Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 36072 · de

Historia 36072 — capítulo 1

Muchas veces me han dicho que he de seguir adelante.

Me han dicho que entienden que no es fácil dejarla atrás, que saben lo terrible que debe ser perder al amor de tu vida, pero que en la vida siempre hay que mirar hacia delante.

Y aunque a veces todas esas cosas que me dicen parecen tener sentido, cuando la veo a ella dejan de tenerlo.

Supongo que es más fácil, o mejor dicho, menos difícil, dejar a alguien atrás cuando sabes que no lo volverás a ver. Pero dejar atrás a alguien que aún existe, respira, sonríe y te mira es algo que, simplemente, no puedo hacer.

El día en que Voldemort - ya va siendo hora de llamarlo por su nombre - cayó, no fue el único. Murieron muchas personas a las que quería, amigos, incluso mi hermano.Personas que no volverán y que echaré de menos cada día de mi vida.

Sin embargo, a la que más echo de menos, irónicamente, es a una que no murió.

Cuando llego para mi visita diaria, las enfermeras me sonríen amablemente. Puedo notar en sus miradas una mezcla de compasión y enamoramiento platónico. Seguramente piensan que lo que hago es algo admirable, pero yo simplemente siento que es lo que tengo que hacer.

Y no es como si no hubiera intentado estar con otras mujeres. Pero ya he asumido que solo serán caras y cuerpos sin más, que solo cubren el único hueco que ella no puede cubrir.

El de la soledad más absoluta.

Cuando llego, ella levanta la mirada desde su cama. Hoy sonríe, es un buen día. Coge las flores que le traigo e intenta, sin éxito, cambiarlas por las viejas que se marchitan en el jarrón de la mesita. Su torpeza la pone de mal humor, y tira las nuevas al suelo.

-No te vas a rendir tan fácilmente, tienes que volverlo a intentar.

Recojo las flores del suelo y se las vuelvo a dar. Ella lo vuelve a intentar,y lo consigue. Me sonríe de nuevo, aunque sus ojos brillan de tristeza.

Entiendo que debe ser frustrante que una gran mente como la suya se consuma de esa manera.

Me enseña un dibujo que ha hecho; en ella se la ve vestida con su vestido favorito, mientras le da la mano a alguien. El pelo de color naranja me hace saber que soy yo, pero me hago el loco.

-¿Quién es ese?

Ella pone cara de no entenderme, pero enseguida capta lo que quiero decir. Me coge la cara entre las manos y me besa la nariz.

¿Cómo demonios la podría dejar atrás?

Ese día no soy la única visita. Harry y Ginny llegan poco después. Ginny me abraza, mientras Harry le acaricia con ternura la mejilla a Hermione. Esto la pone contenta, y le devuelve la caricia cogiendole la mano al mismo tiempo. Puedo notar el brillo de los ojos de Harry, y siento que nadie mejor que él puede entender cuanto la echo de menos. Al fin y al cabo, él también perdió una parte de su corazón aquel día.

-¿ Y los niños?- pregunto, intentando pensar en otra cosa.

-Bueno, la última vez… - Dice Ginny. Para como si no quisiera recordarlo. Hermione adoraba estar con ellos, pero últimamente, a veces, se enfadaba con ellos sin motivo. No es como si les fuera a hacer daño, pero no era algo agradable.

Creo que se había dado cuenta de que ella nunca sería madre, ni esposa, ni nada, porque era esclava de su propia mente. Un conjuro de solo una palabra, realizado por una de las brujas más perversas, había bastado para arrebatarle la vida sin matarla.

Bueno, la suya y la mía. Y una parte de todos los que la querían.

Pero mientras a Hermione Granger le quedara un soplo de aliento, Ronald Weasley estaría allí, a su lado.

Y de alguna manera, espero que ella lo sepa…