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El camino a lo desconocido — capítulo 46
La gente comenzó a gritar, todos festejaban, los primeros que llegaron hasta mí fueron Ron y Hermione, luego Neville, Ginny y Luna, ahí estaban todos, Flitwick, Sprout, Hagrid, Kingsley, McGonagall, todo el mundo se acercaba a mí, deseando estar conmigo, festejar conmigo, porque al fin, esto había terminado, pero yo no quería, necesitaba estar solo, estar con los que quiero, con mi familia, dar el pésame a aquellos familiares de los que murieron, los Weasley, Andrómeda Tonks.
Las noticias comenzaban a llegar los manipulados con la maldición imperius volvían a ser ellos mismos, los mortífagos que quedaban huían mientras que otros eran atrapados, los inocentes que habían sido llevados a Azkaban eran liberados y Kingsley había sido nombrado temporalmente Ministro de Magia.
El cuerpo de Voldemort fue puesto en una cámara junto al vestíbulo, lejos de los cuerpos de Fred, Tonks, Remus, Colin y cincuenta estudiantes que habían muerto luchando. Todos parecían estar recuperándose. Las mesas fueron puestas de nuevo y la gente se sentó sin importar la casa y los colores, me senté junto a Luna.
- Si yo fuera tú, querría algo de paz y tranquilidad.
- Me encantaría
- Yo los distraeré, una tu capa. ¡Oh miren, un Blibbering Maravilloso!
Me metí bajo la capa y caminé por el Gran Comedor, logré ver a Ginny, con la cabeza sobre el hombro de su madre, quería hablarle, pero ya tendríamos tiempo después. También estaba Neville, con la espada de Gryffindor junto a su plato mientras comía y rodeado de admiradores. Incluso los Malfoy estaban ahí, en un rincón, como inseguros de si debían o no estar ahí. Seguí avanzando y entonces los encontré, a los dos con los que de verdad quería estar.
- Soy yo - murmuré - ¿Vienen conmigo?
Quería dormir, descansar, pero antes de todo eso tenía que decirles la verdad a ellos dos, después de todo, siempre estuvieron a mi lado, y debían saber todo. Les conté todo lo que había visto en el pensadero y lo que ocurrió en el bosque, entonces llegamos al lugar donde necesitaba estar. La oficina de Dumbledore.
- ¿Podemos subir? - le pregunté a la gárgola
- Paso libre - gimió la estatua
Todos los directores de Hogwarts gritaban y aplaudían, estaban felices de que al fin hubiera terminado, pero sólo quería hablar con Dumbledore, así que los hice callar a todos y escogiendo muy bien mis palabras me dirigí a él únicamente.
- Lo que estaba oculto en la snitch, lo dejé caer en el bosque. Se dónde exactamente, pero no voy a volver a buscarlo. ¿Está de acuerdo?
- Mi querido muchacho, lo estoy. Una sabia y valiente decisión, pero no es menos de lo que yo habría esperado de ti. ¿Alguien más sabe dónde cayó?
- Nadie. Sin embargo voy a conservar el regalo de Ignotus.
- Por supuesto, Harry, es tuya para siempre, ¡hasta que la pases!
- Y luego está esto - levanté la varita del saúco -. No la quiero
- ¿Qué? - dijo Ron ruidosamente - ¿Estás loco?
- Sé que es poderosa. Pero estaría mucho más contento con la mía. Así que…
Busqué en la bolsa que tenía en el cuello y saqué las mitades de la varita de acebo que todavía estaban conectadas por la hebra de pluma de fénix. Hermione había dicho que no podía se reparada, hasta Ollivander dijo que no era posible arreglarla, pero algo me dijo que tenía que intentarlo, si esto no funcionaba, nada lo haría.
- Reparo -Ambas partes de la varita se unieron y salieron chispas rojas de ella, sabía que había funcionado -. Pondré la varita del saúco otra vez donde estaba. Puede quedarse aquí. Si muero de muerte natural como Ignotus, su poder se romperá, ¿no? El anterior amo nunca habrá sido derrotado. Ese será su final. - Dumbledore asintió.
- ¿Estás seguro?
- Creo que Harry tiene razón - dijo Hermione tranquilamente
- Esta varita da más problemas de los que vale. Para ser honestos, ya he tenido suficientes problemas para toda una vida.
Salimos de la oficina, sólo quería descansa, dormir por horas sin que nadie más me molestara. Todos estaban en el Gran Comedor celebrando aún, sólo estábamos nosotros tres fuera de eso. Quería ver a Ginny, pero volví a pensar, ya tendríamos tiempo, ahora el tiempo era lo que menos me preocupaba.
- Bajen sin mí - les dije al llegar al pie de las escaleras -. Iré a dormir un rato.
- De acuerdo - dijeron y se marcharon.
Llegué a la entrada de la torre, la Dama Gorda estaba tirada en su retrato con una bruja muy delgada y ambas parecían ebrias.
- ¡Mi querido niño! ¡Lo has logrado! - gritó ella - ¡Venciste al fin!
- ¿Cree que podría dejarme pasar? Necesito dormir - le dije intentando no sonar grosero
- ¡Por supuesto! ¡Pasa!
Entré a la sala común, estaba desierta, era como bajar en vacaciones de Navidad cuando todos se habían ido. Subí a mi antiguo dormitorio y me quité los zapatos.
- ¿Kreacher? - se escuchó un crack anunciando su llegada
- ¿Me llamó el amo?
- Tengo hambre, ¿podrías traerme un par de sándwich?
- En un segundo, amo Harry - volvió cinco minutos después -. Aquí tiene
- Gracias, Kreacher.
Comí unos cuantos y me tiré en la cama sin vestirme. No me dí cuenta en qué momento me dormí. Segundos después estaba en el bosque, pero era diferente, no había señales de lucha, caminé un poco, estaba asustado, no sabía qué hacía ahí.
- Felicidades, campeón - ¿era papá? -. Lo conseguiste
Miré hacia atrás y ahí estaban ellos, una vez más, eran ello: papá, mamá, Sirius y Remus, pero había alguien más ahí, Snape.
- Sabemos qué te estás preguntando en este momento - dijo la voz serena de Remus
- Sí, ¿Qué diablos hace Quejicus con nosotros? - ese definitivamente era Sirius
- Canuto, por favor - ¿era cierto? ¿Papá defendiendo a Snape?
- Sé que quieres hablar con él, cariño - dijo la dulce voz de mamá mientras se acercaba a Snape y lo tomaba de la mano para guiarlo ante mí, no pude decir nada.
- Lo lograste, Potter - ya no mencionaba mi apellido con el desprecio de siempre
- Gracias a usted, profesor - le tendí la mano -. Gracias a todos ustedes.
Entonces mamá y papá me abrazaron, no era un sueño, podía sentirlos, pude sentir el aroma a manzana de mamá, los fuertes brazos de papá rodeándonos, y Sirius, y Remus, hasta él… se quedó mirándonos desde lejos, sus ojos estaban empapados en lágrimas. Sé que se sentía culpable, porque por él yo me quedé sin familia, por la causa en la que él luchaba, por él murieron mis padres, por Voldemort murieron Remus y Sirius, pero eso había terminado, y lo había hecho gracias a él, había sido un hombre verdaderamente valiente y yo lo había perdonado. Me solté del abrazo de los demás y me acerqué a él, jamás en algún momento de mi vida pensé en que llegaría a hacer eso, pero lo hice, me acerqué a él y lo abracé.
Se quedó petrificado, no supo cómo reaccionar a eso, de pronto fue como si despertara del trance y me golpeó torpemente la espalda, su rostro ya no mostraba dureza, volvía a ser el chico inocente que espiaba a mamá detrás del seto, volvía a ser el Severus Snape que fue el mejor amigo de mamá.
- Es hora de irnos, Sev - le dijo mamá tomándolo de la mano de nuevo -. Harry tiene que despertar, lo están esperando.
Me soltó y volví a verlos, ahí frente a mí, papá abrazaba a mamá por la cintura, mamá tomaba de la mano a Snape como si nunca se hubieran peleado, Sirius y Remus, a ambos lados de papá, esa era mi familia, la familia que debía tener en vida, pero que por azares del destino me había sido arrebatada, ahora sólo sabía que algún día, la familia volvería a estar unida, cuando la muerte llegue, ellos estarán esperándome al final del camino.
- Nunca olvides lo mucho que te amamos, cariño - me dijo mamá
- Ni lo orgullosos que estamos de ti, campeón
- Tienes que ser el mejor auror y patear traseros, sé un digno ahijado mío, Harry
- Cuida de Teddy por mí, dale el hogar que no pude darle
- Lo haré, siempre estarán en mis pensamientos - miré a Snape -, todos ustedes
- De verdad siento haberte arrebatado tu familia, Potter, si pudiera evitarlo…
- Las cosas serían diferentes y tal vez ahora yo estaría muerto, con ustedes. No se preocupe, las cosas debían ser así, yo ya lo he perdonado.
Una lágrima cayó por su rostro y luego mamá se dio la vuelta y comenzó a caminar de la mano de los dos hombres que la amaron hasta la muerte en vida, y seguido de los dos mejores amigos que pudo encontrar. Los seguí mirando hasta que desaparecieron, entonces todo se disolvió, estaba en la nada, traté de enfocar mi vista en algún lugar, estaba en el campo, en el claro en que había jugado al quidditch con Ron, Hermione y Ginny, pero había otros chicos volando. Había dos chicos de cabello negro azabache jugando de un lado, uno tenía anteojos, el otro no, mientras que una niña de cabello rojo intenso gritaba animándolos. Del otro lado del campo había otra chica de cabello castaño enmarañado y un chico de cabello azul turquesa, mientras que eran animados por un pequeñín pelirrojo, no sabía lo que significaba, estaba a punto de llegar cuando escuché una voz gritar.
- ¡Harry! ¡Despierta! - era Ron, intentaba que despertarme
- ¿Qué pasa?
- Levántate, tenemos que estar listos en dos horas
- ¿De qué hablas, Ron?
- ¡El homenaje para los caídos!
- ¿Tan pronto?
- Dormiste más de lo que crees Harry, ya es cuatro de mayo
- ¿Dormí más de veinticuatro horas?
- Así es compañero, así que levántate, báñate y vístete, aquí hay un par de túnicas que te vendrán bien.
Estar ahí, una vez más, un año después de lo de Dumbledore me hizo sentir que se repetía todo, pero esta vez era distinto, porque a pesar de todo, había valido la pena, sus muertes no habían sido en vano, igual que como dijo Remus, él había muerto peleando por un lugar mejor en el que Teddy pudiera vivir, eso me reconfortaba, saber que por lo menos habíamos logrado un mundo mejor para todos aquellos que venían o acababan de llegar al mundo.
Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D