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Historia 34961 — capítulo 1
-Estoy tan feliz que podría echarme a reír en este mismo instante-dijo Ron, saltando de su asiento y contando los Galeones. Harry lo miró con los ojos chicos-. Pero no lo haré, porque no es bueno presumir los logros con gente no tan afortunada.
-Eres un…-susurró Harry, pero Ginny lo abrazó cariñosamente.
-Tranquilo, amor. Ya sabes que fue un golpe de suerte de Ron. Juro que esta noche le ganarás.
-Como sea… Gin, no creo que deberíamos ir esta noche-Ginny abrió los ojos escandalizada.
-¿Cómo?-Harry cabeceó hacia Hermione, quien venía con rastros de una noche turbulenta.
En seguida todos se callaron. Pero Hermione supo de inmediato de qué estaban hablando. Del maldito casino de los estúpidos Slytherins. Claro, como a ellos los habían invitado…
La historia era simple: Al creído de Malfoy y a su amigo Blaise se les había ocurrido hacer un casino. Habían invitado a la Elite del colegio… pero a ella no. Hermione no lo entendía. Bueno, entendía que no les cayera bien, pero por eso tampoco habrían invitado a Ron y menos a Harry. Aunque no quisiera admitirlo, y Harry insistiera en que era una tontería, ella quería ir. No sólo quería ir, sino que se sentía herida en su amor propio. Además, ella era buenísima en el Poker y el Black Jack. ¿Cómo no la iban a dejar jugar el juego al que llamaba suyo?
-Hola, Herms-saludó Harry.
-¿Y cómo les fue en el casino?-preguntó Hermione esbozando una sonrisa falsa.
-Mal, es en realidad una bobería-dijo Harry, en parte porque estaba enojado por haber perdido mucho dinero y en parte para subirle la moral a su amiga.
-Pero eso lo dices porque no te fue bien. ¡Yo me divertí muchísimo!-exclamó Ron. Ginny lo pateó por debajo de la mesa-¡AU!
-Hermy, lamento que no te hayan dejado entrar. Es una estupidez de su parte.
-En realidad da igual… Sólo que no me agradó estar excluida. Es lo de menos. Y bueno,-dijo, tratando de sonar alegre-, jugaron Texas, Caribean o…
-¿De qué hablas?-preguntó Ron confundido.
-Son clases de poker.
-Son muggles. Aquí el único Poker que se conoce-explicó Ginny-es uno que los muggles también conocen. Es, para nosotros, el único poker. El que se juega con cinco cartas en mano, cerradas.
-Ah, pues es facilísimo.
-claro, si hasta Ron ganó-dijo Harry para molestar. Ron lo miró enojado y contraatacó:
-Bueno, al menos GANÉ.
Siguieron comiendo en silencio, pero Hermione apenas podía sostener el tenedor sin temblar de la rabia. El recuerdo de ayer todavía estaba fresco en su memoria.
-No se si esto sea buena idea Gin-dijo Harry, aflojándose la corbata que su novia le había obligado a usar, mientras que ella obedecía al pie de la letra la parte de la invitación que decía "Traje de gala obligatorio" usando un vestido de fiesta dorado simple, cerrado y elegante.
Mientras que los otros tres sólo se habían puesto jeans y una polera o camisa en el caso de Harry y
Ron. Hermione se encontraba un poco aturdida, fuera de lugar. Había ido como acompañante de Ron, ya que a ella no la habían invitado formalmente, pero la invitación decía "con un acompañante". En fin, estaban en la puerta de la sala multipropósitos, donde Crabbe y Goyle estaban vestidos con traje negro y usaban lentes del mismo color. Parecían unos verdaderos guardias de seguridad.
-¿Entradas?-preguntó Goyle. Ginny mostró las tres entradas con solemnidad, como si fuera un verdadero casino. Harry rodó los ojos. Crabbe abrió la puerta, pero no se distinguió nada de lo que había adentro. Los cuatro se adelantaron pero Goyle los detuvo-Ella no entra.
-¡¿Qué?!-preguntó Ron-. Pero si es mi acompañante. La invitación decía…
-También decía "nos reservamos el derecho de admisión". Pues ella no está admitida.
-¿Cómo?-preguntó Hermione indignada.
-Miren, yo sólo obedezco- hermione murmuró un "igual que siempre"-. Pero puedo llamar a los jefes si desean.
-Eso-dijo Ginny con autoridad.
Entonces Cho Chang, con un sobrio vestido azul y el pelo ondulado y suelto, llegó caminando acompasadamente. Saludó a todos con la mirada y un asentimiento de cabeza, mostró la invitación y entró, con Goyle detrás de ella. Dos veces ya habían abierto la puerta y no habían podido ver nada. Eso sólo aumentaba la ansiedad de Harry, quien no sabía con qué encontrarse en ese lugar.
Al segundo salió Goyle seguido de Blaise, pero la puerta no se cerró, dejando escuchar dos voces:
-Pansy, tú no tienes qué hablar en esto. Ve a jugar.
-¡Pero Draki…! ¡Soy tu novia!
-Que no me digas Draki…
Salieron finalmente el rubio, vestido todo de negro, y su novia Parkinson vestida de rojo colgándosele del brazo. Malfoy tenía un brillo de superioridad en los ojos, como si supiera que aquello pasaría y estaba preparado para ello. Se inclinó y le susurró algo a Blaise, quien asintió y les sonrió a los otros tres.
-Draco hablará con su amiga, pasen por aquí.
-¡Ni hablar!-dijeron Ginny Harry y Ron al mismo tiempo.
-Ella no se quedará sola con ese im… su amigo.
-Tranquilos, chicos-los tranquilizó Hermione-. Esta bien.
-Pero…
-¡pero está bien, Ron!-se adelantó a decir Hermione, quería aclarar las cosas con Malfoy y dejarle en claro que con ella no se jugaba.
-Granger-ronroneó Draco con un tono igualmente seductor y escalofriante.
-Malfoy-dijo ella simplemente-quiero que me dejes entrar.
-Eso es obvio…-Draco se acercó peligrosamente a ella. Pegándola contra la pared. Hermione no se había dado cuenta de lo amenazante que podría volverse Malfoy, incluso estando solo, ahora parecía imponente.-Pero no estás vestida de etiqueta… no permito traperos en mi casino…
-Pero Harry y Ron…
Draco esbozó una sonrisa cruel y empujó a Hermione contra la pared, acercando sus labios a su oído.
-Lo más importante, HERMIONE, es que TÚ eres una sangre sucia. Podrás ser muy lista, hasta guapa, pero eres una impura, y no mereces nada, pero nada de lo que yo pueda ofrecerle a la Elite de este colegio.
-¡Cállate!-gritó Hermione empujándolo y corriendo con lágrimas en los ojos.
¡Estúpido!
Eso era.
Un estúpido, engreído y cruel.
Pero no más. Nunca más, la distinción de sangre acabaría cuando el pateara su trasero apostador de suficiencia. Ella ganaría, vencería a Draco Malfoy aunque fuera lo último que hiciera en su vida. Aunque le valiera la expulsión de Hogwarts, se vengaría. Levantó la cabeza y se encontró, sólo por un segundo, con los gélidos ojos de Malfoy. Éste le sonrió, y ella le devolvió la mueca de suficiencia.
Era un reto.