Tituladas 17.2% · 34,225 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,464 de 95,612 páginas identificadas · 89,859/90,219 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 35743 · de

Historia 35743 — capítulo 3

Capitulo tres: Regalos.

(Bella P.O.V)

Alice y su sombrero tan infantil lograron hacerme reír, aunque aun no entendía que demonios me pasaba, ni siquiera la señora Petrova sabia de mi inusual método para practicar, de hecho siempre que tenia publico en una práctica yo bailaba de la manera tradicional, con una mano sujeta en la barra adyacente al espejo y el otro brazo estirado para conservar la línea.

Pero de repente había entrado ese chico, el hermano de Alice, el chico guapo del internado de Nueva York, y yo,  la muy estúpida había bailado frente a él.

La primera vez que lo vi me resultó intimidante, su mirada me parecían rayos X que querían ver mas allá de mi, la segunda vez fue peor, sus ojos se veían como dos brillantes esmeraldas desde el espejo retrovisor; pero definitivamente esta era la peor ocasión, sus ojos me habían hipnotizado, cada parte de su ser me había deslumbrado, ¿Por qué Alice tenía que tener un hermano así?, Edward definitivamente era de otro planeta, con su voz aterciopelada, su cabellera broncínea, su piel tan pálida y hermosa.

-Apresúrate Bella- Chilló Alice desde un extremo de la sala. Le eche un vistazo rápido al espejo, él me estaba mirando, quizás que esté pensando de mi ahora; mi mente me mandaba a callar pero mi cuerpo no me obedecía, no debí ofrecerle mi ayuda, no debí ser amistosa con él, no debí practicar frente a él, no debí bailar para él.

La señora Petrova siempre me repetía lo mismo, "una buena bailarina necesita disciplina, la disciplina es no tener distracciones y los chicos son una de esas insoportables distracciones", y Edward estaba distrayéndome, pero me sentía tan bien bailando, en especial bailando frente a él, tan segura, mi timidez se esfumaba junto con mi torpeza cada vez que bailaba, y esta ocasión no era diferente, había mandado a la vergüenza dar un paseo muy muy lejos.

No debí abrir la puerta estando vestida así, pero era él, estaba demasiado feliz haciendo lo que más me gustaba frente a él.

No quería que alguno de los dos viera las cicatrices de mis pies, tenía unas a mitad de proceso y otras formándose, me apresuré a ponerme los zapatos una vez que me había quitado las zapatillas de Ballet; mi sweater parecía cubrirme pero me sentía demasiado desnuda como para salir de ahí así.

Alice pareció entenderme por lo que me arrojó mis jeans que estaban dentro del pequeño bolso en donde traía mi ropa, su hermano caminó hacia la puerta y la cerró tras él, fue ahí donde aproveché para deslizar los jeans por mis piernas aun con los zapatos puestos, luego me quité la falda que tenia y guardé todo en el bolso.

Salí con Alice del brazo, me jalaba entusiasta hacia las escaleras, los dolores punzantes en mis pies me obligaron a caminar sobre mis talones, no era muy hábil caminando así por lo que tropecé en un escalón, la pequeña Alice no fue lo demasiado fuerte para sostenerme por lo que me caí, y para mi excelente suerte Edward estaba en mi trayectoria. Que maravillosa forma de caer, como una princesa en los brazos del príncipe azul; no pude evitar sonrojarme, inmediatamente me deshice de su electrizante agarre.

Cuando llegamos al piso de los cantantes pude observar que una de las puertas de los salones tenía un decorado poco usual, unos globos colgaban de ella. Jasper, el hijo del dueño nos esperaba con un sombrero tan ridículo como el de Alice, solo que el de él tenía orejas de gato.

-También hay uno para ti Bella- dijo Jasper señalando el esponjoso gorro infantil con una oveja en su parte superior.

Jasper abrió amablemente la puerta para nosotros, Alice entró primero llevándose a su hermano consigo. -Listo Jasper, hazla entrar- escuché que dijo Rosalie, la melliza de Jasper.

Jasper me hizo una seña para que yo entrara, no pude ver mucho de la sala, Rosalie me había aventado confeti a la cara, -Feliz cumpleaños Bella- chilló Alice; con todo esto de la practica se me había olvidado que día era hoy, sábado 13 de septiembre, el día en que yo cumplía diecinueve años.

Estaba emocionada con lo que ellos habían hecho, a punto de soltar una lagrima. En las paredes habían colgado guirnaldas de papel, en una pizarra habían escrito "feliz cumpleaños Bella", habían mas globos desparramados por el suelo de la sala, en un rincón un pastel se encontraba sobre la mesa, y en otro rincón había una pequeña pila de lo que supuse serian regalos.

Recibí un apretado abrazo por parte de Emmett, creí que me iba a aplastar, Rosalie se acercó con el pastel para que yo pudiera soplar las velas, me hallaba extremadamente sorprendía.

-Chicos, no se debieron molestar- dije con mi voz a punto de quebrarse por la emoción.

-No es molestia Bella, tú te mereces esto, ahora pide un deseo y sopla las velas- dijo Rosalie un poco cansada de sostener el peso del pastel.

Sabía exactamente lo que quería, la beca para ingresar a la Real Academia de Artes, inflé mis pulmones para soplar las velas cuando de casualidad me encontré con la mirada triste del hermano mayor de Alice, yo generalmente no era una persona egoísta, sabía que con esfuerzo podría viajar a Londres a cumplir mi sueño, reformule mi deseo, no pedí algo para mi, "deseo que Edward Cullen será feliz", pedí para luego soplar mis diecinueve velitas.

-Ahora abre tus regalos- dijo Alice emocionada entregándome un paquete bastante grande envuelto en un hermoso papel en tonos pasteles. Como yo no reaccioné a tiempo Alice lo abrió por mí, era el vestido más hermoso que hubiera visto en mi vida. -Allie- musité para luego abrazarla antes de que las lágrimas me invadieran.

-Mi regalo te va a gustar más que el de la enana- dijo Emmett alcanzándome un paquete cuadrado, yo abrí el papel con cuidado. Reí por la indirecta, eran dos libros, uno sobre la historia de Londres y otro sobre la historia del Ballet. Le sonreí a Emmett en forma de agradecimiento, no quería pasar por sus abrazos de oso otra vez.

Sentí que me desmayaría cuando vi con lo que se acercaba Rosalie después de haber dejado el pastel nuevamente en la mesa; eran zapatillas de Ballet nuevas, me las entregó y yo no pude evitar darle un abrazo y dejar que las lágrimas salieran de mis ojos. Había ahorrado cada dólar de mi sueldo para comprar unas nuevas, eran demasiado costosas, sabía que no las podía aceptar, pero ¿Cómo rechazarlas?.

-Son de parte de Jasper y mía, y no acepto que me las devuelvas, son tuyas y las usaras en tu certamen de invierno- dijo Rosalie sonriéndome.

-Pruébatelas- dijo Alice con felicidad. -Y pruébate el vestido también, hazlo en el vestidor de arriba mientras nosotros cortamos el pastel- agregó la chica.

-A su orden mi general- le dije a modo de broma para subir a toda carrera al vestidor de Ballet.

Cuando entré me despojé rápidamente de mi ropa y mis zapatos, la tela se sentía demasiado suave en mi piel, Alice había acertado, el vestido me quedaba perfecto, ni muy ajustado ni muy suelto, tenía unos tirantes que debía anudar a mi cuello y un lazo que debía anudar en mi cintura; la tela era tan delgada y vaporosa que parecía flotar con cada movimiento que hacía, además era muy cómodo, me llegaba un poco más abajo de la rodilla y era de un tono rosa pálido, perfecto para usarlo en el certamen de invierno.

Ahora venia la parte dolorosa, había una pequeña cicatriz en mi pie derecho que amenazaba con sangrar y no quería manchar mis nuevas zapatillas, tomé toda la ropa que había dejado tirada en el vestidor, la doblé con cuidado y me dirigí al salón en donde había dejado mi bolso, sabía que allí tenía unas vendas para el caso que mis pies se decidieran a sangrar.

Caminé con la ropa en mis brazos, el bolso reposaba en una silla, metí todo rápidamente adentro y me puse a rebuscar en los bolsillos exteriores el vendaje.

Una corriente eléctrica recorrió todo mi hombro; él estaba en el salón y yo nuevamente había cometido una torpeza, había dejado que supiera de mi más de lo necesario.

-¿Qué te paso en el pie?- preguntó expectante.

-¿Qué haces tú aquí?, se supone que debes estar abajo con los demás- dije esperando que olvidara su pregunta.

-No me respondas con otra pregunta Bella- dijo algo enfadado.

-No es nada, me pasa seguido- dije sin darle mayor importancia al asunto de mis pies mientras seguía buscando las famosas vendas. -Además tu tampoco has respondido a mi pregunta, ¿Qué haces aquí?- dije tirando el bolso al suelo para sentarme y vendar mi pie herido.

-Yo no sabía que hoy era tu cumpleaños- dijo con un poco de timidez.

-No te preocupes, de hecho yo lo había olvidado- dije haciéndolo reír.

Él rebuscó en los bolsillos de su chaqueta como loco, extendió hacia mí un pañuelo de seda azul que contenía un pequeño bulto en su interior.

-Feliz cumpleaños Bella- dijo tomando mi mano y depositando en ella el bulto envuelto en el pañuelo de seda.

-No tenias que darme nada Edward- le dije con la mano aun extendida esperando que el retirara su regalo.

-Pero quiero hacerlo- dijo retirando el pañuelo y dejando al descubierto el pequeño bulto en él.

Era un pequeño broche para el cabello en forma de mariposa, en "las alas" tenía unas piedras preciosas incrustadas, eran absolutamente brillantes y al cambio de luz cambiaban de color, eran todas en tonos azul cielo, la misma mariposa debía ser una joya carísima que yo absolutamente no podía aceptar, y más si venía de este chico que de por si me deslumbraba con solo una mirada.

-¿Cómo tu traías eso?, ¿lo traes siempre contigo?- pregunte señalando el broche que reposaba en su mano.

-Es una larga historia, algún día te la contaré- dijo caminando detrás de la silla. Sentí como sus manos recogían un mechón de mi cabello y los atrapaba con el broche.

-Yo no puedo aceptarlo Edward, debe ser carísimo- dije acercando mi mano al broche que reposaba en mi cabello para retirarlo.

El fue más rápido que yo, me tomó ambas manos y aquella corriente eléctrica no se hizo esperar para aparecer. -Acéptalo por favor- dijo deslumbrándome con sus ojos otra vez.

Solo asentí con la cabeza, su mirada me hipnotizaba, me era imposible negarme ante él. Con rapidez terminé lo que había venido a hacer, bajé junto con Edward y mis regalos hacia la sala de canto en donde estaban mis amigos.

Hola a todos!!!!!!!!!

aqui les dejo el tercer capítulo de mi fict, espero que sea de su agrado

gracias por leer  y por comentar

bye!