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Historia 35467 — capítulo 6
Cuando entramos a nuestra cabina lo primero que hice fue quedarme dormida, me quedé dormida hasta llegar a la estación de Hogsmade donde Ron me despertó con un tierno beso en la frente y me llevó de la mano hasta los carruajes donde Harry estaba platicando alegremente con Ginny lo que me hizo sentir una punzada en el estómago y hacer una mueca.
—¿Estás bien, mi amor? — Me preguntó Ron extrañado.
—¿Yo?
—¡No, Hermione, el pájaro! — Me dijo Ron con sarcasmo — Pues claro que tú, tontita.
—Pues yo si, estoy de maravilla — Le dije sin prestarle atención y aunque el remordimiento me comía viva fui "despistadamente" a interrumpir a Harry y a Ginny.
—¡Hola, chicos! — Les dije para interrumpirlos.
—¿Se te ofrece algo, Hermione? — Me dijo Ginny con una cara de "vete" pero hice como que no la vi.
—No nada, solo qué… — No terminé la frase por que Ron me llamó y acudió al lugar.
—¿Qué están esperando? Quería un carruaje para nosotros cuatro pero si no se apuran vamos a tener que compartir. — Nos dijo Ron.
—Bien, vamos — Dijo Harry, que no se si fueran mis nervios pero no me sacaba su mirada de encima; tuve el valor de levantar la vista para ver si de verdad me estaba mirando y efectivamente pero apenas levanté la mirada el bajó la suya y solo sonrió, eso fue muy extraño.
Al fin llegamos a esas puertas de roble que moría por ver, se sentía tan lindo llevar mi uniforme de Gryffindor de nuevo, entrar al gran comedor y ver a todos esos estudiantes… un viaje al pasado que me encantó; creo que la felicidad se me notaba mucho por que Harry me pasó un brazo por los hombros y me susurró:
—¿Aún no te puedes creer que estemos de vuelta?
—No, para ser franca… se acercan tiempos muy buenos. Al menos para ti. — Le dije yo con un dejo de tristeza en la voz.
—¿Y para ti no? — Me dijo extrañado. — Me preocupas, Hermione, últimamente has estado muy… muy…
—¿Deprimida? — le completé.
—Sí… Pero yo voy a hacer que eso cambie, ya verás. Quiero a la Hermione feliz y entusiasta de antes.— Nos abrazamos y después cuando nos separamos nos fuimos y nos sentamos enfrente de Ron y de Ginny. — ¿Vas a comer algo, Hermy?
—No — Le contesté desanimada.
—¿Estás bien, mi amor? ¿Te duele algo? ¿Te llevo a la enfermería?— Me preguntó Ron poniendo sus manos sobre las mías arriba de la mesa.
—No, Ronny, gracias, yo ya me voy a la cama, buenas noches. — Me levanté para irme de ahí y me fijaba como al pasar la gente se me quedaba viendo, me señalaban y decían "¡Oh por Dios, es Hermione Granger!" Yo solo seguí mi camino a la Torre de Gryffindor, cuando llegué al retrato de la Señora Gorda recordé que no sabía la contraseña así que solo me senté recargada en una pared y me quedé allí con los ojos cerrados esperando a que alguien llegara para poder entrar. Escuché unos pasos pero no me interesé por abrir los ojos.
—¿Hermione? — al escuchar la voz de Harry abrí los ojos. — ¿Estás bien?
—Estaría mejor si sabes la contraseña — Le dije.
—Oh, claro, es: "pastillas de menta" — El retrató se abrió y el me ofreció su mano para ayudarme a levantar. Cuando entramos a la sala común estaba completamente sola, me senté en un sillón y comencé a llorar. Harry se me acercó y me abrazó.
—¿Qué sucede, Hermy? ¿Por qué estás triste? Hace un momento te embriagabas de felicidad y después… esto.— Me dijo en tono de preocupación.
—Ni siquiera yo se que me pasa, Harry. Se por que estoy triste, son varias cosas… pero no se que onda con mis sentimientos. De repente feliz, luego triste, después enojada… ¿Puedo contarte? Es que necesito desahogarme pero no quiero entristecerte a ti.
—Ya sabes que yo te escucho, a parte sería bueno que me contaras. Has despertado mi curiosidad. — Me dijo en tono divertido y no pude evitar sonreír.Le conté de mis padres, de que sentía que no me querían, o que mi papá me había abofeteado, al oír eso se enojó muchísimo.
—¡Harry, no te alteres! — Le dije por que se había puesto de pie y se comenzó a revolver el cabello con desesperación.
—¿¡Como me pides que no me altere!? ¿Sabes? Estoy enojado conmigo mismo, por no haber estado ahí para defenderte o al menos para estar contigo en ese momento difícil.
—Tú no tienes la culpa, Harry. Mira, ni siquiera yo se por que hizo eso, el jamás me había puesto una mano encima.
—Debí imaginarlo… — Dijo sentándose.
—¿Qué, Harry?
—Cuando nos topamos en el callejón Diagon tenías un tanto inflamada y un poco morada una mejilla. Difícil de ver si no te fijabas demasiado. ¿Ron lo sabe?
—No y ni le vayas a contar por que se va a enojar de que a ti si te dije y a el no.— Se abrió el retrato y los alumnos Gryffindor entraron a la sala común y se pusieron a festejar y a saludar a sus compañeros, escuché a Ron llamándome pero no quería que me viera llorando y con Harry así que subí a mi dormitorio y me tumbé en la que el año pasado o… ¿ante pasado? Antepasado, sí, había sido mi cama.Alguien entró, una muchacha a quién conocía de vista de los años pasados pero jamás había hablado con ella.
—Granger, estás en mi cama.— Me dijo la chica.
—Te equivocas, aquí he dormido durante seis años, esté fue mi dormitorio de primero a sexto y también esté séptimo año lo será. —Me arrepentí de haber dicho eso ya que comparada con ella yo era una pulga por que ella era mucho más alta que yo y también más fuerte… se tronó los dedos y caminó hacia mí. — Seguro que podemos llegar a un acuerdo amistoso, ¿No es así?
—No me agradan las chicas famosas ¿Sabes? Odio a las celebridades — Me dijo en tono amenazador.
—Pero si yo no soy famosa…
—Tampoco me agrada la modestia.
—Ok, es suficiente — tomé mi varita — Te advierto, se hechizos de los que seguramente nuca has oído hablar — Le dije haciendo uso de mi valentía Gryffindor aunque debo admitir que el brazo que sostenía la varita me temblaba.
—¿Es una amenaza, Granger? ¿Crees que eres mejor que yo solo por que el año pasado anduviste por ahí con Potter buscando cachivaches?
—¿Sabes que? No voy a pelear ¿Quieres la cama? Tómala entonces — Tomé mi baúl y mis demás pertenencias además de una cobija y bajé seguida por Crookshanks a la sala común donde la gente seguía festejando. Seguida por miradas penetrantes puse la cobija en el sillón más grande.
—¿Piensas dormir aquí? — Me dijo una chiquita de primero.
—Sí, me echaron de mi dormitorio. — Le contesté.
—¡Yo jamás haría eso! ¡Soy tu fan! — Me dijo abrazándome y por desgracia la chica que me había echado del dormitorio escuchó el "¡Soy tu fan!"Se me quedó viendo y después se tronó los dedos en forma de "Te asesinaré" — ¿Me firmas esta foto tuya? — Me dijo separándose de mí y extendiéndome una foto mía en el baile de Navidad del cuarto año.
—¿Por qué no? Claro. — Me dio una pluma con un tintero y le firmé. ¿Saben? ¡Que desesperación! Yo moría por dormir pero no podía ya que todos estaban allí, entonces miré mi túnica y vi mi insignia de prefecta, a lo cual sonreí. — ¡A la cama todos! Soy prefecta, no me hagan llamar a la Directora McGonagall. — Grité pero nadie me hizo caso. — ¡RON! ¡VEN AQUÍ!
—¿Qué sucede, mi amor? — Me dijo Ron que ya se había acercado.
—Ayúdame a que ya se vayan, tengo que dormir aquí ya que me echaron de mi dormitorio. — Ron solo asintió me ayudó a evacuar a todos de allí. Entre el y yo, y algunas apuntadas de varita de Harry todos se fueron y solo quedamos Harry, Ron y yo.
—Chicos me estoy muriendo de sueño, ya me voy a la cama — Dijo Ron, me dio un fugaz beso en los labios y subió las escaleras camino a su dormitorio.
—¿Hiciste muecas, Hermione? — Me dijo Harry extrañado.
—¿Muecas de que o que? — Le pregunté.
—Cuando Ron te besó antes de irse hiciste mueca como si no quisieras que te besara.
—Estás demente, amigo — Le dije restándole importancia, la verdad es que no me había dado cuenta de que había hecho muecas — Harry, si me disculpas yo ya me voy a dormir, buenas noches.
—Entonces me voy, para que tengas las sala común para ti sola, créeme que te cambiaría o sea que tu durmieras en mi cama y yo aquí, pero veo que no se puede hacer eso… buenas noches — Me dio un beso en la mejilla y subió a su dormitorio.