← Historia 36121 · de
Historia 36121 — capítulo 1
Hola ^^ estoy empezando con esto, espero que no me vaya mal x) porfis dejen algun comentario siiiiiii? :L lo que sea, para saber si dejarlo o seguirle! saludoss & besooss :D
Volverlo a ver
Con paso lento y con cara de pocos amigos se adentro en el grupo de personas que, a diferencia de ella, parecían estar contentos de estar ahí y se despedían de sus padres con abrazos y besos como si se fueran a un lugar muy lejano y por mucho tiempo. — Espera aquí, iré a inscribirte — dijo su madre y se dirigió a la caseta de inscripciones.
Diana Laura Compean era una adolescente de 16 años recién cumplidos, una chica normal a simple vista, su cabello castaño alocado sin ningún tipo de accesorio, su tez blanca y sus mejillas encendidas, sus ojos azules que reflejaban lo que su desesperado corazón queria dejar libre.
Decepcionada de todo lo que veía su alrededor, con la experiencia que había adquirido en el pasado, podía jurar, con solo ver a esas personas, que todos eran solo adolescentes superficiales que solo pensaban en fiesta, sexo y diversión. Era ridículo estar ahí, no quería ir a un retiro espiritual, no era como ellos, no quería conocerlos ni saber que pasaba con sus estupidas vidas, ella vivía feliz en su mundo y no necesitaba de nadie.
— Nana, tengo que irme ya — su mama apareció de entre la gente y la abrazo con fuerza.
— mama, solo es una semana - Diana no hizo ningún movimiento, sus brazos seguían inertes a sus lados mientras su madre sollozaba en su oído — no llores, exageras —.
Al fin pudo dejar de llorar y lentamente se separo de Diana que mantenía la misma cara inexpresiva de siempre — no lloro porque te vas, lloro porque me duele ver lo mucho que has cambiado… — sus ojos se inundaron en lagrimas nuevamente y su voz se quebró en las ultimas palabras.
— adiós mama — le dolía ver a su mama llorar, no podía quedarse ahí o lloraría también y eso no estaba permitido. Comenzó a caminar hacia el tumulto de gente y se paro en seco. — cuídense mucho por favor, los quiero — y dicho esto siguió su camino.
Después de una vergonzosa presentación frente a todos y haber rechazado la petición de amistad de unos cuantos chicos, todos subieron al camión que los llevaría al lugar en donde pasarían 1 semana alejados de la civilización, sin Internet, ni teléfono, ni televisión y lo más difícil para Diana sin cigarros de ningún tipo, ni alcohol. Estaban a punto de marcharse cuando un chico subió apresuradamente al camión — lo siento, se me hizo tarde — gritó mientras buscada un lugar para sentarse.
Esa voz, era inconfundible, era él, Diana levanto la mirada rápidamente para toparse frente a frente con él. — Nana, que casualidad, ¿me puedo sentar? — sin duda, era Naim. Diana se quedo sin habla, sin respiración, su cuerpo no reaccionaba, su mente estaba perdida en todos esos recuerdos que la inundaron, despertando en ella sentimientos que hace mucho había aprendido a reprimir. ¿Cómo era posible?, tanto tiempo reprimiendo ese sentimiento, tanto esfuerzo que le había costado mostrarse indiferente ante su recuerdo, tanto para que llegue él de pronto y con solo ver sus ojos, con el simple hecho de escuchar su nombre salir de aquellos perfectos labios, con los cuales alguna vez aprendió a volar, todo lo que había logrado se derrumbo para volver a sentir aquel… amor (?) — Nana, ¿estas bien? — volvió a preguntar a falta de respuesta.
— claro… siéntate —su corazón estaba acelerado, sus latidos resonaban en su cabeza y lo peor… él lo notaba.