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Historia 36219 — capítulo 9

Nuevamente en Hogwarts, las amigas se reencontraron. Lily, Cathy, Sussie, Mary y Alice pasaron las primeras dos horas parloteando en la sala común sobre lo que habían hecho en las vacaciones. A Alice le parecía muy divertido que en casa de Lily hubieran escuchado música con una radio a pilas. Sin embargo, la rubia no lograba entender exactamente qué eran las pilas. Eso era una de las cosas que a Lily más le sorprendían de quienes provenían de familias de magos, su desconocimiento total del mundo muggle, que para ella era tan obvio.

rn La vuelta a clases fue bastante tranquila. Lily tuvo que soportar media hora de felicitaciones del profesor Slughorn por la poción que había preparado, y luego de eso la invitó a unirse al "Club de las Eminencias". Eso arrancó la risa de Alice, y también de James Potter, que ahora la llamaba Lily la eminencia Evans. Ese apodo ponía los nervios de la chica de punta. A la décima vez que se lo dijo, Lily le lanzó el maleficio de la inmovilización total, dejándolo tirado en un pasillo. Potter tuvo suerte de estar con su inseparable amigo Sirius, que le quitó el maleficio al instante.

rn La semana siguiente, Lily recibió una invitación del profesor Slughorn para ir a una fiesta del "Club de las eminencias". Se planteó no ir, pero como Severus también estaba invitado, decidió que iría con él. A Lily le gustaba conversar con el chico, siempre que no estuviera con sus amigos, quienes no le caían muy bien.

  • ¡Lily Evans! ¡Severus Snape! - saludó el profesor alegremente-  ¡Qué gusto me da que hayan venido! ¡Realmente he tenido pocos alumnos de primero tan inteligentes como ustedes! ¡Y uno es de mi casa!

La fiesta fue bastante tranquila. Lily conoció a otros estudiantes que estaban en el club; entre ellos se encontraban un chico de cuarto de Hufflepuff, llamado Amos Diggory; las primas de Sirius Black, Andrómeda, que estaba en sexto, Bellatrix estaba en cuarto y Narcisa en tercero; un chico de sexto de Slytherin, Lucius Malfoy, había también alumnos de Gryffindor, entre ellos un tal McLaggen que presumía ser muy buen guardián en Quidditch.

Lily pasó gran parte de la noche conversando con Severus. Luego se les unió a la charla Andrómeda Black. Lily tuvo que admitir que había prejuzgado mal a la chica; a diferencia de sus hermanas ella era muy buena y simpática.

Cuando Lily y sus amigas se dieron cuenta, el año ya estaba terminando y estaban estudiando para los exámenes. Lily estaba aterrorizada con la idea de no pasarlos, así que se enfrascaba varias horas en la biblioteca, horas en que nadie se atrevía a molestarla. Bueno, había algunas excepciones; a Bellatrix Black le encantaba decirle cada vez que la veía nerviosa que una sangre sucia como ella jamás aprobaría exámenes en Hogwarts. Lily estaba empezando a odiar de veras a esa chica. Un día, entró a la sala común de Gryffindor totalmente furiosa. Bellatrix había pasado más de una hora molestándola en la biblioteca. Como lo hacía por lo bajo, Madame Pince ni se enteraba.

  • ¡La voy a matar! - le decía furiosa a Alice - ¡Me tiene harta! ¡No para de decirme que no voy a aprobar y que...- la furia no la dejaba terminar de hablar - ¡La odio!

Lily no se había dado cuenta de que los pocos alumnos que estaban en la Sala Común, se divertían mirando como protestaba, no sabían contra quien.

  • ¿A quién vas a matar, Lily? - le preguntó Sirius desde un sillón. estaba ganándole al ajedrez mágico por tercera vez a Peter.

  • ¡A tu prima Bellatrix! - le espetó Lily, como si él tuviera la culpa.

  • Cuentas con toda mi ayuda, apoyo, puedo idear la coartada, hasta prestarte mi varita - dijo Black riendo.

En el último partido de la temporada, Lily tuvo la mala suerte de sentarse al lado de James. Gryffindor iba perdiendo por treinta puntos y el chico no paraba de protestar y gritar. En un momento, Lily no sabía si era cierto o no, Potter aseguró haber visto la snitch y empezó a despotricar contra el buscador.

Pero el año no terminó tranquilo. Cuando se levantaron para desyunar, antes de volver a casa en el tren, una noticia los conmocionó a todos, Robert Herps, el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, había aparecido ahogado en el lago. Nadie tenía ni idea cómo. Aparentemente, no había entrado nadie al castillo. Pero tampoco podía ser alguien de dentro del colegio. Aquél misterio nunca se resolvió.