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Historia 35274 — capítulo 2
Nos conocimos en el 2003, el primer año de la secundaria. Nuestro salón era doble, pero sólo ocupábamos la parte de adelante, las ventanas de la parte de atrás tenían cortinas negras y las de la parte de adelante eran azules. Yo tenía 11 años, era una niña inocente. La típica niña que siempre va bien es sus materias, la que pone atención en las clases, la que siempre hace la tarea. Él es sólo unos cuantos meses mayor, siempre fue el niño al que lo castigan, que no es responsable, el grosero, para no hacerla más larga: el niño malo del salón.
Ese primer año no nos llevamos bien, me molestaba por todo, nos aventaba bolitas de papel con saliva a mis amigas y a mí, se la pasaba gritando todo el día, haciendo bromas a todo mundo, tirando basura y demás travesuras que suelen hacer los niños de esa edad. Pero aún así el día de su cumpleaños le di un regalo, aun no me explico cómo sucedió eso pero lo hice.
Roberto es, como decimos aquí "macho" siempre lo ha sido. Tino es un amigo que siempre ha sido muy afeminado, Roberto lo molestaba por eso y le decía que si en verdad era maricón que lo iba a tratar como vieja... pero que yo recuerde nunca lo trató así...
A esa edad, yo sólo había escuchado que el libro llamado Kama-Sutra contenía diferentes posiciones en las que se podían tener relaciones sexuales pero nunca imaginé de qué forma...
¿Por qué menciono esto? ¡Porque Roberto trataba a Tino como si fueran a ilustrar ese libro!
En las clases libres todo el salón se ponía loco y corríamos por todas partes, aventábamos cosas, jugábamos... vaya, el salón era muy grande. Roberto perseguía a Tino por todo el salón gritando que se lo iba a coger y diciéndoles a todos que era puto. Cuando por fin lo alcanzaba, se lo llevaba a la parte atrás del salón, en donde Tino no podía esconderse porque ahí no había nada, lo tiraba al piso boca arriba, después se le subía y empezaba a moverse mientras le decía: "¡Ya te cogí Tinito! ¡Ya te cogí! ¡¿Te gusta puto?! ¿Eres vieja no? ¡Así es como les gusta a ustedes!" Eso era en la mayoría de las clases libres... las posiciones variaban, como en el libro.
En un festival, Roberto hizo una especie de sólo para mujeres junto con otros niños, pero obviamente eran niños, no hicieron gran cosa. En ese momento me di cuenta que no parecía ser tan malo, era feo pero no podía ser tan malo... -¡¿Pero que estas pensando?!- me dijo una vocecita en mi cabeza (esa a la que suelo llamar Alba, mi otro nombre) -¡Es Roberto! ¿A caso tratar así a Tino no es malo?- decidí no comentar eso con alguna de mis amigas y ni si quiera con el pobre de Tino, somos amigos, no podía decirle que esa idea había cruzado por mi mente. Ese fue uno de los recuerdos que decidí tirar a la basura.
Él me caía mal, por como trataba a mi amigo Tino, a mis otras amigas y a mí, porque siempre nos quitaba nuestras cosas, las rompía, las perdía. Cuando gritaba, cuando nos gritaba, lo hacía en el oído; era tan molesto. Creo que no sólo a mis amigos y a mí nos caía mal, a todo el salón le caía mal. Todos lo detestaban y sus "amigos" sólo lo eran por lástima.
Cuando ya iba a terminar ese ciclo escolar, empezó a decir que se iba a cambiar de escuela y demás cosas. Cuando el salón se enteró casi le hacemos fiesta. Era tan genial saber que sólo tendríamos a Roberto un año y que no seguiría molestándonos, que se iría lejos, que no nos molestaría más y que jamás volveríamos a ver su fea cara...
Pero lo bueno apenas iba a comenzar...