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Historia 36233 — capítulo 5

Esa noche no se transformó, estuvimos besándonos por largo rato, mis ojos comenzaron a cerrarse pesadamente pero no quería dormir todavía. Permanecíamos recostados en mi cama, Jake me abrazaba por la espalda y me daba pequeños besitos en la oreja, de repente tomó mi mano y la sostuvo a la altura de mi rostro. De ella colgaba una pulsera que había usado desde que tenía memoria, había sido un regalo de él, hecho por sus manos y a mí me fascinaba.

  • ¿Sabes lo que esta vieja pulsera significa? -me dijo Jake mientras sostenía mi mano y con los dedos tomaba uno de los dijes que colgaban de ella.
  • Tú me la regalaste hace mucho tiempo, lo recuerdo bien, me la diste aquel día en que los Vulturis vinieron a destruirme… -me estremecí al recordar aquel día, cuando la familia italiana que hacía ejercer la ley entre los inmortales, habían viajado a Forks, el pueblo donde había nacido, para destruirme. Pues estaban convencidos que yo era una niña inmortal, y los niños inmortales están prohibidos entre los vampiros, pues no se les puede controlar ni enseñar nada, y es muy fácil que delaten la existencia de los vampiros entre los humanos.
  • Si… fue el día en que más miedo he tenido en toda mi vida. -dijo Jake con voz grave. - Moria de miedo de perderte. Voltee para mirar su rostro, sus ojos chispeaban de ternura, igual que hacían los míos.
  • Bueno -recapituló -la pulsera que traes puesta desde ese, día mi vida, es la pulsera Quileute de compromiso. -bajo la cara apenado, me imagino que temiendo que yo no le diera el valor que para él tenía.

Pero al contrario, yo era parte de Jacob, y de la misma forma era parte de sus raíces, amaba a los Quileutes y sus creencias eran las mías, como si hubiera nacido con su sangre por mis venas. Puse mi mano en su rostro, se lo mostré y él se alegró enormemente de lo que vio.

  • ¿Sabes una cosa perrito? Nada me gustaría más que casarme contigo bajo los rituales Quileutes… ¿Qué te parece? La sonrisa de Jacob se hizo todavía más grande.
  • Me parece perfecto. Luego comenzó a besarme de nuevo y estuvimos así hasta que el sueño nos venció.

Como Jake viajaba temprano a Forks, decidimos esperar hasta el fin de semana que regresara, para darles la noticia al resto de mi familia. Obviamente mi papá ya lo sabía y el hecho que no hubiera entrado en la noche, a mi habitación a arrancarle las manos a Jacob, me hacía suponer que lo aprobaba.

Cuando regresé por la tarde de la escuela, mi mamá subió a mi habitación para platicar conmigo.

  • Amor, quisiera que platicáramos -dijo mi mamá con cautela cuando estuvo dentro de mi habitación.
  • Mamá, no quiero que me digas que estoy haciendo mal, enserio, me siento tan dichosa.
  • Lo se, tu papá me lo ha dicho, es por eso que no hemos entrado en pánico - dijo en tono de broma. Le sonreí, los momentos difíciles que había vivido con ella durante mi corta adolescencia habían desaparecido por completo. Ahora podíamos volver a ser las mejores amigas.
  • No puedo creer que se pueda estar más feliz que lo que me encuentro ahora.
  • Yo también me siento muy feliz por ti princesa, aunque me entristece un poco que nos vayas a dejar tan pronto.
  • Es la ley de la vida -dije con el mismo tono de broma que ella había utilizado. Las dos nos reímos abiertamente. Pero se puso seria cuando continuó.
  • Has sido mi pequeña tan poco tiempo.
  • Mamá, no los voy a dejar -me abracé a ella- Jacob y yo viviremos aquí.
  • ¿Ya platicaste de eso con él? - La mirada interrogante de mi mamá me hizo caer en cuenta que no había considerado eso. Seguramente Jake querría seguir viviendo en Forks, con Billy. Me mordí el labio afligida.
  • No hemos hablado de eso… pero tienes razón ¿Quién cuidaría de Billy?
  • No te preocupes pequeña, ya hablaras de eso con Jake cuando regrese, tampoco han puesto fecha ¿verdad?
  • No, tampoco.
  • Bueno, entonces a lo mejor para la fecha que establezcan Billy ya esté mucho mejor.
  • Ojala, en verdad no quiero alejarme de ustedes -le dije abrazándola más fuerte - y ustedes no pueden acercarse a Forks.

Mi familia vampira se había alejado de Forks, para que los licántropos dejaran de tener transformaciones motivadas por la presencia de vampiros en la zona, de esta manera volvieran a su vida normal humana. Sólo Jacob, Seth y Leah, continuaban transformándose, pues no se alejaban de nosotros lo suficiente para poder evitarlo. Así que Jacob y yo debíamos vivir alejados de Forks si queríamos seguir conviviendo con mi familia, y por supuesto que queríamos ¿verdad?

  • No te preocupes pequeña, como pareja pueden encontrar la mejor forma de resolver esto, pero siempre busca respetar los deseos de Jacob, y llegar a un acuerdo con los tuyos.
  • ¿Así haces con papá? -pregunté incrédula - a mí siempre me ha parecido que él hace lo que tu quieres. Me solté una carcajada cuando mi mamá alzó una ceja disgustada.
  • Por supuesto que no -contestó indignada. Y se rió conmigo.

Esa noche cuando hablé con Jacob por teléfono, le plantee el tema.

  • Perrito… no nos pusimos de acuerdo con el día que vamos a casarnos.
  • De eso quería hablarte… aunque me hubiera gustado esperar hasta estar allá. Mi corazón comenzó a agitarse nervioso, temiendo que estando lejos hubiera pensado mejor las cosas y se hubiera arrepentido.
  • Mi papá esta mucho mejor -continuó para mi alivio - además Rachell se muda a Forks definitivamente en Febrero. Así que después de esa fecha soy libre para permanecer exclusivamente a tu lado… ¿podemos esperar hasta esa fecha? -preguntó con cautela.
  • Por supuesto perrito -casi suspiré de alivio. - Podemos hacerlo en Marzo, creo que es tiempo más que suficiente para hacerlo bien ¿No crees?
  • Claro… enserio que me gustaría que fuera ya mismo. Pero Billy aun me necesita.
  • Te comprendo perfectamente mi amor, y no te preocupes, que todo saldrá de maravilla.
  • Te amo pequeña… enserio no creo que exista alguien más feliz que yo.
  • Claro que existe… soy yo - Y los dos nos reímos a carcajadas.