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Historia 34899 — capítulo 12
Capitulo IX
Extrañas disposiciones
Ya había llegado el domingo y para Harry el fin de semana había resultado bastante tranquilo, a pesar de que tuvo que dedicarse, tanto a terminar sus deberes como preocuparse de los detalles de las próximas pruebas para el equipo de Quiddicht. Pero en ese momento en específico, estaba tranquilamente sentado bajo un árbol cerca del lago, el mismo en el que se había sentado muchas veces antes, después de los exámenes; dejando pasar las horas mientras escuchaba a sus amigos discutir.
-¿Y has vuelto a tener esos sueños extraños, Harry?- pregunto Hermione cambiando bruscamente de tema, pues estaba discutiendo con Ron a donde irían en su próxima salida a Hogsmeade.
-Eh…- fue la respuesta del joven, mientras se revolvía algo incomodo, después de todo esos sueños eran bastante personales- la verdad es que si…- termino por decir, para luego pasar a relatar el sueño en donde vio a su padre jugando Quiddicht con personas, al parecer, pertenecientes a la antigua Orden del Fénix.
-Vaya…- fue el único comentario que pudo salir de la boca de Ron, luego de escuchar el vivido sueño de su amigo.
-Sigo pensando, que son coincidencias- dijo la chica de cabello castaño, con un tono que desmentía sus palabras.
-No existen las coincidencias, solo lo inevitable (1)- hablo una voz en tono místico, que provenía de algún lugar de tras de ellos.
Los tres jóvenes se giraron sorprendidos y un tanto alarmados, hacia donde provenía la voz, pero solo encontraron a Luna con su aire de eterno descuido, por lo que suspiraron aliviados.
-Nos asustaste, Luna- dijo Ron con reproche, mientras la joven se acercaba al grupo y se sentaba sin mucho preámbulo frente al trío dorado.
-Hola, muchachos- saludo la chica, haciendo caso omiso a la pulla del pelirrojo.
-Hola, Luna- le saludo Harry, aunque fue el único, pues sus amigos parecían todavía algo descolocados con la interrupción de su rubia amiga.
-¿A que te referías con lo que dijiste antes?- pregunto Hermione, recobrándose por fin, del susto.
-No existe las coincidencias, solo lo inevitable- repitió la joven nuevamente con tono místico- es una frase que me la enseñaron hace mucho tiempo y cuando te escuche, la recordé.
-¿Y que significa?- pregunto Ron intrigado, nunca se le había dado bien las alegorías
-Algo así, como no se puede escapar del destino- dijo su novia algo vacilante, la filosofía no era un tema que se le diera muy bien.
Por otro lado, Harry pensaba que el sabia exactamente, lo que suponía el no poder escapar del destino.
-Yo más bien creo- dijo Luna, volviendo a su aire distraído de siempre- que se refiere a que podemos hacer nuestras elecciones, pero tras estas, hay ciertos encuentros o situaciones que son sus consecuencias y, por lo tanto, nos ayudarán en los próximos desafíos a los que debamos enfrentarnos.
Los tres muchachos quedaron en silencio sopesando las palabras de su extraña amiga, no pudiendo evitar encontrarle razón, ya que muchas de sus aventuras, habían sido resultado directos de sus decisiones.
-¿Y quien te la enseño?- pregunto Harry intrigado.
-Un amigo de la infancia, que viajo al extranjero un año antes de que entrara en Hogwarts- explico la muchacha- ahora que lo pienso era parecido y diferente a ti, Harry.
-¿Cómo puede ser eso?- dijo el pelirrojo, quien veía confirmada su suposición de que la rubia estaba loca después de escuchar esa frase tan contradictoria.
-Físicamente se parecen. Delgados, pelo oscuro y lentes (2)- fue la nueva explicación que dio la muchacha- pero es en la actitud donde son distintos. Harry es algo explosivo y valiente, mientras que este otro muchacho tiene un aire de sabio y siempre parecía que ocultaba algo…
-Entiendo, polos opuestos- dijo una pensativa Hermione, interrumpiendo a Luna, pero esta no alcanzo a escuchar esta apreciación, pues en ese preciso momento se escucho una voz gritar.
-LUNA!!- esta voz siguió gritando por un rato más, ya que la muchacha rubia pareció no darse por enterada de que la llamaban, hasta que se escucho más cerca al lugar donde el grupo se encontraba y se logro ver de quien provenía esos gritos- al fin te encontré…- dijo la persona recién llegada, que no era otra que Ginny- ¿Por qué me dejaste sola?
-Por que quería conversar con alguien más, para variar- dijo Luna con su acostumbrada delicadeza.
Esta sincera frase puso incomoda a la pelirroja, pero se tenso aún más al percatarse quienes eran los que conformaban el grupo que acompañaba su amiga, por lo que soltó un bufido, frunció el ceño para luego darse media vuelta y volverse por el mismo camino por el que se había venido.
Harry, al ver esto, se levanto rápidamente de donde se encontraba sentado y siguió a la chica, mientras la llamaba para que se detuviera y como está no había avanzado mucho, muy pronto la alcanzo, agarrándole por el brazo, para que se volteará y lo mirará.
-Ginny- hablo de forma conciliadora el muchacho- quiero hablar contigo, ¿Por qué no me dices la razón de porque estas tan molesta?, podría hacer…
-¡Ahora quieres hablar!- dijo la pelirroja, con voz enfadada- pero ya es muy tarde- agrego luego con tono triste- ahora soy yo la que no quiere hablar contigo- y sin agregar nada más se zafo del agarre de Harry y se alejo dejando al chico intrigado.
"Por lo menos ahora se algo" pensó el joven "está enfadada por que no hable con ella, pero ¿Qué demonios era lo que tenia que hablar con ella?". Con esto en la mente y tratando de recordar que era lo que se suponía que tenia que decirle a Ginny, el chico volvió a donde se encontraban Ron y Hermione.
-¿Y?- pregunto Hermione anhelante por que la pareja se hubiese arreglado. Pero Harry meneo la cabeza negando que hubiese pasado lo que ella esperaba, por lo que de nuevo se desanimo.
-Pero te dijo algo, creo que la escuche alzar la voz- dijo Ron, a lo que Harry asintió, contándole la conversación y lo que había sacado de ella- ¿Tu sabes algo, Luna?- pregunto luego el pelirrojo a la rubia.
-No ha mencionado nada- le respondió la joven, llenado de pesar a Harry, pues si Luna no sabia, era poco probable que alguien más supiera.
-Las mujeres son complicadas- reflexiono Ron, pero decirlo en voz alta le costo un golpe por parte de Hermione, para luego agregar- mejor vamos al Gran comedor dentro de unos minutos servirán la cena y tengo mucha hambre.
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Todos los estudiantes de Hogwarts se encontraban en el Gran Comedor terminado la cena, cuando la directora McGonagall carraspeo, para llamar la atención del alumnado.
-Como muchos de ustedes bien saben- comenzó la mujer- está escuela siempre le ha dado importancia a la uniónentre sus estudiantes. Por lo tanto,- agrego, yendo directo al grano- los profesores y yo hemos ideado un sistema para incentivarlo
Luego de esta declaración los presentes comenzaron a cuchichear nerviosos entre ellos, tratando de adivinar cual sería el famoso método, teniendo por seguro no sería muy divertido y conllevaría más responsabilidades de las que ya tenían. Paso un tiempo antes que los murmullos se detuvieran y que la directora se decidiera a volver a hablar para explicar el asunto que se traía entre manos.
-Con los profesores hemos ideado crear el sistema de tutorías, por lo que los alumnos de los cuatro cursos superiores tomarán bajo su responsabilidad a algún alumno de los tres cursos inferiores- explico finalmente la directora.
Esto provoco que se generaran nuevos murmullos, los que se alzaron por sobre lo que decía la profesora. Muchos parecían emocionados ante la idea y otros tantos, molestos.
-¿Te imaginas que uno de nuestros tutores fuera alguno de los héroes de la batalla de Hogwarts?- escucho Harry a una alumna de segundo que se encontraba cerca y que hablaba emocionadísima ante la perspectiva, a su compañera de banco.
-Algo me dice que será más trabajo para nosotros- le susurro Ron a Harry con tono bastante molesto, a lo cual el aludido solo se encogió de hombros.
-Pero, como dije anteriormente, deseamos incentivar la unión de la escuela- continúo nuevamente la profesora, alzando la voz para ahogar los murmullos- los pupilos serán de una casa distinta a la de sus tutores.
Con esta declaración la sala por fin quedo en completo silencio, ya que los alumnos se encontraban impresionados, pues esta nueva disposición sería un gran cambio en las reglas del colegio.
-Ya que esta es la primera vez que se hace algo como esto, los pupilos serán sorteados ahora y la participación obligatoria- apresuró a explicar McGonagall, mientras duraba el silencio- mientras que los derechos y deberes en que incurrirán ambos, les serán entregados mañana; para comenzar de inmediato con la innovación- cuando termino de decir lo último, aparecieron los cuatro jefes de casa, portando cada uno una copa, los cuales eran muy parecidos al cáliz de fuego, del torneo de los tres magos.
-En estas copas están los nombres de los alumnos de primer a tercer año de las cuatro casas y está última copa- dijo mientras entraba Flich con una quinta- tiene los nombres de las cuatro casas. Así que, mantengan el orden y pasaremos hacer el sorteo de inmediato.
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Aclaraciones:
*(1)*Frase no original, sino patentada por el grupo de mangakas CLAMP, esta ha aparecido en varios de sus trabajos.
*(2)*Hace referencia al personaje de Sakura Card Captor, llamado Eriol. Creado por el grupo CLAMP.