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Historia 36219 — capítulo 7
Dos semanas más tarde, Lily ya se mostraba confiada sobre su escoba. Si bien no destacaba como James, a quien le encantaba hacer piruetas y descensos en picada; la pelirroja podía mantener un vuelo tranquilo y seguro sobre su escoba. Alice iba y venía como una mosca a mil por hora, Cathy también era bastante buena. En cuanto a Sussie, le tenía pánico a la escoba así que, como no eran obligatorias, dejó las clases de vuelo luego de la primer semana.
Entre los de primero de Gryffindor, había dos grupos; por un lado estaban los chicos, James y Sirius, que no se separaban jamás, y Peter y Remus que los seguían a todas partes; por otro estaban las chicas, Lily y Alice eran las más unidas, pero la amistad con Sussie y Cathy era muy buena. A la vez, Lily había hecho amigos de otras casas; cada tanto conversaba con Severus, o con Nicholas, a quien habían elegido para Hufflepuff.
El invierno comenzó, y la diversión de todos era hacer una gran guera de bolas de nieve. Todos los Gryffindors de primer año estaban inmersos en plena lucha cuando de pronto se pararon en seco. Un montón de bolas de nieve atacaban a James ¡Por sí solas!
- ¡Están hechizadas! - gritó Alice - ¡Dijimos que las tiraríamos con las manos!
Pero mientras James luchaba por liberarse de esas bolas, Sirius descubrió a alguien que corría hacia el castillo.
- *¡Petrificus totalus!-*Exclamó. Y Snape cayó al piso rígido.
Los cuatro amigos se dirigieron hacia él.
-
¿No te han enseñado a no meterte donde no te llaman? - Preguntó James que ya estaba libre de las pelotas de nieve. - ¿Qué hacemos con él? - preguntó con cara de cómplice mirando a Sirius.
-
¿Y si lo hacemos nadar un poco? - Preguntó éste.
James apuntó con su varita a Snape, lo sumergió en el lago helado un segundo y lo dejó en la orilla.
- Quitale la maldición de la petrificación - dijo Remus seriamente - o se va a morir de hipotermia.
A desgano, Sirius le quitó la maldición a Snape.
Mientras iban hacia la Sala Común, Sussie murmuró: "Esos dos son hermosos"
-
¿Qué? ¿Te gustan? - Preguntó Lily con los ojos abiertos y en un grito.
-
¡Shh! Sólo digo que son graciosos y simpáticos.
-
Sí, siempre y cuando no te metan al lago helado. - Puntualizó la pelirroja friamente.
-
Bueno, pero él no tenía por qué meterse. Siempre está buscando molestar a James y Sirius. - Defendió Alice.
Esa noche, en el dormitorio de las chicas de primero reinaba la tranquilidad. Mientras la luna llena iluminaba las camas de cortinas cerradas, las cinco niñas dormían. La profesora McGonagall entró a la habitación. Miró a su alrededor ¿Dónde dormiría la niña a la que buscaba? No quería despertar a las otras.
Lily se despertó apenas la profesora abrió las cortinas de su cama.
-
Lo siento, Evans. Estaba buscando a la señorita Stevens. - dijo la profesora al ver que, al elegir una cama al azar, se había equivocado.
-
Duerme allí - dijo Lily media dormida, señalando la cama de Cathy.
Lily siguió durmiendo. Al otro día cuando se levantó, le sorprendió no ver a Cathy; recordó lo de la noche anterior.
-
A ver si entiendo - empezó Alice luego de que ella contara lo ocurrido - ¿A mitad de la noche McGonagall entró al dormitorio buscando a Cathy? - Lily asintió - Pero... ¿por qué? Cathy no ha hecho nada malo para que la castiguen...
-
Y McGonagall no vendría a castigarla en mitad de la noche - Aclaró Mary.
Bajaron a desayunar elaborando posibles ideas sobre lo que podría haber ocurrido con Cathy. Buscaron a Lucy en la mesa de Hufflepuff, pero no la vieron. La respuesta llegó con el correo.
Chicas:
Les quiero avisar que estoy bien. Anoche volví a casa por unos días. Un grupo de mortífagos asesinó a mis padres. Mi hermano Edmund, que tiene siete años se salvó porque mamá lo mandó en un traslador a lo de mi tía.
Con Lucy volvemos la semana que viene, estamos en lo de nuestros tíos.
Las quiero.
Cathy.
La letra de Cathy era muy rara, como si temblara al escribir, y la carta estaba llena de manchones de tinta provocados por las lágrimas que la niña había derramado al escribirla a sus amigas. Las cuatro chicas se quedaron de piedra al leer el pergamino.
- ¡Un ataque de mortífagos! - Exclamó James Potter. Lily se dio vuelta de pronto ¿Cómo sabía? Pero su respuesta era la portada de El Profeta.
Brutal ataque de mortífagos en Southampton.
Anoche se registró un brutal ataque contra una familia mestiza en la localidad de Southampton. Por lo que parece, cinco o más mortífagos se dirigieron a la casa de la familia. Estaban el hombre de la casa (muggle) con su mujer bruja y su hijo de siete años. Aparentemente la mujer envió a su hijo en un traslador e intentó ayudar a su marido. El matrimonio fue asesinado.
Si bien no han trascendido los nombres de las víctimas, corre el rumor de que tenían dos hijas en Hogwarts.
-
¿Qué son los mortífagos? - preguntó Lily - ¿Unas bestias? ¿Animales?
-
Exacto - respondió James.
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Son seguidores del Inombrable. - Explicó Mary.
-
¿El Inombrable? ¿Quién es? - Lily no había oído hablar de él.
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Es un mago tenebroso que junta seguidores y quiere matar a todos los que se le opongan. Todos temen decir su nombre, por eso lo llaman Inombrable, El que no debe ser nombrado, Quien tu sabes, Señor de las tinieblas.- Aclaró Alice.