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Historia 36259 — capítulo 1
Era media tarde cuando el equipo de quidditch de Slytherin abandonaba el estadio después de un arduo entrenamiento.
Luna Lovegood se encontraba por aquellos alrededores leyendo la revista de su padre, el Quisquilloso, apoyada en un árbol. Levantó la vista pero hizo caso omiso de los siete chicos que pasaban frente a ella. Los chicos tampoco repararon demasiado en ella.
Cuando empezó a anochecer, Luna se levantó y vio un brillo proveniente del suelo, se acercó hasta aquel lugar y vio un bonito anillo de oro. Se agachó a recogerlo y lo inspeccionó. Se fijó que había una elaborada D mayúscula hecha con diminutas esmeraldas, por dentro ponía "Malfoy". Ella pensó que al pasar por delante de donde se encontraba el equipo de Slytherin, debió caérsele el anillo a Draco. Nunca había hablado con ese chico, pero decidió que debía darle el anillo en cuanto lo viese.
Al entrar al castillo se dirigió al tablón de anuncios que había al lado de las puertas del Gran Comedor para poner un cartel en donde pedía si alguien había visto alguna de las muchas pertenencias que había perdido durante el curso. Lo colgó y de repente otro cartel llamó su atención, era de Draco Malfoy, en donde pedía que si alguien había encontrado su anillo se lo devolviese. Citaba a la persona que fuera en un aula del cuarto piso, ya en desuso, entre las seis y las siete de la tarde, el día que fuera, ya que él se encontraría allí haciendo sus tareas. Luna miró su reloj, ya eran las nueve, por lo que se fue a su sala común y esperó a llevárselo al día siguiente.
Pasadas las horas de clase, Luna se encaminó a las seis en punto de la tarde hacia el aula donde debía encontrarse Draco. Llamó a la puerta y oyó dentro un pequeño revuelo y después una suave voz que la incitaba a entrar. Abrió la puerta y se encontró ante Draco Malfoy. Él estaba frente a un pupitre, tratando de esconder algo que tenía entre las manos.
-¿Y tú qué quieres? - Preguntó el rubio con aire altivo.
-Pues yo venía a devolverte tu anillo, - respondió Luna - pero bueno, si quieres me voy.
-No, no, espera Lovegood, pensé que sólo venías a molestarme, ya sé que eres amiga de Potter y todos esos traidores a la sangre y de la sangre sucia Granger.
-No hace falta que hables así de ellos Malfoy, ahora no te hicieron nada.
-Existen, ya es suficiente con eso.
Luna se quedó mirando a las manos del muchacho, en ellas había una revista que le resultaba familiar.
-¿Eso es el Quisquilloso? - Preguntó Luna ilusionada ante aquel descubrimiento.
-¿Esto? Ehm… Si. Tu padre es el director, ¿verdad?
-Si, claro que es el director, ¿qué opinas sobre el artículo de los nargles?
-Bueno… Esto… No llegué aun a esa página… Y déjame decirte algo Lovegood, no se te vaya a ocurrir contarle a nadie que me has visto leyendo esta revista, no va conmigo, ¿sabes?
-Esta bien, yo te guardaré el secreto, no te preocupes.
-Y que, ¿me das mi anillo?
-Ah, si claro, lo olvidé.
Luna avanzó hacia Draco abriéndose la túnica para sacar el anillo de su bolsillo interior. Él la miró interesado. Tantos años viéndola por los pasillos y nunca se había fijado en que realmente la pequeña Lunática Lovegood estaba muy bien. Lo mismo la pasó a ella, nunca había reparado en lo guapo y atractivo que era el chico que tenía delante.
Luna abrió la mano con el anillo y Draco alargó la suya para cogerle.
En cuanto sus manos entraron en contacto ambos sintieron un cosquilleo que subía por el brazo y se perdía por todo su cuerpo.
Luna evitó mirar a Draco por todos los medios para que él no notase lo que la había pasado, pero el chico no pensaba dejar pasar esa oportunidad. Se levantó y agarró la agarró firmemente por la cintura. Ella por fin le miró y vio en sus facciones un atisbo de deseo, el mismo que estaba sintiendo ella por dentro, y se dejó besar mientras se sentaba en el pupitre.
Los dos entrelazaron sus lenguas, sintiendo el sabor del otro, extasiándose de los sentidos ajenos y de los suyos propios. Draco comenzó a mover sus manos por el cuerpo de Luna, su cuello, su espalda, su trasero. Ella hizo lo mismo por el cuerpo de él. Draco empezó a desabotonar la camisa de la rubia y la quitó la túnica. Se separó y miró su pálido cuerpo, se quitó su propia camisa y se puso a lamer su cuello y sus hombros. Luna le agarraba del pelo suavemente y suspiraba. Draco se dispuso entonces a bajarle la falda, a lo que ella no puso objeción ninguna y se apresuró a quitarle el pantalón. Él la desabrochó el sujetador y comenzó a besar sus pechos, succionando sus suaves y duros pezones mientras con las manos los acariciaba. Luna comenzó a gemir, lo cual dio pie a Draco a bajar y quitarle las braguitas y comenzar a tocar su sexo mientras seguía lamiendo sus pechos. Al rato acabó por bajar la cabeza y empezó a chupar su clítoris y a introducir un dedo por su vagina, con la otra mano comenzó a masturbarse. Luna se revolvía mientras gritaba de placer y acercaba a Draco cerca de ella con sus piernas. Cuando el chico notó que ella estaba a punto de correrse empezó a hacerlo todo mucho más rápido y más intensamente, al igual que él mismo se lo hacía más rápido, hasta que por fin la chica se corrió, dando gemidos de placer, él lo hizo a continuación.
Luna se incorporó y ambos empezaron a vestirse, mientras intercambiaban miradas pícaras y vergonzosas a la vez.
-Bueno, aquí tienes tu anillo. - Dijo Luna tímidamente.
-No, no me lo des ahora Lovegood, - respondió el chico tranquilamente, - vuelve mañana a traérmelo.
Los dos sonrieron y Luna abandonó el aula más alegre que de costumbre.