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Historia 35042 — capítulo 5
Gire sobre mi misma para colocarme boca abajo en la cama y ocultar así mi cara en la almohada y tirando mi móvil al suelo ya de paso.
-Vamos Candace que dice mi madre que te levantes-ese era mi primo, también en la habitación.
-No es tan dificil decirme Candy, ¿sabes?-mi voz sonaba ronca y amortiguada por la almohada.
-El caso es que te tienes que levantar.
-Cuando despejeis mi habitación...
-Si en diez minutos no te has levantado te levanto yo.
-Uy, que miedo...
Escucho la puerta cerrarse tras de mi y me levanto de la cama. Me dirijo al armario y me doy cuenta de que tenia toda la ropa donde mi abuela, o al menos la ultima vez que la vi estaba allí. La habitación esta en tinieblas por o que no veo que hay algo en el suelo y me caigo de bruces armando un jaleo tremendo.
-Mierda...
Me levanto con cuidado e intentando no hacer más ruido para que esto no se llne de nuevo de gente. Camino con cuidado mirando aun el suelo y llego a la ventana, abro la persiana de un tirón. ¡Por fin, luz! Doy media vuelta sobre mis talones y miro al suelo intentando ver con que me he chocado antes y casi por arte de magia ahí esta mi maleta. Seguramente mi madre ha venido antes de que me levantase y me ha traído la ropa. Sonrío y empiezo a deshacer la maleta colocando la ropa en el armario que mi tía había vaciado para mi. Una vez todo dentro me quito el pijama y cojo unos shorts vaqueros, también cojo una camiseta azul de manga corta, preciosa por cierto, y me pongo unos calcetines para luego calzarme las converse que a saber donde están. Una vez vestida cojo el neceser abro la puerta un poco y me asomo, miro a mí alrededor y al darme cuenta de que no hay nadie salgo. Me encierro en el baño lo más rápido que puedo, vamos ni que fuese una fugitiva para andar escondiéndome así de todos. Me miro al espejo y me doy cuenta de porque me escondo: Tengo unos pelos que joder... Me lavo la cara y abro mi neceser, me lavo los dientes aunque aun tengo que desayunar. A ver, me miro el pelo y definitivamente es indomable pero no pienso salir así del baño a si que mejor ponerse manos a la obra... Cinco litros de agua, dos de espuma y tres años, para ponerme bien el coletero, después la misión esta cumplida. El pelo recogido en una goma, una especie de moño bastante desmontado y un montón de rizos cayendo sueltos por delante, presentable. Recojo todo y salgo del baño. Bajo las escaleras para ir a la cocina pero no veo a nadie en ninguna parte de la casa.
-¿Hola?-digo en voz alta esperando respuesta.
Nadie responde pero no me importa. Abro la nevera y tras sacarun donuts y el zumo de piña me siento en la mesa. Echo el zumo en el vaso y desayuno, no hay nadie por lo cual me toca recoger y fregar. Una vez todo en orden salgo de la cocina y subo escaleras arriba, nadie. Subo a la guardilla esperando que no haya nadie tampoco y tengo razón, no hay ni dios. Ahora mismo estoy muerta de miedo, normalmente me gusta estar sola en casa. Pero en mi casa no aquí. Bajo corriendo y escucho ruidos, es la madera, es la madera. Me lo repito una y otra vez pero es que cuando tienes miedo todo te parece mucho más ruidoso y escalofriante. Me pongo las converse a toda leche y me voy hacia la puerta. No abre, mierda, mierda, mierda. Se escuchan más ruidos que probablemente sean de la nevera pero no voy a comprobarlo. Doy una vuelta a la llave, miro hacia atrás, otra vuelta y vuelvo a mira. ¿Porque tengo que ser tan miedica? Cuando repartieron las cualidades a mi no me dieron ninguna buena, debí de llegar tarde ese día como siempre y me dejaron lo peor, porque si no yo no me lo explico. Ahora si que no son ruidos de la nevera, ni de la madera, ni de nada. Ahora son pasos, alguien baja por las escaleras y me pongo más nerviosa, la puñetera puerta no abre y la llave no gira. Dios mío que sea un ladrón, que sea un ladrón, que sea un ladrón, bueno y ya que estamos que este bueno pero que no me haga nada por favor. No soy católica, ni creyente pero cuando tienes problemas desesperados mejor no hay que medidas desesperadas. Veo la silueta en las escaleras, a menos de tres metros de mi, aah, joder ¿Porque a mi? Por fin la puerta se abre y escucho dos gritos uno que proviene de la puerta y otro de las escaleras, creo que tengo los ojos aguados y estoy a punto de echarme a llorar de verdad lo estoy pasando fatal. Pego un grito justo después del suyo, un grito de estos que te asustan mas de lo que estas y miro a quien hay delante de mi. La sangre me hierve al verle. Todo era una maldita broma. Me llevo la mano al corazón y respiro hondo intentando tranquilizarme, respira, inspira, respira, inspira
-¡Te dije que se iba a cagar de miedo!-les hay tontos, les hay gilipollas, les hay tontos y gilipollas y luego ya después esta mi primo. Se están riendo e mi costa, el y Nate por supuesto. La perfección solo existe en los libros y las películas, que ilusa yo.
-¡¡No he visto a dos personas mas gilipollas que vosotros!!-estoy muerta de miedo y el cuerpo aun me tiembla, se que tengo la cara empapada de lagrimas y eso me molesta porque están viendo lo genial que les ha salido la maldita broma. Salgo por la puerta sin mirar a Nate que es el que estaba ahí, le doy un empujón para que se quite pero el es el primero que se da cuenta de que estoy llorando, me agarra del brazo y me intenta detener.
-Yo…lo sien-doy un tirón intentando soltarme pero es más fuerte que yo.
-No me toques-siseo. No se si es miedo o que pero el me mira y me suelta y yo salgo corriendo mientras escucho a mi primo reírse aun.
Lo malo es que este maldito pueblo-barra-ciudad me da miedo porque hay gente realmente extraña. No conozco mucho y no se donde ir a si que camino en dirección a la casa de mis abuelos, me gusta la esquina que hay en el jardín del edificio. Cuarto de hora más tarde estoy sentada en la esquina, hace rato que había dejado de llorar pero aun estoy muy molesta y tengo el miedo metido en el cuerpo. Me encanta estar ahí rodeada de las flores y escondida de la vista de cualquier persona, me relaja y además se puede pensar. Escucho pasos y dejo de respirar por si acaso, no quiero que se acerque nadie y menos mi primo, el si que sabe que me gusta esconderme aquí y paso de que me toque aun más las narices o me restriegue su broma. Alguien se acerca sabiendo perfectamente que estoy aquí a si que al menos vuelvo a respirar, no es plan morirse cuando saben donde estas escondida. Veo unas zapatillas parecidas a las de mi primo pero no son esas y unos vaqueros desgastados que se ajustan perfectamente a sus piernas ¿como sabe el donde estoy escondida?