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Historia 36219 — capítulo 25

A Lily le costaba creer que había terminado sexto año y que sólo le quedara un año en Hogwarts. Debía plantearse seriamente qué quería hacer de su vida cuando saliera del colegio. En eso estaba pensando cuando sintió un aleteo detrás suyo. Se dio vuelta y se encontró con Ivonne, la lechuza rojiza de James Potter. La chica se dispuso a leer la carta.

Lily:

¿Cómo estás? Espero que muy bien. Yo en casa disfrutando las vacaciones. Escucha, mejor dicho lee, como todos los años vendrán los chicos a pasar las vacaciones en casa (en realidad Peter y Remus, Sirius ya vive aquí). Pero este año también pensamos invitarlas a ustedes, o sea, a Sussie, Mary, Alice, Cathy y a ti. Si quieren también pueden venir Frank y Lucie. Mi casa es en las afueras del Valle de Godric, en el número 76 de la calle Merlín. Te espero a partir del mismísimo momento en que mando esta carta con Ivonne.

¿Aceptas mi humilde invitación, Lily?

Con mucho cariño,

James.

Lily tardó un segundo en decidirse. Les escribió a sus amigas, su madre le había dado permiso para ir en el auto que alguna vez había sido de su padre, organizó para ir todas juntas. A las seis de la tarde de ese mismo día ya estaba buscando a Alice y a Frank en la casa de la chica.

-¿No era más fácil con los polvos flu? - preguntó Alice mirando el auto - Cuando dijiste te busco a las seis, creí que vendrías con los polvos.

-Para eso tendría que haber ido hasta el Caldero Chorreante. Recuerda que las chimeneas muggles no se conectan. Y así es más divertido. - respondió la pelirroja.

-Las chimeneas muggles sí se conectan si vive un mago mayor de edad. Y cumpliste diecisiete en enero, Lily.

-¿Cómo estás, Frank? - la pelirroja saludó al chico.

Una hora más tarde todos estaban en la puerta de la casa de los Potter. Alice tocó el timbre.

-Hola - saludó una mujer de rostro amable. Llevaba unas gafas redondas iguales a las de su hijo. - Ustedes deben ser los amigos de James ¿No? Mi nombre es Dorea Potter, soy la madre de James. Pasen, mi hijo está con Sirius y el resto de los chicos en el jardín.

La mujer los acompañó hasta la puerta que daba al patio. Allí estaban, al fondo de todo el parque, bajo un árbol, Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta. Las chicas se acercaron caminando lentamente, observaban lo hermoso que era el jardín, había un montón de plantas perfectamente cuidadas, un lugar para jugar al quidditch y el césped estaba muy lindo. Los chicos estaban muy enfrascados en una conversación. No habían notado a las chicas. Sirius y James parecían estar en una de sus "discusiones amistosas"

-¿Así que tú sabes exactamente qué opina Lily de mí? - preguntaba James a su mejor amigo.

-La que sin duda lo sabe es ella - contestó Sirius señalando a Lily. James se dio vuelta rápidamente y se encontró con el rostro de Lily, tan rojo como su cabello.

-Mmm… Yo diría que no está muy segura - opinó Alice. Pero cayó inmediatamente al ver que su amiga la fulminaba con la mirada.

-¿Cómo están, chicas? - saludó Remus.

Un rato más tarde, la señora Potter les mostró a las chicas dónde iban a dormir. Era una habitación amplia con seis camas con cubrecamas rosas y violetas. En ese pasillo había tres habitaciones más. Cada una tenía un cartel. En la primera, el cartel era de madera, con letras doradas y decía "Dorea y Charlus". La habitación de al lado tenía un cartel rosa con letras plateadas que destellaban brillos. Decía "Habitación de Jessie". Y enfrente había un cartel rojo con letras doradas, rezaba "James Potter" y al lado, como agregado con marcador "y su inseparable amigo Sirius Black". James agitó su varita apuntando a la puerta del dormitorio de las chicas. Al instante apareció un cartel violeta que decía "Sussie Holmes; Mary McDonald; las mellizas Stevens y sobretodo LILY EVANS" Todos rieron al ver el letrero que James había puesto.

Dos semanas más tarde

-¡Hagamos equipos de quidditch! - propuso James muy emocionado. Como todos aceptaron comenzó a armar los equipos - Sirius, Lily; Peter, Frank, Sussie y yo jugaremos contra Alice, Lucy, Remus, Cathy, y Mary ¿Les parece bien?

-No - protestó Alice - ¿Por qué nos separaste a Frank y a mí, y no están en equipos distintos Lily y tú?

-Tú juegas muy bien, Alice. Y en mi equipo están Lily y Peter que no saben jugar. Lily vuela muy bien, pero jamás jugó quidditch. Y Peter me sorprendería si se mantiene en la escoba sin caerse. En cambio, en tu equipo, Lucy, Cathy y tú juegan muy bien.

-Te equivocas - continuó Alice - Lily jugó quidditch en mi casa, juega muy bien aunque no esté en el equipo. También son tres buenos jugadores: Lily, Sirius y tú.

-¿De verdad juegas bien al quidditch? - preguntó James extrañado a Lily.

-Eso dice Alice.

-Alice, te cambio a Frank por una melliza.

-Sólo dame a Frank - pidió Alice - Ustedes son más. Son seis contra cinco.

-Problema resuelto - anunció Sirius señalando a una chica de cabello negro azabache que acababa de salir al patio - Llegó Jessie. ¿Por qué no le das a Alice a Frank a cambio de una melliza y Jessie juega con ellos?

-Hecho. - Aceptó James - Lily ¿De qué te gustaría jugar? - preguntó James mirando a los ojos verdes de la chica de sus sueños.

-Hey! - protestó Sirius - ¡Eso es acomodo! Lily, decile que querés jugar de buscadora.

-Lily juega bien de cazadora - dijo Lucy, que estaba en ese equipo.

Lily, Lucy y Peter eran cazadores, Sussie, que ya le había perdido el pánico a la escoba de su primer año de colegio, jugó de guardiana, Sirius de bateador y James de buscador. En el otro equipo, Alice, Frank y Jessie eran cazadores, Cathy jugó de guardiana, Mary de buscadora yRemus de bateador.

Llevaban diez minutos de juego. Lily ya había hecho tres tantos en el arco de Cathy. Sussie no era muy buena guardiana y como los cazadores del otro equipo eran de los mejores que hubieran pisado Hogwarts, iban ganando doscientos a cuarenta. Lucy también convirtió para el equipo de la pelirroja. Peter volaba sin caerse, pero no hacía nada más.

-¡Tiempo muerto! - gritó James. Todos bajaron de sus escobas.

-¡Tramposo! - protestó Mary - ¡Acabábamos de ver la snitch!

-¡Están bastantes desparejos estos equipos! - se quejó James. - Les cambio un cazador por Peter.

-Jessie - dijo Alice inmediatamente.

Con esas modificaciones, los equipos volvieron a jugar. Media hora después, el equipo de Lily y James iba trescientos a doscientos cincuenta. Lily había hecho doce tantos y Jessie catorce. James atrapó la snitch y ganaron cuatrocientos cincuenta a doscientos cincuenta.

-Lily, te acabo de nombrar cazadora de Gryffindor - anunció James.

-Gracias, pero preferiría no morir aplastada por una bludger.

-¡Juegas muy bien!

-Pero no quiero.

-Hermanito - dijo Jessie - me parece que tu amiga dejó bien en claro que no quiere jugar.

-Oh… Está bien. Tú te lo pierdes - dijo James mirando a Lily con cara de perrito mojado.

-Entonces - Jessie era la que hablaba - ¿Tú eres la famosa Lily Evans? Un placer conocerte. Yo soy Jessie Potter, hermana de James.

-¿Famosa? - río Lily con las mejillas como rabanitos

-En esta casa eres famosa - aseguró la chica.

La cena estaba casi lista cuando Charlus Potter arribó a su casa. Saludó a los amigos de su hijo y luego se dirigió a su hija.

-¿Así que Alastor te hizo beber veritaserum para comprobar que eras tú la que estaba en tu despacho? - dijo entre risas.

-¡Está demente! - contestó la chica ofuscada - pero ya que mencionas a Ojoloco, mañana a la mañana hay reunión, en lo de los Prewett.

-Perfecto - contestó el hombre - Dorea, ¿te quedas con los chicos?

-¡No! ¡Yo voy a la reunión! - protestó la señora Potter.

-¿Y dejarlos solos? ¡Con lo que está ocurriendo en todas partes! - se escandalizó el padre de James.

-Charlus Potter, son once chicos, todos con diecisiete años cumplidos, a punto de empezar el último año en el colegio. Frank terminó primer año de formación de auror. No me parece una imprudencia dejarlos en casa.

Dorea convenció a su marido, y al otro día, los tres Potters mayores se fueron de la casa. Lily se había levantado temprano, nadie estaba despierto aún. Luego de un rato que pasó observando distintos adornos mágicos que había en la sala, James apareció allí.

-Hola, creí que sería el primero en levantarme. Es temprano - el chico se sorprendió de ver allí a Lily.

-Pero te equivocaste, te gané de mano - respondió la chica con una sonrisa. - Igual si es por las chicas, faltan horas para que despeguen los ojos.

-Y los chicos ni te cuento. Tengo una oferta para ti. Una visita guiada al pueblo, con paseo por el centro y la plaza, además de la agradable compañía de James Potter. ¿Qué me dices? ¿Aceptas?

-Está bien.

Lily y James salieron de la casa y comenzaron a pasear. A Lily le encantó la plaza, era muy hermosa. De hecho, todo el pueblo le pareció muy bonito. Siguieron paseando un par de horas. Terminaron tomando una gaseosa sentados en la vereda, apoyados contra la verja de una casita empedrada de dos pisos. James miró a Lily y le dijo.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Dos, la primera ya la hiciste.

-¿Qué piensas de mí?

-¿Qué? - la pregunta tomó totalmente por sorpresa a la chica, que ni se la esperaba.

-¿Qué opinión tienes de mí? ¿Sigo pareciéndote un tonto arrogante al que no soportas?

-Es evidente que no, si así fuera no hubiera venido a tu casa - respondió ella. Una parte de sí misma tenía ganas de decirle lo que realmente sentía, otra quería llevarse el secreto a la tumba. - Nunca me pareciste insoportable, simplemente…

-¿Simplemente?

-Supongo que mi timidez y orgullo me llevaron a ocultar lo que realmente sentía en ese momento por ti. Pero nunca quise que supieras que me gustabas.

-¿Y ahora? ¿Qué opinas?

-Yo diría que me gustas más que antes. - Sus caras estaban muy cercas. Un solo movimiento y sus labios se estaban rozando, lentamente, Lily y James comenzaron a besarse. Un dulce y tierno primer beso dio lugar a…

-Lily ¿Aceptarías ser mi novia?

-Sí.- el segundo beso fue más apasionado. Estuvieron horas que les parecieron minutos o minutos que se hicieron horas conociendo cada uno el sabor de los labios del otro. Los dos estaban muy contentos. Finalmente estaban juntos. Ya no había nada que esconder o disimular. Los dos podían gritar a los cuatro vientos que se amaban.

Acababan de separarse cuando vieron un enorme perro plateado que se acercaba a ellos. La voz de Sirius le preguntó a James en donde se habían metido. De la varita de James salió un ciervo plateado con un mensaje para su amigo, "ya volvemos".

Habían llegado a la casa. Jessie ya estaba de vuelta. Cuando los vio comenzó a reír y preguntó:

-¿Lily ya es oficialmente mi cuñada?- los dos chicos se sobresaltaron al oír la pregunta y miraron extrañados a la chica - ¡Vamos! ¡Que ustedes no se hayan dado cuenta porque estaban muuuy ocupados besándose, no quiere decir que yo no haya pasado al lado suyo hace cinco minutos!

-Bueno, Jessie - dijo James - Te presento a mi novia, Lily Evans.

-¡Y no me dijiste nada! - Sirius y Alice hicieron la misma queja, una mirando a la pelirroja y otro al muchacho.

-No se si se dieron cuenta que acabamos de entrar - explicó Lily - ¡No nos dieron tiempo!

El resto de las vacaciones pasó bastante tranquilo. Cuando James presentó a Lily como su novia, los Potter la trataron muy bien. Con quien mejor se llevó la chica fue con Jessie. Ella era siete años más grande que la flamante pareja. Era auror al igual que su padre. Era una persona muy atenta, siempre les preguntaba a todos si necesitaban algo, siempre estaba dispuesta a ayudar con lo que fuera necesario.

Los chicos recibieron sus cartas del colegio y organizaron la salida al Callejón Diagon a comprar todo lo necesario. En un principio, los padres de James se negaron a dejar que vayan solos, la situación en el mundo mágico era cada día más peligrosa.

-¡Mamá! ¡Papá! - protestaba su hijo - ¡Somos diez! ¡Un poquito de magia sabemos hacer! Y vamos a ir el sábado, el mismo día que irán casi todos los estudiantes de Hogwarts, el Callejón va a estar lleno de gente ¿De verdad creen que nos pueden atacar a plena luz del día en el callejón lleno de gente?

-Está bien - decidió Charlus - Creo, si tu madre está de acuerdo, que podrán ir. Sin embargo, y escucha muy bien esto, James Potter, quiero que vayan sólo a comprar las cosas, todos juntos, sin detenerse a hacer ninguna otra cosa, sin separarse por nada, y que vuelvan inmediatamente a casa.

Los once se aparecieron al mismo tiempo en el Caldero Chorreante. Comenzaron comprando los ingredientes de pociones, luego fueron por los libros, y más tarde fueron a comprar túnicas, ya que a algunos les quedaban chicas las suyas, y todos tenían que comprar túnicas de gala para la graduación. Enviaron las cosas mediante magia a la casa de los Potter y se prepararon para desaparecer del Callejón. Sin embargo, algo los detuvo. Un grito aterrador se oía a lo lejos.

-¡Volvamos! - urgió Peter asustado

-Espera un segundo parece que…- comenzó a decir Sirius, pero Peter ya había desaparecido.

Inmediatamente vieron que unos rayos de luces rojas, azules y verdes los alcanzaban, salieron todos corriendo en diferentes direcciones. Lily sacó su varita y miró alrededor ¡Estaba todo oscuro! Pero eran las cinco de la tarde. Pronunció ¡Lumos! Varias veces sin obtener resultado.

-Han oscurecido todo mediante un encantamiento. El lumos no funciona - le dijo James que estaba a su lado. - Tampoco podemos desaparecernos. Toma mi mano así no nos separamos.

Los dos chicos salieron corriendo sin saber a donde, tomados de la mano. En un par de ocasiones chocaron con alguien. Se oían gritos por todas partes. El lugar estaba lleno de gente asustada, un montón de maldiciones eran esquivadas. Cuando Lily vio el rayo de luz roja era muy tarde, no pudo esquivarlo. Un dolor profundo la invadió, como si cada parte de su cuerpo se estuviera quemando. La chica sentía los gritos desesperados de James mientras ella se retorcía y gritaba de dolor. El dolor cesó y sintió cómo unas cuerdas la ataban. Un segundo después sintió una fuerza que la jalaba del estómago.

Luego de dar muchas vueltas apareció en una sala de piedra. Un par de antorchas iluminaban el lugar. Lily miró alrededor. James estaba a su lado mirándola muy preocupado.

-¿Estás bien, mi vida? - preguntó asustado.

-Sí - apenas pudo responder con un hilo de voz. Le dolía muchísimo todo el cuerpo.

Alguien entró a la sala. Los dos chicos se giraron para verlo. Ninguno lo reconoció, pero el hombre fijó su atención en James.

-¡Qué grata sorpresa! - dijo con una risa - Eres igual a tu padre, Potter. No hay duda de que eres hijo de Charlus. Y hermano de Jessie Potter ¿Sabías que tu querido papi estuvo a punto de enviarme a prisión? Pero fue un placer para mi regalarle un mes de estadía en San Mungo a tu hermanita.

-¡Vete al infierno, Lestrange! - gritó James furioso. El recuerdo de su hermana al borde de la muerte en el hospital era muy fuerte. Por suerte Jessie se recuperó. Pero el hombre que estaba frente a James había estado a punto de ser el asesino de la hija de los Potter.

-¿Y no me vas a presentar quién es tu amiguita? - Dijo riéndose de la furia del chico. - Tengo que averiguar quién es, y de quien es hija.

-Se llama Lily Weasley - respondió James antes de que su novia fuera a revelar que era hija de muggles - Es hija de Adalbert y Katherina Weasley, hermana de Arthur y Marcus Weasley ¿Suficiente?

-Con ese pelo lo supuse. - Contestó el mortífago. - Si es hermanita de Weasley, llamré a Lucius. Él se lleva bien con esa familia. - El mortífago se fue y dejó a los dos chicos nuevamente solos.

-James - dijo Lily con voz debil - ¿Por qué dijiste que soy… - le costaba continuar, pero el chico entendió lo que quería preguntar.

-Si dices que eres hija de muggles, probablemente te maten sólo por eso. Se me ocurrió decir que eres Weasley porque dicen que son todos pelirrojos. - contestó.

La puerta volvió a abrirse y pasaron varias personas. Lily reconoció a Bellatrix, quien de inmediato clavó sus ojos en ella.

-Rabastan, ésta no es una Weasley. Es la sangre sucia Evans. Yo quiero jugar con ella…

-¡Sobre mi cadáver, vieja arpía! - gritó James.

-Como prefieras, Potter. Aquí no les perdonamos la vida a los hijos de aurors ¿Sabes? - río la mujer.

-Bella, Greyback te ganó de mano. Pidió a la chica antes que tú. - dijo Rabastan. Mientras los desataba y les quitaba las varitas a los chicos.

-Yo me entretendré con ella un rato y luego se la doy. - insistió la mujer - que se quede tranquilo, se la entregaré viva. - Fenrir Greyback acababa de entrar a la sala.

-Potter, yo conozco a tu amiguito Lupin - luego de una gran carcajada continuó - y ahora conoceré a tu noviecita. Déjenme con estos dos. Cuando termine los llamo. La luna llena está por salir.

Todos los mortífagos se fueron y cerraron la sala. Lily vio con horror cómo Greyback se transformaba en un hombre lobo.

-Lily, mantente detrás de mí - susurró James. Un minuto después estaba convertido en ciervo. La chica ahogó un grito al ver cómo su novio se convertía en ciervo y entablaba una feroz lucha con el lobo. El ciervo le había clavado la cornamenta en el pecho. El lobo rasguñó al ciervo en el lomo. Los dos estaban tan enredados luchando que Lily no sabía quién estaba peor. Un charco de sangre se estaba formando bajo los contrincantes, ambos tenían bastantes lastimaduras. La chica estaba aterrada, James tenía dos heridas muy profundas en el lomo y una muy fea en una pata, le costaba mantener el equilibrio. La puerta se abrió. Un mortífago al que no conocían traía a Sirius.

-¡Cornamenta! - gritó al ver la batalla. Inmediatamente se convirtió en perro. Mordió al mortífago en el cuello, que se vio obligado a soltarlo y se desmayó porque perdía mucha sangre, y se unió a la batalla con el lobo. Luego de un buen rato, Greyback cayó al suelo inconsciente y James y Sirius volvieron a ser humanos. Lily no salía de su asombro.

-¿Estás bien, James? - preguntó Sirius observando con preocupación la cantidad de heridas que tenía su amigo. Él tenía una herida en la cara.

-¿Están bien los dos? - preguntó Lily aterrada.

-Sí, bebé. No te preocupes. - Dijo James y se acercó a su novia. - Veamos cómo salir de aquí.

Los chicos abrieron la puerta y comenzaron a caminar sigilosamente por un pasillo. Sólo Sirius tenía su varita. James nunca había lamentado tanto no llevar consigo su capa invisible. Llegaron a otra sala similar a la primera, la atravesaron. Los caminos se dividían en dos, eligieron uno al azar y siguieron por otro pasillo. Horribles imágenes de serpientes decoraban las paredes. De pronto oyeron un grito proveniente de la sala que habían dejado. Indudablemente estaban torturando a alguien. Los chicos reconocieron la voz y volvieron sobre sus pasos corriendo.

-¡Jessie! - gritó James. Sirius apuntando al atacante de la chica lanzó el encantamiento de desarme, pero se quedó helado al darse cuenta que había desarmado al mismísimo Lord Voldemort.

-¡Sus varitas! - dijo Jessie lanzando a Lily y a James sus armas.- ¡Portus!- dijo apuntando a una zapatilla que se acababa de sacar. La misma emitió un reflejo azulado. - ¡Vamos! - Los chicos tocaron el traslador y aparecieron en la casa de los Potter.

-¡James! ¿Chicos están bien? - Dorea se acercaba a ellos corriendo, mirando con horror todas las heridas de su hijo. - ¡Ven hijito! Te voy a curar esto.

Dorea le curó las heridas a su hijo y a Sirius en segundos, les dio a Jessie y a Lily una poción para el dolor y se fue a la cocina. Enseguida aparecieron Alice, Frank, Sussie y Peter.

-¿Están bien? - preguntó Lily - ¿Y los demás?

-No hemos encontrado a las mellizas ni a Mary - dijo Alice muy seria.

-¿Y Remus? - preguntó la pelirroja.

-Él está bien - dijo Peter de inmediato. Y dirigiéndole una significativa mirada a sus amigos dijo - Está descansando en el sótano.

-Voy con él - anunció James. Pero Sirius lo detuvo

-Deja, voy yo. Creo que tú ya tuviste demasiado.

-Llámame si necesitas ayuda.

Los demás volvieron a la cocina, dejando a Lily y James solos.

-¿Por qué no me dijiste que eras animago?

-Porque no me lo preguntaste - respondió el chico con una sonrisa.

-No, ¿sabes? La verdad que no sé por qué nunca se me ocurrió preguntarte eso. - ya estaba amaneciendo y un rayo de sol se filtraba por la ventana. Un día muy hermoso estaba comenzando, pero Lily estaba preocupada por sus amigos.

-¿Cuándo se hicieron animagos?

-En quinto. No digas nada, sólo lo saben los chicos. - pidió James.

-Está bien, ¿Puedo preguntar por qué se convirtieron en animagos?

-Ya sabes como somos, nos encanta vagar por el castillo. Queríamos conocer el Bosque Prohibido, y siendo humanos nos parecía peligroso. - James odiaba inventar esa excusa para su novia, pero no podía traicionar a su amigo. No podía decirle a Lily que Remus era un hombre lobo.

-Fue muy valiente lo que hiciste esta noche. Me salvaste la vida. Pero casi te cuesta la tuya. No hagas eso nunca más. - dijo en un tono de súplica.

-Si muero por salvarte a ti, amor, moriré siendo el hombre más feliz de la Tierra. Si mueres y yo sigo vivo, viviré siendo el hombre más infeliz de la Tierra. Lo haría mil veces más si fuera necesario. Daría mi vida por ti, Lily. Te amo.

Los dos chicos se quedaron dormidos abrazados en el sillón de la sala de estar. Charlus entró con las mellizas y Mary muy sigilosamente para no despertarlos. Las chicas estaban bien. Enseguida subieron a descansar.