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Historia 35023 — capítulo 1
La familia Gaunt llegaba a la casa cercana a Little Hangleton. Un apuesto chico pasaba por allí, a caballo, era un muggle.
-Bienvenidos, familia Gaunt, espero que les guste el pueblo- saludó Riddle, y Merope lo miró fascinada. Marvolo arrastró de las manos a sus hijos Morfin y Merope a la casucha, y los tres entraron.
No era espaciosa, pero parecía muy cómoda. Merope corrió a la cocina, y se ocupó de la comida, mientras que los otros miraban el anillo feo de Marvolo, con el escudo de armas de los Peverell.
-¿Cuando lo adquiriste, padre?- preguntó en pársel Morfin, y Marvolo examinó el anillo, como decidido a encontrar un grabado.
-Hace poco- contestó-. Sabes que mi padre murió hace un mes, y me dejó este anillo. Es una reliquia. Hace muchas generaciones que los pasan.
-¿Y el relicario?- preguntó tímidamente la chica, haciendo guisado.
-También. Era de mi madre. Era del mismo Slytherin.
-¿Estuviste en Slytherin, en Hogwarts, no, padre?- preguntó Morfin, examinando el relicario que su hermana tenía en el cuello.
-Claro. Toda mi familia estuvo allí. Y ustedes también. Terminaron sus cursos correctamente, aunque tú, Merope -la aludida se ruborizó- tuviste peores notas que tu hermano. Una vergüenza para el linaje.
Merope se ruborizó más aún, y sirvió la comida, y comieron, Morfin miraba a Riddle, que pasaba de nuevo por allí, con una chica joven, también muggle.
-Merope, me extraña que no hayas hechizado ni maldicho a nadie en Hogwarts. ¿Por qué?- dijo Marvolo, limpiando el anillo feo de los Peverell.
La chica negó, y sus ojos bizcos centellaron.
-Yo fui el más horrible de mi clase- dijo orgulloso Morfin-. Usé el Cruciatus contra una sucia Gryffindor, y nadie me descubrió.
-Te felicito, hijo- dijo solemne el hombre, mirando con desdén a su hija. Merope, avergonzada, caviló sobre si había algún motivo por el que los Gaunt se enorgullecieran de ella, pero se rindió. Ella siempre era la oveja negra. Los méritos los sacaba Morfin, y cuando por fin a Merope se le activaron los poderes mágicos, fueron tapados por Morfin, y Marvolo, que nunca había visto poderes en la chica, pensaba que, junto a Helen Gaunt, había dado a luz a una asquerosa squib. Vio la magia que había en ella cuando conocieron a los Mulciber. Merope había estallado de llantos cuando Hugh, el padre de los niños, había azotado a la niña, y ella, como respuesta, hizo que su pelo desapareciera. Helen había viajado, trabajaba (contra la voluntad de Marvolo) en el Ministerio, y en ese momento, averiguaban cosas sobre asuntos feos de la magia en Asia.
-¿Cuando regresará Helen, Merope?- inquirió Marvolo, y la chica se atragantó con el guisado.
-No... lo se... Me envió una lechuza hace tres días...
-¡¡Nunca mencionaste eso, asquerosa!!- gritó enfadado el hombre, levantándose con fiereza, y sacudió a su hija.
-Lo... lo olvidé... ¡Suéltame, me haces daño!- sollozó Merope, y el hombre, la arrojó al suelo.
-Asquerosa...- Morfin lo encontraba divertido. No había sido su madre la que había enviado la carta, había sido él mismo.
-Te la mostraré...- susurró asustada la joven, corrió a su baúl, y sacó un viejo pergamino.
"Querida Familia:
No volveré nunca más.
Adios.
Helen M. Gaunt".
-Esta es tu letra... Morfin...- observó Marvolo, y a Morfin le dio un susto de muerte. Salió corriendo de la casa, y aterrizó a los pies de Cecilia, la amiga de Riddle. La chica tosió disimuladamente, y siguió su camino, como si no hubiera visto nunca al muchacho, que sacó su varita, pero Tom llegó, y acompañó a Cecilia hasta su casa.
-¡¡Morfin!! ¡¡Cuidado!!- chilló Merope, llorando, y Marvolo iba hacia su hijo hecho una furia. El joven no ofreció resistencia, y el hombre le dio un buen golpe en la cabeza.
-¡Le haces daño, Gaunt!- exclamó Tom Riddle, que había sentido los llantos de la joven.
-Tú vete por donde viniste, muggle- dijo en lengua pársel Morfin, como los muggles no entendieron los silbidos, se fueron asustados. Los Gaunt regresaron a la casa, y el padre de Tom Riddle hizo una denuncia contra Marvolo. La policía local de Little Hangleton fue hacia la casa, y Merope atendió.
-¿S... sí?- tartamudeó. Nunca había visto policías.
-Tenemos una órden de arresto contra Marvolo Gaunt. Por agresión contra su hijo, Morfin, según tengo entendido- dijo el policía.
-No sé de que me habla, señor...- murmuró colorada la chica, y Riddle, que pasaba (sí, otra vez) por allí, escuchó y se asomó.
-Policía, no es necesario. Mi padre ha retirado la denuncia- dijo apresuradamente el joven. Merope quedó más colorada, y los dos, policía y Tom, miraron el aspecto extraño de la muchacha. Era un vestido holgado, muy sucio y manchado.
-¿No te cambiarías de ropa, Merope?- dijo extrañado Tom Riddle, y el policía se fue.
-Es que... así me siento bien...- pero el muchacho no le creyó.
-¿Es que no tienes ropa adecuada?- susurró aterrado Tom, y Merope negó, confesándole lo que vivía.
-Los Gaunt son pura basura... Incluída tú, Merope- dijo Cecilia, y Tom se ruborizó ligeramente. Merope miró herida a la chica, y esta se dio cuenta, porque empezó a galopar hacia su casa, y Tom la siguió.
-Cualquier cosa, me dicen y los ayudo, Merope...- dijo Tom, y se fue detrás de la que amaba.