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Historia 35415 — capítulo 1

Edward miraba por el ventanal de su cuarto, estaba anocheciendo, y los últimos asomos de luz se veían a través de las nubes, era difícil describir su reacción reflejada en el vidrio, su rostro estaba rígido y podía ver su mandíbula apretarse, sus ojos ámbar destellaban y sabia que en su mente se arremolinaban un sin fin de cosas. Frente a mi y de espaldas a Edward estaba Bella, su esposa, una hermosa mujer blanca, delgada y altiva, su cabello estaba ligeramente rizado en las puntas, sus ojos eran de un rojo escarlata, su expresión era de asombro y consternación. Llevaban unos minutos sin decir nada, tenia miedo que no me creyeran y se fueran contra mi, pero tenia que decirles, necesitaba decirles……

En una habitación fría y solitaria se encontraba una joven de 16 años, blanca, delgada, de unos ojos cafés achocolatados muy expresivos y cabellos castaños de un lacio impresionante. Estaba ojerosa y cansada por no haber dormido nada en toda la noche, su nombre era…mi nombre es Renesmee y esta es mi historia.

Había pasado una noche espantosa, como las que yo siempre tenia, y la verdad es que no había dormido absolutamente nada y no es que tuviera noches muy buenas desde que yo recordara, pero esa había sido especialmente horrible.

Algunas veces despertaba por las mañanas después de tener noches terribles de la cuales poco recordaba y estaba, lamentablemente, empezando a acostumbrarme. A pesar de ser joven mi rostro estaba abatido y demacrado y no podía cubrir años de sufrimiento, maltratos y noches continuas de lágrimas.

Vivía en esa horrible casa subterránea desde que erauna bebe, no recordaba a mis padres, ni el porque me habían abandonado, no sabia nada de mi pasado; muchas noches pase implorando que llegaran por mi para llevarme lejos de ese lugar, pero con el paso de los años perdí toda esperanza de que eso sucediera.

En el cuarto donde pasaba la mayor parte de mi tiempo, había solamente una cama vieja con mantas deterioradas y amarillentas, una pequeña mesa de madera ya muy gastada, una silla apolillada y un baño con regadera que pocas veces tenia agua caliente, eso lo consideraba parte de mi mala suerte.

Con el tiempo y muy a mi pesar me fui habituando a estar ahí, aunque lo único que supiera era que me hallaba a varios metros bajo tierra en algún lugar de Italia, también me acostumbre a ver la luz del sol unicamente a través de una ventana que se encontraba en lo alto de mi muy incomodo cuarto.

De vez en cuando salía de noche, acompañada de alguien que no me perdía de vista ni un solo instante, y para ser sincera esas salidas no me gustaban en absoluto debido a lo solitaria que se encontraba la cuidad, además ¿a quien le gustaría salir de noche con dos guardianes siempre atrás cuidando cada paso que das?. No me explicaba porque tenia que salir de noche, sin embargo me sentía agradecida por respirar un poco de aire fresco y así olvidarme de los hedores de esa casa subterránea en los que podía distinguir muy a menudo el olormetálico de la sangre.

En ese lugar, pasaban cosas muy raras que no podía explicarme o inclusive entender, a veces escuchaba gritos de personas suplicando por sus vidas y no sabia porque ocurría todo eso; cuando escuchaba a esas personas me refugiaba bajo las mantas mullidas de mi cama tapándome con fuerza los oídos y era tanta mi desesperación por dejar de escuchar que a veces me hacia daño.

Pero lo mas extraño lo experimentaba yo misma cuando en ocasiones en la noche, a cierta hora, entraba a mi habitación Jane, una pequeña mujer de apariencia dulce, muy hermosa, con unos ojos color carmesí aterradores y pálida como el granito, que habitaba también en esa casa y me daba a beber un liquido viscoso de color escarlata provocándome unas terribles nauseas y mareos tan intensos, que inclusive me desmayaba durante horas, al día siguiente despertaba con dificultad empapada de ese liquido sin recordar el momento exacto en el que me había quedado dormida.

Jane era una mujer muy cruel conmigo y no sabia porque me odiaba tanto o porque me maltrataba, siempre tenia que sobajarme ante ella aguantando sus gritos, sus insultos e incluso los golpes. Esa mujer que a simple vista parecía inofensiva, ideaba castigos y me los aplicaba sin motivo alguno, pero fue gracias a ello que experimente el sueño mas raro que jamás hubiera tenido, debido a mi necesidad de escapar de esa cruel realidad en una ocasión estando en un castigo en el que tenía que permanecer colgada por los brazos de unas vigas, (demasiado excesivo el castigo) tuve el sueñomás raro que jamás hubiera pensado.