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Historia 34965 — capítulo 10

Ya habían pasado dos meses y en tan solo un par de días sería navidad, el clima y se había vuelto bastante frio, el lago estaba cubierto por una gruesa capa de hielo y el pasto tenía una cubierta de cincuenta centímetros aproximadamente de nieve. El clima en sí no era el mejor para estar encerrado en un viejo y frio castillo, pero si a eso le agregas la presencia de los dementores se vuelve un ambiente verdaderamente detestable.

Por lo mismo varios alumnos habían abandonado el castillo, algunos tenían miedo y se fueron por voluntad propia pero otros como los hermanos Riddle habían vuelto a casa por petición de sus padres.

Unos días antes de que los alumnos partieran a casa:

-¿Te quedaras en el castillo para navidad?- pregunto Gretel mientras las tres amigas caminaban por los pasillos del colegio.

-¿Para quién es la pregunta?- dijo Stephanie algo distraída.

- Las dos pueden contestar.

-No creo, mamá se puso histérica cuando se entero que hay dementores en Hogwarts-dijo Meredid.

Stephanie solto un largo suspiro de desesperación y contestó:

-Gretel en verdad eres o muy distraída u olvidas todo. Hace unos día mi madre me envió una carta diciendo que no me iba a dejar quedarme ¿si quieres puedo leerte la carta de nuevo?- dijo la chica sacando una bola de pergamino de su túnica-. Querida Stephanie, espero estés bien, excelentes calificaciones, estoy muy orgullosa, etcétera, etcétera, etcétera- dijo la chica poniendo cara de aburrimiento mientras pasaba rápidamente los ojos por la larga carta de su madre-; en fin eso no es importante, mmm… ¡oh! Aquí está la parte que dice que debo de ir a casa. No voy a dejar que lo niegues esta navidad tú y tu hermano van a venir a casa a pasar la navidad, el año pasado se quedaron en el colegio pero quiero que esta vez estén acá. Los estaremos esperando en la estación el veinte de diciembre y más les vale que estén aquí.

-¡Maldición!

-¿Qué?

-Mi madre quería que yo fuera pero me negué y le rogué para quedarme aquí porque creí que ustedes e quedarían pero veo que no, así que ahora tendré que mandarle una carta diciendo que siempre si voy a casa- dijo Gretel simulando enfado.

-Quizá algún día nos veamos ¿Qué opinan?

- Creo que es una buena idea, hay que mandarnos lechuzas y así podemos ver qué hacer.

-Suena divertidos- dijo Gretel-. Quizá Stephanie nos invite a su casa, apuesto que debe de ser enorme y así también veremos a Draco y tal vez a Michael.

-¡Por Merlín, Gretel! Solo me quieres para poder estar un poco cerca de Michael, pero claro veré si pueden ir a mi casa, sería divertido, aunque solo me quieran por mi hermano.

-¿Es cierto que en tucas hay cosas de magia oscura?

-Sí, hay varios libros, artefactos, venenos, muchas cosas pero nadie las usa o eso creo yo.

-Creo que ya no quiero ir a tu casa.

-Oye no están por todo lados, creo que la casa de Draco da más miedo.

-¿has estado en su casa?- preguntó Gretel con una mirada pícara mientras las tres se sentaban en una banca que estaba en el pasillo que daba hacia los jardines.

-Claro, montones de veces.

-¿Me preguntó por qué será?

-Es mi amigo y amigo de mi hermano y sus padres son amigos de los míos, algún día tenía que estar ahí, creo que hasta eh dormido en su casa.

-¡wow!

Stephanie estaba sentada sobre su cama observando cómo caían los copos de nieve y se imaginaba como estaría el castillo en estos momentos. Extrañaba a sus amigas, no las había visto desde el veinte y no había recibido alguna lechuza de ellas.

Pasaba todos los días con Draco y su con su hermano, estaba acostumbrada a estar con ellos pero algunas veces necesitaba que sus amigas estuvieran ahí, con ellas podía hablar de más cosas pues sabía que Draco y su hermano no entenderían aunque la mayoría del tiempo intentaban comprender a la chica.

-¡Stephanie!- dijo Michael golpeando fuertemente la puerta de la chica.

-¿Qué quieres?- contestó esta, saliendo de sus pensamientos.

-¿Podemos entrar?- dijo la voz de Draco desde el otro lado de la puerta.

-…Claro - dijo la chica parándose de un salto y acomodándose la corta falda que usaba.

Los dos chicos entrarony la chica los miró esperando que dijeran algo.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó la chica que sentía como la mirada de Draco la recorría de pies a cabeza.

-No tenemos nada mejor que hacer- contestó Michael aventándose sobre la cama de la niña.

-¿Y por eso vienen a echarse sobre mi cama?

-¿Quieres salir?

-¿A dónde?

-No lo sé, cualquier lugar es bueno.

-Tienes el profeta- dijo Draco tomando el periódico del tocador de la niña- ¿hay algo interesante?

-No lo sé, no lo eh leído.

-¡Miren!- dijo el rubio facilitándole el diario a los hermanos.

-¿Otro ataque de mortífagos?- dijo Stephanie leyendo el título del artículo.

-No creo que sean muggles como dijo mi papá.

-Yo tampoco, hay algo que no nos quieren decir ¿por qué?

-Ni idea.

-Mmm

-En fin, no creo que sea importante- dijo Michael aventando el periódico pero Stephanie se quedó pensativa, estaba segura de que algo estaba pasando, algo que envolvía al mundo muggle y al mágico.

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