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Historia 36108 — capítulo 1

Cuentan que cuando el mundo era joven, cuando había empezado hace poco, las criaturas mágicas que ahora se esconden o viven en otros mundos gobernaban la tierra y vivían en ella con total libertad.

Esos seres eran los Ángeles, las Brujas, los Gnomos y las Hadas. Luego, más tarde, aparecieron nuevos seres al haber mezcla de razas distintas.

Cuentan que un día llegaron los humanos y destrozaron toda la vida pura que allí habitaba, que sus almas puras se tornaron oscuras y que poco tiempo después aquellos seres mágicos que habían habitado este mundo desaparecieron o se marcharon. Y entonces llegaron los demonios y los Brujos.

Cuentan que algunos humanos eran diferentes al resto y se mezclaron con algunos seres que se quedaron en la tierra.

Cuentan que una princesa humana se prendó de un Ángel que aun vivía por allí antes de que llegaran los demonios. El Ángel se llamaba Orizzel y la princesa Ikuna. Tuvieron siete niñas, un fenómeno muy extraño, pero a nadie le pareció raro tratándose de un Ángel antiguo.

Esas niñas eran humanas como su madre, pero poseían la belleza de los Ángeles, por ello se pensó que eran puras. Como su padre eran inmortales hasta cierto punto, pues eran recién nacidas.

Pero un día el padre de Ikuna sin saber esto y enfadado porque su hija se hubiera prendado de un Ángel y no de un humano, cogió a las siete niñas y las arrojó al mar.

Ikuna se lo contó a Orizzel y él muy apenado y enfadado las buscó hasta dar con ellas. Cuando las rescató vio que a pesar de estas casi muertas, no podía hacer otra cosa que quitarles su vida inmortal a cambio de que vivieran en el océano, pues sus cuerpos se habían acostumbrado al agua y en tierra se ahogaban.

Ikuna al enterarse se quedó destrozada y al ver que sus hijas solo podrían sobrevivir en el agua le pidió a Orizzel que les concediera una cola de pez.

Ellos las vieron tan hermosas cuanto más crecían y lo preciosas que eran sus canciones que no quisieron que esa nueva raza se acabase jamás.

Por eso una tarde después de que lloviera, dicen que arrancó el arco iris del cielo y cada color, junto con una joya que lucía él en su collar lo transformó en perlas, una para cada hija y que sirvieran para que una vez fueran a morir depositaran aquellas perlas en un lugar determinado donde nacería la siguiente.

Eso es lo que conocemos hoy en día como sirenas.

También dicen que como hijas de una princesa se habían ganado ese título así que su padre les dio los siete mares para que gobernaran en mar lo que no pudieron en tierra.

Construyeron un palacio en cada reino marino y allí viven desde siempre.

La perla amarilla se la concedieron a la princesa del océano Pacífico Sur, la perla naranja se la concedieron a la princesa del océano Índico, la perla roja a la princesa del océano Pacífico Norte, la perla verde a la princesa del océano Atlántico Norte, la perla agua marina a la princesa del océano Atlántico Sur, la perla añil a la princesa del océano Ártico y la perla violeta a la princesa del océano Antártico.

Cuentan que ellas en su debido momento lucharon contra los demonios y seres malvados. Después de aquello las consideraron los Ángeles del Mar, así como los Ángeles puros eran del cielo y las hadas los Ángeles de Tierra.

Muchos humanos decían haberlas visto saliendo del agua a la playa con dos preciosas piernas humanas, puesto que tenían una madre humana y solo se les permitió salir a la superficie para ayudar a los humanos en caso de que la paz corriera peligro.

Cuentan que sus cantos eran tan hermosos porque tranquilizaban y purificaban a las almas y seres atormentados. Los Cantos de Sirena llamados hoy en día servían para sanar.

También dicen que el Ángel Orizzel creó un palacio aparte para que reinara un hombre por encima de sus hijas: el Rey de los Siete Mares y dejaría descendencia para los confines del mundo. Aunque solo pudo aparearse con humanas, ya que las sirenas eran demasiado puras para ello.

Y hoy en día, dicen, que si viajas a algún país que esté bañado por las aguas de alguno de esos siete mares puedes ver a sus Princesas Sirenas nadar y oír sus cantos sanadores.

Cuentan que todo esto son leyendas para explicar muchas de las cosas que vemos, pero mi abuela dice que son verdad y que solo los verdaderos demonios que han habitado aquí desde siempre son los descendientes de los humanos que llenaron de oscuridad y expulsaron a los seres puros de su mundo de origen.

Al menos eso cuenta mi abuela.

Redacción sobre el mundo de los seres mágicos para el periódico escolar "Las noticias que más te interesan".

I.E.S. Los Hermanos de la Caridad.

Por Serina María Gracia.