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Historia 35656 — capítulo 3

Por la noche, Hermione me dijo que bajara a la sala común, que Ron y Harry estaban ahí esperándonos. No tuve valor para bajar, así que le pedí que me disculpara, que no me encontraba bien.

Intenté dormir, pero en mis sueños solo veía a malfoy y a una chica besarse felizmente delante de todo el mundo. Mientras Harry, Hermi y Ron les miraban con asco. Me dio celos ver como la besaba, hasta que descubrí que la chica...era yo. Me desperté sudando, era horrible, hasta soñaba con él. Y lo peor...¿Me había puesto celosa? Pero si a mi malfoy no me gustaba, es más, le odiaba, siempre metiéndose con Harry, especialmente...¡¡Desde que empecé a salir con él!! Podía ser...¡¡Estaba celoso!! Reí para mis adentros, aun con la culpabilidad concomiéndome. Y me dormí de nuevo.

Al día siguiente, Harry vino a mi cama a despertarme.

-Eh, preciosa. - Me acarició la cara. - Despierta. ¿Estás mejor?

-Harry...

-Ayer no cenaste nada, debí suponer que estabas enferma. - Me dió un suave pico.

-Yo.. Me encuentro mejor..Supongo..

Me levanté y le miré con miedo.

-Saldré para que te cambies. - Sonrió.

-Gracias.. - Sonreí.

-Te espero fuera. ¿Vale? - Asentí. - Te quiero.

  • Y yo.. - Dije débilmente.

Me vestí, salí y le miré. Seguía esperándome a pesar de que había tardado media hora en elegir ropa. Era estúpido, solo tenía dos uniformes prácticamente iguales, pero quería hacer tiempo para reunir valor y poder mirarle a la cara sin querer llorar.

Nos encontramos con Malfoy en el pasillo, me miró sonriente, mientras que yo seguía muy enfadada con él. Así que le giré la cara. En las siguientes clases, mientras los profesores ponían máxima atención en que Harry no se girara hacia mi (dado que sabían lo de nuestro noviazgo y querían evitar escenitas en clase), Malfoy se dedicó a enviarme notitas mágicamente. En las que me preguntaba si me ocurría algo. Por supuesto, no respondí a ninguna. A última hora, me escribió una última cosa:

"Tendrás que hablar conmigo quieras o no, pelirroja."

Reí, no podía obligarme. Salí del aula y me dirigí a mi cuarto, sabía que las chicas no entrarían hasta que terminara la cena, pero yo no tenía hambre.

Me quité la túnica y el jersey, hacía calor. Quedé en el polo gris con el símbolo de griffindor y la mini falda del uniforme.

-Mmm…- Oí algo, no..rogué que no fuese él. - Así mejor…

-Malfoy.. -Dije con asco.

-¿Por qué me tratas así, pelirroja? - Apareció frente a mí de nuevo. - Llámame Draco, o cariño, como prefieras.

-Prefiero Malfoy - Dije.

-Grr..Te haces la dura eh? - Rió acercándose a mí. - Me encanta.

-Quita asqueroso! -Grité.

Me tapó la boca.

-No, no, no. - Me acercó a su cuerpo. - No me trates así, además, nadie te oirá si gritas, están cenando.

Forcejeé de nuevo, aunque no me sirvió de nada, exactamente igual que la otra vez, su fuerza me superaba. Y volví a rendirme.

Rozó mis labios con los suyos y me miró con esos ojos en los que me perdía. Me acercó aún más a él y empezó a besarme pasionalmente. Eufórica, me agarré a él.

De repente, se separó de mí, y mis labios no pudieron evitar buscar los suyos. Rió.

-Sabes que no puedes resistirte. - Susurró, y después volvió a besarme de nuevo.

Era desesperante, pero esos besos me hacían sentirme bien. Me gustaban demasiado, eran una adicción. Ni siquiera Harry, "el amor de mi vida", había conseguido hacerme sentir lo que Draco me provocaba. Me aferré a su cuerpo y le besé con todas mis fuerzas. Hasta que no pude más. Nos separamos. Necesitábamos respirar.