Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 35827 · de

Historia 35827 — capítulo 4

Los días siguientes fueron iguales, pasé de él, y él de mí. Yo hablaba con los demás, y atendía. Y por las tardes quedaba con las chicas y algunos chicos para dar una vuelta.

El sábado, llamaron al teléfono y mamá lo cogió con su espontaneidad natural.

-¡Hola, hola caracola! - Dijo alegremente.

Si, lo cierto es que mi madre era una persona muy alegre y vital. A pesar de que todas sus amigas, de cuarenta y pico años como ella, eran bastante aburridas y a veces hasta agobiantes. Pero mamá no era así, mi madre era muy coqueta, vivaracha, graciosa, vamos, el alma de las fiestas. Yo confía en ella muchísimo, siempre le contaba todo y ella era quien solía animarme siempre que podía. Estábamos muy unidas. Bueno… Pero a veces se pasaba un poco de graciosilla.

-¡Hola, hola caracola! - Repitió, y nadie contestaba.

-Mamá. ¿Quién es? - Pregunté.

-No lo se cielo, nadie contesta. - Dijo un poco extrañada.

-Haber… Seguro que es algún gracioso. - Dije, y le cogí el teléfono dispuesta a decir mil barbaridades al gracioso que estuviera haciendo la bromita. - ¡Oye tú! - Una voz me interrumpió.

-¿Marie Jane? - Era Giselle.

-¿Giselle? ¿Eres tú?

-Si, perdona que no contestara antes, esque me ha sorprendido tu forma de saludar. - Dijo un poco acongojada.

-No, no es nada tranquila. Pero no era yo, lo ha cogido mi madre. - Dije entre risas. - ¿Qué querías?

-Hemos quedado en media hora con los chicos, vamos a ir a casa de Lewis a jugar a la consola un rato.

-Sueña divertido. ¿Dónde habéis quedado? - Conteste ansiosa.

-En la plaza del otro día. - Me dijo. - Pero Leo ha dicho que pasaría a buscarte.

-¿Enserio? - Mi madre se fue a ver la televisión en cuanto supo que no había nada interesante. - Que amable.

-Leo es así. - Y empezó a reír. - Y más contigo, le has caído muy bien.

-Él a mí también. Bueno, ¿nos vemos luego? Tengo que ordenar mi cuarto.

-Claro, hasta luego.

Veinte minutos más tarde llegó Leo, llamó al telefonillo y bajé. Fuimos yendo y le noté extraño:

-Leo, ¿Te ocurre algo?

-No…

-Leo, enserio.

-Es que no quiero que te enfades conmigo.

-¿Por qué me voy a enfadar? - Pregunté preocupada.

-Porque he hecho una cosa que sé que no te gustará. - Me dijo, sin mirarme a la cara.

-No tiene por qué. Dime que has hecho, yo te diré si me molesta o no. Pero no me voy a enfadar. Te lo prometo.

-Prefiero que cuando lleguemos lo veas por ti misma. - Dijo, y respeté su decisión. No creía que Leo pudiese hacerme nada malo.

Llegamos a la plaza, y estaban todos. Giselle, Mirten, Margaret, Violet, Sarah, Lewis, Charly, Marco, Zacary y… ¿¡James!? ¿Qué hacía aquí? No sabía porque había venido, pero lo que en ese momento me importaba era qué había echo Leo.

-Leo, yo no veo nada. ¿Qué has hecho? - Le pregunté preocupada.

-¿No lo ves?

-No, no veo nada. Dímelo por favor. - Rogué

-He… He invitado a James a que viniera con nosotros. - Dijo, y me agarró las manos, nervioso. - Pero me ha prometido que no te hará nada. Te lo juro, no te enfades por favor.

-Tranquilo Leo, ese chico es un desagradable pero no me molesta que venga. Es tu amigo ¿Verdad? Pues no te preocupes, paso de él y listo.

-Gracias. Eres genial. - Me soltó y fuimos con todos.