eso los dos estaban muy claros. Severus esperó hasta que se pusiera de pie y miró la marca en su brazo. Ya a Harry no le sorprendía verla ni verlo haciéndolo. Inspiró mientras Snape comprobaba el estado. Sí, parecía enfadado. Harry incluso, se miró la sien en un viejo espejo sobre su cómoda. Parecía enrojecida y supuso que se trataba de la caída que había sufrido. — Estas cosas nos pasarán a ambos, muy a menudo. Tenía razón, pero esperaba que esos dolores de cabeza se acabaran pronto. No podía ir caminando por el mundo, desmayándose por todos lados y fingiendo demencia cuando alguien le preguntara. Alguien que no conociera lo que era ser la mitad de Voldemort.