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Historia 36112 — capítulo 6
Antes de desaparecer cambiaron sus ropas por unas más adecuadas para la ocasión; túnicas blancas, detalles en dorado… Acto seguido tocaron las puntas de la estrella y fueron arrastrados a través de un extraño remolinocon destino al remoto Egipto.
-Vamos, por aquí.- indicó Sirius dándole a la palanca para entrar en el pasadizo.
Llegaron hasta la puerta custodiada por las dos estatuas y cuando les fue requerida la contraseña Almu contestó solemnemente:
-Providencia de los dioses.
Las estatuas separaron sus lanzas y les abrieron paso. De nuevo aquella sala pentagonal, con una majestuosa estatua de Isis provista de deslumbrantes ojos de un verde intenso en el vértice, y a la derecha una escultura mucho más pequeña de Osiriscon la problemática inscripción "LADEMUSTI REQ IELOPI"
-Veamos si esto funciona- James se aclaró la garganta.- "RELIQUIAS DEL TIEMPO"
No parecía que fuese a ocurrir nada, sin embargo tras unos instantes el suelo tembló bajo sus pies, se resquebrajaron las piedras que los sustentaban…y los chicos cayeron. Por fortuna el impacto no causó daños más allá de un dolor en el trasero.
-¡Auu! - se quejó María frotándose, como los demás, la parte de su cuerpo dolorida.
-Ya podemos encontrar algo interesante.- dijo Matt mirando a su alrededor. Era una estancia también pentagonal repleta de jeroglíficos policromados. Uno de ellos llamó la atención de Almu quien se acercó al muro y deslizó la yema de sus dedos sobre una pintura de la pared… bajo el dibujo había un hueco, todo aquello desconcertó de forma increíble a la chica por alguna razón…
-¿Quéocurre?- Le preguntóLily acercándose a su amiga.
-Este…este es el escudo de mi familia, estoy segura. - afirmó Almu sin apartar la vista del dibujo del muro.
-¡Coño! Pues no eres la única que tiene un escudo familiar en Egipto, ¡me incluyo en el lote!- decía Sirius señalando hacia el muro de enfrente. Luego llamó a sus primos, MaríaMatt.- ¿es el nuestro o no?
-¿Pero qué… - exclamó María consciente de que aquel era sin duda el de su familia.- ¿qué significa esto?
-Esto da muy mal royo…- dijo Gloria.- Este es el de mifamilia, pero ¿por qué están aquí nuestros escudos familiares?
-Bueno, el mío no.- informó Remus con simplicidad.
-¿Y de quién es el escudo de ese muro?- preguntó Almu caminando hacía el único escudo que nadie había identificado como propio. La chica tocó el escudo y sucedió algo aún más desconcertante, la morena experimentó una especie de visión… le invadió una espeluznante sensación, cerró lo ojos de golpe y vio a unaniña pelirroja cogiendo con sigilo un deslumbrante collar de un coqueto tocador, entonces cuando la pequeña de disponía a probárselo una mujer entraba y le reprendía quitándole el collarde las manos…"Esto no lo cojas Lily, es una joya muy antigua, una reliquia de la familia ¿sabes?"
-¡Almu, Almu!¿Estás bien?- se interesaba Gloria.
-Sí…he tenido una sensación, bueno en realidad es muy raro…yo…he visto algo, he tenido una especie de ¿visión?
-¿Qué dices? ¿Primero te haces invisible y ahora eres adivina? - decía Sirius con cierto sarcasmo.
-No sé que me pasa, pero lo que he visto era muy real…
-¿Y qué has visto?- quiso saber Lily, parecía angustiada.
-Pues a ti, de niña… tenías un collar muy hermoso y tu madre te regañaba por cogerlo diciéndote que era una reliquia de tu familia.
La expresión de Lily cambió al oírla, sabía a lo que se refería… conocía ese collar, era el favorito de su madre, ella siempre se colaba en su habitación para ponérselo… qué quería decir eso, ¿Almu tenía poderes o qué?
-Es…sé lo qué dices…mi madre adora esa joya.- logró articular.
-Yo creo que ese escudo es de tu familia, Lily.- opinó Remus asintiendo para reafirmar su idea.
-Estoy de acuerdo. ¿Os habéis fijado en qué debajo de cada escudo hay un espacio hueco?- dijo James.- yel que hay debajo de ese coincide con la forma de un collar.- les hizo caer en la cuenta el chico.
-¡Tienes razón!- exclamó Almu y una deliciosa idea la acometió, ¡claro, el anillo que había encontrado en el lago! Tal vez coincidiese con el espacio que había bajo su escudo. Extrajo el anillo de su dedo y lo metió en el hueco… encajaba a la perfección.
-¿Estáis viendo esto? Encaja… encontré este anillo en el lago, desde entonces desaparezco y tengo premoniciones… ¡qué casualidad!
-¿Insinúas que el anillo te da poderes?- preguntó Matt llevándose un dedo a la barbilla en aptitud pensativa. Almu le dedicó una mirada que indicaba la evidencia del caso.- vale, vale...lo pillo.
-¡qué chachi! Yo quiero encontrar el objeto de mi escudo... ¡quiero poderes! - expresaba Sirius emocionado.
-Joo, mi escudo no está, qué mierda.- se quejó James.
-Esto no es una broma, tenemos que averiguar qué quiere decir todo esto…
-A lo mejor en el libro de Egipto hay alguna referencia…- dijo Remus en un vago intento de aportar alguna idea. Los demás no lo creían en absoluto, pero era lo único que podían hacer.
-Bueno siempre podemos preguntarle a nuestros dobles si saben de qué va esto.- intervino Sirius. Aquello se presentaba como lo más arriesgado pero sin duda lógico.
-En cualquier caso, debemos salir de aquí… ahora tengo Runas antiguas, no quiero llegar tarde. Miraremos en el libro, si no hay nada pues abordamos a los gemelos egipcios. - sentenció Lily.
-Muy bien. Pues si queremos salir tenemos que subir otra vez arriba. - dijo Gloria levantando la vista. El suelo de la sala superior continuaba desaparecido… necesitaban volar para llegar hasta allí y tocar la estrella que había al lado de la puerta de la estancia superior.
-¿Qué os parece un ascenso en escoba?- dijo Almu sonriendo mientras mostraba el muro que quedaba libre de escudos familiares en el que había cuatro escobas colgadas. Sirius y James no esperaron ni un segundo y agarraron una escoba cada uno.
-Tendremos que ir de dos en dos, me temo.- informó Sirius con amplia sonrisa que indicaba que aquello no le molestaba en absoluto, quizás él podría llevar a Almu.
-Sí,yo voy contigo Canuto, lo estabas deseando, ¿verdad?-se ofreció Remus divertido mientras ocupaba su lugar tras Sirius en la escoba.
Almu llevó a Lily que no paraba de repetir lo mucho que odiaba las escobas "prefiero un hipogrifo", decía. Con María se montó Gloria, y James iba con Matt. La corta travesía no tuvo dificultad alguna…llegaron y tocaron la estrella que les llevó de nuevo al colegio. La sorpresa les esperaba en Hogwarts, el pasadizo de la tercera planta no estaba vacío… alguien estaba ahí para recibirles.
-Buenas tardes, ¿tendré el placer de veros ahora en mi despacho?- dijo con pasmosa tranquilidad Albus Dumbledore tocándose la barba.
El despacho de Dumbledore abrió paso a la comitiva. Los chicos pensaban aceleradamente qué decirle al director, y peor aún, cómo engañarle, aquello era tarea imposible… la astucia Albus no conocía límites. Desviaban la vista evitando los celestes y penetradores ojos de Dumbledore.
-No voy a haceros perder el tiempo. Y por si tenéis dudas al respecto, no voy a castigaros por tomaros unas vacaciones en Egipto.
Los chicos lo miraron de hito en hito, sin duda sus mentes maquinaban una misma idea "Dumbledore era quien les había ayudado". En cierto modo esto resultaba reconfortante, el director resolvería las incógnitas… por fin sabrían qué quería decir toda esa historia.
El profesor no mostró interés alguno en el viaje a Egipto, muy por el contrario, cogióun ejemplar de El profeta que se encontraba en la mesa y lo abrió leyéndolo distraído, sin embargo de pronto su semblante se endureció, solo un poco. Bajó el periódico dejando al descubierto a unos muy desconcertados muchachos a los que se dirigió.
- "Atentado acaba con la vida de Frenk Willov"- citó el profesor.
-¿Frenk Wiellov? ¿el jugador de quiddicht? - exclamó James escandalizado.- Me juego mi escoba a que han sido los andrajosos mortífagos esos.
-Desde luego, el ministerio trata de calmar a la gente pero la situación comienza a írseles de las manos.- explicaba Dumbledore.- El otro día mataron a un grupo de 20 muggles, hay numerosos magos desaparecidos…e incontables ataques. Voldemort se hace poderoso… la cuestión en realidad es si estamos dispuestos a enfrentarlo.
-Por supuesto, luchemos.- se lanzó María sin pensarlo.
-Machaquemos a Voldy.- apuntó Sirius golpeando su mano con el puño.
-Debeis saber que no es ninguna tontería, Voldemort es perverso, su maldad es ilimitada.- les advirtió con calma el director.
-En serio, estamos dispuestos a enfrentarnos a la magia oscura…el último enemigo que será vencido es la muerte, ¿no?- expuso Almu y Albus sonrió, sabía que se ofrecerían… desde luego el sombrero seleccionador había hecho un gran trabajo, la casa del valor no podría ser más adecuada para aquellos jóvenes.
- no tenéis idea alguna de lo importante que sois en esta batalla que aventuro será muy larga.
Los chicos le instaron a continuar con expectantes miradas.
-Pero todo a su debido tiempo, desde luego.- muy típico de Dumbledore, ocultar datos hasta que se de el momento apropiado.- Por ahora bastará con que sepáis que el destino os depara una misión sellada en el antiguo Egipto… tenéis que encontrar las reliquias del tiempo, pertenecientes a vuestros antepasados.- los chicos comprendieron que se refería los objetos que encajarían en los huecos que se encontraban debajo de sus escudos familiares en Egipto. Albus continuó.- Estos objetos os proporcionarán cualidades especiales, realmente poderosas…al igual que peligrosas…
Almu tomó la palabra mostrando su anillo.
-Encontré este anillo, es de mi familia…es una de esas reliquias que usted dice. Desde que lo tengo hago cosas raras, en fin, puedo volverme invisible y tengo visiones.
-De modo que este anillo otorga el poder la invisibilidad y la premonición, interesante. No puedo interferir, es algo que debéis lograr solos pero es importante que aprendáis a usar los poderes ya tener control sobre ellos, de lo contrario las consecuencias podrían ser…irreparables.- les advirtió Dumbledore.
-Es de coña,¿Qué mierda somos nosotros?- inquiría retóricamente Sirius- ¿a qué se refiere Dumby con eso de que nuestro destino está sellado y todas esas pollas?
-Ni puta idea, lo que tenemos que hacer es buscar los cachivaches esos.- opinó Matt clavando la vista en el anillo que Almu portaba en el anular.
-Pues empecemos por el de Lily, gracias a mi visión sabemos que es ese collar que tanto le gusta a su madre…- propuso ésta buscando la aprobación de sus amigos.
-En navidad me voy a casa, lo cogeré entonces.
-Yo quiero buscar el objeto de los Black a ver que poderes chungos me da.- se animaba Sirius.
-¡Mierda Almu…Runas antiguas! - exclamó de pronto Lily recodando lo de su clase, su amiga y ella no llegarían a tiempo ni para ver como los alumnos salían del aula, sin embargo aún conscientes de que la clase estaba apunto de terminar salieron corriendo, al menos con suerte podrían explicarle a la profesora que habían estado con Dumbledore. No tuvieron esa fortuna, cunado llegaron la profesora ya se había ido, fiasco. Se dirigían ya hacia la sala común cuando Jeff las alcanzó.
-¡Ei!¿dónde os habíais metido?- se interesó el chico, ninguna respondió.- es igual…Almu quería hablar contigo.
-Me voy Al, te espero luego en la sala común.- se despidió Lily y al instante se alejó caminando.
-Bueno qué querías.- le preguntó la chica una vez a solas aunque ya sabía muy bien por qué la buscaba.
-¿Qué has pensado?- dijo por toda respuesta.- mira no puedo esperar más…me rabian los deseos de saber si aceptas…me gustas mucho, creía que tú…- Almu no esperó a que terminase y acercó su boca a la de él, se sentía segura cuando el chico la lió entre sus brazos… sus dudas desaparecieron, se dejó llevar, ya no cabía en ella recelos… a partir de ahora iba a confiar en Jeff, con ese beso se despojaba de toda coraza… estaba dispuesta a entregarse al slytherin sin miedoa que sus intenciones fueran un fraude.
Entretanto Sirius jugaba con Remus al ajedrez mágico en los terrenos bajo un frondoso árbol, no parecía divertirse en absoluto.
-¡Qué coñazo! Este juego es deprimente… mira que bien se lo pasa James morreando labios japoneses.- comentaba mirando a James besar desmesuradamente a Dichei cerca de allí.
-¡No seas mirón!- le reprendió Remus.- pues adivina quien viene por ahí.
Lily bajó las escaleras del castillo que conducían alexterior, iba andando relajada pero al ver a James y Chang paró en seco. No apartó la vista, estaba destrozada… pero no se desplomaría. Apretó los libros que llevaba en la mano y se acercó a Sirius y Remus.
-Rem…tenemos pendiente un trabajito de Historia de la Magia.- dijo sin que en su tono se notase el más leve estremecimiento.
-Eh…es verdad, si quieres… - iba a proponerle ponerse manos a la obra en ese mismo momento pero entonces María apareció muy sonriente y le besó a él y a su primo en la mejilla.- lo dejamos para más tarde.
Lily hizo rodar sus ojos y se retiró diciendo que iba a buscar a Almu, a sus oyentes les pareció que Lily no estaba bien… antes de irse miró al espacio recubierto de verde hierba donde James y Chang continuaban amarrados y apretó los labios mientras cerraba los ojos, ¡estúpido Potter!
-¿qué le pasa a ésta?
-María estás empanada.- dijo Sirius haciéndole volverse hacia el ya mencionado panorama.
-Ouu, que mal… -comentó haciendo mueca de dolor mientras veía a James desprenderse de la ravenclaw yendo tras Lily. Pero aunque podría haberla alcanzado no lo hizo, se quedó parado revolviéndose el pelo...aquello estaba resultando muy difícil.
Sirius se acercó a James y dándole unas palmaditas en la espalda le dijo:
-Ei Cornamenta, tranquilo… todo va ir bien.-hizo una muy breve pausa y continuó.- Anda vamos, le dijimos a Jeff que jugaríamos al quiddich con él… ¡pateémosle el culo al slytherin!- James sonrió un poco chocando la palma de su mano con la de su amigo.- Aunque no seremos muy duros, Jeff es un amigo
Ambos se miraron con complicidad y James añadió riendo:
- Hombre no está mal para ser slytherin.
Los dos morenos se fueron despidiéndose de Remus y María, y bueno James también de Dichei.
-¿Te echas un ajedrez mágico?- inquirió Remus mirando esperanzado a María quien puso cara de terror dejando claro su escaso interés.- muy bien en ese caso tendrás que soportar mi acoso…
-¡Juguemos al ajedrez!- dijo María con sorna.
-Asquerosa, pues no. Ahora te aguantas y me escuchas.- estableció tajante el merodeador pero cuando arrancó a hablar su voz adquirió un tono suplicante.- Anda, porfa… dime que tienes con Diggory…
-¡Qué plasta eres! ¿a ti que más te da?- por la mirada que le dedicó el chico la respuesta a esa pregunta era evidente.- bueno, pues no tengo por qué decírtelo.
-Venga no seas así, aceptaré si estás con ese presuntuoso musculitos.
María se sonrió, le gustaba verlo celoso pero en realidad no podía continuar con aquella cortina de humo mucho más tiempo, había llegado el momento de dejar de torturar a Remus con incógnitas.
-Vale, de acuerdo…me rindo. Somos solo muy buenos amigos, nada más…
-Pero ¿nada más ni ahora ni nunca?- insistía el castaño.
-¡Qué no! Que cargante eres… ¡eres más pesado que un troll!
-Bueno…pero si no ocurre nada con ese entonces…- continuaba el otro sin prestar atención al insulto de María mientras se acercaba más a ella.
-Entonces nada, que no me guste Amos no significa que me gustes tú.
Jeff y congeniaba muy bien con James y Sirius, sobre las escobas el ambiente estaba siendo relajado y amistoso plagado de risas y bromas… el slytherin había conseguido la confianza de los dos chicos, casi era como un merodeador más…casi.
-Si no fuerais gryffindors os adoptaría. - bromeaba Jeff.
-Si no fueras una serpiente podríamos hasta ser amigos. - dijo Jamestambién bromeando mientras le quitaba la quaffle a Jeff.
-Mirad que monadas vienen a vernos.- les informó Sirius sonriendo a una chicas entusiastas que lo saludaban entrando en el campo.
-¡qué preciosidades! una pena que yo ya esté fuera del mercado…
-¿Jeff, tú? ¿pero desde cuando? Que escondidito te lo tenías…¡Jeff se nos hace mayor! - decía Sirius sin perder su buen humor.
-¿Está buena? - quiso saber James barajando quién podría ser.- ¿No será Kathia Rudies?
-Aún mejor.- informó el slytherin
-¡Vaya la serpiente entonces apunta bien alto! ¿quién es la guapa desdichada?- se interesó Sirius.
-Almu.- respondió por fin Jeff exhibiendo amplia sonrisa y consiguiendo que la de Sirius se borrara con la misma rapidez con la que el mar arrastra palabras escritas en la arena.
-Pues sí que está buena.- concluyó James tratando de suavizar la situación.
Apenas unos minutos después dejaron de jugar pues tenían clase… de hecho ya llegaban tarde. Por el camino a clase de Pociones James sacó el tema de Almu y Jeff.
-Es tu amigo, no se la juegues... además tú ya estabas decidido a dejar en paz a Almu, ¿no?
Sirius se quedó pensativo, no le hacía ninguna gracia el que Almu estuviera con Jeff pero qué podía hacer, él ya la perdió hace tiempo, tenía que resignarse.
-Tienes razón, toda la razón. Voy a dejar que sean felices, seguiré siendo un gran amigo para Jeff y volveré a mis días de galán… sin duda la mejor distracción para desterrar a una mujer son…¡más mujeres!
Remus se les unió cuando entraban en las mazmorras.
-¿Remus Lupin llegando tarde? ¡Es el fin del mundo!- bromeó James al verle.
-Ja-ja, ¿sabéis qué? María no está con Diggory.
-Estupenda noticia, esmérate y caerá a tus pocos encantos.- le animó Sirius.
-No lo creo, no parece que quiera estar conmigo.
-Las chicas son así dicen "no" pero te desean… no tires la toalla Lunático, inténtalo, pero con clase no seas cutre y cúrratelo un poco.- le aconsejó James.
-¿vosotros creéis?
-¡Que sí! Algo romántico royopelícula y surgirá la chispa, hasta tú puedes conseguirlo.- dijo Sirius mientras los tres entraban en clase.
-¡Llegan tarde! Lupin le echaba de menos.- dijo al verlos el profesor Slurghon.