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Historia 35415 — capítulo 9

Quería salir detrás de él para averiguar lo que estaba pensando, pero no podía merodear la casa si no tenia permiso, decidí esperar hasta el día siguiente para hablar con él.

Estuve meditando un rato hasta que el sueño me venció y no pude mantenerme mas tiempo despierta. Decidí prepararme para dormir. Cuando acomodaba la cama, escuche la puerta abrirse bruscamente y la sangre se me helo de golpe. Frente a mi estaba Félix, con esa sonrisa de suficiencia que yo odiaba tanto.

Sus ojos resplandecieron cargados de un deseo maligno, se acerco a mi aun sonriendo, no tuve tiempo para reaccionar ante su ataque porque fue demasiado rápido para verlo, me tomo bruscamente por la cintura acercándome hacia a su cuerpo rigido, en ese momento comencé a sentir nauseas.

Siempre que tenía oportunidad Félix entraba a mi cuarto y hacia lo mismo, por mas que yo intentara defenderme no lograba zafarme de su fuerte abrazo, algunas veces me tocaba desvergonzadamente sin poder detenerlo, algunas otras veces me besaba a la fuerza.

-suéltame!- le grite con furia, sus manos frías y profanas tocaban mi cuerpo haciéndome sentir asco, el olfateo mi cabello descaradamente y no accedió a mi petición al contrario me apretó mas y se burlo de mi.

-me encanta tu olor, lo sabias? si pudiera hacerlo… si tan solo pudiera hacerlo!- la forma en que me hablaba era repulsiva.

Desde que habia cumplido los 15 años me di cuenta de que Félix me miraba de forma distinta y me acosaba cada vez que tenia la oportunidad, yo no le decía nada a Aro por miedo a que Félix intentara algo malo conmigo por pura venganza.

-lastima que lo tengo prohibido- me dijo arrogante, obviamente no sabia a que se refería, el tenia la fuerza suficiente para someterme y saciar sus instintos animales conmigo, así que talvez lo que quería hacer conmigo era otra cosa aun mas cruel y repúgnate.

Me soltó bruscamente y no me dio tiempo de respirar porque me tomo del brazo y me saco casi a rastras del cuarto. Las habitaciones por las que pasaban en ese momento eran tan conocidas, cada vez que las veía me causaban escalofríos porque sabia exactamente a donde me conducían, a un laboratorio improvisado donde Jane hacia raros experimentos en los que en la mayoría estaba implicada mi sangre.

Cuando llegamos ahí, Félix me ato a una silla sucia y vieja para que no pudiera moverme, estaba algo asustada, sin embargo sabia exactamente lo que iba a pasar.

Jane entro al laboratorio sin pronunciar ni una palabra, ni siquiera me miro, estuvo revolviendo cosas en un escritorio sucio y dejo caer varios papeles, se notaba que estaba desesperada.

-Renesmee he hecho todo para mantenerte con vida, para que puedas vivir bajo un techo, para que tengas un hogar y tú no correspondes a mi buen corazón- me dijo Jane algo sarcástica pero aun así se notaba un dejo de locura en sus ojos carmesí.

No podía creer lo que me estaba diciendo: ¿un hogar? ¿De que estaba hablando?, ese lugar parecía todo menos un lugar decente para vivir.

-no se de que me hablas- dije tímidamente

-y ni lo sabrás- Jane hablaba tan ásperamente que se me enchino la piel -esta es la ultima prueba que haré contigo, me estoy cansando de tu inutilidad y si no resulta como yo quiero tendrás que despedirte de este mundo, Félix! sostenla ya!-

Al escuchar las palabras de Jane entre en pánico, comencé a moverme con todas las fuerzas de las que era capas para lograr soltarme pero no tuve éxito, las cuerdas estaban muy apretadas, además la fuerza que Félix aplicaba en mi era demasiada que incluso me lastimaba los hombros.

Comencé a llorar de rabia e impotencia al no poder hacer nada por mi misma.  En ese momento sentí un dolor intenso en mi pecho que me provocaba un instrumento cortante haciendome una profunda herida, mi vista se nublo a causa de las lagrimas y el dolor, Jane acerco un frasco donde guardó la sangre que salía limpiamente de mi pecho herido.

Observe con dificultad a causa de las lágrimas como guardaba el pequeño frasco en un estante donde había más de esas muestras, todas mías.

Se acerco lentamente a mi con otro frasco y me lo ofreció para que lo bebiera, yo reaccione a tiempo para alejar mis labios de la boquilla, el olor me causaba nauseas. Con este movimiento tente la paciencia de Jane que sin duda era muy poca en esos momentos, tomo mi rostro fuertemente y me acerco de nuevo el frasco a los labios obligándome a beber el contenido, lo trague con dificultad porque el sabor era repulsivo, sentí como pasaba por mi garganta e intentaba regresarse, era tanto mi asco que comencé a sentirme mareada y desorientada, mi corazón latió con fuerza y sentí un frenesí inexplicable, lo ultimo que vi fue la cara de Jane acercándose a mi peligrosamente, después todo se puso oscuro.