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Historia 35042 — capítulo 3
Oh, dios! Oh, dios! Me estaba mirando cada vez que me movía y creo que iba a conseguir que me cállese de bruces ¡por dios me estaba poniendo nerviosísima! ¿Porque tiene que ser tan perfecto? ¿¡Porque me tiene que mirar!? A ver comprendedme quiero que me mire ¡por supuesto! Eso me hace que me sienta eufórica, ¿¡pero a que precio!? ¿Al de quedar en ridículo delante de todos y delante suya en cuanto me fallen las piernas? No, gracias. Prefiero que directamente no me mire, vamos que no sepa ni que existo. No se a cuanto iban ni si iba perdiendo el equipo que supuestamente debía de animar, tampoco me enteraba muy bien de la conversación que tenían las amigas de mi primo, que irónicamente eran muy agradables y me caían bien además creo que yo las caía bien. Pero claro no podía ni prestar atención porque estaba notando sus ojos en mi todo el rato, sin interrupciones.
-¿A que si Candy?-dice Mar e intento recordar que es lo ultimo que había dicho... era... era... ¡Que quería unas converse nuevas! ¿Pero que color había dicho?
-Umm... lo siento no escuche bien.
-Que las converse así con dos lengüetas y dos colores son perfectas.
-¡Ah, por supuesto! Yo me compre las azules por mi cumpleaños, me encantan.
-¡Aaah! ¿Que pie usas?
-Treinta y nueve-
-¡Vale pues me las tienes que dejar!-me corta Mar totalmente emocionada, hace un calor abrasador y el sol me da en la cara, empiezo a rebuscar las Ray-Ban en el bolso, las saco y nada más que me las he puesto siento que algo vibra y empieza a sonar Invisible, es mi móvil. Le cojo y le dejo el bolso a Mar mientras me alejo un poco de donde están todos para poder escuchar bien.
-¿Si?
-¿Candy?
-No, el cura de Benavente, ¿eres tonto?
-¡Bueno, bueno! ¡Tranquila!-es Marcos, mi "ex". Si, con comillas, luego os explico con más detalles.
-¿Para que llamas?
-Puuues... para ver que tal estas... si ibas a volver pronto o no se...
-¡Mira que eres pesado, chaval! 1. Voy a volver cuando quiera, y no te voy a decir cuando es eso. 2. Aunque vuelva te deje claro que entre tu y yo...
-¡Oh, vamos Candace no seas-
-¡Candy! Candy, no es tan difícil ¿sabes?
-Pero cuando te pones así no te pega el nom-cuelgo el teléfono y vuelvo a dentro.
¡Dios! Ya me ha puesto de mal humos, si es que no hay quien le aguante. Ah, las comillas. Pues muy simple, nunca tuvimos nada serio. Estábamos a rollos por así decirlo de vez en cuando nos liábamos y emm... nada más. Si, vale podréis pensar que soy una guarra o lo que queráis, pero no. Porque aquí digamos que es lo que se lleva y por lo menos yo me liaba con el y ya, no había más; tengo amigas que son peores a si que mejor no hablar muy alto. Pero bueno ahora os preguntareis como podía estar con el, pero es que es muy mono cuando no es un pesado asquerosamente incordiante ósea en el 25% de los momentos es mono. Antes era al revés, era más mono que pesado pero empezó a coger confianza y a la mierda con todo, además de que todo hay que decirlo: esta muy bueno, aunque después de el dios Griego que acabo de conocer creo que se queda como un chico del montón. Me siento donde estaba antes pero bastante más enfadada, Mar me mira con mala cara mientras me devuelve el bolso.
-¿Quien era?-la miro con una expresión que claramente dice: "¡Pero serás cotilla!"-Oyes es que has venido con una cara de pocos amigos que das miedo y me preguntaba quien te ha puesto así...
-Era un pesado que no tiene otra cosa que hacer que atosigarme. ¡Dios! No le aguanto-levanto las manos al cielo y suelto una carcajada, me he quedado completamente desahogada después de decirlo.
-Oh, se parecerá a alguien...-veo que mira a Nate de reojo y me sorprendo.
-¿A que te refieres?
-Pues no es exactamente a lo que tu te refieres creo, pero le encanta hacerte rabiar a mi y a cualquiera de las chicas. Dios, no he visto chico más molesto pero más perfecto en mi vida-suspira dramáticamente y nos echamos a reír. Vale si antes no tenía posibilidades ahora menos. Ella no se era divina, morena y alta, su cara tenía forma de corazón y su pelo era completamente liso, lo llevaba por encima de los hombros y el flequillo recto. Éramos bastante contrapuestas aunque nos parecíamos en muchos aspectos. De repente sentí mi móvil vibrar en mi mano y sonó la canción de Taylor por segunda vez en quince minutos, supuse que sería Marcos pero cuando mire la pantalla vi que no tenía agendado el número, me alejo un poco y contesto.
-¿Si?
-¿Candy?
-La misma, ¿quien eres?
-Mira a tu izquierda...-me extraño y me doy la vuelta para mirar donde decía, se me calló el alma a los pies al ver a mi dios Griego con el teléfono en la oreja y saludándome con la mano, eso era demasiado de película para estar pasándome-No como, puedes acercarte...
-Ahora voy-cuelgo y voy andando hacía donde esta, un pequeño parque no muy alejado de las canchas.
-Buenas tardes-esa sonrisa es matadora.
-¡Hola!-alegre, y vivaracha sin demostrar la vergüenza que me da hablar con él.
No se que íbamos a hacer ni que le iba a decir pero me daba igual, me había llamado, no se de donde saco mi numero, y como en una película estaba a cinco metros de mi pero tiene ese detalle de llamarte y dejarte completamente sorprendida ¿para contar con un factor más? ¡Si no lo necesita! Sonrío y me siento a su lado en el banco. ¿Esto es un sueño? Vale, pues como alguien me despierte juro que le mato sea quien sea...