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Historia 35132 — capítulo 7

And I wonder are you putting us under

'Cos we can't take our eyes off the t-shirt and ties combination.

Estaba exhausto, caminaba por la habitación de un lado para otro sin camiseta y en boxers con el pelo más despeinado de lo normal; Odiaba a Alice por robarse sus cajetillas, no encontraba un cigarrillo en toda su habitación y sentía la necesidad de nicotina en los nervios.

Suspiró después de buscar debajo de la cama sin éxito y abrió el cajón viejo que estaba lleno de papeles encontrando un solitario Camel, lo cogió con ansiedad y lo prendió aspirando profundamente, cerró los ojos con placer, se acercó al armario y sacó su batería a patadas.

Sacó las baquetas de un cajón de la mesa de noche y comenzó a golpear la batería con brusquedad, pies, manos, mente, corazón, le encantaba ese sentimiento, cerró los ojos con el cigarrillo en la boca, golpe aquí, golpe allá, patada, adrenalina, ritmo.

To make em wait for a while I doubt it's your style

not to get what you set out to acquirethe eyes are on fire

You are the un-forcasted storm

Llevaba una media hora tocando múltiples canciones en aquel instrumento que lo hacía perder la cabeza, tenía la cara y el pelo bañado en sudor a pesar del helado viento que entraba por la ventana.

-¡Te odio!-Alice tenía una camiseta grandísima, las piernas descubiertas y el pelo alborotado cuando pateó la puerta con su pierna sana y entró dando alaridos, Jake no paro de hacer lo que estaba haciendo-¡Eres un desconsiderado! ¡Cerdo, egoísta!-gruñó y se dejó caer en la cama de él boca abajo.

Jake dio un par de golpes más y terminó la canción, respirando entrecortadamente bañado en sudor de pies a cabeza con una sonrisa en su cara.

-Lo siento, Al-sonrió ampliamente, no parecía arrepentido para nada

-Eres un idiota, un grandísimo idiota…un idiota muy…. Idiota ¡Mierda! Ponte algo encima que no puedo concentrarme mirando tus abdominales-Alice lo miro con cara fastidiada y le tiró una almohada, Jake rió con ganas y se secó el sudor de la cara con una pequeña toalla

-Esto es terapia, los psicólogos deberían considerarlo, dejo la mitad de mi vida en esa batería-dijo dejándose caer en la cama junto a Alice

-Pasa que amas más esa batería que cualquier chica con la que te acuestas-Alice sonrió maliciosamente y rodó para quedar boca arriba, ahora ambos miraban el techo mientras Jake iba recuperando su respiración

-No es divertido, Al-murmuró

-Lo sé-sonrió la chica-Vuelve a levantarme de esa manera y tirare esa maldita batería que tienes por novia por esa ventana-señaló la ventana abierta

-Trataré de no hacerlo si prometes no robar mis cigarrillos nunca más en la vida-comentó el chico rascándose la cabeza

-Nunca más en la vida es un tiempo muy largo, Jake-se rió Alice y el chico rodó los ojos

-¿Cómo siguió tu pie?

-Duele, pero sobreviviré ¿Dónde está Scott?

-Se quedó dormido en la sala ¿Dónde esta Sadie?

-En el centro-respondió Alice y los dos suspiraron al unísono.



Sadie se levantó muy temprano, entró a la habitación de Alice para asegurarse que su prima había llegado sana y salva y la encontró durmiendo en ropa interior boca abajo con un LP de Tom Waits sonando a un volumen muy bajo, paró la música, le puso una manta encima y cerró la puerta de nuevo. Caminó hasta la sala bostezando y se encontró a Scott durmiendo con la boca ligeramente abierta, sonrió y le acomodó la manta, volvió a su cuarto, se cambió de ropa y escribió una pequeña nota en una hoja con adhesivo.

Marie you are the wild blue sky men do foolish things

you turn kings into beggars and beggars into kings

*"Voy al centro, los veo en la tarde. Sadie"*Dejó la nota sobre la mesa, se tomó una taza de café, tomó su bolso y salió del departamento.

-Buenos Días Sadie-Ellen era una mujer anciana, tenía el pelo blanco como la nieve y arrugas en toda su cara, tenía una sonrisa tan amable y maternal que era inevitable no estar de buen humor cerca de ella, era pequeña y delgada, tenía un gato y su esposo había muerto hacía 8 años.

-¡Ellen! ¿Cómo estás?-Sadie le sonrió y Ellen solo asintió con la cabeza

-Llegaron muy tarde anoche ¿No? me pareció escucharlos-dijo la anciana que llegaba del supermercado con una bolsa

-Algo. ¿Necesita que la ayude?

-No, no, Tranquila, Saluda a Alice y a Jacob de mi parte. Tienen que pasarse por acá en estos días, mi hija me ha mandado unos pasteles que quisiera compartir con ustedes

-Claro, hablaré con ellos-sonrió la rubia

-Que tengas buen día, Sadie-la señora se despidió y entró a su apartamento mientras la chica seguía su camino. Hacía frío y ella caminaba con tranquilidad por las calles desiertas.

A sadie le gustaba pensar que era una buena persona, le gustaba que los demás pensaran eso de ella, disfrutaba ayudando, disfrutaba haciendo a los otros felices, le gustaba ser útil, le gustaba ser amable. Cuando llevaba un mes y medio viviendo en escocia encontró un ancianato a unas cuantas cuadras del instituto y se ofreció para voluntaria, trabajaba allí todos los miércoles en la tarde y los sábados por la mañana. Se sentía egoísta, ni siquiera lo hacía por los ancianos, lo hacía porque la hacía sentir bien con ella misma, que no era una porquería, que no era solo una adolescente superficial y confundida.

-Buenos días-Sadie saludó al guardia antes de entrar a la casa, era una casa simple, grandísima, blanca y vieja, con ventanas azules y un jardín trasero bastante amplio.

-Te estaba esperando Sadie, necesito tu ayuda, Ray no quiere comer absolutamente nada-una enfermera le habló con rapidez mientras la cogía del brazo y la hacía subir las escaleras

-¿Hace cuánto?-Preguntó Sadie arrugando la frente, Ray era un viejo de piel oscura y muy alto, nadie sabía su verdadero nombre pero le decía Ray porque se pasaba los días escuchando viejos discos de Ray Charles

-Desde el jueves, está vivo gracias al suero que le hemos estado dando, vamos, entra-la empujó por la puerta, era una habitación pequeña, con una biblioteca llena de libros y discos de Charles, una cama y un tocadiscos de los más viejos.

-¡Sadie!-Tenía una voz ronca y amable

-No estoy muy contenta que digamos, Ray-se sentó junto a el en la cama y lo miro con reprensión

-No pienso comer, Sadie, estoy en huelga de hambre

-¿Ah si?

-Si

-¿Y como Por qué?

-Por los derechos de los afroamericanos-dijo con su voz ronca alzando el puño en alto y Sadie reprimió su risa

-Sé que tienes hambre, Ray-El hombre no respondió-Haremos un trato, te traeré algo de buena comida y no le diré a nadie que comiste, así dirás que sigues en huelga de hambre ¿Qué te parece?

-Pero…

-¡Sabía que eras un hombre racional! Nos vemos en unos minutos, Ray-se puso de pie y salió de la habitación rápidamente, le dijo a la enfermera que le subiera un poco de comida que ella lo haría comer y se dirigió al tercer piso, cuarta puerta a la derecha después del baño y golpeó tres veces.

-Pase-Una voz suave y paciente de un hombre mayor habló desde adentro, Sadie sonrió y abrió la puerta-Sadie-dijo el hombre con una sonrisa, tenía el cabello blanco y un bigote del mismo color, tenía unas gafas oscuras y estaba sentado escuchando la radio, su nombre era Alan, un anciano ciego que había sido profesor de literatura e historia y que perdió la vista en un accidente aéreo donde también había perdido a su esposa y a su hija.

-¿Cómo sabes que soy yo?-preguntó la chica con una sonrisa mientras se acercaba

-Puedo oler tu shampoo a 20 kilómetros de distancia-bromeó el anciano y golpeó la cama con una mano para que la chica se sentara

-¿Cómo estás, Alan?-preguntó sentándose junto a el

-Bien, pequeña. La que no está bien eres tu, te noto cansada.

-Lo estoy

-Vamos, es sobre un chico ¿No?-Sonrió Alan mientras apagaba la radio, Sadie suspiró.

Maybe when our story's over we'll go where it's always spring

The band is playing our song again



-¿Interrumpo algo?-Scott entró a la habitación de Jake tapándose ambos ojos con una mano y Alice y Jake se incorporaron

-No-dijo Jake mientras Alice se reía

-Pues que bien porque necesito su ayuda con urgencia, estamos en una situación muy grave, repito, muy grave, que digo grave, gravísima, de vida o muerte, más allá de la muerte, más grave que la muerte

-¡Scott!-Exclamó Alice agotando su paciencia, el chico se había destapado los ojos y miraba preocupado, angustiado y ansioso

-¿Qué pasa, S?-Jake lo miró arrugando la frente y rascándose la cabeza

-Ayer estaba hecho mierda y… bueno, olvidé mi patineta en la casa de los McKaddie

-Mierda-Susurraron Jake y Alice al unísono con idénticas caras de preocupación

-¡Lo sé!-sollozó el pelirrojo y se dejó caer sobre las rodillas tapándose la cara con angustia-¡Stella!-Ese era el nombre con el que el pelirrojo había bautizado a su Skate

-Ustedes dos son un par de raros-comentó Alice negando con la cabeza mientras Jake se arrodillaba junto a su amigo y le daba torpes golpecitos en la espalda-Tu y esa estúpida batería y tu y esa estúpida patineta

-¡No la llames estúpida!- exclamaron los dos al unísono

-¿Dije raros? Quise decir Anomaloides-Alice rodó los ojos-La verdad es que no me preocupa mucho la patineta, me preocupa que la encuentren y sepan que nos colamos en su fiesta, eso si sería un verdadero problema porque nos darían una paliza

-¡Que me maten a mi pero que no le hagan nada a Stella!-exclamó Scott melodramáticamente

-¿Dije Anomaloides? Quise decir realmente, muy enfermos.

-Gracias-dijeron las dos al unísono

-Vamos, necesito cafeína, ya pensaremos en algo-Alice se apoyó en la pared para ponerse de pie

-Voy a darme una ducha-avisó Jake antes de recoger una toalla y salir de la habitación rápidamente

-¿Cómo sigue tu pie, Al?

-No sé el, pero yo amanecí un poco mejor.-Scott se rió suavemente

-Vamos, yo también necesito cafeína-ayudó a Alice a caminar y la sentó en la barra americana mientras el ponía a calentar el agua

-S ¿Quieres saber algo curioso?-Alice apoyó su cabeza ladeada en la palma de su mano y miro a su pelirrojo amigo que se sentó frente a ella y asintió bostezando-Es físicamente imposible para los cerdos mirar al cielo-dijo en tono distante

-¿Enserio?

-Literal. ¿No te parece horrible?

-Eres increíble-Scott se rió con suavidad y se puso de pie de nuevo

-Lo sé-Alice sonrió mientras veía a Scott moverse de un lado para otro buscando el café

-¿Quieres pasar el día conmigo, S?-preguntó cuando el pelirrojo puso una taza grande de café frente a ella

-Claro que si, Al-respondió él sentándose frente a ella y tomando un sorbo de su café mientras la miraba a los ojos

Oh, we're sinking like stones all the we fall for

All those places we've grown all of us are done for


Había dado de comer a Ray, le había leído a Alan y había jugado ajedrez con otro anciano que se lo tomaba bastante enserio aunque jugaba terriblemente, había lavado un par de toallas y había conversado un rato con Lydia, una señora que tocaba el piano y que esperaba la visita de sus nietos todos los días cuando ni siquiera había tenido hijos.

Estaba muy cansada y respiró profundamente mientras se dejaba caer en un cómodo sillón amarillo del porche y prendía un cigarrillo, se abrazo las piernas y apoyó su cabeza en las rodillas.

-Has trabajado duro, Sadie-una enfermera se acercó a ella y se sentó a su lado-No te diré que fumar es malo, porque lo sabes-agregó cuando la rubia intentó esconder el cigarrillo.

-Lo sé-Sadie suspiró

-Estamos todos muy agradecidos de que estés aquí, rubiecita, la verdad es que sin tu ayuda estaríamos en muchos problemas-la enfermera le mostró una sonrisa maternal y Sadie no puedo evitar que varios órganos de su cuerpo se encogieran

-Yo…Hago…Hago lo que puedo… Yo… me gusta ayudar-trató de sonreír pero le salió algo como una mueca

-Gracias-dijo la enfermera con una leve inclinación de cabeza y se puso de pie, le acarició la cabeza a la chica y entró de nuevo a la casa

Se sintió mal, se sintió mala, se sintió hundida, deprimida, cansada, utilitarista, malvada, egoísta.

La pequeña y frágil Sadie no sabía que la verdad era que todos ayudaban para sentirse bien con ellos mismos, cada acto de solidaridad en el planeta tenía una pizca de autocomplacencia detrás de ello, nadie ayudaba con total desinterés, y ella era la única que se sentía mal al respecto, por eso, y sólo por eso, ella era una buena persona aunque a veces no lo creía.

The moon is yellow silver on the things that summer brings

It's a love you'd kill for


Música

Brainstorm-Arctic Monkeys.

All the World is Green-Tom Waits.

Don't Panic-Coldplay

Nota: Es un capítulo corto, poca música y suave en general, no es mi favorito pero llegó a gustarme mucho, espero que a ustedes también. Ya saben que estaré que feliz en responder sus comentarios, dudas o sugerencias de parejas ;) jajaja, me divertí mucho en el último cap leyendo sus teorías.