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Historia 36007 — capítulo 5
-es broma ¿verdad?- pregunto la muchacha con estupefacción. Acariciando el cabello de su madre, que ya estaba repuesta de su desvanecimimiento.
Negué con la cabeza, molesto.
Si tan solo esa niña tonta supiera que muchísimas personas habían muerto por protegerla…
-es que simplemente no puede ser…-exclamo ella sonriendo con histeria. -es una cosa ciertamente muy bien planeada, pero…no, simplemente no puede ser.
-mi querida niña…- susurró mi tía, la Sra. Johnson, pero El Jade la interrumpió.
-supongamos que por un segundo, esto es real.- suspiro la niña sonriendo.- y soy la roca esa…- puso los ojos en blanco.- mis papas me lo hubieran dicho, mínimo que era adoptada… porque ellos nunca me ocultarían algo así- continuo pero poco a poco pude ver como su sonrisa flanqueaba.- ¿verdad?
Viviana se echo a llorar amargamente, abrazada a las piernas de mi tía.
-Viviana tranquila…-susurre acuclillándome a su lado, tratando de ayudarla a ponerse de pie.
-¡no! ¡NO!- grito la mujer- ¡ustedes nos prometieron! ¡Nos prometieron más tiempo! ¡Nos prometieron que nos dejarían…!
-ma', vamos mama, esto debe de ser una muy mala broma…- susurro El Jade.
-¡estoy arto de que creas que esto es una BROMA!- me desquicie, estaba totalmente enloquecido de que no comprendiera la gravedad del asunto.- preferiría volver a mi casa sin tener que llevarte, pero tengo que hacerlo porque tú, una niña mimada y escéptica, cuadrada de mente cerrada, ¡no entiende nada, de NADA!
-William- me regaño mi tía, mientras El Jade me miraba totalmente sorprendida por mi arrebato, sus ojos azules verdosos estaban totalmente abiertos al igual que su pequeña boca roja.
-¡no! Estoy totalmente molesto de que no sepa todos los sacrificios que la gente ha hecho por ella…- murmure abatido.- que no se dé cuenta de lo importante que es que este viva… del peligro que corre… y lo que me enfurece aun más es que no se ponga a pensar en el peligro que corremos nosotros protegiéndote del peligro…
De pronto, por más ridículo que suene, me dieron ganas de llorar, pues ese arrebato me había hecho recordar que esa niñita caprichosa, esa causa, había terminado con todo lo bueno de mi vida, con todo por lo que valía la pena vivir.
Mis padres.