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Historia 36170 — capítulo 3
La Ronicienta (parte 2)
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rn -¡Vete a poner tu pijama!-decía una muy enojada mamá
rn -¡No quiero!-respondió una muy testaruda niña
rn -¡Vete a poner la pijama, niña!
rn -¡Que no!
rn -¡Entonces no te seguiré contando "La Ronicienta"!
rn -… voy a ponerme la pijama
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rn Otra noche, la misma escena del día anterior. La pequeña niña Branci había estado muy calmada todo el día, porque si no, no habría cuento y ella realmente quería oírlo.
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rn -¿Ya te has puesto la pijama?- preguntó Samantha
rn -Si mamá, ¿me sigues contando el cuento?-dijo Branci poniendo carita de borreguito a medio morir
rn -Ok, ¿en dónde me quedé? ah, si, en la aparición de…
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rn ¡¡LA HARRY-MADRINA!!
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rn aplausos
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rn Entonces la Harry-madrina se quedó ahí nomás, volando con unas ridículas alitas rositas, de esas que usan las niñitas en los desfiles de primavera, y así se quedo, si hacer nada, mirándose las uñas, comprobando su imagen en un espejito, pintándose los labios….
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rn -¡Hey!- le gritó muy enojada, digo, enojado Ronicienta
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rn -¿Qué?
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rn -¿Cómo que qué? ¿A qué viniste si no es a ayudarme?
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rn -¿Y porqué crees que vine a ayudarte, si, no eres el centro del universo, quien te crees para pensar que YO, LA HARRYMADRINA, vengo solo a ayudar a ridículas niñitas?
rn -¡¡Oye, no soy una niñita!! , ¡¡Soy HOMBREEEE!
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rn -¿En serio? ¿y qué clase de hombre usa vestido?
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rn -Ehh… esto… eh… puedo explicarlo
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rn -Ajá
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rn -Si…es que… es la moda
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rn -Que lugar tan raro…
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rn -Bueno, ¿me vas a ayudar o no?
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rn -Ya que, ¿y que quieres que haga?
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rn -Pues… ¿qué no conoces el cuento?, se supone que vienes y me das un carruaje, y caballos,y cocheros, y un vestido, y unas zapatillas, y una corona y…
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rn -Oye, oye, espera un segundo. En primera, se supone que tu eres el que no conoce el cuento, no yo, en segunda, ¿para qué quieres tu un vestido y zapatillas? a mi se me hece que tu eres…
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rn -¡No lo soy!, es que es la moda…
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rn -¿Moda? ja ja, eso ni tu te lo crees
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rn -Bueno ya, ¿me vas a dar mis cosas para ir al baile- dice poniendo cara de borreguito a medio morir
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rn -Ok, entonces ¿cuáles son las palabras?.... ya sé ¡AVADA KEDAVRA!- sale un rayo de luz verde de su varita (rosita con una estrellita en la punta- no, eso no era
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rn -Ya lo creo que no era- dice la Ronicienta, con un mechón de pelo chamuscado por donde le rozó el hechizo
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rn -Ok, ok, no te sulfures, a ver si recuerdo, era… ¡CRUCIO!
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rn -¡Para!- dice Ronicienta mientras se retuerce de dolor
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rn -Creo que eso tampoco era… ah, ya… creo que será alguna cosa ridícula… ¿Abra Cadabra? -mientras dice esto aparece un carruaje de… ¿sandía?, un ridículo vestidito de quinceañera y convierte a una rana en un cochero
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rn -¡Genial!- dijo entusiasmado la Ronicienta
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rn -Pero aún falta algo- dijo la Harrymadrina, observándolo todo
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rn -¿Qué cosa? no falta nada
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rn -Si, ¿cómo vas a ir al baile con esa cara horrible que tienes?
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rn -Heriste mis sentimientos, buuuaaaa
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rn -Hay, ya cállate, pareces niñita, de veras que los cuentos de hadas ya no son lo mismo… en fin, ya, anda, vete a tu dichoso baile, pero debes de regresar antes de que den las 10
rn -Espera un momento, ¿por qué te tengo que hacer caso?
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rn -¡Porque lo digo yo que soy tu madre... es decir, tu madrina!
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rn -Ok, ok, pero a la Cenicienta le dieron hasta las 12
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rn -¿Qué no eras tu el que pensaba que la Cenicienta era una enfermedad?, además ella era mayor de edad, pero para que veas que soy bueno, te doy hasta las eh… 10 y un minuto
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rn -No, pero que generoso- dice Ronicienta sarcásticamente
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- Bueno, ya vete a tu dichoso baile, anda, adiós
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- Bueno, adiós, Harrymadrina, gracias por todo,
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- Ajá, pero acuérdate que debes regresar a las 10 y un minuto
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rn Y así partió la Ronicienta al baile, con sus zapatillas de plástico chino (porque sale más barato que de cristal), su carroza de sandía y su sapo-cochero.
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rn Llegó algo tarde al castillo de la Princesa Hermione Granger, del Reino de la Biblioteca, Dama de la Orden los Dientes Largos, Archicondesa de El Reino de…eh, eh…, el reino De Strawgoh, IV, porque el sapo-cochero se paró a comprar tamales oaxaqueños, pero llegaron, entonces la Ronicienta entró, subió las escaleras de la entrada al castillo, y, justo en la entrada frente a todos los invitados… tropezó con un pequeño bicho que estaba en el suelo…
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rn El reloj de la habitación de Branci dio las 11.
rn -¡Mira la hora!, ya es tarde, Branci, ya duérmete- dijo Samantha
rn -Pero mamá…
rn -Seguimos mañana ¿ok?
rn -Ok
rn Samantha apagó la luz y salió de la habitación.
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