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Historia 35193 — capítulo 1
Camino junto al director del centro, no sé ni su nombre, buenorneso ahora mismo da igual, él me mira y se agacha hasta quedar a mi altura.
rnrn-Bueno pequeña, ¿cómo te sientes?-Pregunta con una amablernsonrisa, yo me encojo de hombros.
rnrn-Bueno, yo…supongo que bien, creo.-Suspiro, qué más da todo.
rnrnAl director le suena el busca, o eso creo que es y simultáneamenternun par de plantas más arriba se escuchan unos gritos desgarrados.
rnrn-Bueno pequeña.-Dice como si yo fuera una chica de nuevernaños.-El deber me llama, Bryanna tiene una crisis.-Asiento, ¿y a mí qué mierdasrnme importa?
rnrnÉl se aleja hacia el ascensor, que por cierto tiene llavernpara que solo lo puedan utilizar el personal y no los locos. Me quedo aquírnplantada sin saber qué hacer, pero una enfermera joven viene hasta mí.
rnrn-Hola Daphne, soy Mary-Lou, te guiaré hasta tu habitación.-Merncoge de la mano libre con delicadeza y me guía por unos pasillos hasta llegar arnla primera planta que lo más característico es que lo único que hay es un largornpasillo de madera antigua, y muchas puertas blancas con el nombre dernhabitación, a, sí, las paredes son de un color amarillo claro y relajante y hayrnpequeñas lámparas apagadas y que supongo que encienden por la noche. Nosrnparamos frente a una habitación con número 25.
rnrn-Esta es la tuya, aquí encontrarás todo lo que tenías en turncasa, ¿vale?-Vuelvo a asentir y abro la puerta, la nostalgia me invade, ahírnestá mi cuarto como el de mi casa, como el de mi verdadera casa, pintado dernazul claro con estrellas amarillas en el techo, la ventana con dos cortinillasrnblancas. La cama junto a la esquina de enfrente de la puerta, con mi colcharnmorada sencilla y todos mis peluches, el escritorio, con el portátil cerrado, ¿hayrninternet?, los lapiceros, desperdigados por la mesa, mi cadena de música, misrnadornos, las estanterías con los libros de lectura y mis adornos, pero sinrnlibros del instituto, doy un paso para internarme en mi hogar y me percato dernque hay otra puerta azul que se camufla con la pared, me acerco hasta ella y mernencuentro con mi baño, este sí que es diferente al que compartíamos mis padresrny yo, este es blanco sin adornos, una bañera, un lavabo pequeño, un inodoro yrnun bidé, también una estantería de baldas negras, pequeña con mis cosas de aseo,rnpero no hay espejo, miro interrogante a Mary-Lou, esta me mira y sonríe.
rnrn-Es una norma del hospital, nada de espejos hasta quernestemos seguros de que no te quieres hacer daño.-Me explica con sencillez,rnahora que lo dice resulta tan obvio.
rnrn-Pero, es un poco estúpido, porque mi habitación, tienerncosas con las que me puedo hacer daño.-Digo sorprendida.
rnrn-No, los hemos eliminado, no los tienes, no hay nada punzante,rnexcepto los lápices, que ya hemos cambiado por unos con la punta que se romparnfácil, ¡ah, sí!, y los sacapuntas que son especiales para que no puedasrnabrirlos y se vacíe el contenido sin tener que abrir nada.-Asiento, ¿creen quernme voy a suicidar o algo así?
rnrn-Vale, pues, ¿puedo quedarme sola?-Pregunto, la verdad quernlo necesito, necesito asimilar todo esto, aunque, qué más da.
rnrn-Sí, claro, claro, ya me voy…seguramente en un rato, alguienrnvenga a vigilarte y a hacerte unas preguntas.-Me explica ella, mientras salerndel cuarto y cierra sin hacer ruido.
rnrnNo me lo puedo creer, estoy en un psiquiátrico, esto esrnhorrible, espantoso, casi peor que estar en casa preocupando a papá yrnmamá…aunque supongo que ellos piensan que aquí me curaré, pero no tengo nada,rnporque estoy muerta, bueno técnicamente no, mi corazón late, respiro, cumplornmis funciones vitales y todo ese rollo; pero me siento muerta, me parece que hernperdido toda mi vida, y más que la voy a perder en este sitio.
rnrnAcaban de abrir la puerta y el director ha entrado, frunzornel ceño levemente, ¿cuántas veces me lo voy a cruzar?, intuyo que muchas. Sernsienta en la junto a mí y se queda callado a la espera de que diga algo.
rnrn-Mhm…Hola, ¿cómo estás?-Le pregunto sin saber exactamente quernhay que decir.
rnrn-Yo, bien y ¿tú?-Pregunta profesionalmente.
rnrn-Bien…esto es tan raro…Me siento como en casa, pero no lornestoy y no sé qué es peor.-Digo soltando lo que opino, el me mira y me pone unarnmano en el hombro.
rnrn-Ya sé que esto es difícil al principio, después ternacostumbras.-Me mira intentando darme ánimos.-Y, Daphne, ¿cuál es tú problema?-Pregunta,rnseguro que ya lo sabe, pero es su profesión fastidiarme.
rnrn-No tengo problema, solo es que estoy muerta, lo he perdidorntodo…¡Hasta el pelo!-Digo desesperada y cojo la peluca que descansa como sirnfuera pelo de verdad y la tiro al suelo con brusquedad, dejando al aire, unarncalva fea y llena de heridas.
rnrn-¿No lo ve? ¡¡Soy un auténtico asco!!-Me echo a llorar, yarnno lo soporto más.-¿Qué mierdas esperan de mí? ¡NO TENGO CURA!-Grito desahogándome,rnpero él me mira impasible.
rnrn-Si estuvieras muerta no sentirías absolutamente nada, ¿nornes lógico eso también?-Me pregunta inquisitivamente.-
rnrn-Sí, pero da igual…sigo muerta…-Digo sosegada, volviendo arnla calma.
rnrnDe repente la puerta se abre dando un portazo y una chicarndemacrada y muy pálida de piel empieza a gritar dirigiéndose a mí.
rnrn-¡¡¡¡¡ES MENITIRA NO LES CREAS!!!!!! ¡¡¡¡¡SON TODOS UNOSrnFALSOS, QUIEREN QUE NOS PUDRAMOS AQUÍ!!!!!!-Dice desgañitándose, apoyada en elrnmarco de mi pared, entonces viene un enfermero y la coge sin demasiados miramientos.
rnrn-Bryanna, ¿por qué te sueltas?-Dice levantándose y cogiéndolarnde los brazos, llevándosela a rastras.
rnrn-¡Qué te jodan Alfred!-Le contesta la tal Bryanna, unarnpaciente muy agresiva.
rnrnMe asomo al pasillo a tiempo de ver como una congregación dernenfermeros en prácticas se van a ver a la paciente, mientras otros la sujetanrnel director le clava una jeringuilla en el cuello y Bryanna queda aturdida yrntonta. Me quedo anonadada ante este suceso, y respiro hondo unas cuantas veces,rnantes de volver a internarme en mi cuarto, llorosa, dejando la puerta abierta.