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Historia 35665 — capítulo 18
Entre a mi habitación y me metí a dormir, soñé con las palabras de Sheila "porque tu mereces algo mejor que yo" toda la noche
En toda la semana no me acerque a ningún licántropo, me la pase de compras con Alice (no fue mi idea claro esta), haciendo pasteles con Esme, en fin evitando estar con licántropos de todo tipo, hasta que Cuddy me dio el vista bueno, al parecer el aroma ya se estaba disipando y era lo bastante menguado como para que no se dieran cuenta de su existencia.
Ese mismo día fui a su campamento, me emocionaba volver a ver a todos y quería contarle cosas a Meg, pero sobre todo, quería ver a mi hermano ya que no había podido verlo para explicarle lo que me había pasado.
Nos encaminamos juntos hacia su manada, a pesar de ser ya tarde, no había prisa así que fuimos caminando, Cuddy me ayudo en las partes difíciles, su contacto ahora era mas seguro y parecía contento, no sabia la razón. Íbamos hablando de tonteras hasta que pudimos ver el claro de su campamento, se veía un gran revuelto.
Cuddy me llevo a través de ese grupo de gente con los ojos tapados por sus manos hasta llegar al centro. Ahí se detuvo con las manos todavía tapándome los ojos
-Aquí hay alguien que quiere conocerte - me dijo al oído antes de destaparme los ojos. Junto a Jacob se encontraba un hombre de unos cuarenta años, con elmismo color de pelo que Cuddy. Di un grito al reconocerlo, Cuddy me miro con cara de confusión al la que yo solo pude responder en un susurro
-Es él...-dije antes de desmayarme, lo ultimo que escuche fue el grito de rabia de Cuddy y la revolución causada por el descubrimiento.
Cuddy POV:
-Es él...- dijo Leah antes de caer desmayada en mis brazos, me gire a mi padre con los ojos llenos de rabia, ¿Cómo había podido hacerle eso a Leah? Justamente a ella, tan hermosa y frágil en comparación con él
Lo único que me detenía para no saltar encima de él era el cuerpo de Leah, frágil en mis brazos. Me sobrepuse, mi instinto me decía que me transformara en licántropo al instante pero, por una vez, no lo escuche, debía dejar a Leah en un lugar seguro antes de ir a matar a Coud. Sin embargo, no podía moverme, estaba abrumado.
-¡¿Cómo pudiste?!- le grite a mi padre - ¿Cómo pudiste hacerle eso a Leah? No sabes el trauma por el que paso por tu culpa, bastardo
-Yo no sabia nada de ella, hijo. No sabía que era el objeto de tu imprimación - se disculpo él
-Vete de aquí - dije tratando de no saltarle encima - ¡¡Ahora!!
Con un asentimiento de cabeza, él se fue por entre los árboles, todavía no quería creer lo que había pasado. Él día había comenzado de lo mejor y ahora, desearía que nunca me hubiera despertado. Mi padre era el causante de todo el dolor y miedo de Leah y yo sin saberlo, como era posible que él le hubiera echo eso a ella, no lo sabia. Lo único seguro es que no se lo perdonaría
Todavía estaba abrumado cuando mi madre me movió el brazo
-Cuddy, Cuddy - me dijo mientras movía mi brazo de forma insistente para que yo me moviera - Cuddy, tenemos que llevarla a la enfermería - dijo en un tono calmado.
Yo solo asentí, le dedique una mirada de odio al lugar por donde mi padre se había ido y la seguí, camino a la enfermería, con Leah todavía en mis brazos.
En cuanto la deje en la enfermería, eche a todos de ahí y me puse a llorar.
No quería creer que mi padre le hubiera hecho eso a Leah, no era posible, fue un error de seguro. Pero no lo era y eso era lo que mas me preocupaba, mi padre era el ser que le había hecho tanto daño a Leah y yo, sin saberlo la lleve a su encuentro.
Ahora comprendía porque cuando vio mi sonrisa se asusto tanto, era muy parecida a la de mi padre según me habían dicho, ¿Cómo no lo adivine antes? Solo había dos manadas además de la mi primo, la mía y la de mi padre, porque los Nazki no bajan a esta zona, y ninguno de los de mi manada fue.
Mire a Leah tendida sobre la improvisada camilla, le bese los labios y me dormí, rezando porque todo fuera un mal sueño