Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Encadenada · de

Encadenada — capítulo 7

Hola, acá les dejo más del fan fic. Espero que les guste. M&S

Capítulo 7: Decisiones

Hermione estaba acostada en la cama mientras pensaba, en su apartamento. Mantenía los ojos cerrados, y se movió hacia la puerta cuando escuchó un golpeteo en la misma. Era un mensajero, con una carta. Hermione la tomó y se sentó en su escritorio para leerla. Era de Snape. Draco, no había hecho algún cambio significativo y esperaba poder seguir estudiando su estado de salud. Ella de un momento a otro, se había quedado dormida sobre su escritorio y despertó tiempo después, cuando su cuello se quejó por su mala postura. Mientras se despertaba, observó unos zapatos negros y a alguien sentado en su cama. Se giró para observar. Snape estaba adentro, contemplando un objeto. Ella se frotó los ojos con dos dedos y se dio la vuelta para contemplarle. Él sonrió a medias y le observó detenidamente. Ella parpadeó, pensando que era cosa del cansancio. - Veo que, su trabajo sí es extenuante. - ¿Qué hace aquí? ¿Cómo entró? - Creo que usted ya se imagina eso. Pero no, no debí usar magia para adentrarme en este sitio. Le envié una carta y demandaba una respuesta. Usted siquiera se molestó en responderme y heme aquí. Hermione cerró su computador portátil y le observó con cierto enojo. Snape soltó, lo que había estado contemplando y miró a su alrededor. Hermione, se levantó del asiento y se dirigió hasta donde él estaba sentado. - Lindo lugar. Lleno de apartos muggles. - Que como ve, no tengo el tiempo de utilizar. Le contempló. Sin duda alguna, Snape lucía diferente luego de estar tanto tiempo, alejado de las tensiones de impartir clases o de ser un mortífago. Se le veía menos exhausto de lo normal e inclusive tenía un mejor aspecto. Hermione se mantuvo pensativa, recordando momentos de su pasado. Mientras Snape la observaba, caminó hacia una pequeña biblioteca y tenía la intención de tomar un libro. Snape se apresuró a quejarse, acerca del asunto. - Dudo que, las respuestas aparezcan cómodamente en un libro cualquiera. - No está de más intentar. - Oh sí, seguramente- dijo, con desdén- necesito que me acompañe. - ¿A dónde? - Al hospital. Ella permaneció en silencio, mientras Snape caminaba. Antes de salir, ella observó la puerta de su apartamento. ¿Cómo había logrado entrar? Ella dejó de pensar en eso, en cuanto estuvieron a las puertas del hospital. Al entrar, su jefa le hizo la pregunta de oro. Ella quería saber, si Snape era su pareja y afirmaba que Ron le agradaba. Esperaba ella, que hubiesen terminado de buena manera. Al regresar hacia Snape, Hermione estaba sonrojada y él le preguntaba si se sentía bien. Por supuesto, ella nunca respondió a esa interrogante. Pasaron largo rato contemplando a Draco. Hermione suspiró, cuando no hubo cambio significativo. No tenía opciones y se le acababan las ideas. Snape permaneció de pie mientras ella; se sentaba en una silla. Estiró los brazos y cerró los ojos, meditando en silencio. Se levantó y de un momento a otro, tomó una jeringa. Snape le observó con confusión, mientras ella daba unos suaves golpes a un pequeño frasco que contenía un líquido transparente. Tomó la muñeca de Draco y simplemente introdujo la aguja dentro de la misma. Snape saltó de inmediato. - ¿Qué demonios acaba de hacer? ¿¡Qué significó eso!? - Es una fórmula, para que Draco siga con vida- dijo, observando su cuerpo "inerte". - ¡No necesitaba hacer eso! - Mientras usted tenga una idea inteligente, yo no tendré que hacer esto. Snape frustrado, se dio la vuelta y abrió las persianas. El día, parecía apropiado para realizar su idea. Sí tenía una, pero no podía mentir que era tan arriesgada como útil. Pan de cada día para su persona. - Resulta que sí tengo una idea. Pero, es bastante arriesgada Granger. - ¿Y bien? - Según lo poco que he podido vislumbrar, parece una maldición prohibida. Tal vez, anulada por el ministerio, años atrás. Así que, planifico una incursión al departamento de misterios. - ¿Qué demonios? ¿De qué está hablando? - Bueno, ellos allí mantienen la mayoría de las cosas confiscadas que fueron prohibidas. Pienso que, tal vez allí obtengamos pistas. - ¿Y usted no? - Sí, estoy muerto. Desaparecido en acción tal vez. No me diga que tiene miedo Granger, usted quien violentó varias veces mi privacidad, entrando en el despacho para tomar ingredientes sin mi permiso. - ¡Pero teníamos, un motivo! - Ahora lo tiene. Hermione meditó lo que Snape comentaba. De un momento a otro, tenía que tomar muchísimas decisiones. Si debía fusionarse con el alma de Draco, si debía terminar o no la relación con Ron, si debía ir con Snape, si debía quedarse con Draco o no. Todo eso, estaba comenzando a enloquecerla. - Está bien, pero se hará a mí manera. - Muy bien, escucho. - Enviaré algunas cartas. Caminó hasta la puerta y se detuvo antes de abrirla. Snape, esperó por lo que ella tenía que decirle. Hermione meditó, pensando que era una estupidez, que seguramente iba a cometer un error. Bueno, más de los que cometía usualmente. - Señor, ¿Estaría mal, si le pidiera que se quedase esta noche en mi apartamento? Snape se mantuvo perplejo, observándole con confusión. Hermione sonrió a medias, intentando disculparse. No funcionó, Snape había fruncido el ceño y le observaba con una sonrisa escueta. - ¿Perdone? - No, es cierto. Es sólo que, no quiero perderle de vista. - ¿Es que se volvió loca o qué? Bien puedo verla mañana temprano, a las puertas del hospital. Sí, había enloquecido. tantos ecuentros fortuitos, comenzaban a desesperarla ligeramente. Quizás sólo era su paranoia, pero pensaba que Snape iba a dejarla sola. Tal vez, la dejaría encarcerlar y luego huiría. - ¿Dónde vive? ¿Tiene a dónde ir? - Eso no le incumbe Granger. - Sólo déjeme. Pues bien, caminó con Snape hasta donde él residía. Con una mirada, bastó para entender que no tenía rumbo fijo. Una habitación de hotel. Subió las escaleras con él y esperó hasta que el mismo, trancarse la puerta. - Envíe las cartas que quiera y váyase. - Sí- dijo ella, quitándose el abrigo y admirando el lugar. Se notaba, que Snape vivía allí. Todo estaba meticulosamente organizado y Snape no dejaba entrever siquiera, que había vida en ese lugar. Hermione suspiró, mientras encontraba un lugar adecuado para escribir. Se sentó en el comedor y comenzó a redactar algunas notas. Si al menos iban a incursionar en el ministerio, debía cuidarse las espaldas. Ron, había mencionado que si le necesitaba, que escribiera. Le necesitaba. -¿Cartas de amor?- preguntó el hombre, ofreciéndole un poco de vino. Hermione, negó con la cabeza. - Al contrario, protección. Severus se permitió sonreír, mientras Hermione probaba el vino que le ofrecían. Luego de unas tres cartas ella, ya estaba lista. Movió su cabeza, pero Snape no estaba con ella. Denotó, que estaba en una habitación, quejándose de algo. Ella caminó lentamente hacia él y observó a lo lejos. Se curaba la mordida, que Nagini le dejara en el pasado. Al levantar la cabeza, observó que Hermione estaba detenida al final del pasillo. Dejó lo que hacía y simplemente bajó la cabeza. Ella caminó hasta adentrarse en la habitación. - Eso es terrible- dijo mirando la cicatriz sobre su cuello. Podía observar, como las palpitaciones de su piel hacían vibrar a la cicatriz. - No duele tanto como se ve- dijo él, con desdén y Hermione negó con la cabeza. - ¿Cómo sobrevivió señor? ¿Cómo hizo, para lograrlo luego de tanto tiempo? - Supervivencia Granger, sólo eso. - Pero, tanto sufrimiento. - No necesito el drama- le dijo, levantándose y dejándola sola. - ¿Cómo sobrevivió al veneno? - Bebí de ese veneno hasta cansarme, como si bebiera vino. Eso me hizo inmune, pero me hizo mucho daño. Me hizo débil, me hizo tener pesadillas todos los días. Me hizo sentir fiebre y dolor. Hermione se mantuvo en la cama, mientras Snape meditaba. No tenía idea, de todo el sufrimiento del que había sido partícipe. Suspiró, cuando algunas lágrimas de dolor se acercaron a sus ojos. Ella recordó tantas cosas, en ese instante. Quiso levantarse, pero sus piernas fallaron y rápidamente se sintió mareada y exhausta. Snape, caminó tan rápido como nunca le vio hacerlo jamás y la sostuvo. Ella estaba mareada, con el vino sobre su cabeza. - ¡Granger!- exclamó, cuando ella ya no tenía idea de sí. Trabajaba demasiado, pero eso le servía para llenar los espacios vacíos en su vida. De un momento a otro, despertó en un lugar que no conocía. Las luces sobre el techo, la encandilaron de inmediato y se llevó una mano a la cabeza. Snape por su parte, estaba secándose las manos con un pañuelo. ¿Qué significaba? - Veo que, logró despertar. - ¿Qué me sucedió? - Se desmayó y vomitó- le contestó Snape con calma- no debí haberle dado vino de beber. Su estómago, está destrozado. ¿De casualidad come, señorita Granger? - Eso creo. - Debería descansar- comunicó Snape. - Bien, debo irme- dijo ella, levantándose. Intentó poner en orden sus ideas, pero su cabeza no daba para más. Al sentarse, sintió una fuerte punzada y náuseas. Sus zapatos estaban cerca de ella. Intentó colocárselos, pero fue un fracaso. - No, esta noche se queda. Ella no contestó, ya se encontraba dormida una vez más.

Espero que les gustara. Saludos y besos.

M&S